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Perdón por esas noches que en vez de hacerte reír, provoque lágrimas en ti.
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Notas de la luna
Parado sobre el puente se sentía imponente, podía ver el agua correr caudalosa por su camino, sin molestar a nadie y sin embargo representando una constante amenaza para todos, en silencio intentaba acallar con gran esfuerzo aquellos recuerdos que aquel lugar le evocaba, realmente no sabía si algún día lograría hacerlo, pero ahí estaba, intentándolo una vez mas, borrando poco a poco su dura infancia, los días de hambruna donde debió sentarse junto al rio a pescar, esperando por horas, muchas veces lograr sacar algo, los crudos inviernos que debió soportar junto a sus hermanas en un pequeño y olvidado poblado de Rusia. El no era un mal niño, nunca lo fue, por el contrario, todo lo que hizo fue para poder cuidar a su familia y no se arrepentía de nada, nunca lo haría.
Nunca.
Estaba en el puente solo haciendo hora, por lo que cuando dieron las tres de la tarde el hombre se encaminó a su destino, no le agradaba mucho la idea de tener que ir al psicólogo, pero ahí (y en consejo de su mujer), él encontraba consuelo para lo que le agobiaba.
-Te felicito Alexandr, realmente jamás creí que podría ver tantos avances en tan poco tiempo, felicidades
-Gracias, aunque, en cuanto a lo otro por mas que lo siga intentando no lo consigo, digo, ¿no sería lo mas optimo dormir mas de tres horas seguidas?, estoy sintiéndome realmente agotado por todo esto… No sé si pueda seguir aguantando, digo, ah, no lo sé-
-Tranquilo, tranquilo, mira, subiremos la dosis y según ello, todo debería marchar bien-
Una vez que terminó la hora de consulta con el psicólogo, Alexandr decidió tomar un poco de aire fresco, no quería volver a pasar por aquel tormentoso puente por lo que tomó una ruta alternativa donde había un agradable parque, fue ahí busco una banca en un lugar cómodo para sentarse y observar el mundo- “Deberías venir mas seguido con migo, quizá conocer a mis amigos te haga bien”- aquel lugar contaba con naturaleza, animales y gente, tres cosas que odiaba, pero que su esposa amaba con locura- “oh vamos, es un poco de sol, no vas a morir y yo tampoco porque me pongo mucho protector solar”- no entendía que había visto en una chica tan alocada como ella, quizá era su belleza excepcional lo que le cautivó, su cabello blanco, su tez extremadamente pálida o tal vez su buen gusto por las bellas artes y la música en general, no lo sabía con certeza, pero lo que si sabía es que la amaba, la amaba mas que a nadie en este mundo, era su tesoro, lo único que sería realmente suyo en esta vida y debía cuidarla, es por ello que tenía asumido que no lograría descansar hasta lograr encontrarla, Lara llevaba una semana desaparecida y nadie sabía absolutamente nada de ella, ni siquiera sus amigos mas cercanos, y por mas que preguntaba en la estación de policía, ellos nunca eran capaces de decirle alguna respuesta concreta sobre la investigación, es por ello que había decidido dejar su trabajo como ayudante de cocina para dedicarse en un cien por ciento a buscarla el mismo, aunque claro sin demasiado éxito.
Estaba tan absorto en sus pensamientos que no se dio cuenta en que momento un extraño se había sentado a su lado, hasta que este le habló para pedirle fuego para encender su cigarro, tenía el cabello rubio y unos profundos ojos color verde- Claro, ten- respondió el ruso entregándole una caja de cerillos, sintiéndose hipnotizado por aquella mirada- Gracias, eres muy amable- respondió el extraño sujeto encendiendo su cigarro y devolviéndole los fosforos antes de levantarse y marcharse de ahí, perdiéndose entre la gente que a esas horas transitaba por el parque, cuando por fin lo vio desaparecer volvió a su paz interior, o al menos eso creyó pues a su lado había ahora un sobre color crema, extrañado lo tomó y comenzó a leer lo que había en su interior, sintiendo que su corazón se aceleró a tal punto que en cualquier momento podría sufrir de un infarto, en aquel sobre había una carta escrita con dos simples palabras- “Te extraño”- se podía leer claramente, y lo que también se podía ver claramente era que el emisor de dicha carta fue Lara pues tenía su particular caligrafia ordenada y armoniosa, se levantó abruptamente de la banca buscando por todos lados a la muchacha, no encontrando nada, nada ni a nadie, no supo en que momento las horas pasaron tan rápido pues ya era de noche y casi no había gente en el recinto- ¿Lara?, ¿¡LARA!?- comenzó a gritar angustiado, ansioso, feliz de al menos recibir noticias de que aún seguía con vida. Luego de pasar un par de horas mas en el parque buscándola y suponiendo que estaría bien sea donde estuviese, decidió irse a casa, tenía algo de hambre y estaba realmente agotado por la situación, como habría deseado no haberse fijado en aquel estúpido sujeto, de seguro habría visto quien fue la persona que le dejó aquella nota. Se sentó a cenar junto a su fiel botella de vodka, la televisión en el noticiario y su frasco de pastillas a un lado para cuando terminase de comer, le gustaba mantener el canal de noticias en todo momento que estuviese en casa, estaba seguro de que su esposa era tan importante de que si algo malo le hubiese pasado, la mostrarían en una nota de ultimo minuto- Estoy feliz, ¿sabes?…- murmuró mirando la silla con una bata cubriendo esta, le gustaba ponerla ahí, al menos cuando se sentaba a comer no estaba tan solo- Hoy fue un día interesante con Charlie, me dijo que he avanzado en la terapia, estoy muy contento, y estoy seguro de que tu también lo estás, siempre me estas apoyando- sonrió mientras bebía un largo trago de vodka acompañado de sus pastillas y terminaba de comer el último trozo de carne de su plato- Dónde estas… Dime donde demonios estas…- preguntó fregándose el rostro con cansancio, tomando la botella para ir a sentarse al sofá y ver así las noticias antes de intentar dormir, realmente no podía, le costaba mucho, estaba atento a cada pequeño ruido, a ratos escuchaba llaves sonar pero solo eran producto de su imaginación, sin embargo, hubo un estruendo que obviamente no era objeto de su mente, un plato se había caído en la cocina, atento y a la defensiva, tomó su botella y caminó suavemente a la cocina, donde comenzó a escuchar sollozos y susurros que se acallaban a mitad de palabras que no lograba descifrar, se asomó lentamente por el pasillo que daba a la cocina y de un momento a otro y de forma violenta pudo ver la delicada silueta de su amada Lara ser azotada contra la pared que daba a la puerta de la cocina, su cuerpo temblaba y solo pedía perdón mientras lloraba desconsolada y pedía que se detuviera, algo exaltado quizo acercarse, pero apenas esta lo vio abrió los ojos completamente horrorizada y se levantó rápidamente para entrar a la cocina- ¡Espera!- le pidió mientras a paso rápido la siguió a la cocina donde se encontró con aquel tipo extraño del parque, estaba en la estufa calentando quien sabe que cosa y tarareaba una melodía que la mujer había compuesto en piano- ¿Cómo demonios entraste a mi casa?- preguntó el ruso acercándose lentamente- Lara me dejo entrar, me dijo que te dejara eso- respondió sin despegarse de la estufa mientras apuntaba con un cucharón de madera la nevera de la cocina- Quien demonios eres- gruñó mirando el refrigerador de reojo, sin despegar su mirada de aquel intruso- Eso no importa, solo despierta - respondió risueño el rubio, volviendo a lo suyo en la olla- ¿Qué?- preguntó el hombre sintiendo un sobresalto, despertando en la comodidad de sus sofá con la televisión encendida en el canal de noticias, la luz mañanera se colaba por entre sus cortinas, dándole al departamento un aspecto mas decadente del que ya tenía, la basura de diarios y comida rápida se había comenzado acumular lentamente debido a la ausencia de ganas por mantener el lugar armónico - Que demonios- murmuró algo mareado, viendo que se había tomado casi toda la botella de vodka, levantándose con esfuerzo pues sentía el cuerpo bastante pesado, en el comedor todo estaba tal y como lo había dejado la noche anterior, al igual que la cocina, salvo que ahí un post-it pegado con un imán de letra, aquello llamó bastante su atención pues pensó que todo había sido un sueño lucido o algo así, además que en la cocina no había nada roto- “Cielo, recuerda que hoy tengo clases”- leyó en el papel, cosa que hizo que algo en el se estremeciera, revisó en el calendario semanal y en efecto, ese día su mujer dictaba clases en el instituto, por lo que sin perder tiempo fue a su habitación por su chaqueta y las llaves del auto, existía la pequeña posibilidad de que haya entrado al departamento y el al estar tan ebrio pudo haberle respondido lo que le dijo a ese extraño sujeto. Habría marcado a su teléfono celular de no haber sido porque ella no contaba con uno, un par de días antes de que desapareciera lo había perdido y no tenía forma de contactarla, por lo que se apresuro en llegar al instituto, donde entró sin problemas, preguntó a varias personas por ella sin obtener respuesta alguna, nadie la había visto ese día, ni el anterior, ni en lo que había pasado de semana, no entendía, no entendía que estaba sucediendo, su esposa le había dejado una nota, un mensaje donde le decía que estaría ahí y él estaba seguro de que ahí lo esperaría, siguió caminando por los pasillos y patio de aquel lugar, buscándola, buscando a alguien que le respondiera afirmativamente ante su angustiante duda de si sabían algo de ella, hasta que la vió, estaba parada con su cabellera blanca como el invierno y una de sus jardineras favoritas manchadas por los acrílicos que usaba para recrear lo que según ella decia “su alma quería expresar”, se notaba alegre, estaba sonriendo y sus mejillas estaban sonrojadas por el sol lo que hacía que se viera aun más linda de lo que siempre fue, estaba conversando con un compañero, Leonardo, nunca olvidaría a ese tipo, él y ella eran demasiado cercanos y aquello le irritaba pues ella se ponía bastante coqueta cuando hablaba con ese tipo, y esta no era la excepción, se quedó unos minutos observando, esperando el momento oportuno para acercarse y pedirles una explicación, pero fue entonces cuando ella lo vió y borró lentamente esa hermosa sonrisa que tenía en sus labios, el otro hombre lo notó y la miró confundido, ella comenzó a ponerse nerviosa y le dijo algo que él mismo no pudo oír debido a la distancia en la que se encontraba y de forma apresurada comenzaron a caminar lejos del ruso, quien incrédulo los comenzó a seguir- ¡ESPERA!, ¡Lara!, ¡Por el amor de dios, espera!- le llamó no entendiendo el por qué de su comportamiento tan esquivo, ella era una chica muy dulce y apegada a él, no entendía porque se alejaba y lo evitaba- ¡Lara, porfavor!- la llamó siguiéndolos hasta la salida del instituto, donde fue que los perdió de vista, había mucha gente en la entrada y aunque ella fuese albina, no era muy dificil de esconderse debido a su tamaño, era bastante bajita y lograba esconderse con facilidad entre la multitud- no…no, no,no,no,No,NO, ¡NO!, ¡donde diablos estás!- gritó llamando la atención de todas las personas que estaban ahí presentes- ¡¿Ustedes que demonios me ven?!- gritó buscando las llaves de su auto para irse de ese lugar, arrancando el auto para comenzar a conducir de vuelta a casa, mayuscula sería su sorpresa al ver que en la esquina de aquella cuadra estaba aquel extraño sujeto sonriendo torcidamente, lo que causo que se distrajera y casi se estrellara contra un auto que conducía mas delante de él, para cuando volvió a ver, ahí no había nadie que se pareciera siquiera a aquel hombre- Me estoy volviendo loco- susurró suspirando y concentrándose totalmente en el camino, lo único que quería era volver con vida a casa.
Por que me haces esto Lara, me estas volviendo loco- se quejó mirando la foto de su mujer, estaba recostado en la cama mientras abrazaba una de sus poleras, realmente le costaba trabajo entender porque se comportaba de esa forma, él solo quería darle lo mejor, darle amor y mucho cariño, pero ella, ella solo quería verlo lejos pero al mismo tiempo le dejaba mensajes de amor y cariño, no entendía qué es lo que quería- Vamos cielo, dime donde estás- suplicó rindiéndose al dolor de la perdida, aceptando quizá que ella nunca volvería a sus brazos, en el fondo sabía que su relación no había estado marchando muy bien en el último tiempo y quizá ella había tomado la decisión de simplemente para evitarle el doloroso divorcio, quien sabe, estaba cansado, estaba cansado de tener que buscarla, perseguirla, ella era suya bien ambos lo sabían, pero aun asi estaba agotado de tener que casi rogar que lo amase.
