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@abelvalentine009
Discovery of 311 implements on Indonesian island suggest modern humans settling there 60,000 years ago would have met an ‘isolated human lineage’
Enfrentar al viento (@Abel; @Elesa).
Jueves, 8 de enero, 20h.
—…que aún continúa prófugo. El comisario no quiso hacer declaraciones. María, ¿qué tal el pronóstico para el fin de semana que tanto se está haciendo rogar?
—Buen clima, Pedro, para el sábado una mínima de veintiún grados y una máxima de veintiséis. Cielo despejado a parcialmente nublado por la mañana del domingo, que nos recibirá con veinte grados y una máxima de veintidós.
—Vaya, ¡a hacer planes para el fin de semana entonces! Roberto, ¿hay noticias deportivas?
—Las hay, Pedro, sí, gracias. Esta mañana en una conferencia de prensa, Corphe aclaró que su ausencia en el partido de la semana pasada se debió a una descompostura de su Sunflora. Una lástima que haya quedado eliminado del Regional de Tenis por un incidente así, pero sabemos…
Sábado, 10 de enero, 16h (hoy).
—Reiteramos entonces, se solicita a la población no deambular por las calles. El Gobierno ha puesto a disposición de los ciudadanos a autoridades militares y solicitado ayuda de todos los rubros estatales. Las líneas para denunciar daños severos que deban ser priorizados por los especialistas son el 122 y el 0800-543-122. Adelante Claudia, nuestra corresponsal.
—Es increíble, Pedro, son importantísimos los desastres que causó la tormenta. El viento ha amainado ahora pero el servicio meteorológico prevé ráfagas de hasta 140km/h en las próximas horas. Lo que más preocupa a los vecinos de la zona es el agua. La inundación volvió inhabitables cientos y cientos de viviendas cuyos propietarios no tienen más opción que esperar a ser evacuados si quieren sobrevivir al viento de esta noche. Si bien actúan con la mayor rapidez posible, es evidente que las autoridades militares no son suficientes para la tarea y por ello el Gobierno ha llamado a la población a colaborar.
—Gracias Claudia, excelente cobertura. Hacemos extensivo el llamado a la población entonces. Se necesitan transportes o vehículos de carga para evacuados, así como herramientas, comida, alojamiento o mano de obra con rapidez. Invitamos a los interesados a presentarse en la Oficina de Asistencia Social más cercana. Pasamos a ver qué nos dice Mario, nuestro corresponsal ubicado en…
Falkner apagó el televisor. Se masajeó el entrecejo con los dedos y dio un largo suspiro. Pensó si debería o no debería hacerlo. Se levantó. Se puso sus zapatos, y analizó por qué lo haría. Buscó una mochila vieja y polvorienta que tenía en su armario, y la llenó de abrigos. Se preguntó a sí mismo si estaba seguro. Fue a buscar a Pidgeot.
Encapsuló a Mamoswine, y partieron rumbo a la oficina.
Abel miraba por la ventana del tren. Acercarse a Teselia le producia cierto aire de nostalgia, lo cual lo envolvía en pensamientos extraños acerca de su pasado en la región.
A medida avanzaba, veía los famosos rascacielos hacerse más y más grandes, tomó su bolso de mano y extrajo una de sus pokéballs: Tillium, un Minccino macho de pelaje muy brillante y orejas redondeadas.
– Volvemos a las andadas, compañero -dijo con una mueca entre sonrisa y tristeza.
De pronto Angela, su Castform tomó forma Lluvia, a lo que, mirando a la ventana, comenzó a cubrirse de nubarrones grisáceos.
- Vaya, al parecer será un día nostalgico.
Lejos de ahí, entre pararrayos, unos pokémon tipo Eléctrico absorbían la estática del aire con preocupación.
{@Quien guste}
Sin mirar las portadas, colocaba los libros en los taburetes de manera rápida, teniendo en cuenta la hora por efímeros segundos.
De un momento a otro, se percató de una ráfaga de luz a su costado, haciendo que un libro se deslice entre sus dedos por tal repentina aparición del Cofagrigus, sin embargo, no le provocó molestia, al contrario, la idea del joven sería de más ayuda.
