¿No había una cafetería ahí?
Estaba haciendo el boceto del lugar, para luego mandarlo con su padre y que viera cómo quedaría según sus órdenes. Al escuchar al chico alzó su cabeza del boceto y respondió automáticamente--Lo era, ya no más.--

Andulka
KIROKAZE
Aqua Utopia|海の底で記憶を紡ぐ

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@aidan-radley
¿No había una cafetería ahí?
Estaba haciendo el boceto del lugar, para luego mandarlo con su padre y que viera cómo quedaría según sus órdenes. Al escuchar al chico alzó su cabeza del boceto y respondió automáticamente--Lo era, ya no más.--
¡Socorro!
—¡¿Qué?! —frena en seco, arreglándose la ropa como si nada —Claro, ya lo sabía. Y no es que me den miedo las abejas, era una broma —se aclara la garganta.
Su primer instinto fue dar unos pasos atrás, pero ya era imposible, tenía al señor encima de él, así que se limitó a seguir la corriente--No, claro que no, nunca dije eso todos...--Frunció el ceño pensando cómo seguir la oración-- nos podemos sorprender al ver a una abeja.
¡Socorro!
¡Una abeja! ¡Kyaaaa!
La..."temible" abeja está ya a más de veinte metros de ti, amigo.
Había estado haciendo compras Navideñas, de esas que tanto odiaba y que por fuerza debía hacer, sí o sí, puesto que tenía mucha gente a la que regalar. Ya caía la noche y las luces de las farolas se encendían, por lo que la cobriza decidió regresar a casa, cargada con varias bolsas. Justo salía de una tienda, cuando le pareció ver la figura de alguien seguirle, y con las calles tan despobladas aquello era extraño. Trató de aguantar sin girarse durante un largo recorrido, creyendo que era cosa de su imaginación, pero el que aquella figura girase en mismas esquinas que ella y continuara el mismo recorrido, le hizo enfadar. Paró en seco y se giró para enfrentar al “supuesto” acosador.— ¿Se puede saber por qué coño me estás siguiendo?
Era noche ya, bastante, apenas estaba saliendo de la oficina, enterándose debido al calendario de juntas que pasaría el día y la noche de navidad en medio de una, fantástico. Tomó su chaqueta y bajó por el elevador hasta llegar al estacionamiento, subiéndose en su motocicleta negra mientras se ponía el casco. A su madre nunca le gustó que usara una, menos en invierno, pero a él nunca le importó, siendo honestos. Había pasado sólo unas cuadras cuando en un alto escuchó una voz conocida. La volteó a ver y frunció el ceño al encontrarse con aquella figura extraña que la seguía, parecía que necesitaba ayuda. Se saltó el alto y llegó a su lado, quitándose el casco--Hola cielo, lo siento tanto por tardar, la junta se alargó más de lo pensado ¿Nos vamos?-- Le sonrió tiernamente, tendiéndole el casco negro, esperando que entendiera lo que intentaba hacer, si no, él mismo la mataba.
This Sex is on Fire | Sloane & Aidan.
Lugar: Casa de Aidan.
Personajes: Sloane Hansen y Aidan Radley
Notas: +18.
Estúpidos niños
— Si hacer las compras de Navidad ya es un suplicio, tener que aguantar a estos enanos al rededor es una tortura. —bufó, incomodándose al ver la cantidad de críos que había en aquel centro comercial.
Estaba retratando a unos niños en su puesto, lo había contratado la empresa de, sí, su padre para que fuera ahí y retratara niños idiotas que no paraban de moverse--No, Jane, si te mueves no puedo hacer tu dibujo--Respondió desesperando a la niña, se imaginó a sí mismo lanzando a la niña por los aires y una sonrisa de satisfacción apareció en su rostro. Estaba por terminar el boceto cuando la niña salió corriendo. Tiró su cuaderno y su lápiz al suelo--Es la última vez que acepto este estúpido trabajo--Se levantó de su silla y al darse la vuelta chocó con un cuerpo, deteniendo lo que hubiera sido una fea caída jalándola de la mano, soltando un gruñido--Maldita sea.--Murmuró.