Escuchó el teléfono sonar en la lejanía, sentía el cuerpo pesado debido a la cantidad excesiva de alcohol que había consumido, mesclado con las pastillas para poder conciliar el tan ansiado sueño reparador que buscaba, por lo que dejó simplemente que el contestador automatico se activase- “Hola, siento lo de hoy, yo, yo… yo no estoy bien, y solo fui al instituto por un par de cosas, porfavor discúlpame… Si quieres, podemos hablar, es-estaré en el restaurant de siempre… Bien, a-adiós”- Intentó levantarse apenas escuchó el comienzo de la grabación, pero no pudo hacer mucho, su cuerpo no respondía como el deseaba y mucho no pudo hacer para llegar a tiempo antes de que cortara- Maldición- gruñó fregándose la cara con brusquedad, intentando desperezarse, decidiendo levantarse a toda costa de la cama para ir al baño y vomitar todo lo que había consumido, se tomaría un café e iría a dicha cita, necesitaba comprender que estaba sucediendo con ella, quería realmente saber que es lo que pasaba, que sentía, si quería volver e intentarlo o definitivamente separarse. Tomó el auto y se dirigió con rapidez al restaurant, restaurant donde siempre salían a comer los días importantes o aquellos días donde ella se sentía deprimida y el quería consentirla, estacionó el auto a un par de cuadras del local y se miró al espejo unos minutos, sus ojeras le daban un aspecto enfermo, por lo que intentó arreglarse un poco el cabello a ver si esto variaba un poco, solo logrando hacer visible aun mas su decadencia. Salió del auto, sintiéndose bastante nervioso y acomplejado, no se sentía presentable para verla pero estaba tan ansioso por hacerlo, por abrazarla y sentir ese delicoso aroma a lirios de la colonia que solía usar que todos sus miedos quedaron desplazados solo por el deseo de verla, al entrar al restaurant, fue abordado por el recepcionista- ¿Alexandr?, ¿que haces aquí? – le preguntó impidiendo que pudiese seguir con su camino al interior- No te importa, ¿me dejas pasar?- preguntó un poco irritado, lo que menos necesitaba ahora eran trabas para poder entrar- Claro que no puedes pasar, ¿estas ebrio?, ¿desde cuando que no te bañas?- le preguntó el muchacho mientras le dedicaba una mirada de extrañeza y recelo- No me hagas enojar Alfred o juro que no respondo, ¿me dejas entrar?- preguntó reprimiendo sus ganas de golpear al chiquillo que estaba frente a él creyéndose todo un guardia de seguridad, no esperando respuesta alguna pues sabía que había alguien esperándolo y poniéndose en marcha para entrar a como de lugar- No, no puedo dejarte entrar, son órdenes del jefe- respondió firmemente el menor, parándose frente al umbral para impedir que pudiese dar un paso mas- Dejame pasar mocoso insolente- le gritó alterado el ruso, tomandolo por los brazos para apartarlo, entrando en el lugar llamando la atención de todo el mundo quienes lo miraron, algunos confundidos, otros expectantes, pero la mayoría desagradados con la idea de tener que compartir con aquel tipo tan desagradablemente desaseado, sin embargo a él poco y nada le importaban aquellas personas, él solo buscaba a su esposa, su amada- ¿Qué estas haciendo aquí?, Alexandr, creo que fui lo suficientemente claro con tigo, tú no eres bienvenido aquí, asique te pediré que te vayas- Era Peter, su antiguo empleador, dueño del restaurant y chef de la cocina- No vine a verte a ti presicamente, dejame en paz- respondió bruscamente, buscando con la mirada a Lara, comenzando a angustiarse al no verla, ¿y si se había arrepentido?, ¿y si realmente no quería volver a verlo?, no, eso era imposible, ambos se amaban, él la amaba, ella estaba ahí, solo debía buscarla bien –Por favor, vete, ya llamamos a la policía, pero no queremos que tengas mas problemas- le pidió el hombre tomandolo suavemente por un brazo- Sueltame, no me toques, yo no me iré de aquí hasta ver a mi esposa- respondió soltándole bruscamente del agarre de su ex jefe- ¿Te volviste loco?, ella no está aquí, ella no tendría por qué estar aquí y menos para verte, ahora vete si no quieres que la policía te eche a patadas- le ordenó ahora tomandolo mas seguro para comenzar a arrastrarlo a la puerta, cosa que enfureció al ruso, quien se libero para golpear fuertemente al chef, rompiéndole parte del labio y dejándolo en el suelo- Te dije que no quiero que me toques, sé donde está la puerta y no me iré hasta salir de aquí con Lara- respondió enojado, causando la molestia de los demás hombres que atendían el local, quienes ayudaron a Peter a ponerse de pie- Alexandr, he sido paciente con tigo, pero se acabó, se acabó me escuchaste?, ella no está aquí, y aunque lo estuviese, no permitiría que la vieses, ahora vete, VETE DE MI RESTAURANT- le gritó el dueño enfurecido, agradeciendo que la policía fuera rápida en el llamado pues gracias a ellos y entre gritos de amenaza e insultos, sacaron al ruso del local y lo subieron a una patrulla, esposado- ¡Ella está ahí oficial, está ahí y no quieren que la vea! – intentó defenderse, siendo completamente ignorado- Por favor, tienen que creerme, necesito verla- rogó inútilmente, dejándose caer en el asiento del auto, esperando a que se dignasen a llevarlo a la estación para poder explicar todo, se sentía estúpido por ser tan impulsivo, si tan solo se hubiese quedado esperándola afuera, quizá todo sería distinto. El auto se puso en marcha y en la radio del vehiculo se escuchaban llamadas de otros policías preguntando sobre ubicación y notificando problemas en puntos equis de la ciudad, la verdad es que Alexandr poco y nada le importaba lo que los policías hablaban o escuchaban en el radio, se sentía vacio, vacio y molesto, sin embargo lo peor vino cuando a poco andar, vio a Lara caminar al restaurant, fue un encuentro fugaz entre ellos dos pues el auto iba en dirección opuesta al lugar donde ella se encaminaba, ella por su puesto no se percató que su esposo iba en el auto de la policía, pero él sí se dio cuenta, y entre inútiles peticiones de que le dejaran bajarse para ir a verla, que era la mujer que llevaba días desaparecida, la vió alejarse cada vez mas hasta que en una calle la patrulla dobló hacía la estación de policías. Estuvo un buen rato en una celda junto a unos tipos que dormían apoyados contra la pared o entre ellos mismos, había suplicado un par de veces para que lo escucharan, para que le atendieran su única petición que era llamar al local para pedir que ella lo esperase o que fuera a casa, que estaba bien, pero nadie lo escuchó, o al menos no hasta que lo derivaron con el encargado para definir que es lo que pasaría con el, si aquello sería una simple multa o tendría que pasar lo que restaba la noche tras prisión, para su fortuna, aquel hombre era un muy buen amigo que se había hecho al llegar al país - No eres un mal tipo, todos sabemos que estás angustiado por la desaparición de Lara, pero Alexandr, tienes que entender que ya no puedo seguir cubriendo tus espaldas, deja de ser tan irresponsable- le regañó el policía mirando los papeles sobre la riña que había tenido recientemente el ruso- Ella estaba ahí, Charles, ella estaba ahí, me llamó, me llamó por teléfono, te lo juro- aseguró algo exasperado, rascándose la cabeza con algo de desesperación y angustia, mas cuando noto su mirada de desaprobación- Bien, muéstrame tu registro de llamadas entonces- le pidió cruzándose de brazos, algo agotado por aquella situación, lo que realmente creía es que estaba bajo los efectos del alcohol o estaba consumiendo alguna droga- Cómo se supone que te lo muestre si requisaron todas mis cosas, ahí tengo pruebas de que ella me esta buscando, ¡ella me necesita!, ¡ELLA ESTÁ ALLÍ ESPERANDOME!- gritó exaltado, golpeando la mesa con furia al saber que estuvo perdiendo tanto tiempo estando preso – Alexandr, te calmas o te vas de vuelta a la celda, muy amigo mio serás, pero lamentablemente soy un oficial ante todo- le pidió de forma firme y autoritaria, pidiéndole a su subordinado que se acercase cuando este entró a ver que sucedia dentro de la oficina- Traeme las cosas de Alexandr Lébedev, tráemelas todas- le ordenó, esperando en silencio a que el muchacho llevase el encargo- Tienes que creerme, yo no te miento, tengo pruebas, ella me dejó notas en casa, ella está bien, está buscándome, no logro entender como ustedes aun no pueden encontrarla si está aquí mismo- protestó callándose cuando vio al menos entrar con una bolsa transparente entre sus manos- Bien, primero lo primero- susurró abriendo la bolsa para sacar el móvil del ruso- ¿En tu billetera están las dichosas notas?- preguntó dejando el teléfono celular sobre la mesa, recibiendo un asentimiento de cabeza a modo de respuesta - Desbloquéalo y muéstrame el registro de llamadas- ordenó sacando la billetera para comenzar a inspeccionarla, encontrando varios papeles de distintos tamaños- No me llamó al móvil, llamó a casa, la grabación está en casa- respondió mirando atento sus movimientos, sintiendo el impulso de tirarse sobre el cuando tomó con tanto descuido sus preciadas notas – Porfavor ten cuidado, son algo importante- pidió forzándose a mantener la calma, mas cuando este otro le dedico una mirada de reproche- Me dices que estos papeles son notas escritas por Lara- afirmó mostrándole el papel que sostenía entre sus manos- Si, ella me los dejó, por eso, porfavor, ten cuidado- insistió algo angustiado y molesto- ¿Te estás burlando de mi?, ¿es eso?- preguntó dejando los papeles sobre el meson, al alcance de el ruso- Dudo que recetas medicas y un horario de medicación sean notas que Lara te haya dejado, ¿no me dijiste que ella era profesora?, ¿Por qué te escribiría esto?- preguntó bastante molesto por la falta de respeto por parte de aquel hombre, quien incrédulo miraba las recetas medicas, preguntándose que mierda estaba pasando en ese momento- Estas son notas de ella, digo, lo eran, lo juro, ella me las dejó – insistió no pudiendo creer lo que estaba viendo, el realmente había visto la hermosa caligrafia de su esposa sobre esos arrugados papeles- Sé que extrañas a Lara y creeme que no hemos dejado de buscarla, pero ¿quieres un consejo? Deja el vodka, eso te está matando, ahora vete, no quiero volver a verte en mi comisaria a menos que vengas con un pastel de chocolate- sentenció el hombre tirando la bolsa a la basura y firmándole un papel que acreditaba su salida para que se fuera a casa. Agotado y aturdido por toda la situación, decidió tomar lo que le quedaba de energías para gastarlas en un pub de mala muerte donde comenzó a beber vodka como si de agua se tratase, quería olvidar, quería olvidarla así como ella hizo con él durante todo ese tiempo, aunque estaba seguro de que podrían pasar milenios y jamás podría olvidar esa hermosa sonrisa que lo cautivó, estaba tan absorto en su bebida y en su deseo de poder olvidar todo lo que había sucedido esos últimos días que no se percato cuando, como ni de donde había salido aquel extraño sujeto, quien una vez mas invadía su espacio de intimidad con sus demonios – Yo solía tener una esposa, ella siempre decía que me dedicaba mas a mi trabajo que a ella, un día cuando volví a casa, se había llevado todo, hasta el perro- comentó riéndose con ironía, bebiendo un largo trago de lo que a su parecer era wisky- Quién demonios eres…- susurró el ruso mirándo atentamente todos sus movimientos del rubio, tenía la mirada cansada y su estado se veía bastante decadente, casi pudo verse reflejado en un espejo, salvo porque el tenía el cabello limpio y olía a un perfume bastante particular e indescriptible –Yo realmente la amaba, ella era perfecta, la mejor mujer que pude pedir, ahora ella sale con un amigo que teníamos y se ve realmente feliz, ya no me importa, solo quiero que ella esté bien- afirmó ignorando su pregunta, jugueteando con su vaso el cual estaba ya medio vacio- Qué quieres de mi, dime antes de que pierda la paciencia- pidió irritado, sintiendo que en cualquier momento perdería los estribos y lo golpearía, realmente no entendía que quería de él- Ya sabes lo que quiero Alexandr, lo sabes muy bien- respondió dedicándole una mirada seria y completamente absorbente, quizá si le había dicho algo, pero el no lograba recordar absolutamente nada que le hubiese dicho, el no conocía a ese hombre, ¿o sí?, se sobresaltó cuando sintió su brazo mojarse, una torpe mujer ebria había volteado su trago sobre él, mojándolo con alguna bebida no identificada – Lo siento, lo siento- se disculpó riéndose mientras le pedía al barman dos tragos mas, uno para ella y uno para él, el trago no le importaba realmente en ese momento, el solo quería saber quien era el rubio que le había interceptado nuevamente, descubriendo en ese momento que así como llegó, así mismo desapareció, sin dejar rastro de su fugaz escape, algo irritado y molesto maldijo en voz baja, viendo que debajo del vacio vaso del hombre había un papel doblado, papel que antes no estaba pues el se había fijado en cada pequeño detalle, con curiosidad lo abrió para revisarlo- “No me siento muy bien, estaré con Leonardo, por favor no te preocupes, estoy bien, te amo”- aquello le descolocó, no sabía que hacer, no sabía que decisión debía tomar, no sabía que hacer, quería verla, pero y ¿si resultaba ser mentira?, y ¿si realmente imaginó todas aquellas notas?, ¿se estaba volviendo loco?, ¿por qué ese tipo sabía sobre su esposa?, ¿se conocían?, muchas interrogantes vinieron a su mente y la inseguridad de no saber en que terreno estaba caminando le hacían dudar sobre sus próximos movimientos- Ella no tiene que estar con ese hombre, Lara es mi esposa, de-deberia estar con migo – murmuró arrugando el papel para tirarlo al suelo e huir del bar antes de que le cobrasen la excesiva cuenta de alcohol que había bebido, decidió tomar un taxi, no se encontraba en condiciones para caminar, mas bien, no le apetecía, además es que a esa altura de la noche no recordaba donde haba dejado su auto, el viaje se hizo rápido y silencioso, fue casi como encender un cerillo solo para ver consumirse. Pagó el viaje y se bajó lentamente, sintiéndose inseguro sobre si quería continuar, haciéndolo de todos modos pues su curiosidad era mas grande, se sorprendió al ver la puerta entreabierta, la cerradura estaba forzada y rota, aquello le dio mala espina por su puesto asique con precaución abrió y entró cauteloso, presionando el interruptor de las luces solo para descubrir que no funcionaba- ¿Lara?- llamó en un susurro, algo extraño estaba sucediendo y debía ser cuidadoso, al cruzar el primer pasillo se encontró con un umbral hacía el living, las luces de afuera dejaban entrever la sombra de una persona en el suelo, rápidamente el ruso se acercó para ver de quien se trataba, tocándolo por la espalda, sintiendo algo húmedo y pegajoso, además del inconfundible olor de la –sangre- susurró incrédulo, volteando a la persona que estaba en suelo inconsiente, quizá ya muerto, descubriedo que era Leonardo, asqueado y asustado empujó al hombre quien no emitió ruido mas que el de su cuerpo chocando contra la mesita de centro, preocupado comenzó a caminar por la casa en silencio, entrando a varias habitaciones sin real éxito, hasta que dio con la cocina y la encontró, por fin la encontró, pudo identificar su femenina figura gracias a la ventana que estaba frente a ella, la luz de la calle le daba un aire nostálgico y lejano- Lara, cielo, estoy aquí, vine por ti amor- la llamó sintiendo que su corazón se oprimía a medida que avanzaba – No sé que sucedió, pero prometo que cambiaré, esta vez si lo haré amor- prometió dudando en si debía o no abrazarla- Vamos cielo, h-hay un tipo aquí, Leonardo esta herido, debemos salir de aquí- insistió tomandola por el brazo para voltearla y obligarla a mirarlo- ¿Por qué?- le preguntó llorando la muchacha, acercándose con suavidad- ¿Por qué haces estas cosas?- insistió tocando su rostro con dulzura, sus manos estaban heladas y temblorosas, aquello preocupó al mayor por lo que la abrazo por la cintura- Debemos irnos, estamos en peligro- insistió perdiéndose en la mirada de la albina quien angustiada se acercó lentamente para besarlo en los labios dulcemente- Yo te amaba Alexandr- susurró la muchacha devaneciendose en sus brazos, lo que causó el ruso la sostuviera y con cuidado de pusiera de cuclillas en el suelo para evitar tirarla, lucía hermosa, como un ángel, la tenue luz que entraba en la casa no hizo mas que resaltar la blancura de su rostro- ¿Lara?- la llamó tocando su rostro intentando despertarla, ensuciándola con sangre, su sangre, la mujer estaba sangrando, el mismo estaba empapado en su sangre, de su sagrada sangre- Lara- susurró levantándose horrorizado, mirando la escena realmente anonadado, no entendiendo nada- Por qué Alexandr – Lara, Lara, no, no – gimió llevándose las manos al rostro sin poder creer lo que estaba pasando, apartando sus manos rápidamente al ver que en una de estas sostenía un cuchillo totalmente ensangrentado- No, esto tiene que ser broma – sonrió ironico, tirándolo lejos para intentar tomar aire y calmarse- Por qué Alexandr – Yo te amaba, ¡YO TE AMABA!- gritó angustiado, tirándose al suelo junto a ella para abzararla con fuerzas- ES IMPOSIBLE, LARA YO TE AMO, ¡TE AMO!- insistió comenzando a llorar mientras la abrazaba con aun mas fuerzas- Que mierda hice, que mierda hice- preguntó hundiendo su rostro en el cuello de la muchacha – La mataste, es obvio, ahora dime por qué lo hiciste – Esa voz, esa horrible y conocida voz… El ruso se volteó lentamente, cruzando miradas con el rubio, estaba vestido con traje policial y una reluciente placa delataba su nombre- Oficial David Kirkland- Tú, tú has estado, tú, tus cartas, que mierda, yo no fui- dijo totalmente incrédulo, limpiándose rápidamente el rostro para evitar seguir llorando frente a ese tipo- Ella, ella estaba así, lo juro, yo no fui- gimió mirándolo con odio y rabia, él tenía la culpa de todo, volviendo a ver a su esposa solo para descubrir que ella ya no estaba - Alexandr, basta, no puedes ponerte así cada vez que intentamos reconstruir los hechos- le regañó con el ceño fruncido, suspirando y asintiéndole a uno de sus compañeros, quienes se acercaron al ruso para volver esposarlo y llevarlo fuera del lugar- Al menos ya sabemos como sucedió todo – comentó para si mismo el rubio cuando estuvo solo en el lugar, sacando de sus bolsillos unos papeles para quemarlos en la cocina-