Cuando estaba a punto de responderle, noto una luz dirigirse hacia los tres, antes que impactara contra el pokémon, Nina se hizo a un lado, cayendo de manera un poco abrupta.
La pelirroja se apoyó en los brazos y lentamente se levantó, buscó de forma preocupada al foráneo y a su pokémon, sin embargo, se vio rodeada por unos Unown.
— Pe-Pero ¿¡Cómo!? ¿¡Por donde!? — exclamó alarmada buscando su morral.
Miró las ventanas al mismo tiempo que buscaba una cápsula en su bolso, de inmediato salió Gardevoir quien se colocó delante de la joven. Nina le brindó la mano al rubio para que se levante y de esa forma poder solucionar ese problema.
Sabía que o tenía que alarmarse, mucho menos alterarse, en situaciones como esas lo mejor era guardar calma y pensar con la cabeza fría, por lo tanto, le indicó a su tipo psíquico que ayude al pokémon contrario debido a que los Unown se encontraban dando vueltas alrededor de todos.
— Ahora que recuerdo, cada Unown representa un mensaje…Pero no recuerdo mucho — pensó analizando la forma de los tipo psíquicos.
G-H-J-S-U-E-L-P-W.
Chasqueó los dedos y tomó la muñeca del rubio, debido a que los pokémon decían sus nombres con más intensidad, logrando a ser un poco molestos, corrió hacia la sección infantil.
Cuando se detuvo, recobró su postura y le explicó las figuras de los Unown que había logrado ver, tenía una mínima seguridad que el si sabía que podía significar.
Los Unown seguían lanzando bolas de energía multicolores a Dante y a Gardevoir desde todos los flancos. Abel, desesperado, ordena a su pokémon atacar a los Unown... O al menos hacer que se detengan.
— ¡Dante, lanza Pulso Umbrío a los Unown!
Miraba a su alrededor y los Unown no paraban aparecer. La tipo Psíquico y el Fantasma no paraban de hacer frente a los Símbbolos. Abel comenzaba a preocuparse, pero al parecer su acompañante estaba en otra situación. En su descubrimiento, y sin previo aviso, la pelirroja toma al Arqueólogo del brazo y lo tira a gran velocidad a varios pasillos alejados del alboroto.
“Give (Dar), Help (Ayudar), Join (Unir), Search (Buscar), Undo (Deshacer), Engage (Participar), Laugh (Reír), Perform (Exhibir), Want (Querer)”
— Ok, bien, pero... ¡¿Qué diablos significa!?
La joven Bibliotecaria le devolvió la mirada con una sonrisa de oreja a oreja.
@Open
abelvalentine009:
◙▒◙♫♩♬
Aubade hacía lo que podía por mantener a los Mightyena alejados de Abel y Allegro, porque el pequeño Chimecho no podía hacer mucho en la situación en la que se encontraban. Aunque eso ayudaba poco trás notar que estaban rodeados y eran superados en número también.
Snap apenas entendía partes del intercambio entre medios hermanos, pero asumió por la forma en que su amigo hablaba y la expresión en su rostro que no podía ser nada bueno. El jóven detective seguía intentando safarse o señalarle a Allegro que sacara al resto de sus compañeros de sus cápsulas, especialmente a Noivern, pero sin suerte.
Lo que sí alcanzó a hacer Chimecho fue meterse debajo de la camisa de su entrenador cuando este fue levantado por el Drifblim del otro. Tomandole por sorpresa, pero incapaz de tomar a Houndour en brazos y llevarla consigo alcanzó a darle una última instrucción de momento.
{ Aubade, cuida a Abel!!! } gritó elevándoce por los aires.
{ Drifblim, acercanos a la torre, intentaremos sorprenderles y devolverles el favor } le pidió al fantasma/volador.
El pokémon se acercó a una ventana que Snap alcanzó a patear para abrir y así entrar.
{ Vigila que están haciendo, Chimecho y yo los esperaremos a la entrada, algo se nos ocurrirá, tenemos que rescatar a Abel } dijo decidido dirigíendoce a las escaleras seguido por Allegro.
