A mi no me gutan’ lo’ rico’.
A lo mejor mi opinión sea un tanto generalizadora pero en verdad no me gustan los ricos. Ojo, cuando digo los ricos no me refiero a los que tienen mucho dinero, sino a los que tienen mucho dinero y optan por cambiar su estilo de vida envuelto en el estatus social de “rico”.
Me explico. Juan y Manuel, ambos tienen 1000 pesos, ambos tienen hambre.
Juan se antoja de hamburguesas y recuerda lo buenas que son en el puesto de comida rápida de la esquina. Cada hamburguesa vale 80 pesos pero con una no es suficiente así que compra dos, mas un jugo de 40. 200 pesos en total, barriga llena, 800 sobrantes en el bolsillo.
Manuel también se antoja de hamburguesas pero sus amigos siempre compran en O.Livia y pues, no puede cambiar la rutina por no pasar por “daña fiestas”. Pide una Wagyu Beef Burger y le sale en 990 pesos. No puede bajarse la hamburguesa sin nada de tomar, pero le quedan 10 pesos en efectivo, ¿Qué hace? pues utiliza la tarjeta para un jugo de 80 pesos (Lo que vale una hamburguesa en la esquina de Juan). Barriga no tan llena y -70 pesos del presupuesto. Pero al final su estatus no se vio afectado.
En este caso, Manuel es a quien yo llamo “Rico”, aunque ambos tenían el mismo presupuesto.
Siempre trato de evitar ir a sitios como Downtown center, Acrópolis, Silver Sun Gallery y Blue Mall porque están repletos de Manueles queriendo impresionar a otros Manueles y mirando por encima del hombro a los Juanes. Todo lo que envuelva “Valet Parkings”, “Membresías preferenciales”, “Cata de vinos”, “Clubes sociales”, “Revistas de figuereo”, “Sesiones de fotos en casa de campo”, “Alfombras de piso completo”, “Chóferes personales”, “Edificios residenciales exclusivos” y “Pasear chiguaguas mariposas en el mirador”, NO ME GUTA’.









