—También depende de si te gusta ivernar en verano— se encogió de hombros. —¿En serio?— asintió pensando —entonces esperaban que un viejo se enamorara de ti— bromeó. —No eres de aquí ¿verdad?— alzó una ceja al notar el acento.
-¿Qué tan mal habría estado eso no?- rió -Lo hicieron porque decidí nacer mientras mi madre leía ese libro.- negó con la cabeza rápidamente. -No, soy de Argentina, ¿y tu?-