En el segundo piso se le ocurrió una idea algo riesgosa, pero que podría funcionar.
{ Allegro, Alboroto, despertemos a los fantasmas que duermen en la torre y que nos ayuden a lidiar con estos tipos! } pidió cubriéndoce los oídos con las manos para que el pequeñin pudiera levantar la voz cuanto quisiera.
El sonido viajó por los pisos contiguos de la torre, alertando Gastly y Haunter por igual, si esas personas decidían entrar, que lo hicieran bajo su propio riesgo, pues apenas abrieran la puerta, seguro los tipo fantasma no estarían muy felices de verlos trás ser despertados.
Una historia de terror vivía Abel en tierra, mientras Truman ponía a Snap en un lugar seguro. Darien, por su parte, indicaba a sus camaradas que persiguieran al pokémon Dirigible y al Detective donde quiera que lleguen.
– ¿Sabes?-Darien caminaba de un lado a otro- Cuando tu jefe te envió, inmediatamente me llamó para vigilar que tu trabajo terminara bien, que no dieras los vestigios de Ho-oh a un Museo o una institución o llamaras a otros Arqueólogos a que te ayudaran con esto...
– ¿Por qué tanto miedo a mis decisiones? No faltaría a un contrato así.
– Lo se. Y él también lo sabe, pero aquello por lo que fuiste contratado es más grande de lo que crees... ¿Recuerdas el Pergamino que te entregaron?
“El Pergamino, cierto”. Aquel pergamino le indicaría dónde encontrar las plumas de Ho-oh. Su contratador se lo entregó para que pueda encontrarlas y luego entregarselas dentro de lo posible.
De pronto, un crujido rompió el silencio de sus recuerdos. Darien tomó el intercomunicador:
– ¿Qué pasa?
– Señor, el joven y el Drifblim se acaban de adentrar a la Torre Quemada.
– ¡Pues vayan tras ellos!
De pronto la comunicación se corta. Un eco ensordecedor provenía de la noche, tan fuerte, que los Hoothoot y Murkrow aletearon con desesperación. Abel tomó una de sus balls y liberó a su Xatu Claude. Tomó a Aubade en brazos y se aferró a su pokémon Volador, dirigiéndose lo más lejos de su hermanastro.
– ¡DEIMOS, HIPERRAYO!
Pero ya era demasiado tarde, Abel, Claude y Aubade se dirigían a la Torre Quemada.
@Open
abelvalentine009:
snap-soundproof:
Es cierto. Las historias de terror asustaban mucho a Snap, y eso siempre le dio risa a Abel. Al saber que la idea de quedarse a la intemperie fue aceptada, el Arqueólogo y el Detective caminaron en dirección a la Senda Repicante, camino a la torre, donde estarían protegidos de cualquier intervención climática. Ambos lberaron a sus pokémon y comenzaron a preparar las cosas para dormir: una carpa, la linterna de interior, una cocinilla para preparar té oriental o fideos si era necesario, y sacos de dormir.
— Recuerdo cuando caminábamos alrededor de la Meseta Añil, cerca de Kanto.
La memoria de Abel viajó 10 años atrás. El aroma húmedo de la tierra, la oscuridad de las cuevas, las rodillas lastimadas y los raspones descuidados. Snap siempre se caracterizaba por terminar con más moretones, pero orgullosos, ya que le daban ese aire de crecimiento, de curtir la fortaleza. Por su parte, Abel era más cuidadoso. Leía libros y veía documentales sobre alpinismo, por lo cual no se accidentaba con facilidad, pero tampoco demostraba maestría en su conocimiento, ayudando varias veces a sus compañeros de camino.
Entre risas y sorbos de té oriental y fideos, Snap, Abel y los pokémon comenzaron a caer.
— Oportunidades como estas no se presentan siempre… O se aprovechan, o se guardan para 1000 años más.
A lo lejos, desde la cadena montañosa aledaña, un grupo de sombras miraba al par de jóvenes. Se movieron con rapidez en dirección a la Torre Quemada.