Puta que mé reí
Son la super ultra y mega fantástica luz
Saludos
Cuenta regresiva
Cap 4 Quilombo en la facu A las seis y media, el castaño había tocado el timbre ajeno tal cual habían acordado la noche anterior antes de dormir. Aquel era un día realmente importante o por lo menos lo era para Martin, le emocionaba el hecho de poder ir a trabajar sin tener que pasar por el intenso (y descarado) manoseo en el metro, pero como nada en esta vida puede ser perfecto (excepto él), el hecho de tener que levantarse una hora antes para ir a tomar la dichosa micro, lo hacía sentir bastante cansado, obviamente mucho mas que de costumbre, ahg, como odiaba levantarse temprano, si de él hubiese dependido, habría entrado a trabajar a las doce del día y hubiese salido a las diez de la noche si era necesario con tal de no levantarse tan temprano, realmente odiaba levantarse tan temprano, aquello lo sacaba de su plan diario, ahora no podría hacer las cosas que le gustaban hacer en las mañanas porque despertaría de un pésimo humor y haría todo de mala gana. En definitiva si así sería su rutina diaria a partir de ahora, no tendría ni ganas de hacer ejercicio matutinos, con mucha suerte desayunaria algo decente, en las mañanas casi nunca sentia hambre. Los chicos caminaron juntos en silencio, acompañados del constante piteo de bocinas y personas que hacían rugir el motor en signo de irritación, a esa hora al ser tan temprano, hacía un frío horrible, por lo que la gente iba abrigada hasta los dientes con lana y polar, Manuel obviamente no er la excepción, él mas que nadie debía cuidarse de los cambios de temperatura por lo que abrigaba celosamente su garganta con su mítica bufanda color roja, Martín por su parte iba como siempre a todos los lugares que iba, y con eso me refiero a que iba bastante desabrigado.- ¿Cómo te fuiste a perder?, ¿vo' soy weón o te pagan?-le preguntó el chileno son una sonrisa en sus labios, rompiendo el silencio que había entre ambos- Ni idea, yo solo subí y me dí cuenta de que estaba perdido cuando una guardia me bajó del vagón, me dijo como debía volver y que color debía tomar, fue re-amable - respondió el trasandino sonriendo de igual forma, visto desde lejos era una situación bastante cómica, y le gustaba que aquello fuese un motivo de risa para su vecino, se veía realmente tierno cuando sonreía. - ¿Y por que no preguntaste antes si el metro que tomaste te servía para llegar a la casa?- preguntó el castaño sin esperar ningún tipo de respuesta- ¿Veí esa weá?, esa micro te sirve pa' llegar a la pega, asi que mejor corre o nos quedamos abajo- ordenó el menor comenzando a correr al paradero, seguido fielmente por el rubio, quien memorizó el número del bus que debía tomar para poder irse los días restantes a su trabajo- Oye, vo' no hagai lo que voy hacer yo, ¿Me escuchaste?, vo' pagai noma'- dijo el chileno colandose entre la gente para subir a la micro, mientras martin hacía lo mismo- No entiendo de que me hablás- respondió cuando estaban pasando frente a los validadores de la micro para pagar- PERMISO TÍO (?)- gritó el muchacho pasando de largo sin pagar su pasaje, lo cual dejó perplejo al extranjero, quien canceló su tarifa de falso estudiante y se acercó rapidamente a su vecino, quien se había adueñado de dos asientos en la micro.- Manuel, sos un caradura- comentó el mayor negando con la cabeza mientras sonreía- Pero si estoy en mi derecho, el transantiago culiao es una estafa, no debería ni existir esta weá- se defendió el universitario moviendose para darle el asiento desocupado- ¿No te dicen nada?, ¿vos pasás nada mas?- el chico se notaba realmente intrigado- Si pero no, osea hay choferes que le ponen color, que te bajan o llaman a los pacos y te sacan la tremenda multa, otros como que te miran noma' y te preguntan por el pase, pero casi siempre son choferes que no te hacen ata'o, que te dejan subir noma' porque no estan ni ahí- respondió sacando su movil para revisar la hora, pese a tener reloj de muñeca no lo revisaba, le daba pereza sacar los calculos para saber que hora era.- Vamo' super bien, asi que relajate y memoriza el paisaje, pa' que cachi donde bajarte después y no te pierdas- ordenó risueño, guardando el movil para apoyar su cabeza en el hombro ajeno y relajarse. Aquel acto puso bastante tenso al trasandino, quien solo se limitó a mirar por la ventana intentando no moverse demasiado para no incomodar al chiquillo- Estoy terriblemenente cansa'o- suspiró el chileno cerrando los ojos para relajarse. Manuel terminó por quedarse dormido apoyado en el hombro de Martín, pese a ello lograron llegar sin complicaciones, el rubio había reconocido una calle que transitaba al bajarse del metro, y antes de llegar mas lejos había despertado al chiquillo para tocar el timbre y bajarse en el paradero mas cercano. Luego de ese incidente, el menor le indicó el paradero correcto y se despidieron, cada uno tomando rumbos diferentes. -Ring ring, ring ring. Número desconocido.- - ¿Hola? -Weon soy el Manu, se me olvidó invitarte hoy al carrete de la sofy -¿Carrete?, Manuel, explicame que es un carrete- -Que hay mambo, fiesta, puta, un carrete po', en la casa de una compañera, pero si l weá se pone fomee, nos vamos a la u, el claudio un compañero y otros culiaos están planeando algo tambien, ¿Te tinca?- -Ahh.. irse de jdoda, si, si, si quiero, decime a que hora y donde nos juntamos -Yo te paso a buscar al depa, quizá te perdai de nuevo, asi que no, yo voy por vo' -ya dale, pero a que hora? -A las siete y media, pero teni que estar listo a esa hora o me voy sin ti -Oka -Ya chao. ¿Acaso eso contaba como una cita? El dia paso tranquilo, rapido y sin ningún percance, Martín le había contado de su trajedia a Alejndray a otros compañeros de trabajo, quienes se burlaron de él y le hicieron unas cuantas bromillas livianas. Para Manuel el día paso bastante lento y monotono, definitivamente de no ser por Joaquín, realmente se abria aburrido un montón, ya que sus compañeros no le resultaban lo suficientemente interesantes como para entablar una conversación con ellos, ademas de que ese chico tenía un terrible talento para hacer imbecilidades. Quedaron de juntarse a las ocho en un metro crcano a casa de la muchacha, quien vivia en la zona oriente de santiago (sí, donde vive la gente adinerada), en una acomodada casa ABC1. Gracias a dios tenian una segunda opcion de fiesta, el castaño realmente sentia un fuerte rechazo po la alta clase de chile, y si bien Sofia era una de ellas, en esencia, era una muchachita bastante humilde, aterrizada y simpática, obviamente ademas de bonita; en definitiva, ella entraba dentro de los estandares de prototipo de chica en los gustos de Manuel. Claro está que nunca se aproximó mas a ella por lo anterior mencionado, su rechazo era mucho mas fuertes que las ganas de hacerla su novia. A las ocho menos quince el castaño estaba recién tocando la puerta del rubio, quien ya estaba listo desde hace un buen rato, se había puesto pantalones grises con negro, sus botas favoritas color café, una chaqueta a juego con los zapatos y una polera color burdeo con detalles negros. Se había sentado a jugar playstation ya que el menor le había enviado un whatsapp diciendole que se retrasaria un poco. Típico de Manuel. -Te demorai caleta en abrir weón- se quejó el menor con indignación, ¿cómo se atrevia a hacerlo esperar?. Martín le echo una ojeada rapida de pies a cabeza, (sí, su debilidad era fijarse en los outfist ajenos), el chiquillo llevaba su eterna chaqueta de mesclilla, una polera color negro debajo y en el cuello una de sus inumerables bufandas, (al parecer siempre tenía una para diferentes ocaciones), unos jeans rasgados y unas zapatillas retro, (definitivamente Manu se había quedado pegado en los 80'). -Vos te demoras en arreglarte, sos peor que piba- respondió guiñándole un ojo en el momento que salia del depa y cerraba con llave. -Cállate culiao- respondió enojado, como osaba a robarle su broma?, ahg.- ¿por que llevai ese bolso?, ¿es la camara?- preguntó esperando alguna respuesta que no fuese positiva. -Sí, me gusta grabar a la gente ebria, a las personas divirtiendose, a las chicas bailando...- respondió con naturalidad, no entendiendo realmente la preocupación del menor. - ¿y si te la roban?, weón, es muy bonita como pa' que andí por ahí en fiestas presumiendola....- el castaño intentó detenerlo, realmente tenía camara muy bonita y no quería que algún imbécil de la fiesta se la adueñase.- -Nah, si la voy a tener siempre, alla en Argentina siempre la andaba trayendo, ademas estoy grabando mi vida, ya sabes, un día me hago famoso, tengo que mostrar como fue mi vida, ¿no?- el trasandino intentó bajarle el perfil comenzando a caminar al asensor, donde lo llamó -Mejor veni, se nos hace tarde.. -Si te roban la weá, yo voy a ser el primero en reirme de vo' por weón, y no quiero andí llorando - respondió el chileno, agh, como detestaba uando el mayor se ponía asi de engreido; si realmente llegaban a robarle l camara, él mismo sería el primero en burlarse de su desgracia. Luego de aquella pseudo conversación los muchachos salieron de inmediato, no había tiempo que perder, y iban bastante atrasados con el problema que tuvo Manuel y sus pantalones favoritos (Sí, un gato de color blanco se había adueñado de sus pitillos negros). Por su puesto esto no le haría ninguna gracia a Joaquín, quien los esperaba en la última estación de la linea mas central de santiago. -Joaquín, Martín, Martín, Joaquín- los presentó el castaño de una forma bastante seca, realmente no tenía mucho que decir de cada uno y tampoco se esforzaría en dar mas detalle del otro, a fin de cuentas tenían toda la noche para hablar, ¿no?. La fiesta resultó estar mas que colapsada con gente de la alta sociedad , la gran mayoria (por no decir todos) eran rubios, bastante altos o tenian ojos de color , de hecho Martín podía camuflarse bastante bien si tan solo no hablase con su (a veces) irritante tono argentino. Sofia se veía realmente linda, usaba un vestido corto y un collar bastante sutil, al parecer de oro, definitivamente a ojos del chileno, esa chica lucía como una verdadera muñeca. Esta wea está mas fome que velorio de caballo- comentó Joaquín buscando alguna chiquilla a quien poder hablarle, la que fuera menos hueca y superficial posible. -Sí, hay puros zorrones culia*s, si no fuera porque el vodka es de marca yo me viro al tiro pa la u- respondió mirando atento y con un poco de envidia como su vecino ya había logrado adaptarse al ambiente, pues reía a carcajadas y hablaba como si no hubiese mañana en compañia de varias mujeres y hombres (pero por sobre todo mujeres). -En volá, si la wea no fuera marca absoluto me sentiría ofendido, osea, mira la me'a mansión que se gasta la sofi- comentó el pelinegro en el momento que abandonaba al castaño, había fijado su objetivo en un hombre que portaba un cooler lleno de cervezas de marca- No sé que mierda hago acá, vine a puro perder plata- suspiró derrotado Manuel, decidiendo beberse en un trago todo el vodka con naranja que había en su vaso color rojo, luego siguió a Joaquín, quien se había logrado robar unas cuatro botellas de cerveza corona. -¡Ey!, chiquillos y chiquillas, vamos a hacer un karaoke, tenemos el auspisio de youtube y el proyector de la Trinidad, asi que animense y vengan a cantar, no se preocupen, habrá trago toda la noche- una de las amigas de la festejada anunciaba la actividad con una voz que realmente logro enevar a nuestro Manu, y que ademas lo obligó a pedir un vaso de vodka puritano para beber (sí, a parte de las cervezas que tenian apartadas). Uno tras otro los jovenes fueron cantando, algunos desafinados pero con pasión, otros simplemente por molestar y otros porque si- Weón, vamonos?, me llamaron y me dijeron que está el meo' mambo allá en la facu, ah y que la Isi esta bailando arriba de la mesa- propuso el pelinegro sin poder despegar su mirada del movil - Que verguenza, andar bailando arriba de las mesas, si yo fuera ella, me voy pa' mi casa - comentó el castaño riendose al imaginarse lo ridicula que se debería estar viendose su compañera.- Weóon, dile que se la lleven, antes de que siga haciendo el ridiculo- le dijo buscando ahora a su vecino, pretendía mostrarle como era un verdadero carrete en chile, sin embargo por mas que lo buscaba con la mirada ya no podía encontrarlo, se había camluflado perfectamente bien en la masa de jovenes que circulaba por el jardín de la casa, tampoco podía usar oído ya que casi todos iban imitando su acento solo por fastidiar (o quizá por hacerse el gracioso). Finalmente lo encontró a un lado del proyector con el microfono en sus manos y un montón de chiquillas cantandole a coro- Me veras caer Como una flecha salvaje Me veras caer Entre vuelos fugaces Buenos Aires se ve tan susceptible Ese destino de furia es Lo que en sus caras persiste Me dejaras dormir al amanecer Entre tus piernas Entre tus piernas Sabras ocultarme bien y desaparecer Entre la niebla Entre la niebla Un hombre alado prefiere la noche Aunque mas que un karaoke, aquello parecia una tocata, un concierto, parecia todo un show montado por el rubio, ya que, el muchacho se veía realmente encantador (y mas atractivo de lo común), ademas de la seguridad que transmitia al cantar aquello, era como si la canción le perteneciese, o como si la hubiese estudiado toda su vida para presentarla en publico aquella noche. Quizá era efecto del alcoho, quizá el efecto cerati, pero Martín se veia realmente atractivo a ojos de Manuel, se veia bien con esa faceta de cantante, le había gustado tanto que, casi deseo tener una camara para fotografiarlo y poder así seguir admirandolo cada vez que volviese a escuhar esa canción en su mp3. La presentación culminó entre aplausos y gritos histericos de las chicas que le pedian otra canción, mientras otras (y bastante ebrias) se agolpaban para pedirle su whatsapp o simplemente abrazarlo y tomarse una foto con él, aquello hizo que el chileno tuviese aun mas ganas de largarse del lugar, no porque tuviese celos ni nada de eso, pero era SU vecino, SU amigo, por ende no permitiria que un grupo de niñitas adineradas lo alejasen de él. Okay, eso nunca sucedería, pero el chico ya estaba con el vodka en la cabeza y cuando estaba así no racionaba del todo bien. Martín, weón, nos vamos-lo llamo apartando a un par de mujeres para tomarle por una de sus muñecas y tironearlo lejos de todo el bullicio de gente ¿A donde vas?, yo estoy re feliz aca, yo quiero cantar- le respondió el rubio sin oponer demasiada resistencia, mas que mal, el solo estaba acompañando al chileno y realmente no tenia idea de como diablos volver a casa desde ahí Nos vamos a un carrete de verdá, acá hay puros cuicos que no saben naa' de la vida- respondió el castaño ubicando a joaquin con su mano, quien se había quedado tal cual donde lo había dejado. Pero me gustan estas fiestas, son como a las que iba con sebas allá en argentina- comentó con cierto desanimo, suspirano y terminando por acceder a la orden del menor- Te falta mundo weón, vo' viví en una burbuja, pero tranqui, yo te la voy a reventar y la vai a pasar mejor que con toos estos zorrones culiaos- afirmó decidiendo robarse una botella nueva de vodka que vió abandonada ahí. De camino de vuelta al metro, el rubio fue tonteando un rato con su camara, grabandose a si mismo y a los chilenos, quienes estaban mas que felices (digase ebrios) Había pasado bastante desde la última vez que no había grabado nada y aquello fue un video sobre aquel día que estaba viviendo, grabó desde lo que desayunó, pasando por una visitia a su departamento y terminando en ese momento donde salía a su primera fiesta en chile. Martín culiao, andate del pais weón, nos venis a puro robar minas- dijo el amigo de Manuel, en tono de broma claro está, realmente no pensaba aquello del rubio (o quizá si, quién sabe). Si weón, andate, si igual tení pura pinta de fleto culiao- Apoyó Manuel riendo, ambos chicos siempre eran así, bromeaban pesado. Me tienene envidia, todo porque soy hermoso, soy Martin el hermoso, el emperador de los feos.- (okay definitivamente nada ni nadie podria bajarle aunque fuese un poco el ego de la cabeza, lo cual estaba bien, ya que, el solo hecho de tener como amigo a Manuel, bajaba profundamente la moral de cualquiera Después de un buen rato de insultos y malas palabras el argentino se aburrio de grabar, gurdando por fin la bendita camara, sin embargo, el par de chilenos no cesó de molestarlo, hasta que Martín se cabreó y decidio meterse al telefono a revisarlo en un intento por ignorar a los chicos. Finalmente lograron llegar a la distorcionada universidad, la verdad es que de día, aquel lugar era bastante pulcro limpio y con un aspecto bastante decente, sin embargo, aquella noche la facultad estaba destinada totalmente a ser una suerte de club nocturno. Se podian ver personas besandose en los jardines, muchachas/os ebrios tirados a su suerte en las bancas y alumnos que perreaban intensamente en son de una conocida canción de reaggeton bastante conocida por los asistentes- Bienvenido a chiile perrito- le dijo Manuel al rubio, Joaquín había desaparecido para ir a robarse unas cuantas cervezas a la "barra" (la cual era una mesa bastante precaria) donde atendía una chiquilla de la universidad- Manu, esto se hace en todos lados- comentó el argentino con decepción, realmente esperaba ver otra cosa, algo novedoso y mas interesante, pero bueno, como dice el viejo y poco conocido dicho; " a donde fueses haz lo que debes", el rubio no dudo en abandonar a su vecino para ir a bailar con alguna chiquilla del lugar. Para Manuel esa si que era una verdadera fiesta, la cual pese a haber empezado bastante temprano, se sentía como si recién hubiese comenzado. Una de las actividades favoritas del chleno era un concurso popularmente conocido como turbochela, el cual consistia en agitar a tal nivel una lata de cerveza que al hacerle un orificio al centro, el liquido saliese violentamente en forma de chorro, chorro el cual el concursante debía beber a la brevedad, en conclusión, el menos empapado en alcohol era el ganador; y si, el premio era otra lata de cerveza. Martin estaba perdido por ahí conquistando corazones, bailando con chiquillas y tomando fotos de aquella fiesa, la cual definitivamente no olvidaria. Luego de pasar un bastante rato embriagandose, Manuel decidió ir a buscar a su vecino, y es que aun dentro de su embriagez aun le preocupaba si el otro estaba vivo o estaba borracho como una cuba al igual que el mismo- Martiin!, weón donde andabai- le regañó el muchacho acercandose para apoyarse en el y mirarlo feo, en señal de molestia y preocupacion- ¿Quién es ella?