(...)
— ¿Puedes callarte, por favor? —Comentó la rubia con un tono molesto haciendo un ademán con su mano. La noche anterior había tenido la fiesta por la vuelta de Evita a Broadway y ella como la protagonista, había asistido y también había bebido alcohol como una esponja. Se encontraba en el medio del Central Park, pensaba que allí encontraría un poco de paz, pero la gente parloteando y los pájaros eran más molestos que Beth gritándole a los organizadores de su fiesta de cumpleaños.— ¿No se supone que estos horribles animales hibernan o algo por el estilo? —Preguntó refiriéndose a los pájaros y luego se agarró la cabeza con ambas manos gracias al dolor de cabeza que tenía. Al parecer ni la nieve mantenía a los neoyorquinos dentro de sus casas.
Se encontraba distraído en su boceto, copiando la fuente congelada que estaba frente a él en su libreta. Quizá debido al frío y a la gran gama de ruidos a su alrededor hubiera preferido tomarle una foto y hacer el boceto en su casa, pero siempre le había gustado más hacer las cosas en vivo y a todo color. Llevaba sus audífonos puestos, por lo que tardó en darse cuenta que no estaba solo en ese lugar. Volteó a ver a la rubia, bajando sus auriculares-- ¿Disculpa? -- Preguntó al darse cuenta que había estado hablando, con su mano derecha todavía sobre el papel.
¿Puedo...?
Se sentó y sonrió un poco, agradeciendo al chico que le hubiera dejado sentarse. Miró sus cosas con curiosidad y agregó—. Muchas gracias, tío. Te veo liado con tanta cosa. —dijo, haciendo alusión al lienzo que tenía colocado debajo.
No es nada--Miró por la ventanilla y al escucharlo miró sus objetos, señalándolos con sus manos eternamente manchadas-- ¿Esto? Para nada, hoy llevo pocas cosas, está todo bien-- Confirmó mientras asentía con su cabeza.
-Uh, a ver, varón de entre 25 y 30 años, caucásico… ¿caucásico? ¿Tanto les cuesta escribir blanco? En fin. A ver si se me disparan las neuronas con un trago.
Comentó en voz alta para sí mismo mientras pasaba las hojas del dossier de uno de sus casos. No pudo evitar reparar en la persona al otro lado de la barra que juraría que le había mirado mal.
-¿Y tú qué miras?
Estaba cansado y aburrido en el bar, con un lápiz en mano y un cuaderno de bocetos debajo de la misma. Estaba bastante aburrido a decir verdad, por lo que comenzó a dibujar la botella que se encontraba en la barra, lo más realista que podía. Al escuchar la pregunta se sobresaltó, volteando a ver al chico con los ojos muy abiertos--Lo siento, estaba mirando a esa botella--Señaló, con el lápiz mientras se llevaba su vaso de whisky a la boca.
-Che, ¿sabes qué hora es? -preguntó a la primer persona que se cruzó -Es que no sé qué toqué pero dice que son las 5 a.m…de marzo de 2016. -rió un poco, mostrandole la pantalla del celular divertida.
La miró de pies a cabeza extrañado, con una mueca en la cara--La 1:21 de la tarde...
—Tal vez no fue buena idea
apostar hoy— dijo preocupado mientras veía el juego de baseball —maldita sea, si no ganan…—.
Levantó la vista de su boceto al escucharlo hablar, mirando con atención el partido--Todavía pueden ganar-- Respondió, regresando su mente al dibujo de nuevo.
¿Puedo...?
