Que aquella vez que toque fondo, sentí lo mismo. Esas extrañas ganas de volver adentro, a (re) encontrarme, a (re) conocerme, y reinventarme. Pero olvidé, hasta hoy, que cuando lo hice choque fuerte contra mil paredes, porque las preguntas que buscaba estaban afuera, y solo viviendo iba a poder luego responderlas. "Volver, siempre es bueno volver" Encontrar las raíces y tocar suelo firme. Me seduce la música baja, el silencio, una copa, y mi sola compañía. Pero no es la solución. Uno se reinventa interiorizado el exterior, y no al revés. Encerrarme no es más que una auto defensa, un modo semi consciente de protección, es aislarme y levantar muros, sin luz que deje ver. Si no veo, que voy a buscar? Por suerte volví, y encontré aquello que deje perdido u olvidé. Hay que salir para ver, ver para conocer, conocer para transformarse, y luego si exteriorizar el interior. Sin embargo, no hay un único modo. No es cara o cruz. No es entrar. Tampoco solo salir. Es dialéctica. Es dinámica. Es la tensión entre ambos la que me hizo llegar. Igual sonrío, fuerte. Me costó menos que en el ayer. Y hoy sigo vivo, listo para cualquier batalla.