Conocimos el mismo infierno: Yo tomé un té con el diablo y él decidió quedarse para siempre.
De la tristeza no vuelve cualquiera.-

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Conocimos el mismo infierno: Yo tomé un té con el diablo y él decidió quedarse para siempre.
De la tristeza no vuelve cualquiera.-
El dolor de haberte amado y haberme equivocado.
Siento hace meses, un incendio en el estómago.
Como si un bosque interior se estuviera incendiando ahora.
Hace dos años que nos dejamos.
Que me dejaste. Por otra persona.
Y yo te dije que estaba bien. Pero no estaba bien.
Me dolió. Y lo oculté. Y todavía duele. Todavía duele...
Creí que era verdadero, pero me equivoqué.
Duele equivocarse. De amor, de persona, duele.
Conocí otra persona. Y me hace feliz.
Y vos estas con otra persona.
Ambos por separados.
Nos conocimos para despedirnos.
Desearía no haberte hablado nunca. No haberte conocido en absoluto. Seguir siendo extraños del montón, o quisiera, perder la memoria. Duele...
Tengo ese sabor amargo en la boca, y lloro cada tanto.
Mucho últimamente.
Te estoy dejando ir ?
Quiero que seas feliz.
Quiero que seamos felices con otros, porque juntos no pudimos.
Pero quiero dejar de sufrir por ese amor que no fue.
Este duelo que parece interminable.
Como si te hubieras quedado impregnado en mi piel.
El dolor de haberte amado y haberme equivocado.
Siento hace meses, un incendio en el estómago.
Como si un bosque interior se estuviera incendiando ahora.
Hace dos años que nos dejamos.
Que me dejaste. Por otra persona.
Y yo te dije que estaba bien. Pero no estaba bien.
Me dolió. Y lo oculté. Y todavía duele. Todavía duele...
Creí que era verdadero, pero me equivoqué.
Duele equivocarse. De amor, de persona, duele.
Conocí otra persona. Y me hace feliz.
Y vos estas con otra persona.
Ambos por separados.
Nos conocimos para despedirnos.
Desearía no haberte hablado nunca. No haberte conocido en absoluto. Seguir siendo extraños del montón, o quisiera, perder la memoria. Duele...
Tengo ese sabor amargo en la boca, y lloro cada tanto.
Mucho últimamente.
Te estoy dejando ir ?
Quiero que seas feliz.
Quiero que seamos felices con otros, porque juntos no pudimos.
Pero quiero dejar de sufrir por ese amor que no fue.
Este duelo que parece interminable.
Como si te hubieras quedado impregnado en mi piel.
No morí, me tome un descanso de mi propio caos pero sin dejar de respirar.
No recuerdo porque dejé de escribir,
Pero la abuela murió.
Mi mejor amiga casi se mata.
Creí encontrar al amor de mi vida...
Y me cambió por otra.
Perdí la esperanza, los sueños, la fuerza.
Pero no la cabeza.
No del todo.
Bajé al infierno a tomar un café con el diablo.
Y me dijo:
Todavía esta silla no es para vos, pero ven a visitarme.
Conocí otra persona y me hace bien, pero aún extraño tu voz en las canciones que me escribías, extraño tus cuentos, tus charlas sin sentido, tu cambio de humor repentino, tus teorías del universo y del amor, que me hables de vos, extraño tanto tu presencia suave pero inquieta. Ojalá también me extrañes.
Ojalá que encuentres el amor. Pero no el amor cada dos meses.
Amar otros labios.-
Él me dice que piensa en mí, yo pienso en ti y tú piensas en ella.
Me duele un poco acá, dónde dijiste que me querías y me cambiaste por otra.
Ojalá vuelvas y ya no esté.
Ojalá vuelvas y esté.
Ojalá vuelvas.
Ojalá.
Involucré demasiado los sentimientos, debí tratarte como a un objeto sin valor y no como alguien extraordinario.
Verdades Absolutas.-
Me estoy ahogando entre mis silencios y sentimientos no expresados.
Salven me.-
Dame un lugar en tu vida o en tu infierno, pero no me dejes afuera.
Verdades Absolutas.-
Tus labios y mis labios, se aproxima un apocalipsis. Damos vueltas en círculos infinitos sin parar, todo para volvernos a encontrar. El mundo no quiere vernos juntos, pero parece que tampoco separados. Todo vuelve a comenzar. Otra vez.
Se aproxima un apocalipsis emocional. Nos despedimos sin tocarnos ni besarnos. No decimos nada, solo desaparecemos como polvo en la oscuridad. El mundo está en paz, pero nosotros no.
Todo es caos, te persigue el fuego y todo se quema. Me ahogo en depresiones por no llorar. Mi fuego interno. El agua de tu ser. Me perdí buscándote.
Me olvidé que te encontré. Te alejaste cuando me encontraste. Apareciste cuando yo me estaba yendo. Damos vueltas en círculos infinitos sin parar, todo para volvernos a encontrar.
Amores baratos en noches de soledad. Corazones rotos por buscar la felicidad. Abrazos fríos, besos con sabor a metal. Tristeza por todo el lugar.
Hambre de sentimientos. Cansancio mental. Vacío emocional. Perdida total.
No nos queda nada más. Noches sin dormir, amanecer cansados. Deseos que se fugan. Sueños que se apagan.
Amores que nos dejan. Y otros que dejamos. Espacios que van marcando el camino. Todo para volvernos a encontrar.
Perdí mi paciencia y mi estabilidad. Perdiste la memoria y el eje. Dejamos todo en otro lugar. Y ahora estamos acá, una vez más.
