raiserlin:
{ F L A S H B A C K }
Sus ojos se vuelven blancos unos segundos de forma divertida, dando de alguna manera el tema por zanjado, pues sabe que una discusión sin sentido puede acabar sin llegar a ninguna parte. “No me importa tener esa deuda, en realidad… por algo yo la impuse” argumenta con sinceridad, pequeña sonrisa apareciendo en sus rosados labios, ahora carentes de color por la oscuridad de la noche. Sigue con el pensamiento de que algo así, lo que el rubio llama deuda, es algo mucho más especial que un objeto que puede olvidarse con el tiempo. Mientras habla, se siente incapaz de despegar la mirada de la del príncipe, ni siquiera para echar un vistazo a lo que los rodea. Se siente atrapada, como si algo magnético interfiriera en el proceso. “¿De verdad?” su cuerpo reacciona inconscientemente al roce del contrario y se permite disfrutar de ese pequeño detalle, pues sabe que Aedan no siempre muestra esa pequeña parte de él. Puede presumir, un poquito, de conocerlo. “Quiero oír esas opciones, de verdad que quiero…” el tono se convierte en un susurro eclipsado por el sonido de las olas que rompen en la orilla. A pesar de la poca luz que los acompaña, la seleccionada sigue la dirección que toman los orbes contrarios. Y en un gesto lento, que efectúa con elegancia, sus labios se acercan a los ajenos y los rozan con suavidad para separarse con la misma parsimonia, provocación palpable en cada gesto de la seleccionada. Esta vez, los orbes oceánicos vuelven a subir hasta los impropios en un pedido silencioso, sin perder el brillo suave en la mirada con el que siempre ha observado al de rizos dorados.
Desconoce el momento en que la conversación tomó un rumbo tan lleno de dobles significados, y no es que se esté quejando. Puede notar la anticipación crecer en los extremos de sus terminales nerviosas, cosquilleando en su interior y poniéndolo en una especie de espera. ¿De qué? No lo sabe exactamente. No cuando la bonita sonrisa que se presenta en las facciones de la rubia es difícil de descifrar, como si quisiera guardar de él sus verdaderas intenciones, y no puede más que encontrar esa actitud como terriblemente atrayente. ---Lo tendré en cuenta,--- asegura a la seleccionada, dedicándole una sonrisa apenas perceptible, sutil y extraña en el segundo príncipe de Illéa; no era común verle así, tan dispuesto, tan sonriente, mas parecía ser una constante cuando se trata de Raisa. Una especie de atracción se genera entre su mirada y la contraria, su atención desviándose a ratos a ciertos rasgos de su acompañante: a sus claros y brillantes ojos, a los rosáceos labios cuyo color percibe incluso en la poca luz, lo marcadas de sus facciones. Toma una inhalación profunda, al descubrirse conteniendo la respiración ante la bienvenida cercanía, mientras una de sus manos se apodera de la cintura femenina con cuidado, en tanto su otra mano aparta con delicadeza mojados mechones de cabello dorado del rostro contrario, las yemas de sus dedos rozando con intención las mejillas de la joven. ---Podría mostrarte algunas...--- sugerencia que no había esperado hacer, pero que sale casi de forma automática de sus labios, aquellos que son provocados por electrizante contacto ajeno. Lo toma como una invitación que no está dispuesto a rechazar, terminando por acortar la distancia que lo separa de la seleccionada, sus labios hallando la suavidad de los femeninos con facilidad, acoplándose con deliberada lentitud en un contacto que aumenta su intensidad de forma gradual, tentando, probando qué tan lejos podía llegar, a la par que su mano que reposa contra la cintura contraria busca apegar el delgado cuerpo al propio.