- le preguntó por la chiiquilla con la que el rubio estaba hablando- Yo estaba aquí... Manuel, vos estas en pedo?- le preguntó el rubio un poco incomodo pues el menor arruinaba su conquista- Weón presentame a la mina- insistió el chileno frunciendo el ceño al ver a la bonita chica- Es Fran, una guapa chilena- respondio mirando a la universitaria con ojos coquetos, por su parte la mujer sonreia bastante incomoda ante la escena presenciada.- Martín weón ven pa' acá, el Joquín y yo te necesitamo'- ordenó el castaño forcejeando debilmente el brazo del trasandino- Pero Manu estoy en algo, dejame en paz- le pidió algo molesto, el realmente quería poder irse con la muchacha a alguna otra parte de santiago- Weón, de verdad, es super enserio, o vai con migo o me voy solo pa' la casa y vo' vei como volvi - respondió el chileno enojado, volteandose para tironear a Martín a otro lado de la fiesta- Fran, tenés mi whatsapp, llamame- le gritó haciendole señas de telefono, siguiendo al menor de mala gana, realmente tenia ganas de patearle el trasero e irse con la muchacha, pero no sabía como volver a su departamento solo. Caminaron entre gente ebria, gente sobria y gente que volaba con los pies en la tierra, el rubio se quejaba como una adolecente al cual se le había castigado recientemente por haberse escapado con su novia , pero Manuel estaba lo suficientemente ebrio (ademas de drogado) como para ponerle atención, realmente no estaba atento de nada y caminaba sin rumbo arratrando a Martin tras de si, era como un verdadero zombie- Manuel, pará, pará, ¿siquiera sabes a donde vamos?-n le preguntó el trasandino deteniendose y deteniendo al menor en el momento que habían logrado salir del montón de gente , el castaño no respondió estaba realmente ido, solo sonreía tontamente y luchaba contra su cuerpo para mantenerse en pie- Manuel, Manu, ¿me escuchás?- preguntó el rubio bastante preocupado, sin recibir mas respuesta que una sonrisa y los lentos abrir y cerrar de ojos del chileno. Podía ver la expresión preocupada en su rostro, podía sentir sus manos sostener su débil cuerpo, pero no lo podía oir su voz, no podía oir nada mas que la musica electronica que habían puesto en ese monento- ¡RESPONDÉ CARAJO!- le gritó el mayor sacudiendo a Manuel con algo de brusquedad, le estaba asustando el hecho de que el menor no dijiese palabra alguna. Finalmente el chileno abrio sus brazos para rodear el cuerpo del argentino; olía delicioso , una perfecta mezcla entre jabón y un perfume amaderado, lo abrazó fuertemente, aferrandose a él para no caer, pudo sentir que el otro lo abrazaba de igual forma, lo contenía calidamente, o al menos eso sintió el menor, pues, el trasandino solo pretendia sostener al muchacho, pese a ello, el chico se sintió extraño, ese momento fue uno de los pocos momentos de su vida en el cual dejó de sentir dolor, dejó de sentir rabia y rencor, pudo experimentar una inexplicable paz, una paz que lo hizo sentir una persona muy dichosa y feliz. Manuel había cerrado sus ojos y hundido su rostro en el cuello ajeno en un intento de intencificarlo mas, cosa que funcionó, pudo sentir el cuerpo del otro proteger el suyo, pudo sentir la algo agitada respiración del rubio, pudo sentir que casi le habló con aquella acción de corresponder su abrazo.- Manuel, decíme que te pasa - ordenó el mayor alejandolo un poco, rompiendo así aquel momento, miró al chico atentamente, estaba realmente palido, eso hizo que se preocupase aun mas, no sabía nada de Joaquin, no tenia su telefono, por ende no podía ubicarlo como para pedirle ayuda, y no sabía a quien pedirle ayuda, pues no conocia a nadie a parte de los muchachos y no sabía donde se había metido la chica que conoció hace un rato- ¿Estás en pedo?, respondé mierda, ¡hablame!- comenzó a desesperarse, el argentino simplemente no aguantaba que el otro se quedara mirandolo con esa estupida sonrrisita en sus labios- Toy volao...- respondió por fin el menor, comenzando a fregarse los ojos con pereza, como recien despertando de un pesado sueño- Vos sos un... Un... ¿Vos crees que yo soy tu niñera?, ¿vos crees que te voy a cuidar cada vez que te pongas bicho?, Manuel, ahg, vení que te llevo con Joaquín- le gruñó con molestia, tomandolo por la muñeca para llevarlo donde el creía podía estar el otro chileno, claro que ninguno de los dos esperaba que Rebecca, la ex de Manuel estuviese presente en esa fiesta, para ser sinceros, el chileno esperaba verla en el cumpleaños de Sofia , no en la fiesta universitaria, pero no, ahí estaba, con su cabello largo y rizado, sus labios rojos y una provocativa minifalda ue apenas lograba cubrir su trasero, aunque claro, en brazos de otro hombre (uno de verdad, no como yo), aquella imagen hizo que algo se desatara en el chico, quien se detuvo en sexo y de paso detuvo al rubio quien miró al otro sin entender nada- Manuel, vení vamos donde joaquin- le llamó volviendo a retomar su camino, pero fue en ese momento en que el chico se solto del agarre ajeno y caminó en dirección a la chica- ¡MARACA CULIA!, ¡ERÍ UNA MARACA DE MIERDA!, ¡DONDE HAY PICHULA ESTAI VO'! ¡ES LA ÚNICA WEÁ EN LA QUE PENSAI, ES LA ÚNICA MIERDA QUE TE INTERESA!, vo' no podí vivir sin pico, vo' vei' un hombre y corri' a chuparle los cocos, suelta de mierda- Manuel estaba completamente fuera de si, estaba escupiendo todo aquello que había callado luego de su ruptura- A ver flaco, calmemo' las pasiones, mira que la rebe no anda naa' sola- un muchacho de unos 24 años se había acercado al chileno quien se había empeñado seriamente en despotricar contra la universitaria- Manuel, pará, calmare, y vos, calmate tambien porfa, mirá que este pibe esta en pedo y bicho, ademas estoy seguro de que ni sabe que hace- el trasandino intento calmar la situación, poniendose entre el castaño y el desconocido acompañante de la morena- Weón, cuidate de esa maraca culia, mira que cualquier dia viene un weón, y le ofrece un pene, esta sale corriendo como si la wea fuera oxigeno- siguió hablando fuerte el chileno, no importandole nada, estaba realmente fuera de si- José Manuel cortala, te veí super patético- había respondido la crespa tomando el brazo de su acompañante para evitarle la paliza al ebrio muchacho.- ¿Patetico yo?, ¿en serio?, ¿te hay mirao' vo'?, a ti te quieren porque tení la mea' raja noma' pero fuerai flaca no te pescaria ni el resfriao', cierra la boca mejor, gorda culiá, yo no entiendo, si comiendo puro pene deberiai ser la mea' mina, pero no, erí' fea, fea y gorda, andate a la chucha maraca de mierda,¡maraca!,¡maraca! y no quiero que vengai ma' a lloriquearme a mi casa culiá!, mira que yo ya te olvide, te cambie, tengo alguien mejor- anunció el chico tomando la ropa del trasandino- Es argentino, es rubiecito, marcaito... No como vo', y mejor andá a comerte los postres, mirá que el plato fuerte lo tengo yo - gritó imitando el acento argentino en la últoma frase, tomando fuertemente la polera ajena para acercarlo y besarlo apasionadamente. Está demas decir que la gran mayoria de los jovenes allí presentes se habían volteado a presenciar la pelea en espera de que uno de los tres chicos diera el promer golpe, sin embargo nadi espero aquello, para ser sinceros, ni Manuel se lo hubiese esperado. -¡¿Qué mierda te pasa!? ¡pelotudo!- le gritó el argentino al menor, apartandolo violentamente- Dime po', dime ahora que siente, yo también te cambié y por un mino rico, fea culiá-siguió molestando el chileno, ignorando por completo al argentino, quien comenzó a limpiarse compulsivamente la boca y a negar todo sobre su presunta homosexualidad- No entiendo porque chucha la defendí' tanto, si la culiá es una zorra de mierda- le dijo Manuel al acompañante de la universitaria, provocando que este se molestase demasiado y se acercase al menor con intenciones de golpearlo- ¡Callate culiao!- le gritó el tipo empuñando su mano y dirijiendola a una mejilla de manuel, quien se mostraba sin miedo ante la amenaza de ser golpeado- ¡No weón, no!- Joaquín había ido al rescate abrazando fuertemente a su compañero de clases para detener el golpe que pretendia darle a Manuel- Guille, Weón, está volao', no sabe que hace, porfa no le peguí, si él no es así- intentó excusar la violenta y agresiva actitud de su amigo; realmente el no era así, muy por el contrario, el decia que para destruir algo y alguien, este debía infiltrarse y atacar desde adentro, okay si, era un tipo bastante confrontacional pero casi nunca había ganado ninguna pelea a golpes por su estructura fisica, pues no era el muchacho mas musculoso del mundo. Mientras tanto Martín había comenzado a recibir insultos gratuitos por parte de una chiquilla con la cual había estado hablando - ¡ARGENTINO DE MIERDA!, me dijiste que me queriai', que erai' un hombre de verdad, ¡maricon de mierda!- aparte de débiles gopes que la misma ebria mujer le propinaba - Calmate, yo no soy gay, yo ahg, pará, sos una loca- se defendia como le era posible, ella era una chica; ¿que sucedía si, sin querer le lastimaba?, quizá todos los presentes comenzarian a golpearlo, ¡dios! , que complicado. La música seguia sonando y el chileno quería seguir bacilando; ya había dicho todo lo que queria decir y ahora era tiempo de mover el esqueleto. Se alejo de la riña que él había comenzado y se acercó a un grupo de personas que bailaba bachata, a él no le gustaba ese estilo pero, bah, bailó de todas formas, eventualmente volveria a sonar la musica electronica con la cual podria seguir "volando". Bailaba con mujeres y hombres que de seguro no había visto jamas en los años que llevaba en la unviersidad. Cuando por fin (y después de muchas canciones de reaggeton y bachata) volvió a sonar una canción que le gustaba, el universitario se subio a una mesa a exhibir todo su potencial artístico como bailarin de funky, podía sentir como la música penetraba en su cuerpo y lo movía armonicamente. Luego de aquel incidente con la "ex", Martín y Joaquín comenzaron a buscar a Manuel, culpandose el uno al otro sobre quien había estado a cargo de él resultando como ganador Joaquín ya que se encontraba igual de drogado que su mejor amigo, y Martín al estar lúcido y bastante mas sobrio era quien deberia haber cuidado del chiquillo. Lo encontraron bailando sobre una mesa rodeado y aplaudido por el grupo de jóvenes que anteriormente bailaba con él. El argentino detuvo al pelinegro, quien tenía intenciones de bajar al castaño de la mesa y darle un "wate"*.- Dejá que grave esto.- ordenó sacando su cámara para encenderla y comenzar a grabar los pasos del castaño quien al parecer no se daba por enterado de todo lo que sucedia a su alrededor, él solo bailaba y se movia bastante bien pese a estar drogado. al terminar la música el trasandino apagó la camara y bajó al menor con ayuda de Joaquin, este último escribió indicaciones para llegar al edificio donde vivian en un papel, ya que Martin aun no podía aprender el nombre y numeración de su calle. Menos mal el mayor había tomado unos cuantos pesos de su alcancía, asi podría pgar el taxi e irse a casa con chileno. Llegaron al edificio en poco tiempo, el menor estaba pálido y con nauseas, queria un inodoro para abrazarse a él hasta vomitar todo lo que había comido y bebido durante ese dia. Martín solo quería llegar a casa a descansar, quería dormir y pasar pronto esa maldita noche. Cuando el mayor le pregunto al chileno donde estaban sus llaves, este comenzó a buscarlas sin éxito, por lo que ambos terminaron en el departamento del trasandino. -Avisame si querés un té- le dijo al universitario quien se había encerrado en el baño a vomitar- Yaa, haceme un tecito, con tres de azúcar- repondió el muchacho debilmente, se sentia bastante mal, había pasado ya un buen tiempo desde que no fumaba marihuana y al parecer lo que fumó estaba mesclado con otras sustancias, ya que le cayó realmente mal, o quizá fue la mescla de cerveza y lo primero. Obedientemente el trasandino comenzó a prepararle una taza de té, de seguro el menor se sentiria mejor bebiendo aquella infusión de hojas. La noche había sido una real porquería, pero debía admitir que el rato antes de llegar al conflicto fue bastante agradable, realmente había disfrutado conoce gente nueva en aquellas fiestas, tamboén debía admitir que Manuel había sido un muy buen vecino al pensar en él para llevarlo a una fiesta, aunque haya sido para besarlo en público, sus pensamientos se desvanecieron cuando el menor salio del baño.- ¿Cómo te sentís?- preguntó apenas este puso un pie fuera del baño- Como la callampa, pero he estado peor... Ahora quiero un tecito y un cigarro- respondió caminando al balcón del rubio, donde sacón una cajetilla casi llena- ¿Vos fumas?, Manuel esa boludes te va a matar- reprochó el trasandino sin impedir que el menor encendiera el tabaco- Puta, pero si de algo hay que morirse po', ¿o acaso vo' pensai ser eterno?- le respondió un poco brusco, apoyandose de espaldas contra la pared para disimular el miedo a caer, pues aun se sentía bastante débil y la verdad es que aun le quedaba por vomitar. Martín odiaba el humo del cigarro. definitivamente no lo soportaba, por lo que cuando el chileno decidió encenderlo, él decidió irse a su habitación a cambiarse de ropa y hacer algo mientras el chileno se terminaba su pucho. Manuel apenas vió que el argentino se iba decidio sacar el último pito que le quedaba, no lo fumaria completo, solo le daría un par de bocanadas, quería elevarse un poco mas- Ohhh, que ganas de comerme un super ocho- se quejó un poco mareado luego de haber fumado, decidiendo entrar en el departamento al sentir un poco de frio- Martín me voy a tomar el tecito- le dijo tomando la taza que encontró en la mesa de la cocina, sintiendo de pronto la terrible necesidad de ir a la nevera a registrar si tenia algo para comer- weóoon, ¿me puedo comer estos fideos?- preguntó sacando un tupper con los fideos y salsa- No, porque es mi almuerzo de mañana- le respondió el rubio extrañado por aquella pregunta, pensaba que el menor estaba fumando en la terraza, saliendo de su habitación para ir a la cocina, parando en seco en el living, un fuerte olor a marihuana invadia el lugar- ¿Estás fumando yerba?, Ey, pará, eso es mio, dejá de comertelo, es mío- le regañó cuando lo encontró comiendose su almuerzo- Uuuy, andai llorón, si saqué un poquito noma' -se quejó Manuel sin poder dejar de sacar con sus dedos las tiritas de harina- Están güenos, cocinai super rico- le elogió sin importarle mucho lo sucio que estaba quedando o lo ridiculo que se veia con la cara, manos y polera sucia, llena de la salsa de tomate que los fideos tenian - Te estas ensuciando, ahg, soltá mi almuerzo- le pidió molesto, quitandole el pote de las manos, suspirando agotado al ver que se había devorado casi todo- Terminá de comer, no voy a llevar sobras, compraré algo- dijo pasandole de vuelta el tupper- Oh... ¿en serio?, puta que me cai bien- le respondió volviendo al ataque con la comida- Manu, yo me voy a la cama, porfa, no te comás nada más- le pidioó irritado, decidiendo que la mejor opción era dejarlo solo en la cocina comiendo lo que le quedaba de almuerzo. Cuando entró a su habitación recordó que su molesto vecino habia estado vomitando recientemente , por lo que decidió ir a ver si todo estaba en completo orden en su baño, revisó todo y aprobó el orden y limpieza del acto ajeno, aprovechó el viaje y cepillo sus dientes, ademas de pasar al baño antes de irse a la cama, aunque claro, ignoraba el hecho de que Manuel había decidido adueñarse de la cama de forma ilegitima, con ropa y todo se había tirado sobre la cama del trasandino y había tomado una almohada para presionarla fuertemente contra su pecho para disponerse a dormir.- Manuel, ¡pero qué mierda haces!- le gritó sintiendose realmente enfadado con el menor. - Shtt...- le respondió el muchacho negandose a abandonar tan comoda posición.- Al menos quitate la ropa sucia que tenes- ordenó tomando las piernas del menor para quitarle las zapatillas y tirarlas lejos, siguiendo con los pantalones, los cuales tironeo un poco para quitarselos, sorprendiendose bastante al ver las manchitas rojizas en las pienas del muchacho- Que es eso- murmuró acercandose aun mas para verlas detenidamente, desde ejos se veian como si el menor hubiese tenido una violenta caida, pues se veian como horribles hematomas, sin embargo de cerca estas eran mas como extraños lunares con irregulares formas- ¡Mierda!, ¡este boludo tiene lepra!- fue lo *rimero que se le vino a la mente al recordar un capitulo en los simpsons donde lisa le jugaba una cruel broma a Homero y Bart haciendoles creer que tenian esa enfermedad- Martín pará, pará, de seguro es falta de hierro, ya sabés, como lo de la tipa del conjuro... ¡Este tipo está poseido!