◙▒◙♫♩♬
Dejando salir a Aubade, su Houndour yla miembro más reciente del grupo y a Allegro, el Chimecho en caso que los visitara alguno de los fantasmas que rumoreaban habitaban la torre, ayudó a Abel a preparar todo lo que llevaban, aunque gran parte del equipo para acampar pertenecía a su amigo.
Se sentó en el suelo, ya sin zapatos y cubriéndoce las piernas con parte del saco de dormir.
{ Te acuerdas de la vez que intentamos escabullirnos a la ruta cerca del Monte Plateado, pero tuvimos que regresar corriendo porque nos topamos con un Ursaring ? } recordó sonriente, de pasar eso ahora estaba seguro podrían manejarlo con mucha más facilidad que cuando pequeños.
Incluso desde ese entonces ambos terminaban entre uno que otro regaño, pero con historias que contar, metiéndoce en los lugares más insólitos, una costumbre que se le había quedado hasta ahora en su trabajo como detective. De veces se preguntaba que hubiera pasado de tomar el mismo camino que Abel, después de todo, sus gustos eran similares en muchas cosas, pero mientras su amigo se informaba con documentales que le servirían, el chico de los audífonos leía novelas de ficción sobre detectives y misterios por resolver. Al final del día, en la mayoría de sus andadas terminaba dependiendo del otro para no terminar peor y recordarlo le daba algo de pena.
Cuando se dió cuenta, Aubade descansaba su cabeza sobre sus piernas y Allegro creaba una melodía perfecta para relajar a quien la escuchara. Pronto se recostó cerrándo los ojos, asegurándoce que su amigo hacía lo mismo antes de disponerse a dormir.
-
La necesidad de usar el baño, o el arbusto en ese caso, fue lo que levantó al jóven detective a mitad de la noche, parándoce y a tientas saliendo de la tienda de campaña, intentando no despertar a nadie.
Como pudo se las arregló para no tropezar y disponerse a hacer lo suyo para volver a dormir cuanto antes.
Algo llamó su atención, haciéndole parpadear un par de veces buscando lo que pensó había visto, dejándolo pasar por pensar que era su imaginación, pero antes de volver alguien le detuvo. Enfrente suyo un Mightyena le gruñía, haciéndole retroceder y chocar con una persona detrás suyo que lo tomó de los brazos.
< Los tenemos > susurró el tipo haciéndole una seña a su pokémon que con un aullido llamó al resto de su grupo, todos con ropa de colores oscuros para no ser vistos en la noche.
< El arqueólogo, busquen al arqueólogo > les ordenó.
Snap forcejeaba para liberarse pero la otra persona era más fuerte que él, dejándole solo una opción más, tomar aire y gritar a todo pulmón.
{ Abel!!!! } si lo despertaba antes quizá con ayuda de sus pokémon podrían salir los dos de esa situación.
Cada noche, Abel tenía un sueño diferente, raro por decir lo menos: unos en los que flotaba en el lomo de un pokémon legendario; otros en los que descendía corriendo, lentamente, mientras una avalancha lo persigue; otros donde flota en el mar, en medio de la nada. Lo curioso ahora era que estaba amarrado junto a otras manos, otra persona junto a él, susurrando cosas ininteligibles*. "Abel!" Escuchaba entre susurros. "Abel!..." "ABEL!" Unos pasos duros se acercaban a gran velocidad hacia su carpa. De pronto, un aullido estridente lo regresa al ahora. Una silueta gigante se abalanzaba contra el arqueólogo, la cual fue interceptada por una Pirotecnia en su costado. Un Houndour expelía fuego por su hocico, pero la silueta, que resultó ser un Mightyena levemente más grande, se incorporó con presteza*. Alrededor de ellos, un grupo de seis pokémon los rodeaban: dos Seviper, dos Venomoth y otros dos Mightyena miraban desafiantes al Arqueólogo. -- Vaya, vaya, vaya, alguien se nos adelantó... y con mucho tiempo de sobra. -- Qué haces acá, Darien. -- ¿A caso no puedo visitar a mi hermano favorito? Darien era su detestable medio hermano. No se conocieron hasta los 18, cuando Abel entró a Miskatonic, mientras que Darien se unió a la Marina, como su padre siempre quiso. Luego fue desligado de la marina tras traficar especies pokémon a la fuerza, sedados y golpeados. Ahora trabaja como cazarrecompenzas, o "sicario pokémon" a servicio del dinero. -- ¿Qué pretendes hacer acá, Darien? -Abel estaba furioso, y se notaba a millas- ¿vienes a arruinar mi trabajo? -- Algo parecido... vengo a revisar que hagas bien tu trabajo, y así poder terminar el mío -Darien regresó a sus Mightyena a sus pokèballs, sus compañeros hicieron lo mismo con los suyos-. Además ¿qué tanto revuelo causaría la cacería de Ho-oh? Al fondo, Snap miraba la escena anonadado, hasta que unos brazos lo tomaron y lo levantaron hasta el cielo con escaza velocidad.
