A veces siento que llevo meses intentando alcanzar algo que se aleja apenas extiendo la mano.
Monterey Bay Aquarium

@theartofmadeline

Kaledo Art
"I'm Dorothy Gale from Kansas"

Andulka
Jules of Nature

Product Placement
trying on a metaphor

No title available
No title available
TVSTRANGERTHINGS

#extradirty
Cosimo Galluzzi

JBB: An Artblog!

Kiana Khansmith
he wasn't even looking at me and he found me
No title available
wallacepolsom
sheepfilms
Misplaced Lens Cap
seen from United States
seen from United Kingdom
seen from United Kingdom

seen from Türkiye

seen from United States

seen from Lithuania

seen from United States
seen from United States

seen from Malaysia
seen from Poland
seen from Canada
seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from Indonesia
seen from United States
@agusddreams
A veces siento que llevo meses intentando alcanzar algo que se aleja apenas extiendo la mano.
Sigo caminando aunque no tenga claro si es avance o solo costumbre de no parar
Dejé atrás una isla donde todos soñaban con vivir del turismo y llegué a un pueblo casi vacío. Los atardeceres eran más hermosos que nunca, pero yo seguía sintiéndome insuficiente. Aun así, por más que dudara de mí mismo, nunca quise rendirme. Algo dentro de mí seguía resistiendo.
Me costaba dormir, quería dejar de sentirme inútil, y agarrarme a mis sueños aunque doliera seguir aquí
Muchas veces me hicieron sentir que no era suficiente, y poco a poco me fui apagando en silencio. Pero aún queda una chispa dentro de mí… y espero que algún día se convierta en un incendio capaz de iluminar toda mi vida.
Estás triste, solitario… A veces sientes que ni puedes caminar, ni hablar. Solo quieres quedarte acostado, pensando y dejando que el mundo siga sin ti.
Y aunque no tengas fuerzas ni para soltar un suspiro, por favor… busca ayuda. No te quedes solo dentro de tu mente.
Porque incluso en tus noches más oscuras, sigues mereciendo ser escuchado, abrazado y salvado. Busca ayuda. Siempre.
Mi querido amigo, no te rindas. Sigue soñando, incluso cuando todo parezca perdido. Porque siempre queda esperanza dentro de ti.
Y si algún día la tristeza pesa demasiado y sientes que ya no puedes más, llámame. El verdadero valor está en pedir ayuda cuando el alma duele.
No estás solo.
Perder a veces también es ganar; porque en cada caída aprendes algo que te hace más fuerte. La vida no se trata de ser perfecto, sino de seguir mejorando incluso cuando duele.
no te rindas
A veces quiero seguir luchando sin rendirme aunque el mundo me cierre las puertas cada día. Levantarme como si nada, aunque por dentro siga roto.
Quiero esforzarme. Quiero soñar sin sentir que mis sueños viven demasiado lejos de mí. Miro alrededor y todos parecen alcanzarlo todo, mientras yo corro detrás de algo que siempre se escapa.
Corro. Subo. Caigo. Vuelvo a correr.
Y aun así nunca parece suficiente.
Quiero cumplir las expectativas. Quiero dejar de temblar cuando escribo, dejar de sentir que mis manos revelan todo lo que intento esconder.
Quiero que mi familia se sienta orgullosa de mí. Quiero poder mirarlos sin sentir que todavía me falta convertirme en alguien.
A veces lloro cuando ya no puedo más. Y lo peor es que casi siempre vuelve a pasar. Es una tortura silenciosa, una guerra que nadie ve, pero sigo esforzándome.
Porque quiero llegar hasta el final.
Quiero sentirme normal. O al menos sentirme real. Alguien que no vive aterrorizado por decepcionar a los demás. Alguien que pueda sostener sus sueños con las manos sin dejar que el miedo lo arrastre hacia atrás.
Quiero dejar de caer. Quiero existir sin sentir que estoy sobreviviendo todo el tiempo.
Pero aun con todo esto dentro, sigo aquí.
Y quizás eso también significa algo.
Por favor… nunca dejes de ser real.
A veces nos creemos intocables, como si nunca nos equivocáramos. A mí también me pasó, sentirme con una moral elevada, como si supiera más que los demás. Pero la verdad es que todos fallamos, todos cargamos con problemas y, sin darnos cuenta, le damos nuestro tiempo a quienes no lo merecen.
La vida no se trata de juzgar, sino de aprender. Equivocarnos es parte del camino, porque al final todos estamos luchando por ser mejores, por dar pasos que no lastimen a nadie, ni a nosotros mismos.
No buscamos ser perfectos, solo aprender. Y eso siempre vale la pena.
Notas para dejar de ser un imbécil | 2025