Dimos tanto que no nos queda nada más. Pasó un largo tiempo sin vernos, parece una eternidad. El mundo no ha cambiado, nosotros sí.
Podemos intentar, pero no se cuanto vamos a durar. Y si vos queres yo te quiero un rato, un tiempo, un mes o una vida.
Fuego.
Quiero ser fuego como vos Para quemar el municipio Pero creo q soy de otro color Me gusta mucho más el frío Y ese pelo rojo es un alboroto Pero más lío hay en mi cabeza Voy a cantarte una canción que dice todo o no dice nada Pero creo q es mucho mejor No decirte nada y pensarte todo Y ese pelo rojo que es un alboroto Pero más lío hay en mi cabeza Y mi campera te recuerda cosas Del día q me viste en un bar Yo no miraba nada Vos me miraste a mi... Y como me miraban
Simon Baker for GQ Australia - 2018
Atravesar el duelo.
Pasar por un duelo es como estar dentro del mar, hondo, muy hondo, al fondo. Sin saber nadar. Tratando de respirar y que el agua no te inunde los pulmones. Que la tristeza de no saber nadar tampoco. Y que el intento de sobrevivir se apague poco a poco con cada brazada para intentar salir a la orilla, cueste cada vez más. No se escucha a nadie porque todos están muy lejos, y el bañero hoy no está. Porque en el peor momento parece que el mundo se pusiera de acuerdo para dejarte solo, que te salves vos. O te ahogues, pero vos. Como si fuera tu decisión. Tu responsabilidad, tu problema, tus caprichos, por haberte ido al fondo, bien hondo, lejos de la orilla. Lejos de todos. Lo único que se puede ver es el cielo y parece que es al único lugar donde uno puede ir en un momento así, y el cuerpo está cansado de intentar flotar, el agua salada se une con las lagrimas en silencio porque no vale la pena gritar si nadie escucha. Hace frío, y el cuerpo esta dormido. Nada duele exactamente, pero el miedo se siente como el dolor, la desesperación, la adrenalina, el cansancio, la rabia, la angustia se mezclan en la panza y flotan hasta la garganta. Tragas agua, escupís todas las veces que podes, sacas la sal, lo amargo, todo. Muchas veces. Seguís tragando agua y es como si nunca se terminara. Parece eterno el sufrimiento de si te vas a morir ahogado o no. Si dejar de intentar salir y hundirte finalmente. Querer cerrar los ojos pero la necesidad de ver si estas más cerca de la orilla, porque se siente que las olas empujan hacia afuera cada tanto. O puede que sea solo un deseo. Pelear contra vos mismo por intentar salir o dejar de respirar y entregarte al mar, querer dejar de remar contra la corriente y ser parte de ella. Esta pelea que pareciera nunca terminar, entre la verdad y la mentira de no querer volver a la orilla y desear nunca haber entrado al fondo, hondo, bien hondo. Lejos de la humanidad. Lejos de los que te quieren ver bien, del trabajo, de las obligaciones diarias, de los amigos y conocidos. Pero alguien falta. Y se siente como estar dentro del mar, y las olas parecen no darte lugar a respirar, cada vez cuesta más. El cielo se pone gris, ahora son las lagrimas, la lluvia y el mar lo que saboreas. Acompaña la tormenta, los rayos que caen lejos y parece no afectar tu integridad, pero el susto y el miedo juegan en contra, parece que tu vida va a terminar en cualquier momento. Animarte a pensar en los momentos que no queres olvidar, en las desiciones mal tomadas, las acertadas, las injusticias, las mentiras que creíste, y las que inventaste para salvarte. Todo pasa por la mente como flashes, como relámpagos de recuerdos que no se van a borrar jamás. Los momentos compartidos, las risas, las salidas, los encuentros y desencuentros, las peleas, las promesas, los regalos, la primera vez que se conocieron, la ultima vez que se vieron, la despedida que no pudo ser. Y de pronto te hundes al fondo, bien hondo. Dejas de remar, y las olas parecen calmarse y la tormenta se va, estas dejando todo atrás. Te estas hundiendo y el agua te abraza la espalda y el cuerpo entero, se siente el calor de un suspiro de adiós. Es entonces cuando tocas el fondo, de lo hondo del mar, y te das cuenta que no estas muerto, solo estas ahí abajo. Con los ojos cerrados y el agua parece no entrar en los pulmones y no parece que uno vaya a morir realmente, pero es que así se siente. Es en ese instante que no queda más remedio que mirar, que aun se vive abajo bien hondo, al fondo. Que nada termina. Solo es una pausa que necesitamos para volver a empezar. De a poco y con el cuerpo relajado, comienzas a mover los brazos que parecían cansados de forzar un intento de salir, suavemente parecen desplegarse como alas bajo el mar, suave, delicadamente, sin sentir miedo. Solo sientes que no queda más opción que subir, aunque puede que sea la sensación de que todo terminó. Pero no. Estas vivo, y estas flotando. Porque se aprende en el peor momento como modo de supervivencia. Miras el cielo y esta claro, el sol vuelve a brillar y ahora sabes flotar, y tus brazos están fuertes y tus pulmones vacíos y todo lo que sentiste quedo abajo, al fondo, bien hondo. Lo dejaste ahí, porque te diste cuenta que fue eso lo que te hizo hundir, los recuerdos pesan, la angustia, la impotencia y el rencor quedaron abajo. Aprendiste a nadar, y salís solo hasta la orilla. Y el mundo esta ahí esperándote para continuar. Pasar por un duelo es como esto o peor, pero esto es de la mejor forma que lo puedo describir.