- gritó en su cabeza, alejandose rapidamente del menor, como quien estuviese en resencia de un animal realmente peligroso- Mierda, mierda... Na', no creo que esté... na', debe ser algo de salud nada mas- se intentó tranquilizar, suspirando con cansancio al ver al castaño ahi en su cama, ¿acaso era así con todos los que conocia?, dios Manuel si que era un dolor de cabeza, y uno bastante fuerte. Con esfuerzo le quito la polera, mirando con cierta preocupacion sus ¿heridas?, ¿marcas?, ¿manchas?, ¿hematomas?, en fin, lo que fuesen- Debe ser anemia o algo así- murmuró cubriendo el cuerpo de su vecino con el sucio cubrecamas. Metió la ropa sucia en una bolsa y la tiró cerca de la puerta algo asqueado por el olor de esta, prendió la estufa electrica cerca del sofá y la tleevisión, el sueño se había dispersado un poco, a decir verdad se sentía un poco incomoco, mañana no iria a trabajar , definitivamente no. Martin parecia un verdadero zombi frente a la televisión, la miraba sin verla 8 ealmente, su agotada mente divagaba por los acontecimientos de aquel día, aun no podia decifrar si el menor lo había invitado a la fiesta para hacerlo conocer gente, o para besarlo de aquella forma tan apasionada. Si se lo proponía aún podia recordar, sentir el hálito con olor a cerveza y marihuana que emanaba el universitario, podía sentir sus labios besar los suyos de forma demandante, realmente nadie, nunca jamás lo habia besado con tanta pasión como lo había hecho Manuel aquella noche, y eso de alguna forma, le gustó. Luego de un par de horas mas tarde había caido profundamente dormido, sumido en sus deseos de volver a sentir esa extraña sensación. Manuel despertó al día siguiente con el delicioso aroma de comida preparandose , pudo esuchar ollas y cucharones moviendose de aquí para allá, por un segundo se sintió en casa, en su verdadera casa, esa donde por cortos años logró disfrutar a su madre. Se removió comodamente en la cama, cubriendose hasta el rostro con el sucio cubrecamas ajeno, todo estaba realmente bien, se sentia bastante comodo sintiendose un niño otra vez. Lo único que logró desperezar al castao fue el calido sol de medio día que comenzo a acalorar fuertemente la habitación- Puta que hace calor- comentó negandose a abrir los ojos todavia- El depa está reagradable- le respondió el rubio, lo que desconcertó bastante a Manuel e hizo que se sentase de golpe en la cama, cayendo en cuenta de que solo tenía la ropa interior puesta- Que mierda weon... ¡Martín! ¡¿POR QUE CHUCHA ESTOY SIN ROPA?!- le grito cubrienso su cuerpo con el cubrecamas, el cual definitivamente necesitaba una visita a la lavanderia (o al camión de basura, martín podia comprar uno nuevo mas tarde)- me sorprende que no te acordés...- le respondió tomando una polera de su closet para tirarsela y que vistiera con ropa limpia, Martín realmente no podía creer que Manuel estuviese así de indignado después de todo lo que había hecho la noche anterior- Acordarme de qué, cochino culiao', quizá que weá me hiciste- le respondió irritado de no poder recordad lo hecho la noche anterior, el rubio suspiró y sonrió para si mismo- Vos querias , me insiste toda la noche, fue demasiado, no me quedo opción que aceptar... Pero que quede claro, yo no soy homosxual, yo solo cumplí tu petición, entendés?- dijo aquello en plan de broma, se reiria un rato y luego le diria la verdad- ¿Q-Qué?- pregunto el castaño intentanto procesar la información recién entregada. ¡La raja!, había perdido su castidad y ni se acordaba, puta la weá weón.- ¿Me estai hueviando cierto?- preguntó sintiendose algo desesperado, sucio e incomodo de estar en aquel departamento, en ese momento deseaba no haberlo invitado jamas a la fiesta.- ¿tengo cara de estar mintiendo?, ¿que ganaría con esto?- le preguntó de vuelta el rubio, haciendo esfuerzos por no reirse en la cara del castaño, quien a simple vista se veia realmente enojado.- Sida weón, pudiste haberte ganado una dotacion ETERNA de esta enfermedá' de mierda desgenerao' inconsiente!- Nononono, weón, tú me estai hueviando, yo me voy- dijo el chileno levantandose de la cama, removiendo esta en busca de su ropa, sintiendo en ese momento una horrible desesperación y culpa, el mas que nadie sabía lo que era tener que lidiar con ese virus. La broma quedó olvidada por un momento cuando vio las piernas del muchacho- Ah, si, vos me dijiste que hoy me dirias que es lo que tenés, esas manchas no son normales- mintió pasandole la bolsa donde había tirado las pertenencias de ropa, realmente le causaba curiosidad aquel mal que afectaba al menor- ¿Que mierda te importa?, de verdá' dudo haberte dicho esa weá, menos si anoche hicimo' la chochina' que me decí'- respondió con algo de violencia, hablar sobre ello con alguien no era algo que le acomodara realmente, la verdad es que hablar cualquier cosa con cualquier persona ya le costaba trabajo- Perdoná, por querer preocuparme por vos- le respondió bastante molesto, decidiendo simplemente dejarlo ir- Weón, vo' no soi naa mio, mejor preocupate de no perderte en santiago, y de que no te cagen con la plata, argentino culiao, fleto de mierda- gruñó Manuel buscando sus llaves con desesperación, saliendo lo mas rapido que pudo del departamento ajeno, recordando la copia de emergencia que guardaba bajo su tapete en la entrada. —¡Fleto culiao!, ¡Por hueón se contagió de sida!, ¡No pienso decirle ninguna wea!, que se muera por imbécil, maraco de mierda, ahg, y vo' ¡correte gato culiao!- -Manuel, no tengo la culpa de que tu vida sea miserable, mejor dame atún y tomate un armonil* -Ese culiao tiene la culpa, pa' que hace esa weás?- preguntó haciendole caso en la petición de la lata de atún. ¿Que mierda le pasa a ese flaco?, yo que creia que los chilenos eran mas relajados... Boludo, que se vaya al carajo- el argentino sin entender nada se habia dispuesto a limpiar las cosas que el menor la noche anterior había ensuciado en su estado etilico. Okay, definitivamente nada marchaba bien. Wate*: golpe leve a la altura de la nuca Armonil*: calmante popular en chile
Cuenta regresiva
Capitulo dos
Palafitos en blanco y negro
Pasaron alrededor de tres semanas luego de su primera salida con el argentino y desde entonces habían ido un par de veces juntos al supermercado y se habían juntado a jugar playstation en casa del trasandino, sin embargo el castaño había entrado nuevamente en época de exámenes, por ende solo sociabilizaba con su vecino mediante Whatsapp. Era miércoles casi libre, sólo tenía dos clases al medio día por lo que podría ocupar la tarde para estudiar, o dormir todo lo que deseara; al final se sentó a beber una taza de té junto a un libro nuevo que había comenzado a leer. Intentó concentrarse en el libro, era realmente bueno y hablaba acerca de la materia que estaban tratando en ese momento en clases, sin embargo no logro hacerlo. Intentó apagando y encendiendo el televisor que estaba en un volumen moderadamente bajo, no sirvió, se sentía extrañamente inquieto, pero no había motivo para estarlo, sus exámenes ya habían concluido y solo quedaba seguir asistiendo a clases y relajarse, bueno, solo un poco.
- "oye, dame comida"- el gato saltó sobre las piernas de su humano, donde comenzó a fregarse contra el libro y sus manos- Pero si ya te di comida- dijo el muchacho, dejando su libro de lado y acariciando con cariño al felino. Entonces recordó que ese día se cumplían dos semanas desde que no llamaba a su quería tía, por lo que tomando a su gato se acercó al teléfono fijo, lo descolgó y marcó al hogar donde terminó de crecer.- ¿Aló?
-Hola mami- saludó el menor sonriendo para sí al oír la cálida voz de su tía.
-¡Joselito!, ¿cómo está mi niñito?- respondió la señora usando un tono cálido y alegre.
-Bien, bien, ¿y usted?- preguntó frunciendo el ceño levemente, odiaba cuando usaban su primer nombre, realmente lo odiaba, el era Manuel, Manuel Gonzales, el hecho de que su libreta de nacimiento dijese José Manuel para el no valía, él era el Manu.
-Estamos súper bien, ¿Mijito, por qué no ha llamado?, cuando yo lo llamaba me sonaba el teléfono ocupado, estamos echándolo de menos con la Tiare.- El chico suspiró-
- No la he llamado porque estaba en plenos exámenes, y usted bien sabe que si quiero mantener la beca tengo que tener buenísimas notas- dijo comenzando a toquetearse la cabeza con un poco de impaciencia, sinceramente tenía abandonadas a sus dos mujeres.- ¿Cómo está la Tiare?
-Bien, está súper aplicada con el tema de la PSU, ¿no ve que este año le toca rendirla?, quiere puro ser puntaje nacional para ser doctora e irse a la Isla a ayudar... - le comentó la mujer sonriendo, bueno, realmente no podía verla, pero el castaño sabía perfectamente que en ese momento la señora se encontraba con una enorme sonrisa, y es que ¿A qué papá o mamá no le emociona que sus hijos estudien medicina?, o ¿Derecho?.-
-Eso me pone muy feliz- admitió sonriendo de igual forma, acariciando al gato que había comenzado a llamar su atención fregándose contra el nuevamente.-
-Bueno... Mi amor, dígame, ¿Ha ido al doctor?, ¿cómo se ha sentido?- su voz sonaba preocupada y con un ligero toque de angustia-
- Si, si he ido y me siento fenomenal, el doctor dice que el tratamiento está funcionando de maravilla- mintió el chileno, sintiendo que un nudo se le formaba en el estomago; no quería mentirle a su tía, pero tampoco quería que se entrometiera en su decisión, por muy egoísta que pudiese sonar, a fin de cuentas ella no tenía que cargar con aquello toda su vida.<ella nunca va a entender lo terrible que me resulta seguir lidiando con esto>-
-Ay, ¡no sabe lo contenta que me pone!, me alegra saber que se está cuidando... Y hablando de cuidarse, ¿cómo está la polola?- preguntó con voz picarona-
- Mami, sabes que terminé con la Rebeca hace como cinco meses ya... No entiendo porque me pregunta por ella- respondió el chileno sonriendo levemente-
-Es que yo quería tanto un nieto... José, ¿cuando me vas a dar un nieto?- preguntó la mujer con voz ilusionada-
-Cuando salga de la u, consiga pega, y una nueva polola - prometió riéndose de lo que ella pedía, realmente le parecía bastante iluso pensar en tener descendencia.
-Ay, ay casi se me olvida contarte, ¡la Tiare está pololeando!- comentó la mujer llena de alegría y sin ningún tipo de filtro en sus palabras- ¡MAMÁ!- se escuchó un grito de fondo por parte de la polinésica-
-¿Qué?- preguntó el castaño incrédulo, no queriendo comprender aún que su pequeña prima había crecido y se había convertido en toda una mujercita que ya no necesitaba de la protección de un valiente hermano mayor, si no que ahora buscaba compañía amorosa de algún chiquillo. Le costó aceptarlo, pero debía entender que ella no era un deber suyo. Si bien eran primos, sabía que ella tenía un padre y una madre que la guiarían por el resto de sus vidas, aún así no podía evitar sentirse como una especie de hermano mayor que debía cuidarla y protegerla de los males que aquejaban este mundo hasta que ella estuviese lo suficientemente madura como para afrontarlos sola.
-Eso, que la Tiare tiene pololo, se llama Francisco y es de su colegio- respondió la tía con real felicidad- Es tan buen cabro..-
-¡Pero mami!, ¡la Tiare está muy chica pa' andar pololeando!- reclamó por fin, sintiéndose algo estúpido cuando escuchó la risa de su tía en la bocina del teléfono-
-Ay mijito... La niña tiene 17 años ya, y usted no puede andarle prohibiendo que se enamore, es como si ella le hubiese dicho que no estuviera con la Rebequita-
-MM... Pero son cosas diferentes, yo tengo 22, ella 17 po'... Ya filo, pero... ¿Y si le pasa algo?
-Si no le va a pasar nada, ¡Yo la cuido, tranquilízate niño!
-Ya bueno... Oiga mami, ¿Cómo ha estado el clima allá?...
♧ ♧ ♧
Luego de aquella llamada el castaño se sentía aún mas desconcentrado como para volver a intentar leer el interesantísimo libro de hace un rato, mas bien, ahora no tenía cabeza para absolutamente nada, no tanto por el hecho de que la chiquilla estuviese locamente enamorada, más bien se sentía abrumado por sí mismo; podía mentirle a todo el mundo acerca de su estado de salud, podía fingir que su cuerpo irradiaba prosperidad, pero el mismo sabía que su salud iba de mal en peor. Con intenciones de cambiar su estado anímico, decidió ir a darse una ducha, y es que su madre bien decía, que lo mejor para regular un animo decaído era una ducha de agua tibia junto a un paquete de galletas Dinosaurio y leche de chocolate; sólo que no tenía ni galletas ni leche, además, sentía el estomago terriblemente anudado como para siquiera lograr beber un vaso de agua.
Se encaminó a la habitación y comenzó a desvestirse frente a la ventana, realmente no le importaba si había alguien mirándolo o grabándolo, (bueno grabándolo si, así al menos se haría famoso). Cuando estuvo completamente desnudo fue hasta el baño, buscando de paso una toalla con la cual se secaría al terminar su "terapia" y se detuvo frente al espejo un largo periodo de tiempo; aquello ya era parte de su rutina diaria. Comenzó a examinar con esmero cada centímetro de su piel en busca de nuevas manchas, las que para su desgracia en ese último tiempo se habían duplicado- Puta la weá..- se quejó queriendo echarse al piso y hacer una pataleta digna de un niño de 5 años, poder llorar tranquilamente y que alguien lo consolara, o simplemente poder victimizarse ante sí mismo y lograr mentirse una vez más diciendo que todo lo que estaba sucediendo no era su culpa; pero no, no podía. Sabía perfectamente cómo podía frenar todo aquello, aunque no sirviera del todo, al menos serviría para que esas marcas dejasen de aparecer dejándolo al descubierto frente al mundo. Tocó su brazo izquierdo con una extraña mescla, entre lastima y rabia, realmente se negaba a aceptar tener que despedirse de sus poleras manga corta, era eso o buscar una buena excusa de por qué tenía lesiones en sus brazos y no mentiría, menos siendo él un hombre bastante pacifico que rara vez terminaba golpeando a alguien (Mas bien sabía que tenía todas las de perder, es por ello que había aprendido a defenderse verbalmente y así evitar llegar a la violencia física).
...En ese momento Manuel odio cada fibra de su ser...
Se metió a la ducha, dejando que el agua fluyese libre y que golpeara con suavidad su cuerpo, dejó que se llevara sus pensamientos pesimistas, sus depresivas emociones y desagradables deseos. <Es tan increíble como el agua nos hace reaccionar>. Realmente confiaba en el vital líquido y es que cuando pequeño, en el colegio, había descubierto que el cuerpo humano estaba compuesto en su mayoría por agua y que por eso las personas se activaban en días de lluvia.
Para algunas personas vivir con VIH o VIH Sida resultaba algo posible, incluso soportable. En las cantidades de charlas gubernamentales a las cuales había asistido cuando adolecente, había conocido gente adulta que se contagiada por descuido o negligencia médica y le habían comentado que aquello era como vivir con diabetes, que solo bastaba medicarse correctamente y nunca dejar de asistir a las consultas medicas, que de esa forma podían llevar una vida completamente normal, lo cual no era mentira (o al menos no del todo), pero su madre no lo había podido preparar para todo la discrinación social que había tenido que soportar a lo largo de sus cortos veintidos años. Por eso todo ese cuento de la vida normal para el chileno no era algo valido, él no creía poder tener una vida realmente normal y es que según estudios médicos una persona nacida con VIH por lo general no sobrevivía mas allá de los dos o cinco años (y eso como mucho, ya que la gran cantidad de niños nacidos con Sida sin tratamiento morían a los 4 años). Todo esto sumado a que había abandonado el tratamiento al llegar a Santiago, lo que causó que su salud se deteriorase rápidamente, comenzando principalmente por lo bastante cansado que estaba la gran mayoría del tiempo, pasando por lo rápido que había comenzado a perder peso y terminando con los famosos “sarcomas de kaposi”, los cuales a simple vista le daban un horrible aspecto de hombre golpeado, pero que frente a un ojo experto resultaban ser un alarmante llamado de atención.- Puta vida- se quejó sonriendo y sintiéndose con el ánimo totalmente recargado, tan así que había comenzado a tararear una canción de los Simpson, ¡como le encantaban los Simpson!. Se puso la toalla al cuello y caminó a su habitación- "te estoy calentando la ropa, prende la estufa, tengo frío"- el gato se encontraba sobre su cama, mas bien sobre la pijama que el humano había dejado en la mañana medio doblado sobre ésta- Salete de ahí- ordenó el castaño, tomando al felino y dejándolo en el suelo, odiaba cuando hacía eso y es que era su ropa y no la cama que él le había comprado especialmente para que durmiese la que acababa llena de pelos. Se vistió y volvió al comedor para prepararse una nueva taza de té, llevándose una desagradable sorpresa al ver su cerámica estampada contra el piso- ¡GATO CONCHETUMADRE!- gritó el chico sintiéndose realmente enfadado con el felino; era su tazón favorito; el único tazón donde cabía la cantidad perfecta de agua.- Estropajo, ven pa' acá gato culiao- llamó buscándolo. -"Era bastante feo, acéptalo"- reclamaba en su defensa el acusado, mientras que el chileno metiéndose bajo la cama lograba tomarlo y sacarlo a la terraza. - Por weón te quedai' afuera!- le gritoneó cerrando el ventanal, escuchándolo maullar y volviendo abrir.- ¡Piensa en lo que hiciste!- ordenó volviendo a cerrar, buscando una bolsa para recoger los trozos de cerámica que habían quedado luego de la brutal caída, secó con un paño y limpió todo el desastre. Para cuando terminó creyó que había pasado un tiempo prudente y entonces dejo pasar al gato. Pasada las horas el chico se había sentado a ver las noticias, y luego los culebrones turcos que pasaban por la noche, le encantaban esas teleseries, casi tanto como las brasileras, solo que esas últimas las veía de día, en las tardes que tenía tiempo para ver la televisión. Cuando sus ojos no resistieron más luz, el muchacho tomó a su gato y se fue a la cama.
