“Nací con la muerte adentro y lo único que hago es sacármela para dejar de pensar y quedar tranquilo.”
— Andres Caicedo
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@0trapersona
“Nací con la muerte adentro y lo único que hago es sacármela para dejar de pensar y quedar tranquilo.”
— Andres Caicedo
“El tiempo no pasa. Antes sí. Ya no cambian las cosas. Te quería decir que podría cruzar las montañas miles de veces sin cansarme, saltar riachuelos, te veo y soy más joven, ahora lo he comprobado, mis amigos sufren por mí y yo no sufro. Todo ha cambiado. Me paso los días sin hacer nada, por eso es que camino. No voy a ser un hombre creativo, pero no pasaré por el tiempo. Me deslizaré a la par con él, ya lo verás tú. Ya lo verás”
— Andrés Caicedo
“Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades. En mí, la personalidad es una especie de furunculosis anímica en estado crónico de erupción; no pasa media hora sin que me nazca una nueva personalidad. Desde que estoy conmigo mismo, es tal la aglomeración de las que me rodean, que mi casa parece el consultorio de una quiromántica de moda. Hay personalidades en todas partes: en el vestíbulo, en el corredor, en la cocina, hasta en el W. C. ¡Imposible lograr un momento de tregua, de descanso! ¡Imposible saber cuál es la verdadera! Aunque me veo forzado a convivir en la promiscuidad más absoluta con todas ellas, no me convenzo de que me pertenezcan. ¿Qué clase de contacto pueden tener conmigo —me pregunto— todas estas personalidades inconfesables, que harían ruborizar a un carnicero? ¿Habré de permitir que se me identifique, por ejemplo, con este pederasta marchito que no tuvo ni el coraje de realizarse, o con este cretinoide cuya sonrisa es capaz de congelar una locomotora? El hecho de que se hospeden en mi cuerpo es suficiente, sin embargo, para enfermarse de indignación. Ya que no puedo ignorar su existencia, quisiera obligarlas a que se oculten en los repliegues más profundos de mi cerebro. Pero son de una petulancia… de un egoísmo… de una falta de tacto… Hasta las personalidades más insignificantes se dan unos aires de trasatlántico. Todas, sin ninguna clase de excepción, se consideran con derecho a manifestar un desprecio olímpico por las otras, y naturalmente, hay peleas, conflictos de toda especie, discusiones que no terminan nunca. En vez de contemporizar, ya que tienen que vivir juntas, ¡pues no señor!, cada una pretende imponer su voluntad, sin tomar en cuenta las opiniones y los gustos de las demás. Si alguna tiene una ocurrencia, que me hace reír a carcajadas, en el acto sale cualquier otra, proponiéndome un paseíto al cementerio. Ni bien aquélla desea que me acueste con todas las mujeres de la ciudad, ésta se empeña en demostrarme las ventajas de la abstinencia, y mientras una abusa de la noche y no me deja dormir hasta la madrugada, la otra me despierta con el amanecer y exige que me levante junto con las gallinas. Mi vida resulta así una preñez de posibilidades que no se realizan nunca, una explosión de fuerzas encontradas que se entrechocan y se destruyen mutuamente. El hecho de tomar la menor determinación me cuesta un tal cúmulo de dificultades, antes de cometer el acto más insignificante necesito poner tantas personalidades de acuerdo, que prefiero renunciar a cualquier cosa y esperar que se extenúen discutiendo lo que han de hacer con mi persona, para tener, al menos, la satisfacción de mandarlas a todas juntas a la mierda”
— Oliverio Girondo
““No hay nada peor que el despertar en el que uno no advierte ninguna posibilidad mejor para el nuevo día. Si la noche durara para siempre. O si uno no se levantara nunca…””
— Andrés Caicedo
“And before I close my eyes I think to my self: “this is life”. and I sleep well. But then comes the morning and it says(i think maybe is the abnormal sun of these last two months): “Change your life”.”
A veces no es cuestión de dejar ir, sino de irte tú.
no quiero volver a sentir que mis sentimientos son estúpidos nunca más
Créditos al autor
Todos hemos sido Homero alguna vez.
-Le pregunte al universo, ¿qué pasó con esas almas que en aquel ayer eran el uno para el otro?
-Y el universo respondió:
Ellos se volvieron olvido… quedando cada vez entre mensajes cortos y cortantes.
Loba
Está bien si no me amas, nunca busqué tu amor; te confesé mis sentimientos para que, en tus días de tristeza y soledad, recuerdes que aquí existe alguien viéndote como la persona más maravillosa del mundo.
Tehimely Marrufo
Hay millones de razones para irme y yo me sigo quedando, tanto así que ya no sé si me gusta la mala vida o si solo lo hago porque “te amo”.
Tehimely Marrufo
No nos hemos reencontrado, pero yo te sigo viendo todos los días en mis sueños, en mi música, en mis pensamientos y en mis escritos. Sigues apareciendo aún sin buscarte, continúo pensándote, y en lugar de matarme, tu recuerdo me trae vida.
Por eso no te he enviado al vacío de mis memorias, porque renunciar a ti es olvidarme de mí.
Tehimely Marrufo
Estoy trabajando en mí, por mí. Quiero reconstruirme porque he comprendido que seré mi única compañía hasta el final de mis días.
Tehimely Marrufo
i’m like 102% tired
i have decided to never feel anything ever again
thank u for understanding