Poema XXX de «Aguas del Leteo».
¿Cuántas veces se nos han volado los sueños? A veces, como estrellas, nos ciegan y nos ilusionan hasta el punto de quemarnos los dedos, para luego, sin dar explicaciones, fugarse muy, muy lejos. Al final, solo nos queda un retrato de esos sueños, bolas de fuego que ciegan la cámara y emborronan la imagen. ¿Qué hacer entonces con todos esos pedazos? Formar un álbum de tal vez o de quizás, posibilidades rotas sumergidas en los charcos oscuros del pasado.