A la mañana siguiente el chileno se levanto temprano para ir a la universidad, lo primero que hizo fue cambiarle el agua y darle alimento seco a su gato, luego, y casi corriendo, se metió a la ducha, una vez listo tomó su mochila, una manzana y se encaminó a la universidad con una clara lista de desafíos para el día:
-Poder tomar micro sin morir en el intento.
-Llegar a tiempo a la universidad.
-No quedarse dormido en clases.
-Poder tomar apuntes de la materia (a mano).
-Pasar a comprar azúcar y té (Por culpa de Martín ya no quedaba casi nada de azúcar).
-Volver a casa en micro de forma íntegra.
-Terminar de leer el bendito libro.
Caminando a paso apurado se dirigió hasta paradero donde se mescló con la gente a esperar la movilización y cuando logró tomar una micro medianamente vacía, pasó de largo el validador gritando tu típico -"permiso tío"-. Al menos había logrado burlar el sistema una vez más, de alguna manera ese era su modo de protestar contra el horrible transporte público que el gobierno ofrecía a sus capitalinos, eso sin mencionar el transporte de regiones. Tarde, pero al menos vivo, logró llegar a la facultad de filosofía y humanidades de la Universidad de Chile, donde estudiaba gracias a las becas que reconocían las excelentes notas que había logrado obtener en enseñanza media. Se coló en clases intentando pasar desapercibido sin éxito alguno, ya que pasó a llevar una silla con su mochila y la tiró al suelo- Perdón, perdón- se disculpó sintiendo las mejillas rojas de pura vergüenza; toda la clase se había volteado a mirarlo mientras se reían a causa del accidente, incluso la profesora ayudante intentaba disimular su risita. Se ubicó junto a una compañera con la cual, de vez en cuando, hablaba o compartía apuntes; ella le prestaba su cuaderno, y él sus grabaciones.
-Oye, ¿vai a ir al cumple de la Sofi?- preguntó Joaquín, el mejor amigo de Manuel, amigo desde el liceo. El chiquillo de pálida piel y cabello oscuro era uno de los pocos amigos que sabía y estaba al tanto de su enfermedad, también era quien lo había ayudado a modificar la ropa que de a poco le fue quedando mas grande, bueno, más bien esa era su madre. El muchacho había estado dando vueltas por un par de preuniversitarios antes de decidirse a estudiar filosofía en la misma universidad que su mejor amigo, (al menos así lo veía Joaquín; como su mejor amigo, pero el castaño por su parte sólo lo veía como una muy buena persona). Había sido capaz de dejar Concepción para irse a Santiago a estudiar con su amigo, por poco y casi estudió Literatura como el mayor, sin embargo, creyó que lo suyo era filosofía, definitivamente lo suyo era filosofía.-
-Yo cacho que sí, ósea ella me invito po', obvio que voy- respondió Manuel mientras hacía uso de su bendita tarjeta para pagar un paquete de galletas y un jugo de naranja-
-Pero va a ir la Rebe..- informó el pelinegro pagando una cajita de chicles a la dependienta del minimarquet-
-¿Y?, yo y la Rebeca terminamos hace rato ya... Además me importa una callampa si va o no va, un carrete es un carrete - respondió el castaño algo a la defensiva, odiaba cuando el otro le sacaba de tema a su ex. Rebeca era una atractiva chica de 23 años, cabello negro rizado, cuerpo perfectamente armónico, a pesar de estar un poco pasada de su peso ideal; ella sabía como sacarle partido a su cuerpo, su piel canela hacia una perfecta combinación con sus labios rojos, siempre pintados con labial Avon. Su relación había sido bastante fugaz, desde el momento que se conocieron habían comenzado con el coqueteo, ella lo enamoró con sus intensos ojos negros y sus labios rojos, él con rimas y versos al oído. Duraron en total 6 meses, de los cuales 2 fueron más que nada para coquetearse mutuamente. El quiebre ocurrió cuando la muchacha se involucró sexualmente con un chico de la facultad, esto con la excusa de no sentirse lo suficientemente querida junto a Manuel, lo que por supuesto destrozó el orgullo del universitario. Él no se sentía listo para mantener relaciones intimas con alguien que había conocido hace tan poco tiempo, no porque el sexo fuese un tema tabú de lo cual no sabía nada, muy por el contrario, estaba bastante informado, solo que había crecido con el lema de "pareja única" y el realmente dudaba que una "pareja única" fuese una persona a la cual solo has visto 6 meses en tu vida, además no iba a ser tan irresponsable,<ella ni siquiera sabía que yo tengo esta weá, y estoy seguro de que si le hubiera contao’, me hubiese patia’o al toque, se habría aleja’o, como todas las personas de mierda> él no era tan egoísta como podía parecer, es por ello que cuando ella le confesó todo, él simplemente la felicitó y cortó relaciones, fue entonces cuando se dio cuenta de que simplemente gustaba de su compañía; le gustaba sentir sus manos sobre su cabello cuando estaban juntos en el parque, le gustaba sentir su respiración cuando dormían juntos, le gustaba besarla y sentir que era normal... Pero no la amaba, realmente nunca la amó...
Él se sentía incapaz de amar a alguien, con mucho esfuerzo podía querer...
-Manuel suspiró- Voy a ir igual, quizá lleve a un amigo- comentó sentándose en una de las bancas de la universidad, abriendo el paquete de morochitas (las cuales eran una de sus galletas favoritas, por lo que solía lamentar el hecho de que no hubiesen en paquetes grandes) para comenzar a comerlas de a una, ofreciéndole a su compañero- ¿No se supone que yo soy tu amigo?- preguntó el pelinegro medio indignado, pero no por ello perdiendo su amable sonrisa, tomando de las galletas ofrecidas- Sí weón, vo' soy mi compadre, pero el culiao es de afuera y con suerte me conoce a mí, quiero invitarlo a salir, que conozca gente y weá- respondió sonriendo y abriendo el jugo para beber de este- y de donde es?- preguntó receloso.
-Argentino, es argentino che- el castaño intentó imitar su acento
-¿Es muy narigón?
-No, y tampoco es feo, es como un ken...
-¿Negro y plástico?, esas weás son dildos- el pelinegro se rió divertido, lo que causo una divertida risa en el castaño
- No weón, si el culiao es rubiecito, alto, blanquito... Un ken po'
-Ahh... ¿Gay?
-No tengo idea , pero esa weá da lo mismo si te comenté lo del ken porque el culiao se parece, solo que él tiene pene...
-¿Tu amigo o el ken?
- Vo'. A vo' te falta la pichula que andai preguntando weás- respondió volviendo a beber de su jugo de naranja-
-Yayaa, no te enojí... Oye, ¿cómo te hai sentido?-
♧ ♧ ♧
Se sintió realmente feliz y animado cuando anunciaron que el profesor no había asistido, tendría más tiempo libre para leer y alcanzaría a llegar a casa con luz. Pasó a un supermercado cercano a comprar azúcar, té, galletitas varias (era fundamental tener fuente de azúcar en casa) y unos cuantos yogurts marca Colun, compraba esa marca en particular porque le encantaba el slogan "toda la magia del sur" , además que la vaca que salía en la publicidad hacia que extrañara la casa de su tía.
Al llegar a casa saludo a su gato quien intrusamente comenzó a olisquear las bolsas "¿Es atún?, ya nunca traes atún", el chileno fue a la cocina y dejó todo sobre el mesón- No hay plata, pa' fin de mes te compro una lata de atún, lo juro- afirmó encendiendo el wiffi de su teléfono, espero que este dejara de sonar y comenzó a responder todos los mensajes. Entre ellos había uno de Martín, más bien eran tres, el primero le preguntaba si tenía un gato, ya que escuchaba maullar mucho a uno y no había podido encontrarlo, luego le habló para contarle lo feliz que estaba porque había probado dulces chilenos, como los tabletones y el Súper ocho, finalmente le enviaba una imagen de su Play 3 para invitarlo a ver películas a su departamento. Sin pensárselo dos veces el castaño aceptó mentalmente, sin enviarle nada como respuesta, por lo que tomando sus galletas y sirviéndole mas comida a su mascota se dirigió al departamento ajeno, el cual quedaba al lado del suyo.
Tocó la puerta tímidamente, esperando a que el rubio le abriese- Manu, che, pasá, pasá- lo recibió alegremente el trasandino- Sorry, en la U no veo el celu porque no tengo net móvil- se excusó como saludo, entrando al departamento ajeno- Veamos una peli, compré unas buenísimas..- comentó ignorando la disculpa del castaño, realmente daba lo mismo porque no contesto los Whatsapp, lo que importaba era que estaba ahí, dispuesto a hacerle compañía una tarde más. Fue de esa forma que se pasaron toda la tarde viendo películas y riendo ya que todas eran de comedia.
Y así fue como Manuel dejó todo para última hora una vez más, definitivamente, típico chileno.
Escrito por Zombilitar Editado por Pandora
>Salió corto porque no quiero aburrirlos, solo quiero contextualizar, el fanfic es argchi, y prometo que despues del tercer capitulo viene salseo en masa :)< >Próximo capitulo, “dulce de leche descremado”
Cuenta regresiva
Capitulo 1 Comienzo del fin
Manu, eh chilenito, mirá, mirá la cámara, vamos, regaláme una sonrisa- se escuchó la risueña voz de un joven quien llamaba al chico de castaño cabello mientras intentaba enfocarlo con su cámara, al mismo tiempo que hacia malabares para huir de las manos del muchacho quien se rehusaba a ser filmado e intentaba quitarle el aparato tecnológico- Para tu weá, entiende que molesta, me cargan las fotos- se quejó el chico gruñendo frustrado cuando el otro lograba alejarse y seguir molestándolo con la cámara, a causa de esto decidió alejarse de quien lo gravaba, cubriendo su rostro con ambas manos.- No es una foto boludo, es un video... -se defendió el camarógrafo- Saludá a la cámara, sos mi sujeto experimental- volvió a pedir riendo mientras lo seguía y giraba a su alrededor para intentar obtener alguna buena toma del rostro ajeno. - No quiero ser ni una weá de tus videos cochinos, déjame tranquilo- exigía cada vez mas incomodo de ser acosado, intentando darle la espalda la mayoría del tiempo- Mostráme una sonrisa, una sonrisita... Juro que dejo de joder si me mostrás una sonrisa-prometió ahora con un tono de voz más resignado y menos infantil, dejando ver una de sus manos en el plano enfocado al tomarle uno de los hombros al muchacho quien seguía negándose firmemente- Puta el weón cargante por la chucha- maldijo el chileno volteándose y sonriendo de mala gana, realmente no estaba sonriendo, más bien parecía como si le estuviese mostrando los dientes al dentista- Ya, ahora apaga esa weá o te la rompo- amenazó dejando mostrar su rostro con la molesta expresión que lo caracterizaba tanto, ya quizá demasiado cansado como para seguir peleando contra el camarógrafo- yaya, pero que pesado sos..-
El vídeo llegaba hasta ahí. Manuel aun no lograba comprender cuál era la finalidad de haber grabado una escena como esa, realmente no entendía, y lo que tampoco entendía era el por qué aún no borraba aquello de la cámara, el no era famoso, ni quiera sabía si realmente podría llegar a ser un hombre atractivo. El mismo no podía encontrarse atractivo, realmente no era un chico que pudiese ofrecerle mucho a una mujer; era de estatura mediana, en extremo delgado y ¿por qué no?, bastante débil, además de siempre caracterizarse por su humor de los mil demonios, el cual quedaba al descubierto en su rostro y en la forma en la cual se expresaba... Su ceño eternamente fruncido y sus ojeras no hacían nada más que evidenciar su pésima disposición para todo y así favorecer su aspecto de ermitaño. A veces se paraba frente al espejo para practicar alguna expresión diferente, quizá dejar de tensar tanto sus cejas o dedicar más sonrisas, pero solo lograba darse cuenta de lo rápido que estaba envejeciendo y que gracias a sus eternas muecas de desagrado había logrado formar líneas de expresión.
Apagó la cámara rápidamente y la dejo en el lugar de donde la había tomado sin permiso, aún podía oír la ducha en la habitación de su vecino el extranjero y eso lo alivió en parte, al menos no lo descubriría tomando cosas sin permiso. Con curiosidad comenzó a inspeccionar el departamento desde donde estaba, estaba escasamente decorado por un par de posters de Rata blanca, un televisor ocupaba gran parte de la pared y la mesita de centro iba a juego con el mueble que sostenía el aparato electrónico. Su living contaba con un sillón color rojo y una mesa para dos personas que hacía a veces de gran comedor. El departamento era pequeño, igual que el suyo, con la diferencia que éste, al estar tan vacío se veía angustiantemente grande y solitario. Se levantó del sillón para ir a conocer la cocina ya que le causaba curiosidad saber cómo es que la mantenía, sin embargo apenas entró se quedó hipnotizado con su refrigerador; realmente era un chico bastante nacionalista o más bien nostálgico, ya que habían infinidades de imanes con alegres motivos argentinos sosteniendo fotos y una que otra boleta impaga. Las fotos eran bastante similares unas con otras, en una aparecía una mujer de mediana edad de cabello rubio ceniza, ojos azules y una sonrisa realmente encantadora, junto a un chico rubio de ojos miel quien usaba lentes e igual sonreía para la foto, en otra foto salía su vecino sonriente junto al mismo chico de la foto anterior, no hacía falta preguntarle al argentino quien era, para enterarse de que era su hermano, y es que para él, ambos muchachos eran iguales. Siguió viendo las fotos, intentando descifrar que relación podía tener cada persona con su vecino. Siguió las fotos con la mirada, sonriendo al ver una foto del rubio jugando con unos bloques de construcción, no pudiendo evitar tomarla para examinarla mejor y volteándola al ver que tenía algo escrito- "Sebas 1 añito" -. Devolvió la foto a donde antes estaba encontrándose en el camino con una foto que hizo que su estómago se hiciera un nudo, la tomó con delicadeza, como si esta pudiese romperse en sus brutas manos. En la imagen aparecía una joven pareja de la mano de un pequeño rubio, la mujer era la misma que en todas las fotos que Martín, su vecino, tenía puestas en la nevera, el hombre parecía ser el mismo retratado en otra foto que mantenía bastante suelta y alejada de las demás. Definitivamente eran sus padres, no cabía duda, y el hecho de ver aquella imagen hizo que sintiera una envidia terrible, por un segundo quiso romper la foto, quiso hacerla pedazos y tirar los pedacitos lejos, pero tenía suficiente autocontrol como para no hacerlo, sin embargo eso no impidió que su estomago se contrajera lentamente provocando un horrible dolor en su abdomen-
Manu?, Manu dónde estás- lo llamó el argentino saliendo de su habitación en busca del castaño, frunciendo el ceño levemente al verlo en la cocina- Estoy acá- respondió tardíamente el chileno, volteándose y, desviando la mirada avergonzado al verse descubierto hurgando en la intimidad del trasandino, estiró su mano con la foto para devolvérsela- Te demorai mucho.. Erí peor que una mina...- se burló intentando sonar despreocupado y volviendo a mirar las fotos. Por su parte el rubio frunció el ceño con más intensidad, sintiéndose lento al no tener alguna respuesta divertida para su broma, él era un publicista, se supone que él debía ser el creativo y dinámico. Aún así intentó disimular su frustración secándose el cabello con la toalla que tenía cubriéndole el cuello, realizando esta acción con impaciencia.- ¿Que hacés en mi cocina?, ¿acaso tenés hambre?, mirá que si tenés hambre, vos me avisas y te hago algo...- le preguntó con cierta desconfianza; y es que si bien Manuel se presentaba como un chico bueno y tranquilo, él mismo no podía ignorar el hecho de que se encontraba en Chile, y Chile no tenía un premio a la honradez en el extranjero precisamente. El castaño se molestó ante su pregunta, había captado la intención en sus palabras pero él no era un ladrón de casas, jamás ¡había robado nada!... Bueno, quizá sí, una vez… Pero habían sido cosas pequeñas, como discos, chocolates, ropa... Okay, pero él no era un hombre malo, no le robaría a la gente, sólo a grandes empresarios. - No weón, es sólo que... tení fotos y me gustan las fotos… ¿Quiénes son?..- preguntó indicando la foto que le había devuelto recientemente, sin reales ganas de saber algo que ya se había dado el trabajo de deducir por su cuenta. Pudo notar como la expresión de su vecino se transformaba de molestia a ¿tristeza?- Son mis papás, un año después de casarse… Ese soy yo cuando tenía dos años, estábamos de vacaciones en Italia..- respondió mirando la foto y sonriendo, devolviéndola al lugar donde se encontraba. El chileno sonrió mas por educación que por real felicidad, y es que el hecho de oír al argentino hablar tan bonito de su familia, le provocó una envidia terrible, y que el dolor en su abdomen se intensificara terriblemente.- Sebas es tu segundo nombre?- le preguntó queriendo salir de dudas, arreglándose el cabello que comenzaba a incomodarle en los ojos- ¿Qué?, no jajndjfjd, mi hermano menor se llama Sebastián, y le decimos Sebas de cariño- afirmó el rubio, riéndose y apuntando una foto donde salía él mismo, su madre y el nombrado hermano- Ahí estamos los tres- le indicó sintiéndose realmente orgulloso de su hermosa familia- Weón, son iguale'… Bueno, tu hermano tiene los ojos cafés y es más natural que vo'- le afirmó riéndose con reales ganas del argentino, quien lo miró extrañado en busca de una respuesta- De que hablás...?