Abuelo, desde que te fuiste entendí que lo más valioso que tenemos en la vida es el tiempo. Es algo que damos sin pensar y, a veces, a quienes no lo merecen. Por eso, te prometo que solo dedicaré mi tiempo a quienes lo valoren, a quienes entiendan lo importante que es. No se trata de sentirme mejor que nadie, claro que no. Pero quiero que las personas con las que comparta mi tiempo sepan que es un regalo, así como yo valoro cuando alguien me comparte el suyo.
Perdona si me escucho exagerado, abuelo. Tal vez lo estoy, pero en el fondo siento que tengo razón. El tiempo merece ser compartido con cuidado, porque cuando se da a quienes lo aprecian, se vuelve eterno, como los recuerdos de ti.
Ayer, un amigo me contó algo que me hizo pensar. Me dijo que intenta siempre hacer las cosas lo mejor posible y, cuando alguien le pide un consejo, lo da con el corazón, porque ha aprendido que lo bueno que haces regresa de algún modo. Y tiene razón. A veces, aunque des lo mejor de ti, parece que nada bueno te llega, pero eso no importa. Hacer lo correcto no es cuestión de recompensa; es cuestión de ser quien eres. Créeme, todo lo bueno que das vuelve, tarde o temprano. No lo dudes.
El amor sigue siendo un enigma que trato de entender. A veces siento que no lo merezco, que no estoy listo para sostenerlo. Quizás sea porque suelo ser duro conmigo mismo, exigiéndome más de lo necesario. Pero al pensarlo mejor, creo que quienes realmente valoran el amor, quienes entienden lo difícil que es encontrarlo, merecen tenerlo. Tal vez no se trate de merecerlo, sino de aprender a aceptarlo, como un regalo que nos da la vida para cuidarlo y hacerlo crecer.
Notas para dejar de ser un imbécil | 2025
La belleza... Aún no me siento listo para reconocerla del todo. ¿En qué se basa realmente? Esa, quizá, es la mejor de las preguntas. Muchos dirían que está en lo físico, en lo tangible, en lo que podemos ver y tocar. Y no los culpo; vivimos en un mundo que glorifica lo inmediato, lo superficial. Pero, a pesar de todo, hay algo dentro de mí que se resiste a aceptarlo como verdad absoluta.
Creo que la belleza tiene una fuerza distinta, una que no se mide en apariencias, sino en acciones. En esos momentos genuinos, sin filtros ni máscaras, cuando alguien actúa con honestidad, sin esperar nada a cambio. Sin buscar fama, sin pedir reconocimiento. Simplemente lo hacen porque les nace, porque es su esencia. Esas acciones, esas pequeñas luces que iluminan sin ruido, nos transmiten una calidez que nada físico puede igualar.
Y aún así, no estoy seguro si tengo razón. Quizá me equivoque. Quizá la belleza sea un concepto tan inmenso que no se deja encerrar en palabras o definiciones. Pero sigo buscando. Porque, de alguna manera, espero que un día mi corazón y mi mente logren reconocerla y entenderla, tal y como es, en toda su inmensidad
Notas para dejar de ser un imbécil | 2025
Cadena perpetua para quien se atreva a dedicar el mismo poema a dos almas diferentes.
Abuelo, el año por fin se ha cerrado, como un libro que, aunque incompleto, deja su huella. Otro empieza, fresco, con sus páginas en blanco esperando las palabras que aún no sé escribir. Y aquí estoy, hablándote como si pudieras escucharme, deseando que este nuevo año sea, más que nada, un tiempo para mejorar.
Quiero ser mejor, abuelo, pero no perfecto, porque la perfección no tiene piel, no sabe de abrazos ni errores. Quiero que las cosas que viví, las buenas y las que pesaron, se conviertan en herramientas para construir algo más auténtico. Quiero aprender a mirar la vida como tú lo hacías, con esa calma que parecía venir de un lugar muy profundo, donde no existían las prisas.
Quiero aprender a darle valor al tiempo, ese tesoro que tantas veces se nos escapa mientras miramos hacia otro lado. Quiero reconocer que cada minuto tiene peso, que cada instante es irrepetible, y que cuando alguien me regala un pedazo de su tiempo, me está regalando una parte de su historia.
También quiero, abuelo, aceptar lo inevitable. Hay cosas que no puedo cambiar, y eso está bien. Hay ríos que nunca obedecerán mis manos, estrellas que no caerán aunque las llame toda la noche. Aceptar no es rendirse, es aprender a convivir con lo que es y encontrarle la belleza incluso en su dureza.
Quiero paciencia, pero no solo para entender a los demás, sino también para entenderme a mí mismo. Para no ser tan duro cuando me tropiezo, para abrazar mis errores como si fueran aprendizajes disfrazados. Quiero escucharme más, juzgarme menos, y encontrar en mis silencios la voz que a veces se pierde en el ruido.