Creo que aquellos que hacen algo para el Señor deben querer y buscar continuamente ser excelentes, ya que lo hacen para Dios. Creo que la noción de "no importa si no sabes cantar. Hazlo como sea, ya que es para el Señor" está basada en una interpretación errónea de la Palabra de Dios. Además creo que esa es una aptitud un tanto irresponsable, ya que es el hecho mismo de que lo que se hará es para el Señor, que debe tratar de ensayarse, practicarse y si es posible perfeccionarse lo más posible. ¡Es para Dios que lo hacemos! - ¡El Creador del universo!
Para Dios, ¡La mediocridad no es suficiente!
El músico que ministra en la iglesia no debe conformarse con ser mediocre. A los músicos en proceso de aprendizaje, la iglesia debe costearle, si es posible, los estudios para que continúen perfeccionando y dominando sus instrumentos, o el arte del canto, si el caso es el de un cantante.
En este respecto, consideremos lo siguiente:
1. Dios habita en medio de nuestras alabanzas. Salmos 22:3
2. Las alabanzas son un sacrificio que hacemos para Dios (Salmos 50:23, 50:14 y 116:17).
3. Dios no se conformó en el pasado con sacrificios mediocres, y no tiene porqué conformarse con ellos hoy:
Tomemos un segundo y leamos, en contexto, el texto bíblico siguiente:
"Porque desde donde el sol nace hasta donde se pone, es grande mi nombre entre las naciones, y en todo lugar se ofrece a mi nombre incienso y ofrenda limpia. Grande es mi nombre entre las naciones, dice Jehová de los ejércitos; pero vosotros lo profanáis cuando decís: "Inmunda es la mesa de Jehová", y cuando decís que su alimento es despreciable. Además, habéis dicho: "¡Qué fastidio es esto!", y me despreciáis, dice Jehová de los ejércitos. Trajisteis (sacrificio) robado, o cojo, o enfermo, y me lo presentasteis como ofrenda. ¿Aceptaré yo eso de vuestras manos?, dice Jehová. Maldito el que engaña, el que teniendo machos en su rebaño, promete y sacrifica a Jehová lo dañado. Porque yo soy Gran Rey, dice Jehová de los ejércitos, y mi nombre es temible entre las naciones." Malaquías 1:11-14
En resumen, Dios nos dice que Él se complace en nuestras alabanzas, además nos dice que nuestras alabanzas son sacrificio grato para ÉL. Pero además nos dice que tales sacrificios deben venir a Él cumpliendo cierto criterio. ¿Por qué no leer el último versículo de Mal. 1:14 de la siguiente forma?
"¿Aceptaré yo eso (lo cojo, lo dañado, lo robado, lo que sobra, lo mediocre, lo que no se preparó con antelación, lo que no se ensayó, lo que se hizo improvisado) de vuestras manos?"
Nosotros queremos lo mejor para ese Dios amoroso que repugna al que le sacrifica lo "dañado". Pues la analogía es aplicable a las alabanzas, las cuales, conforme al texto de los Salmos aludidos, son "sacrificios" apreciados por Dios. ¿Acaso queremos sacrificar alabanzas mediocres a nuestro Dios, sabiendo que si hacemos el esfuerzo lo podemos hacer mejor? ¡El músico que no ensaya, es músico que no toca! ¡El músico que no busca la excelencia, es músico que no desea traer alabanzas que resulten un dulce musitar al Dios Creador de los cielos y la tierra!