*Ininteligibles: que producen tantos ruidos que no se entiende lo que se escucha. *Presteza: rapidez, viveza, agilidad.
@Riley: Descontrol en Isla Iron
Todo el alboroto provenía del piso inferior. Corrían con mucha fuerza toda clase de pokémon y entrenadores, como si la trifulca* en sí no fuera molesta, el no encontrar vestigios humanos ancestrales en Isla Iron le frustraba sobremanera. Además, el guardián de la Isla, Riley, se encontraba en otro lugar.
— !Llevo 5 capas de sedimento buscando vestigios, y sólo he encontrado Piedras Duras, Huesos de Cubone y más Huesos de Cubone!
El sonido se hacía cada vez más desesperante, por lo cual Abel decidió parar su encargo y bajar a ver qué cosa le deparaba el destino.
Cada peldaño pisado se sentía con una viración más y más intensa, y los gritos ensordecedores le atravesaban los tímpanos sin filtro. Al ver el orígen de la fuerte pelea, sus ojos no dieron crédito a la imágen: un grupo de entrenadores uniformados estaban lanzando pokémon, cuerdas y pokéballs hacia un enorme Registeel quien, desesperado, manotabea y lanzaba movimientos energéticos a diestro y a siniestro a tal punto que, si Abel no se movía, pudo volarle la cabeza.
El Arqueólogo tomó su comunicador y marcó el número de Riley, pero la señal era malísima, así que no le quedó más remedio que dirigirse a la única salida... atravesando todo el alboroto...
*Trifulca: Alboroto, pelea, discusión enervada.
@Open
abelvalentine009:
snap-soundproof:
Como Abel previó, Snap aceptó gustoso la invitación. Tener más ojos y manos para ayudarle a “buscar” aquello que le encargaron, además de tener con quién hablar acerca de lo que le apasiona y molesta.
— ¡Excelente! -dijo, dando un golpecito en la mesa. Se levantó y tomó a su amigo en brazos para celebrar- Te va a gustar. será como en los viejos tiempos.
Al terminar su refrigerio, Abel y Snap caminaron a mitad de la noche. El Arqueólogo miró a la vieja pero fascinante Torre Hojalata y dio un suspiro. “Mañana será un buen día”.
— Oye, Snappi, imgino que tienes dónde quedarte por acá ¿verdad?
Lo miró fijamente, para escrutinar la respuesta, y ver si pedir asilo en la Torre por esta noche.
◙▒◙♫♩♬
Estaba poco acostumbrado a tratar a otros con tanta familiaridad como a Abel, después de todo, la mayoría de las personas con las que se cruzaba apenas y las conocía, así que el abrazo lo tomó por sorpresa, pero devolvió el gesto para volverse a sentar luego.
{ Eh, bueno está la casa donde se están quedando mis padres de momento, pero está en Cuidad Olivo } le respondió, pensando que podrían buscar un lugar donde quedarse que estuviera más cerca a la torre donde su amigo buscaba investigar.
{ Sabes qué ? Podríamos acampar cerca de la torre, qué dices ? } le propuso con mucho ánimo.
Podía ser como cuando hacían fogatas en el patio y contaban historias, aunque a veces las que daban miedo hacían que Snap se quedara despierto hasta tarde, igual le gustaba hacerlo.
