zerouravity-s:
— No importa, tengo los pies duros —se encogió de hombros. — Estaría bien… bailar solos. O hacer lo que quisiéramos. Odio estas cosas.
Suponía que Tweek lo sabía pero no estaba de más quejarse otra vez. Estaba claro, además, que al rubio tampoco parecía hacerle mucha gracia. Le conocía y eso tampoco era lo suyo. Si Craig había aceptado era por él, y porque quizás…
Ah, ahí estaba el motivo. Comprendía perfectamente que eso pusiera mucha presión sobre los hombros de Tweek, pero por su parte no le importaba en absoluto. Ya les había prestado demasiada atención, no se veía haciendolo de nuevo.
Paró de golpe y se giró para mirar a Tweek con esa cara de palo que le caracterizaba. — Se sincero, ¿qué te gustaría hacer de verdad?
La cabeza le fue a mil por unos segundos más, los justos hasta que sintió cómo Craig tiraba de él y los pies de ambos se detuvieron. Por instinto enfocó su vista en el moreno después de, también por instinto, lanzar un chillido al aire. Retorció el cuello un par de veces y luego pudo calmarse poco a poco… más o menos.
— Ugggh… ¿ir a la colina a m-mirar las estrellas? —ni él mismo sabía exactamente qué podrían hacer, lo único que tenía claro era…— ¡No sé! Pasar el tiempo juntos uck, sólo tú y yo, tranquilos. —como de costumbre. Craig no sólo se convirtió en su falso novio, también en su mejor amigo, su confidente, y el único capaz de calmarle y comprenderle. Para Tweek, no había nada mejor que pasar tiempo con él, aunque no hicieran nada especial.
Casi le da un infarto por el puto chillido. Menos mal que era la calma personificada y más cuando estaba con Tweek. Bueno, la mayoría de las veces.
Estuvo a punto de sonreír por sus palabras. Conocía bien a Tweek y estaba más que feliz de poder librarse del evento social. Total, para quejarse todo el rato y ni siquiera poder bailar con Tweek en paz.
— Ir a la colina, bailar y ver las estrellas —dijo con convicción y asintió. A él le bastaba también con estar con Tweek. Fuese como fuese. Sobre todo si se veía como se veía entonces y le tenía todo para él.
Joder, cada vez era más marica. Sin vergüenza alguna.
— Ahora sí: vamos, cariño.
Dicho esto se puso en marcha y cambió de dirección. Mientras, varios chicos del instituto que iban completamente arreglados se les quedaron viendo. Craig les sacó el dedo del medio.










