Confundimos el síntoma con la enfermedad
No voy a desear feliz día a las mujeres, porque el hecho de conmemorar este día es, al menos, una tontería.
Los síntomas están claros, las mujeres están jodidas. No se puede negar la evidencia. Desigualdad laboral, violencia, etc. Incuestionable. Tenemos indicadores claros, cosas que podemos medir muy fácilmente. Pero como muchas veces se confunden los síntomas con la enfermedad.
Resulta que tenemos que contratar 50/50… como empresario quiero al mejor para el puesto y no estoy dispuesto a aceptar que mis puestos claves sean ocupados personas menos clasificadas solo por que pertenezcan a un género. Esto no ayuda, más vale lo contrario.
Desde luego que necesitamos más directivas, no cabe duda. Y necesitamos más presidentas, más informáticas, más ingenieras. No hay dudas. Y estoy seguro que hay más de una ingeniera trabajando de camarera o desempleada porque se topó sistemáticamente con machistas, gilipollas o similares. No es justo y, como sociedad, deberíamos hacer algo para rescatar el talento perdido por culpa de incapaces. Y hay que hacerlo ahora. Pero eso implicaría que nuestros políticos trabajaran…
En la empresa en la que trabajo la relación es bastante pareja a nivel global. Si vemos el detalle encontramos otra cosa. En recursos humanos son todas mujeres. En informática hay muy pocas. ¿Tenemos que despedir a la mita de las mujeres de recursos humanos para equilibrar con hombres? ¿Tenemos que hacer lo mismo con los informáticos? En realidad no podríamos porque seguramente no hay tantos hombres con experiencia en recursos humanos y desde luego no tenemos la cantidad de informáticas necesarias, no hay, ni siquiera entran en la universidad.
Todo el mundo ha visto Billy Elliot. Bonita, inspiradora ¿verdad? ¡Bonita porque acaba bien! ¿Cuantos hombres con intención de ser bailarines habrán acabado con las piernas rotas a manos de la manada de turno en algún callejón?
La enfermedad es la opresión de las personas por las personas. Y el problema no está en los grandes poderes está en cada uno de nosotros. Hombres y mujeres. La sociedad patriarcal es 50% hombres y 50% mujeres. La manada tiene madre, los machistas asesinos tienen hermanas.
La cura es la libertad y posiblemente el remedio sea la revolución. Pero no será una revolución contra los poderes, con manifestaciones, con barricadas. Será una revolución de los hijos contra los padres. Y, como siempre, la revolución debe empezar en la educación.
No podemos permitir que se pierdan los genios que cambiarían el mundo porque ni siquiera son capaces de soñar con ser su destino. Esa sociedad que nos programa, nos limita, nos condiciones la hacemos todos cada día. Y mientras creamos que es normal que en las ingenierías haya pocas mujeres la seguiremos reforzando. Pero no podemos ser tan idiotas y creer que el problema se soluciona ofreciendo una ayuda económica de la Union para que la proporción cambie en la universidad. El problema sigue siendo que ellas también creen que no pueden ser ingenieras. Las niñas no se pueden imaginar como ingenieras porque todos las condicionamos a ello. Los niños no sueñan con Mijaíl Barýshnikov, ni saben quién es.
En el muy remoto caso de que algún niñ@ realmente llegue a imaginar o sentir esa sensación de ser algo están condenados a ser aplanados por la máquina de la mediocridad de nuestros sistemas. Todos nacidos de la era industrial donde el promedio era la única medida descriptiva que se entendía… pero ¡la excelencia no está en la media, la libertad está fuera de la normal!
Los representantes más cercanos de los sistemas son lo padres. Los niños tienen que derrocar a los padres. Siempre lo han hecho. Pero hay que darles más herramientas para que la lucha sea para promover la libertad de ser, de expresarse, de soñar con algo que está más allá de lo normal, algo, que ahora mismo nosotros no podemos imaginar porque es a nosotros a quienes hay que derrocar. Hay que ayudarles a demostramos que lo hemos hecho mal y que ellos lo pueden hacer mejor.
Y entonces ¿estamos jodidos y punto hasta que la siguiente generación se revele? ¡No! Porque nosotros somos hijos de la represión. Tenemos mil mensajes programados, mil hábitos, mil “la realidad es así” metidos en la cabeza.
¡La revolución empieza aquí y ahora en ti!
¿Qué plan tenías para hoy? ¡Cámbialo! Haz algo que jamás te hubieses permitido. Algo que quieres hacer hace años, pero que siempre dejas porque (imagina cualquier excusa de mierda de esas que te dices siempre).
¿Quieres algo sencillo?
Mírate el espejo 5 minutos, mírate a los ojos ¿quién tienes delante?
Canta, canta con ganas, en la calle.
Baila hasta que no puedas más, solo, con un amig@, en casa, en la calle, en un parque.
Respira… saborea…
Observa en que inviertes tu tiempo, en qué piensas en todo el día y preguntaré porqué tu vida se va en eso. ¿Con quién te has duchado hoy? ¿Con el agua, con la compra del super, con tu jefe?
Si todos empezaremos hacer esto, ya no necesitaríamos un día de la mujer.
Igual ahora piensas ¿este gilipollas que no tiene huevos de poner su nombre me está diciendo que si me miro 5 minutos en el espejo habrá un violador menos en la calle? Admito que es un razonamiento válido. Y sí, sí es lo que estoy diciendo. Porque el violador no va a leer este post, pero igual lo lee su madre, su hermano, un amigo y si alguno de ellos empieza a conectar con la realidad y a cambiarse a sí mismo puede pararlo o llevarle el mensaje. Esa es mi esperanza… sí, igual soy un iluso.