{ Debo traer una linterna conmigo si necesitamos ver, pero ninguna fogata, por si acaso, y podemos pedir más comida para llevar, será divertido! }
Es cierto. Las historias de terror asustaban mucho a Snap, y eso siempre le dio risa a Abel. Al saber que la idea de quedarse a la intemperie fue aceptada, el Arqueólogo y el Detective caminaron en dirección a la Senda Repicante, camino a la torre, donde estarían protegidos de cualquier intervención climática. Ambos lberaron a sus pokémon y comenzaron a preparar las cosas para dormir: una carpa, la linterna de interior, una cocinilla para preparar té oriental o fideos si era necesario, y sacos de dormir.
— Recuerdo cuando caminábamos alrededor de la Meseta Añil, cerca de Kanto.
La memoria de Abel viajó 10 años atrás. El aroma húmedo de la tierra, la oscuridad de las cuevas, las rodillas lastimadas y los raspones descuidados. Snap siempre se caracterizaba por terminar con más moretones, pero orgullosos, ya que le daban ese aire de crecimiento, de curtir la fortaleza. Por su parte, Abel era más cuidadoso. Leía libros y veía documentales sobre alpinismo, por lo cual no se accidentaba con facilidad, pero tampoco demostraba maestría en su conocimiento, ayudando varias veces a sus compañeros de camino.
Entre risas y sorbos de té oriental y fideos, Snap, Abel y los pokémon comenzaron a caer.
— Oportunidades como estas no se presentan siempre... O se aprovechan, o se guardan para 1000 años más.
A lo lejos, desde la cadena montañosa aledaña, un grupo de sombras miraba al par de jóvenes. Se movieron con rapidez en dirección a la Torre Quemada.
@Open
abelvalentine009:
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Los ojos curiosos e infantiles de Snap ampliaron la sonrisa del Arqueólogo. Lo tomó del brazo y pasaron a la casa de Artes Escénicas a tomar algo (Abel tenía el estómago vacío).
Al tomar asiento y pedir a la mesa para ambos, comenzó a contarle acerca de su encargo en la Torre Quemada.
— Resulta, estimado, que un coleccionista privado me encargó encontrar vestigios de Ho-oh dentro de la Torre Quemada. Como verás, es bastante difícil ya adentrarse en la torre… Gracias -una de las meseras le acerca un vaso de jugo de Baya Monli y un pastel de 3 leches, y a su amigo un té-. Pero lo que él me pide es encontrar fragmentos, y si es posible algo más, de las plumas de Ho-oh.
Eso dejó bastante ensimismado a Snap, pero al cabo de un par de sorbos de té logró acomodar sus auriculares y miró a su amigo con decisión.
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No podía esperar a escuchar lo que su amigo tenía en mente, pero no le quedó de otra. Esperando sentado en una mesa no solo por lo único que había ordenado, sino también por la explicación que le debía Abel.
Se sentó frente a su viejo amigo escuchándolo con ansias, asegurándoce de leer sus labios para que no se le pasara ni un detalle, además de contar con Chatot para que le apoyase.
Encontrar, había dicho una de sus palabras favoritas, tanto que no prestó atención a la bebida calientita que le habían traído. Le tomó un poco procesar toda la información, no sería un caso nada sencillo, pero podrían hacerlo, los recordaba como un dúo imparable y ahora podrían serlo aún más!
{ Entonces permíteme decirte que estas hablando con uno de los mejores detectives habidos y por haber, encontraremos algo por más difícil que aparente! } le prometió casi poniéndoce de pie, pero dándoce cuenta que había levantado la voz un poco más de lo usual, decidió por quedarse sentado de la pena.
{ Esto…claro apenas temines lo que te trajeron, que no hay prisa, mi amigo }
Como Abel previó, Snap aceptó gustoso la invitación. Tener más ojos y manos para ayudarle a “buscar” aquello que le encargaron, además de tener con quién hablar acerca de lo que le apasiona y molesta.