-Él es más… Rubio ceniza, como tu mamá, y tiene los ojos café, vo' erí como rubio platina'o… Mas teñido..
-Me tenés envidia!
-No es envidia, es verdad...
-Negro envidioso
-Cómo que negro?, rusio mal teñio..
-Cuantas copas tenés?
-Una, pero te la gane a vo'
-El argentino sintió que sus mejillas se enrojecían de pura molestia, sin embargo no tenía con que defenderse de aquella terrible humillación.- Yo no soy igual a mi hermano, además tiene los ojos color miel, no cafés, vos tenés los ojos cafés- respondió suspirando y ordenándose el cabello para dejarlo solo en la cocina e ir por una chaqueta, el chileno lo siguió hasta el living donde tomó su mochila de mezclilla- Son iguales weón, tú y tu hermano, solo que vo' tení los ojos verde – dijo mirando curioso la habitación del rubio, sintiendo ganas de entrar y perderse en la infinidad de dibujos y garabatos que estaban pegados en una de sus paredes, pero manteniéndose donde se encontraba; parado en mitad del living, en espera de que el rubio se terminase de poner su chaqueta verde y de abrochar los zapatos.- Él usa lentes, creo que es miope... O tiene astigmatismo, no sé, lo olvidé, el punto es que yo soy más hermoso- afirmó abotonando su chaqueta y tomando las llaves del departamento para salir de una vez- Si claro... El más lindo de todos- dijo con sarcasmo el castaño por lo bajo, casi en un susurro. Salieron juntos y se encaminaron al centro comercial. - ¿Sabés que siempre quise conocer el Costanera Center? - Me lo hai' dicho como diez veces ya...- ♧ ♧ ♧ ♧ Caminaron hasta llegar al metro, lo tomaron y se bajaron en la estación que los dejaba a pasos del centro comercial- Allá el metro se llama Subte y tiene líneas con letras, no con números… Chilito es tan raro- le había comentado el rubio en el camino, a lo que el menor respondió que nada se le comparaba al metro, que ese era el mejor transporte del mundo, aunque en el fondo sabía a la perfección que era terriblemente malo. Bajaron del metro y el trasandino no pudo ocultar su sorpresa, realmente el edificio era grande- -¡Esta boludes es más grande que el obelisco!- exclamó el rubio mirando el edificio con una infantil sonrisa- -Si po', si la weá es el edificio más grande de Latinoamérica... Pero no te ilusioní, si la weá se ve grande, pero es terrible chico- afirmó el menor suspirando e intentando bajar las expectativas del chico, realmente no sabía como reaccionaría el mayor cuando supiese que el centro comercial contaba con 6 pisos, de los cuales sólo 5 estaban destinados a tiendas comerciales. El argentino ignorando todo tipo de advertencia por parte del chileno, entró maravillado al centro comercial- Manu, hacéme un tour por acá, y no me dejés solito que me pierdo... - pidió el rubio centrando su atención en una tienda de chucherías que exhibía novedosos portavasos de vinilo, alegres libretitas con adornos tipo lego, extrañas sillas y llaveros divertidos, entre otras cosas; en conclusión, bastante basura, pero basura realmente linda- ... Puta si querí pasamo' acá primero, pero en volá te puedo llevar al forever veitiuno y al hache yeme... aunque son tiendas mas de minas... Pero igual venden ropa de hombre- Se complicó el chileno rodando los ojos al ser olímpicamente ignorado y reemplazado por un par de cosas inútiles. Entró a la tienda junto al rubio, quien decidió que sería buena idea llevarse casi la mitad de las cosas a su casa, ya que, según él, la gran mayoría de ellas combinaría con los objetos que ya tenía en casa. El menor intentaba aconsejarlo de que sería bueno simplemente llevar un par de cosas pequeñas, ya que si llevaba todo lo que planeaba no tendría dónde meterlas, a lo cual el mayor accedió, decidiendo llevar simplemente los posavasos de vinillo y un cenicero con diseño de cartas de póker. Salieron del lugar en dirección a las tiendas prometidas, cosa que Manuel maldijo por lo bajo, ya que el centro comercial estaba repleto de gente con bolsas o de niños que corrían de un lado a otro sin importarles si pasaban a llevar a los mayores, en fin; cosas que más temprano que tarde terminaron por abrumarlo y hacerlo sentir bastante ahogado- ¿te sentís bien? - preguntó el argentino sonriéndole con cierta preocupación al notar que el chico caminaba mas callado que de costumbre- Si, si, querí que te muestre el hache yeme primero?- intentó desviar el tema mientras apuntaba la tienda que se presentaba ante ellos, recordando que en Chile también estaba el anexo de Topshop.- Weón, mira, querí entrar a Topman?- le preguntó deteniendo al rubio frente a la extravagante tienda de ropa que lucía sus mejores trajes en vitrina, además de sus excesivamente caros outfits- Dale, porfa tomá esto- pidió entregándole la bolsa de su primera compra y entrando a la tienda a vitrinear, dejando perplejo al chileno, quien no alcanzó a protestar, teniendo que quedarse parado en mitad del flujo de gente que iba y venía por el mall, sin embargo, así como entró, el argentino salió, cosa que sorprendió al muchacho, quien creyó se tomaría su tiempo para probarse ropa, mirarse al espejo, o quien sabe, quizás cortejar a la cajera u ordenadora de la prestigiosa tienda. -Que weá pasó? -Nada, vos solo caminá, enseñáme el famoso H&M -Eran precios muy caros, no?- el chileno sonrió con malicia -Si - respondió con una risita contagiosa, tan contagiosa que hasta el menor comenzó a reír.- Al final de comprar, si querés vamos a Starbucks-propuso al ver un par de chicas con vasos de café helado- Pero vo' invitai- respondió el chileno sin reales ganas de ir a beber de esos excéntricos cafés; realmente prefería un buen tazón de té con canela, o cáscara de naranja- Dale, ahora decíme donde queda la sección de hombres, mirá que solo veo ropa de piba.- exigió el rubio mientras recorrían la primera tienda. Los muchachos se la pasaron toda la tarde yendo y viniendo, probándose ropa, zapatos y complementos, cosa que para el chileno resultó todo un desafío, ya que odiaba ir a comprar ropa y más aún odiaba ir a lugares tan concurridos solo a verla, pero por sobre todo lo que realmente le resultaba odioso era tener que acompañar a alguien tan complicado como el argentino en sus compras, quien por cierto resultó tener un gusto realmente exigente. Caramelo frappuccino para Manuel y Moka frappuccino descremado para Martin. Los chicos se sentaron en los cómodos sillones que la cafetería tenía para ofrecerles mientras cansados revisaban sus mensajes de texto o navegaban por internet con el Wi-fi gratis que el centro comercial ofrecía. Para el chileno el café resultó ser mas delicioso de lo que esperaba; la dulzura del caramelo, mesclado con la amargura del café daban como resultado una deliciosa bebida por lo que en ese momento se arrepintió de no haberla probado antes ya que realmente le había gustado. Por su parte el rubio se veía realmente feliz, no podía dejar de presumirle a su hermano la cantidad de cosas que había comprado y en las tiendas que había estado- Yo creí que esto era más grande...- comentó por fin algo desilusionado, rompiendo el silencio que había entre él y el castaño.- -Te lo dije weón, ahora no andí llorando- respondió el chileno comiendo de la crema chantilly que cubría su café helado -Pero... ¿Qué se supone que es ésta boludes? Quiero decir el edificio gigante ese- - Un hotel y empresas, ósea, oficinas para los empresarios -Mh... Costanera hijo de puta- maldijo el trasandino, pasándose una de sus manos por el cabello para arreglar su look y de paso coquetear con una chica que estaba sentada a unos sillones de ellos. - Yo tenía ganas de subir al último piso...- comentó intentando sonar desinteresado, pero obteniendo un tono desanimado e infantil. -¿Querí subir?, ¿pa' qué? -No sé, quería sentirme grande... -¿Grande? -Sí, ya sabés, grande.. Es decir, quería ver un Santiago pequeñito... A escala. -Aahh, ¿así como Godzilla? -Si, ¿por qué no?, así viviría bajo del mar con la Sirenita- respondió el argentino sonriendo, provocándole una sonora risita al chileno, quien para disimular, siguió sorbeteando lo que restaba en su vaso de café, comenzando a cuestionarse si comentarle o no que ambos podían subir al último piso de la monumental construcción, disputa que culminó con un suspiro- Me voy a arrepentir, pero...- comentó el menor dejando su vaso en una mesa para comenzar a calentar sus ahora congeladas manos, molestándose ante el hecho de que el rubio estuviese tan distraído mirando a una chica, quién al parecer le devolvía miradas ya que el muchacho sonreía coqueto- Weón, ¿me estai escuchando?- preguntó intentando llamar la atención del mayor que lo miró con aire distraído- Decíme - respondió sonriéndole de forma encantadora, lo cual causó que el estómago del castaño se contrajese levemente- No, nada, olvídate, ándate con esa mina- respondió cortante- Manolito, no te enojés, te ponés más viejo- dijo el argentino acercando una de sus manos al rostro ajeno para intentar desfruncir el ceño del chico- Ah! para tu weá- se quejó apartando esa mano para alejarse de él rápidamente, en un intento por que dejase de molestarlo.- Decíme, me dejás con la duda...- pidió alejando su mano - Puta, es que si podemos subir... acá hay una weá que se llama Costanera Sky, es el mirador más grande de Sudamérica y puta... No sé en volá, si querí ir, anda- le dijo volviendo a prestar atención a su café para juguetear con lo que quedaba en el vaso- ¿Hablás en serio?, ¿por qué no me dijiste antes?- preguntó el trasandino con un deje de indignación en sus palabras, pero no pudiendo ocultar las inminentes ganas de ir a conocer aquel lugar.- Ah, no sé, yo te dije, no es mi culpa que estés pendiente de otras weás- respondió con una mentira, sabiendo que el rubio no tenía como defenderse, puesto que sus ojos y concentración habían estado sobre la mujer que ya se había ido. -Además, la weá es súper cara, yo no voy a andar pagando pa' ver una cosa que puedo ver gratis en el cerro San Cristóbal- agregó hastiado el chileno, rascándose la cabeza sin reales ganas, gesto que era una especie de tic que tenía arraigado. -¿Cerro San Cristóbal?, ¿qué es eso?- preguntó el argentino mirándolo extrañado, sin comprender realmente de lo que estaba hablando el chileno- Es un cerro, que queda por allá- indicó con su mano, intentando ubicarlo en el espacio, cosa que no sirvió demasiado -Bueno, queda por ahí, la weá es que en la parte más alta tiene una virgen súper linda y súper antigua... Lo podí subir a pie, en auto, en bici y en el funicular, que es como una casita chiquitita, es súper tierno. Bueno, el punto es que cuando llegai arriba podí ver Santiago entero, chiquitito como vo' querí, ah, y si vai con los cabro'chico lo podí llevar al zoológico que hay ahí en el cerro- respondió el menor queriendo describirle con lujo de detalle el cerro del que hablaba. -Me tenés que llevar a ese cerro, quiero subir en esa casita que decís vos- ordenó el argentino en el momento que se levantaba del sofá y tomaba sus bolsas de compras, dejándo olvidado el café sobre la mesa.- ¿Qué?, ¿vo' creí que yo soy tu niñera?- le preguntó el menor, ahora sintiéndose él bastante indignado, sin entender además por qué el otro tomaba sus cosas.- ¿A donde vai? Oye, tú café- le detuvo el menor, tomando el vaso cuyo nombre ponía "Martu". -No, no sos mi niñera, pero sos mi único amigo en chile, además de un muy buen guía turístico- respondió sonriéndole como si sus razones hubiesen sido las más obvias del mundo.- Voy al Costanera Sky, y vos vas conmigo, yo pago las entradas- afirmó ofreciéndole una mano para animarlo a levantarse del sillón y negando con la cabeza cuando le mostro el café, por lo que el castaño aprovechó y se comió la crema que había sobre éste antes de tirarlo a la basura junto a su vaso vacío, el cual mostraba un insípido "Manuel". Caminaron juntos y perdidos hasta el centro de informaciones, el chileno aun no lograba acostumbrarse al centro comercial, ya que no lo frecuentaba, de hecho él no frecuentaba ningún mall, él simplemente iba a comprar ropa a los outlet o a la ropa americana, que era de donde sacaba ropa con las 3B: buena, bonita y barata, además de ser único en su estilo. Más tarde que temprano, y gracias a los guardias, lograron llegar al lugar en el cual les indicarían donde quedaba la entrada al famoso mirador. Una vez resueltas sus dudas y hecho todos los tramites para poder entrar, los chicos se dispusieron a tomar el ascensor que los llevaría al piso n°61 del edificio. Una vez arriba ambos chicos se acercaron casi de inmediato a los gigantescos ventanales que aquella construcción poseía, sintiéndose prontamente los dueños del mundo... O al menos así se sintió el castaño.
-Te imaginai fuéramos dioses... Podríamos controlarlo todo...- pensó el chileno en voz alta, mirando casi hipnotizado lo gigantesca que resultaba ser la ciudad donde vivía. -Yo veo esto mas como los simscity- dijo el rubio sintiendo un leve mareo al mirar el vacío bajo sus pies. Había olvidado comentarle al menor que sufría vértigo -¿Que es eso?- preguntó el otro saliendo de su ensoñación para dedicarle toda su atención al rubio -Es un juego donde sos el alcalde de una ciudad y tenés que ir ordenándola, le ponés casitas, empresas, escuelas, alumbrado.. En fin, vos construís una ciudad y es como esto que me mostrás- explicó el trasandino apuntando Santiago- Ah... Que fome el juego- dijo el otro muchacho, soltando un suspiro y dejándolo solo para dirigirse a mirar otro lado del gran Santiago, siendo seguido por el mayor, quien poco a poco sentía que su mareo se intensificaba. -Manu, esperá, me siento mareado- pidió deteniendo al chico que seguía caminando para ver otro punto de su capital- ¿y qué querí que haga?, ¿que te de un abrazo y te arrulle?- preguntó el chico volteándose y sorprendiéndose levemente ya que el mayor lucía terrible, completamente pálido. -Oh weón ¿te sentís bien?- preguntó acariciando uno de sus brazos- No, dejá que me afirme de vos, me siento re mal...Olvidé mencionarte que sufro de vértigo- confesó el rubio cubriéndose el rostro para intentar tranquilizar su mente y calmar las ganas de vomitar que sentía- Puta el weón imbécil...- se quejó el chileno por lo bajo, suspirando cansado, realmente parecía más su niñera que un simple acompañante y como si de una cueca se tratara, le ofreció su brazo para que el mayor se afirmase en él y no cayera al suelo, víctima del vértigo. -Manu... -Ah? -Sos el mejor- el trasandino sonrió agradecido. -Cállate y mejor vámonos- el chileno le sonrió débil y siguieron disfrutando del paisaje que se presentaba frente a ellos, era un día de semana por lo que había poca gente a esa hora y los pocos presentes eran básicamente extranjeros de paso en chile que no querían perderse el "punto cultural", como había sido catalogado erróneamente el centro comercial. Luego de un rato y pese a las peticiones del menor por irse a casa, que era mejor que el argentino descansara, éste se negaba tercamente, realmente le agradaba ver el horizonte, perderse entre las casitas y edificios, intentar reconocer el terreno que ahora lo acogía y que lo tendría alojado por un par de meses hasta que pudiese volver a su país natal. Accedió por fin a irse cuando a través de los ventanales pudieron ver las primeras gotitas de agua comenzar a caer. Okay, Manuel tenía pésima suerte a veces; y es que en ese momento, el castaño sólo llevaba un polerón, su bufanda y una chaqueta de jeans, que hacía juego con su mochila. En cambio Martín, parecía más preparado para la lluvia, ya que iba bien abrigado con su chaqueta color verde, un sweater negro y un frondoso cuello de lana color café, que de paso combinaba con los zapatos elegidos para ese día. Definitivamente una razón más para envidiarlo. - Me voy a resfriar- presagió el chileno, mirando con resignación la lluvia caer, imaginando que afuera el frío (junto a los vendedores de paraguas), ya se había apoderado del gran Santiago, y que por supuesto el cambio de temperatura lo tendría en cama con fiebre, tos y flemas hasta que su cuerpo no resistiera más. >Okay, demasiado drama, ¿no?< -se cuestionó a sí mismo, sabiendo perfectamente que su pregunta estaba de más y que su pronóstico era tan cierto como que dos más dos es cuatro, o.. Cinco.