¿Puedo sentarme aquí? —preguntó Mark quitándose uno de los auriculares mientras esperaba la respuesta de la persona que tenía un asiento libre a su lado en el metro. Estaba algo cansado porque acababa de salir del trabajo, además el día en que se grababa el programa, por lo que tenía ganas de sentarse y llegar a casa.
Estaba en el metro de camino a su casa, un gran lienzo se posaba delante de sus piernas, aquel que había terminado hace una semana y ahora tenía que ir a entregar, el caleidoscopio de emociones. Escuchó la pregunta e hizo a un lado sus cosas como respuesta-- Claro.
The second move || Aidan & Sloane [priv]
Vio sus intenciones, y trató por todos los medios de apartarse de allí cuanto antes, pero sus reflejos no eran muy buenos con el alcohol que tenía en las venas, así que fue imposible. Quedó de nuevo a su merced, a lo que rió con ganas, mirándole.— ¿Qué problema tienes conmigo? Parece que te encanta verme así, quieta, debajo de ti. ¿Tienes algún tipo de problema conmigo? Puedo moverme igualmente en esta postura. —Dicho esto empezó a mover las piernas.
Mi único problema es que sigues manchándome de pintura, si lo dejaras de hacer no tendría porqué recurrir a esto--Le guiñó un ojo, acercándose a ella lentamente, soltando sus muñecas y poniendo sus brazos a cada lado de su cabeza. Se inclinó lo suficiente para estar a unos milímetros de su boca y...se levantó, había encontrado un lugar seco en el suelo y con eso le bastó para ponerse de pie-- Voy a pedir algo de cenar ¿Te quedarás ahí o quieres algo?
The second move || Aidan & Sloane [priv]
No necesito actuar, soy muy sincera y digo lo que pienso en todo momento. —Mirando el techo blanco, era incapaz de levantarse, y podía ver por la ventana cómo estaba anocheciendo y apenas había luz, pero le daba demasiada pereza levantarse y menos para encender alguna bombilla. Le miró de reojo y pudo visualizar a través de algún rayo de luz por la ventana su ancha y fornida espalda, a lo que se mordió el labio inconscientemente, apartando la mirada después al techo de nuevo.— Yo propongo quedarme aquí por siempre, porque te juro que me es imposible moverme. —Volvió a reír y alzó una mano para darle en la espalda, dejándosela manchada, puesto que no recordaba que estaba llena de pintura roja.— Ups, fallo.
Claro-- Dijo observando a una de sus pinturas, en estos momentos de poca conciencia se daba cuenta que en verdad era buen artista, la sombra de sus pinturas cambiaba con la forma en la que el sol les daba, directa o indirectamente, si era medio día o el anochecer, quizá debería comenzar a creer más en él. Sintió el golpe en la espalda, volteándola a ver de inmediato-- ¡Hey! ¿Qué te ocurre? -- Riendo se puso encima de ella de nuevo, tomando sus muñecas y regresando a la posición pasada, con su mano izquierda apresando las de la contraria arriba de su cabeza--Es la única forma en la que te estás quieta.
Es una larga historia.
Pero básicamente me comí todo el marco de la puerta porque estaba metida en mis cosas y… bueno, salió algo de sangre de mi boca. Así que no, no me he peleado con ningún alumno -explica la profesora a una persona que se le había quedado mirando curiosa.
Había ido a la universidad por que ahora también era su trabajo. Al hacer el compromiso a él le tocaba encargarse de algunos asuntos con universidades vecinas, hablando de diferentes acuerdos y cosas que no le importaban, pero al padre de su prometida sí y al parecer eso hacía que a él también. Bazofia. Se acercó a una mujer para preguntar por la dirección, pero antes de abrir la boca ella lo detuvo. La miró con el ceño fruncido hasta que termino--...claro, como sea, no me puede interesar menos ¿Dónde está la administración?