— ¡Excelente! -dijo, dando un golpecito en la mesa. Se levantó y tomó a su amigo en brazos para celebrar- Te va a gustar. será como en los viejos tiempos.
Al terminar su refrigerio, Abel y Snap caminaron a mitad de la noche. El Arqueólogo miró a la vieja pero fascinante Torre Hojalata y dio un suspiro. “Mañana será un buen día”.
— Oye, Snappi, imgino que tienes dónde quedarte por acá ¿verdad?
Lo miró fijamente, para escrutinar la respuesta, y ver si pedir asilo en la Torre por esta noche.
“Tengo 25 carameloraros… ¿Alguien quiere alguno?”
¿Còmo los consigo?
{@Quien guste}
Se sintió medianamente culpable con la jovencita, así que salió tras ella a paso rápido. mientras caminaba, por el rabillo del ojo vio pequeñas sombras moverse entre pasillos, pero no le dio mucha importancia... mucha.
— Disculpa si hago tu trabajo más extenuante, pero de verdad necesito esos libros.
La pelirroja lo miró fijamente y soltó una risita. Abel hizo lo mismo y comenzaron a levantar libro tras libro, dejándolos en un taburete cercano. El estremecimiento en su columna le recordó a aquellas sombras vistas mientras caminaba hasta acá, así que tomó una de sus pokébals y liberó a Dante.
— Unas manos más nos vendrían de maravilla...
Hasta que una bola de energía golpeó al Cofagrigus, alejándolo de ellos...
¿Unown?
{@Quien guste}
Miró entusiasmada el gran reloj de la biblioteca en la segunda planta, como todos los días, cada vez que el reloj marcaba las diez significaba otro día de espléndido trabajo terminado.
Tomó unos cuantos libros de la mesa y los acomodaba por los estantes de ciencia ficción y policiales, no sin antes echarle una rápida mirada a la portada, reconociendo unos nuevos y otros que ya había leído.
Debido a que les faltaba unos cuantos, su superior se le acercó con una amigable sonrisa, la señora de avanzada edad acomodó sus lentes y al instante le entregó las llaves, ella tenía que retirarse y al ver que Nina se tardaría unos minutos más al acomodar la dejó, después de todo, las clasificaciones eran fundamentales para un disfrute del lector.
La pelirroja guardó las llaves dentro de su morral y con una cálida sonrisa se despidió de la señora, minutos después de que escuchó el eco de la puerta cerrándose, volvió a lo suyo.
— Creo que esto me tomará unos minutos. O eso espero.
Sin calcular el tiempo, pasó alrededor de una hora. Miró de reojo la mesa cerca a los estantes de bio-diverisdad marina, sobre esta habían tres libros los cuales su sección correspondiente era:
Infantil.
Novelas ligeras.
Filosofía.
Secciones que para su mala suerte, quedaban muy distante a la otra , además, sus pasos no eran los más rápidos después de subir escaleras.
Suspiró, tomó los tres libros y decidió ir primero a la sección infantil, siendo la más cercana a su ubicación.
Sin embargo, de un momento a otro el sonido de su pisar eran acompañados por otros, Nina se preocupó, aligeró sus pasos hasta detenerse frente a la figura donde provenían aquellos pasos.
— Disculpe ¿Puedo ayudarlo? Si se a quedado después del tiempo de cierre a de ser por algo.
La biblioteca era amplia y un poco fría, pero eso no le impedía a Abel recorrerla completamente, sólo por el placer de ver una inmensa cantidad de libros. “Si sólo hubiese visto la Bilioteca Alejandrina”, se decía, acompañado de un suspiro. Así, a cada paso, vio una cabellera roja muy brillante a la distancia. El peso en su mano izquierda de “El Mito del Eterno Retorno” de Mircea Eliade* (su libro favorito) y un par de manuales de curación de obras de arte lo empujaron a preguntarle en cuánto tiempo más podía devolverlos.
Dio un par de pasos, pero los últimos dos fueron estrepitosos, los cuales retumbaron en toda la sala. Una voz frente a él lo hicieron salir de su ensimismamiento culposo.
— “Disculpe ¿Puedo ayudarlo? Si se a quedado después del tiempo de cierre a de ser por algo.”
