Carrusel
Cual viajante a larga distancia, en un vaivén de emociones compartidas, rodeado de conocidos de confianza, y talvez, más que simples amigos, doblando a la derecha que podría haber, siguiendo el camino a la izquierda también, no sé la ruta pero disfruto el paisaje, la verdad de solo quedarse jugando con las direcciones que me encuentro, un destino a nuevas aventuras, un sol radiante que fuerte quema, más no me canso de su luz cegadora, sino de la temperatura expectante, que aún con la gorra bien puesta, me quema adrede el interior de mi alma, una noche que me abrazaba y me acariciaba con dulzura con besos llenos de vida, aquella delicada florecilla, te encontré despertando una niebla profunda llena de sueños, sueños no soñados, no vividos y con ganas de ser encontrados, jugando me encuentro con las ruedas la vida, no sé la ruta pero disfruto el paisaje, me dejo llevar por el momento y me movilizo más allá de los límites, de estar entre tus brazos tan suaves, a no conocer el destino, ni recuerdo el camino pero atesoro los momentos muy profundo del corazón, que poco a poco se convierten en recuerdos que siempre he de cuidar, donde recorriendo las peligrosas curvas de tu campo infinito, me perdí manejando a tu ladito y aunque de este viaje estoy enamorado, nunca he de parar, por ende de nuevo te dejo marchar, pero talvez en una de las tantas rutas de la vida, con sus extravagantes idas y venidas, vuelva al lado de tus abrazos que me dieron tanta paz, donde el cariño nunca faltó, donde el efímero destello fue tan fugaz, es tu sonrisa que me desarmó, he de volver al lugar que me hizo tanto bien, a tu morada que al amanecer me dió tanta seguridad, a tu regazo donde rebocé de cariño entre la oscuridad, al lugar que nuestras promesas madurarán hasta florecer, donde en una sola noche creamos esa guía de un querer.
-Bes















