Te quiero mucho,
te quiero por tus cicatrices, por tus años,
por tus renuncias y las derrotas.
Te amo por las noches que no has podido dormir,
por las mañanas en que has preferido reír
a seguir llorando.
Te amo por todos los que se han ido,
por los que animaste a marchar aun sabiendo
que se hubieran quedado.
Te amo por tu lengua corta,
por tus piernas gordas,
por tus dientes retorcidos.
Te amo por tus ojos francos,
por tu humor sin dobleces.
Te amo cuando no tienes nada para ofrecer,
te amo cuando estas llena de vida
y sangras y no mueres.
Cuando la luna llena te agita las mareas y
andas aullando descalza.
Te amo cuando acabas de morir en un
orgasmo y te tiemblan las piernas
y te reclamo mía, porque eres mía
y yo soy tuya, con todos los miedos que
te hacen huir de nuestro reflejo en cada
vitrina que nos refleja por la calle.
Te amo entera, completita,
con tus huesos rotos y gruesos,
con tus bigotes de la Kahlo y tus sueños
sepia que nadie entiende.
Te amo tanto, mi niña bonita,
mi puberta enamorada,
mi adulta madura,
mi vieja sensata.
Te amo como nadie podrá amarte jamás,
te amo como el hogar al que siempre
acudo cuando más pérdida estoy.
Te amo tanto, corazón hecho de estrellas,
alma vieja de universo.
Te amo más que a nada, más que a nadie
más que a todo y por eso lo pido todo
y por eso te me doy sin reparos.
Todo por amor,
todo por ti, que soy yo misma,
la que me escribo,
la que me amo,
la que me cuido.