Una noche te detienes y mamá te pregunta: ¿en donde quedó el brillo de tus ojos?, ¿en donde quedaron tus ganas de luchar por tus sueños?. Y justo hasta ese momento entiendes que algo en ti murió ese día que perdiste el sueño por el cual luchaste y que por más que lo ocultes, tu luz se apagó y ahora no encuentras el interruptor.