- Mmm... Tenés razón, andás muy desabrigado por la vida, ¿vos no mirás el pronóstico antes de salir?- preguntó el argentino mirándolo con el ceño fruncido, como queriendo regañarlo, a lo que el chileno simplemente desvió la mirada sintiéndose avergonzado sabiendo que tenía razón. Dejaron que la gente que se había subido al ascensor bajase y sin esperarlos, el argentino comenzó a buscar la bolsa que contenía un abrigo color burdeo con aplicaciones en negro.- Te prestaré una chaqueta que me compré recién, ten, usála, pero no te quejes, eh? Mirá que vos sos el petizo aquí- dijo el rubio soltando una risa divertida pero no burlesca, sacándole la etiqueta que marcaba el precio y abriéndola para que el chileno se la pusiera. No le quedaba realmente grande de brazos o de largo, sólo era un poco más ancho de lo que él solía usar; realmente de lo que podía usar, ya que cada vez se quedaba con menos ropa a causa de la drástica pérdida de peso, definitivamente de no ser por la madre de su mejor amigo, no tendría pantalones que vestir. Los muchachos se devolvieron a casa en metro, habían comprado un paraguas cada uno, así que no hubo problema en caminar desde la estación al edificio, al menos no llegarían tan mojados. Una vez en el pasillo el castaño acompañó al rubio hasta su departamento para devolverle su chaqueta- Si necesitai algo, estoy disponible, ya sabí, ósea no sé si mañana, porque voy a la U pero en la tarde demás- ofreció queriendo agradecer el gesto de su vecino al prestarle abrigo, claro que sin decirlo, eso ya lo había dicho.- Uff, no sé si con todo lo de hoy me queden ganas de seguir comprando, ya no hay guita para tanto capricho- respondió el argentino, sonriendo y abrazándolo fraternalmente para despedirse, a lo que el menor correspondió golpeando débilmente su espalda- Gracias por acompañarme hoy, realmente fue divertido- afirmó el rubio caminando junto al chilento a la entrada de su propio departamento- Cuando querai... - se despidió el otro, buscando las llaves de su departamento y entrando. En el interior del departamento estaba Estropajo, su gato, sentado sobre su chaqueta café de cotelé, la chaqueta apañadora que el chileno usaba comúnmente para los días de lluvia- Ya no weí, mejor bajate que me la llenai de pelos- se quejó el muchacho apartando al felino para tomar su chaqueta sacudirla. -El Martín me prestó una weá si no estoy mojao'...- le dijo recibiendo un maullido en respuesta. Le cambió el agua, y le sirvió alimento húmedo, para él un tazón de té con galletas Tritón que había comprado hace un par de días atrás y que habían sobrevivido a los exámenes universitarios. Encendió la televisión y se sentó en el sillón a leer. - Ah... Metrosexual culiao...- susurró sonriendo. Escrito por Zombilitar. Editado por Pandora.
All i wanted was you
Es un fan fic yaoi, chicoxchico si no te gusta porfavor retírate, si es de tu agrado, disfrutalo!
Morby. Todos en la casa son humanos.
Capitulo 4
-Ambos caminaron por las frías calles, riendo y hablando de cosas divertidas, lo que acortó el trayecto hacía la casa del otro- Fue una tarde fantástica, deberíamos repetirla, ¿no crees?-preguntó el chico con aspecto de surfista, acercando su mano al rostro ajeno y ordenándole un poco el cabello, lo que causo un leve sonrojo en éste- Sí, sí, sería divertido….bueno, adiós- se despidió rápidamente, volteándose dispuesto a caminar de vuelta a casa pero siendo detenido por el otro muchacho y recibiendo un beso de su parte, el cual correspondió junto a un tímido abrazo.-
>¡Rigby! -a lo lejos se escucho la conocida voz del que era el mejor amigo del muchacho, lo que causo un horrible dolor de estomago al nombrado, quien se separo inmediatamente del otro muchacho, volteo temeroso de encontrarse con él, en el peor momento de la vida, y en efecto, como si le hubiesen dicho el peliazul se encontraba ahi, observando conmocionado al par de chicos besarse tan cariñosamente- Viejo, ¿por qué?- pregunto parpadeando un par de veces molesto y avanzando hacia la feliz pareja, con retenidas ganas de golpear a chad, quien lo miraba apacible y si uno se fijaba bien, sus labios se encurvaban en una sutil sonrrisa. Sabía perfectamente que si no hacía algo al respecto con ellos, quizá perdería a Rigby para siempre, y eso dolía, no un dolor psicologico, si no que uno físico, sentía que su pecho se oprimía con fuerza al tan solo pensar que ahora el podría irse de su lado, y esque mal que mal, su chica ya había caido en manos del hipster y no, realmente se negaba a entregarles a su mejor amigo en bandeja. ¿¡Me estás siguiendo!?, ¡¿Acaso crees que tengo 10 años?!- pregunto el muchacho bastante exaltado frente a la posicion que el otro había tomado, intentando culparlo de algo en lo cual era evidentemente inocente- Por su puesto que no estaba siguiendote, e- es decir tengo mejores cosas que hacer- mintió el mas alto desviando la mirada con un leve sonrrojo en sus mejillas al ser descubierto- ¡Mientes!, Mordecai comprende, somos compañeros de habitación, somos mejores amigos, pero nada más, ¡entiende que no somos pareja!- gritó sin saber que decir realmente en su defensa, había perdido, simplemente había perdido, pero su orgullo no le permitiría admitir su derrota, aunque debía admitir que ahora se sentia bastante angustiado por sus palabras recientemente dichas, y preocupado por la futura reacion del chico-
Por su parte el atacado sentia que le propinaban una fuerte patada en el estómago al escuchar todas esas palabras saliendo por la boca del bajito, "no es por lo que dice, es por lo que hace", intento autoconvencerse de que aquel dolor que comenzó a sentir, se debía a la traicion por parte de su amigo- Viejo, realmente creí que éramos amigos- respondió intentando sonar duro y fuerte, pero solo logrando sonar triste y lastimado, no queria verlo, simplemente prefería creer que se encontraba solo con el otro y que aquel desagradable ser había desaparecido, y esque sentía sus burlas, escuchaba sus burlas, sus risas escandalosas típicas de un muchachito acomodado y de buen pasar economico, y esque sabía que si lo miraba iría tras el mismo y lo golpearía hasta el cansancio- Mo-Mordo y-yo no dije que dejaríamos de ser amigos- protesto el otro angustiado por las duras palabras del otro, sabía que le había hecho daño, y lo había herido feo. - Mordecai, quiero que entiendas que no pretendo quitarte a tu amigo, es decir, yo tambien tengo un mejor amigo y muy cercano asique creo se cual es tu sentimiento hacia el, pero de verdad no tengo intenciones de alejarte de èl- Se atrevio a hablar por fin aquel chico que se había mantenido en absoluto silencio durante todos esos minutos- Tú no te metas o soy capáz de hacer otro collar como el que tienes en el cuello- amenazo el nombrado apuntando con su dedo aquel collar de diente de tiburon que quien sabe de donde lo habrá conseguido-
Me entrometeré cuantas veces sean necesarias para que entres en razon y comprendas de una vez por todas que Rigby solo me hace un favor- Se defendio altaneramente, adoptando una posición de superioridad frente al otro muchacho quien respiraba a primera vista con dificultad- Así es, el solo me esta haciendo un favor, que nos conviene a los dos, ad-ademas no puedes ir por la vida repartiendo puños asi como asi- Gritoneo ya bastante exaltado, no sabiendo a quien defender realmente.-
¿Un favor?, es decir, aparte de juntarte con el y pasear de la mano besuquearse y hacer quizá que otras cosas, ¿Tienen un trato?, ¿y que a ti te conviene?, déjame adivinar, tu te abres de piernas y èl te da regalos caros, ¿no?- pregunto indignado, apuntando la bufanda del muchacho quien lo miró perplejo, mientras chad intentaba reprimir una risa mordiendose el labio fuertemente y revisando su telefono movil-
La respuesta fue rapida y sin palabras, un fuerte golpe en el rostro del peliazul, hicieron que este se aturdiera por unos segundos, solo atinando a llevarse la mano a la zona afectada del rostro, sintiendo ahora un fuerte dolor fisico y psicologico- ¡Cállate!, ¡no vuelvas a insinuar eso nunca más!- gritó el ojeroro ya fuera de si, teniendo que ser contenido por las fuertes y calidas manos de su acompañante mudo- Chad, sueltame, sueltame!- gritaba desesperado por ir a golpearlo una vez mas y demostrarle asi que el no era una prostituta cualquiera, sin embargo entre mas intentaba soltarse, el otro mas presion ponia y mas dolor sentia- Rigby, primero calmate, eres muy joven para cometer homicidio- susurro el muchacho calmadamente, intentando que el chico cesara de sus ganas de ir a golpearlo - Mejor hazle caso a tu Cristian Grey, no vaya a ser que deje de regalarte cosas- insinuo el de ojos azules ya recompuesto del golpe que recientemente había recibido por parte del de ojos café.- Cállate, Cállate, Cállate, tu no sabes nada, nada, NADA!- gritaba histerico, sintiendo que las lagrimas se apoderaban de él, por lo que intento ocultar su rostro con una de sus manos, ya cansado de forcejear- No sabes nada Mordecai, Chad y yo estabamos intentando alejar a Jeremy de Margarita para que tuvieras tu oportunidad- masculló el chico ya sin fuerzas como para gritar- Para que tú, TÚ TÚ MALDITA SEA TUVIERAS TU MALDITA OPORTUNIDAD CON LA PERRA DE MARGARITA!- gritó una vez más volviendo a forcejear con chad y llorando mas fuerte, cosa que causo una fuerte impresion en el chico quien quedo anonadado por su confesión tan repentina- Rig-Rigby, y-yo- susurró el otro sin saber que decir realmente y acercandose al chico como queriendo pedirle disculpas, pero solo logrando que el otro se alejase de el- No Mordecai, no quiero que me toques, no quiero que me hables y no me llames- susurró el ojeroso, temblando a causa del golpe de adrenalina que recientemente debió soportar- No quiero verte nunca, nunca más!- gritó soltandose como pudo y comenzando a correr varias calles lejos de la pareja- No podría haberlo hecho mejor Mordecai.. De todas formas, gracias por el apodo- se burló el surfista y comenzó a correr calles abajo en busca del angustiado chico-
Perturbado y solitario intento recuperar el aliento, intentando procesar todo lo que esa noche había sucedido, las ultimas burlas del chico no habian alcanzado a entrar en su mente, por lo que comenzo a caminar de vuelta al parque, decidiendo mejor entrar a un bar y olvidar un rato los problemas, pidiendo uno de los tragos mas fuertes que tuviesen en aquella taberna- ¿Noche dificil?- pregunto una alegre voz, que lo saco abruptamente e hizo que mirase a todas partes buscando al dueño de la voz- ¿Thomas?- preguntó viendo al chico, sonrriendo, con un delantal y una mopa en su mano- Thomas, trabajas aquí?-pregunto el peliazul sintiendo un fuerte dolor de cabeza, no queria hablar ni ver a nadie, por lo que maldijo su suerte- Si, tu sabes, si quiero pagar un piso de estudiantes y la universidad debo trabajar el doble, ¿no?-preguntó riendose y sentandose en una de las sillas de la barra- ¿Que ocurre? -preguntó jugueteando con uno de los pocillitos de maní. El chico suspiró y bebio un poco del líquido de su copa.-
El chico corrió tanto como sus piernas le permitieron, llegando entonces a una plaza y algo cansado decidió instalarse en una banquita e intentar calmar su pospuesto llanto, cubriendose los ojos con vergüenza y rabia, queriendo patear todo, soltando toda su ira en un fuerte grito y abrazandose a si mismo a causa del frío que comenzo a sentir, cuando sintió un peso sobre su espalda, un peso soportable, tan soportable como el de una chaqueta recien quitada- Puedes ir a casa a dormir, Jeremy no podrá tener problemas, eres mi novio despues de todo- susurró el chico relajadamente, echandose en la banca y estirando sus pies- Somos novios?-pregunto el chico timidamente, tomando la chaqueta y acomodandola para sentir menos frío mientras dejaba que por sus mejillas fluyeran las últimas lagrimas- Solo si tu quieres- respondió el de ojos verde sonrriendo, intentando ocultar en cierta forma su nerviosismo, solo que el de ojitos marron no respondió y apoyo su cabeza en el hombro ageno y se relajo un rato allí- Creo que no me siento listo para responder a esa afirmación- susurro intentando no dañar ahora al chico a su lado, quien no dejo de sonrreir y suspiró cansadamente- Tranquilo, hay tiempo de sobra y te esperaré- masculló dedicandose a mirar a la gente que iba apresurada a casa, mientras que Rigby, bueno Rigby miraba la luna queriendo desaparecer unos minutos y agradeciendo de paso la comprensión del otro.
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A las personas que se dieron la lata de esperar y esperar, gracias y un millón de disculpas :( les mando besitos besitos ricos <3
Zombilitar
De crueles realidades a dulces fantasías
¿Cómo enfrentar a algo como eso?, es una interrogante que me nacio desde aquel día en que al verlo simplemente no lo ví sonrreir. Me ha contado millones de historias, cada una mas increible que la anterior, el miedo, por su puesto, el miedo presente en todos y cada uno de los escenarios que se habían presentado en ese tiempo. Y yo, bueno yo me pregunto; ¿Cómo enfrentar a algo como eso?, es decir de donde se sacan fuerzas para levantarse e ir a soportar a gente que poco y nada le importa tu futuro realmente. ¿Cómo es que situaciones asi logran volverse rutina?, ¿Que tanto mas puede soportar una persona para poner un punto final?, tengo que claro que intenta ser valiente, intenta cubrir todo para no verse débil, y sin embargo no logra darse cuenta de el daño que se provoca, no entiende que aquella atmosfera no es buena para èl, que a cada episodio se daña un poquito mas, pero, sin embargo ya no tengo miedo de perder algo que en un principio fue brutalmente arrebatado; su tranquilidad. Intento llenar un vacio en su interior, intento despejar su mente, alejarlo de la pesadilla en la que se ve envuelto al llegar a casa, es dificil, muy dificil, pero si para mi es dificil entonces ¿cómo será para èl?, ¿Que tanto puede soportar una persona para poner un punto final a una situación asi?. Lo veo triste, tan derrotado, tan angustiado y encerrado en si mismo que es incapaz de botar lagrima alguna. Vivo con el miedo de hacer la pregunta incorrecta, o algun comentario equivocado, odio hacerlo sentir mal y sin embargo lo hago sin percatarme, porque yo se que la inseguridad llama todos los días a su puerta, como una mamá que lleva a su pequeño hijo a la escuela y lo abandona ahí hasta que descubre que es medianamente feliz para volver a tomarlo entre sus brazos y susurrarle que debe vivir preocupado por el incierto mañana que lo espera, y me pongo a pensar en lo duro que debe ser vivir en su realidad.
Muchas veces pensé en desistir y agradesco no haber caido en la entonces corbarde salida que me ofrecía a mi mismo, simplemente yo no podría haberlo abandonado, porque nunca me he sentido fuerte ni valiente y aunque me cueste admitirlo, es la realidad, yo jamás podré llegar a ser lo que él es, porque yo jamás podría igualar a una persona que pese a vivir en el infierno de su vida, sigue adelante.
¿Cómo enfrentar algo como eso?, algo tan doloroso, tan duro, tan fuerte... Muchas veces me ha contado tantos intimos detalles de su infancia, de sus vivencias, acompañados de un " lo he vivido tantas veces que ya es normal para mi ", eso me aterra, me angustia, me preocupa porque yo se que en el fondo le duele mas de lo que èl mismo cree.
Amor, perdoname por todas aquellas veces en las cuales no quise comprenderte por el simple hecho de que quise ser egoísta, que quise asesinar a aquel ser que ocasionaba tu sufrimiento, por las veces en las cuales te obligue a suprimir tu tristeza y cambiarla por una falsa alegria solo para hacerme feliz a mi.
Te escribí todo esto con la intencion de decirte que se acabo, que todo por fin se acabo y que realmente me gustaria volver a ver mas seguido las sinceras sonrrisas que hace un año y siete meses atrás me regalabas, o mejor dicho antes de que todo esto sucediera.
Pero si no logras recordarla, tranquilo, yo te ayudaré a recordar, porque debes recordar que te amo y que siempre estaré junto a ti.
Zombilitar.
Wakddjkfkjdfd xDDDD <3
hacer amigos no es facil u_u
Super quickly drawn doodle comic of a very important realization.