Is not nice to meet you | Aidan & Kellyanne (Privado)
Le lanzó una mirada divertida pero simplemente rodó sus ojos —vaya— mencionó con suavidad, asentía a la par que unía engranajes y formulaciones en su mente —lamento ser quien te vaya a consumir cinco minutos de vida. Tiendo a frustrar a las personas con facilidad— comentó finalmente encogiendo sus hombros. Observó las facciones del joven, se volvían duras mientras su mirada se encendía ¿era aquello una especie de odio o simple enfado? Admitía que estas situaciones la ponían nerviosa, solía defenderse con violencia cuando la situación la sobrepasaba y quizás por aquel mismo motivo, intentaba mantener las cosas calmadas. Con él, nada de eso era posible y aunque quería preguntar si estaba bien sólo se mordió la lengua y desvió la mirada hacia la nada. El paisaje que contemplaba anteriormente había desaparecido frente a sus ojos. Esbozó una mueca con sus labios —tal vez…— tal vez se equivocaba, el vestido no era gran problema para ella, pero no se podía negar lo incómodo que todo se hubiese vuelto —¿no puedes desligarte a ese dinero que no es tuyo?— cuestionó entrecerrando sus ojos, su situación quizás era opuesta a la propia. Ella podría desligarse fácilmente a sus padres, pero tenía es obligación en su consciencia que la arrastraba a cometer un sacrificio. El dinero, no era de su interés. La respuesta que él le otorgaba no respondía en nada sus dudas, lo contrario, la confundía ¿por qué ir ahí? Arqueó sus cejas y ni se molestó en demostrar sus reacciones ni mantener su boca cerrada, lejos de cualquier comentario indebido —¿Qué haremos allí?— preguntó nuevamente intentando unir el invisible rompecabezas que se había generado. No estaba acostumbrada a esta clase de confianzas con desconocidos, aunque él era su prometido ahora no lo conocía ni sabía nada de él. Podría limitarse a confiar o pensar lo peor, y para una persona pesimista como Kellyanne, siempre es más oportuna la segunda opción.
En ese caso la que saldrá perdiendo serás tu, no me molesta fumar, me quita la ansiedad muy rápido, ergo, la única que saldrá enojada serás tu-- Sonrió de lado mirando al frente. No era tan malo después de todo, simplemente necesitaba salir de aquel ambiente lleno de hostilidad, aunque no seguía contento con el acuerdo, por lo menos ahora sus ganas de matar a la menor habían disminuido considerablemente. Su pulso se calmaba con el tiempo y la bilis en su boca desaparecía junto con este, habría ganado varios puntos en auto control.-- Digamos que mi padre no sólo te compró a ti y con eso está todo claro ¿Entendido?--Respondió, todavía sin poder creer que a su padre le importaba tan poco como para eso. Sus venas se volvían a encender tras el recuerdo agridulce de aquel día, un día que no era ni negro ni blanco, ni feliz ni triste, un día que se balanceaba entre las dos opciones. Su madrastra había ido a visitarlo y pasaron una gran velada, sintiéndose un niño de nuevo, pero al ir a dejarla a su casa...volvió al presente de inmediato. Frenó al encontrarse con tráfico al frente, nada nuevo en esta ciudad. Se podía imaginar a él mismo pasar entre los coches sin importarle nada ni nadie, ir a toda velocidad hasta llegar a su objetivo, amaba la libertad que le brindaba su moto. La voz de la chica lo sacó de su ensoñación-- ¿Por qué a mi casa?-- La verdad es que se había perdido del tema, simplemente se aseguraba que seguían en la misma página-- Si haremos esto y no tenemos forma de salir de esto creo que no deberíamos se seguir siendo desconocidos, es la única forma que se me puede ocurrir para que me conozcas-- La volteó a ver brevemente, escrutando su mirada con cautela, viendo las preguntas que se reflejaban en esta. Suerte para ella, tendría toda la vida para encontrarles una respuesta.
Aidan Radley: moodboard
Painting is a blind man's profession. He paints not what he sees, but what he feels, what he tells himself about what he has seen.