Tantos años anhelando tu presencia, y cuando apareces de la nada, no hay más que un shock que me carcome por dentro. Por fin sentí la necesidad de poseer algo y no dejarlo marchar, de abrazarte, llorar en tus brazos por felicidad y desahogo, para de alguna manera, compensar el tiempo que no te tuve junto a mi. Lastimosamente las cosas no siempre se dan como lo esperamos.