Abel se rascó la cabellera y se inclinó avergonzado.
— Lo lamento, señorita, quería preguntar si podía sacar estos libros por unos días, es para una investigación personal, y...
De pronto, un estruendo seco a la distancia. Sonaba como un montón de libros cayendo por las escaleras del pasillo central.
@Open
Los ojos curiosos e infantiles de Snap ampliaron la sonrisa del Arqueólogo. Lo tomó del brazo y pasaron a la casa de Artes Escénicas a tomar algo (Abel tenía el estómago vacío).
Al tomar asiento y pedir a la mesa para ambos, comenzó a contarle acerca de su encargo en la Torre Quemada.
— Resulta, estimado, que un coleccionista privado me encargó encontrar vestigios de Ho-oh dentro de la Torre Quemada. Como verás, es bastante difícil ya adentrarse en la torre… Gracias -una de las meseras le acerca un vaso de jugo de Baya Monli y un pastel de 3 leches, y a su amigo un té-. Pero lo que él me pide es encontrar fragmentos, y si es posible algo más, de las plumas de Ho-oh.
Eso dejó bastante ensimismado a Snap, pero al cabo de un par de sorbos de té logró acomodar sus auriculares y miró a su amigo con decisión.
@Open
— “ Esto… No sé si nos recuerdes, Snap y este es Murmur, ya ha pasado bastante tiempo. ”
Abel miró al joven un instante y trató de recordar: pelo marrón, mirada activa y tan alto como él. ¡Claro! En ciudad Malva, jugaba con lo que era un Whismur, y a veces le acompañaba a Ciudad Ecruteak con su padre cantante, los viernes en la tarde en la casa de Artes Escénicas* (antiguamente la casa de las Hermanas Kimono).
— ¡Snap! Cómo te ha ido, compañero.
Parecía sorprendido y confundido, debía ser por su acento un poco apresurado tras pasar algo de tiempo en Teselia, pero luego recordó que Snap tenía prolemas auditivos, así que comenzó a modular.
Comenzaron a caminar, y a cada paso, conversaban acerca de sus andanzas en las ciudades aledañas, sus pequeñas aventuras en el pozo Slowpoke y las veces que intentaron ver Unown en las ruinas Alpha.
Ya se podía ver la cima de la Torre Hojalata, su brillo peculiar le aceleraba el corazón, así que apresuró levemente su caminar.
— Snap ¿Te apetece una aventura como las de antaño? -una sonrisa se apoderó del rostro de Abel- Si tienes tiempo, obviamente.
*Como todos sabemos, la Casa de las Hermanas Kimono era un lugar de entretención y expresión artística centenaria. Para darle interés a la historia, he decidido ampliar la función de la Kasa Kimono por una casa de Artes Escénicas, espero no confundir a nadie :)
@Open
Sin duda, volver a Johto seria una travesía interesante. Después de 1 año en Teselia, su tierra natal, su alma mater, el lugar que lo inició en su carrera y su primer amor, sería un nostálgico recorrido. Su asesor le pidió que encontrara vestigios de Ho-oh de más de 100 años en la Torre Quemada, así que encontrarlo, además de difícil, será extenuante. no es que subestime sus propias habilidades, sino que en una torre ancestral, derruida y abandonada, cualquier peligro puede estar presente, además de la intromisión antrópica* de curiosos y okupas.
Al llegar al puerto de Ciudad Olivine, el aroma del campo posterior a la ciudad le invadió en nostalgia, y se apresurò a caminar a la puerta de salida. Angela, su Castform estaba posada sobre su hombro izquierdo, con cara de entusiasmo.
-Al fin conoceràs mi casa, pequeña -dijo mirando a la costa-, a mis padres, mi tierra y mi aficiòn.
Un gruñido de alegrìa embargò a Angela y se dio vueltas levitando alrededor de su cabeza.
Al bajar del barco y salir a la calle, escucha una voz familiar, pero poco conocida tras de sí.
-¡Abel! Tanto tiempo.
*Antrópica: Acción de intervención humana en un espacio determinado.