No sé que hice para merecerte
Y cuándo fue que el azul de mi cielo
le dio lugar a tus grises tormentas
.
Aún cuento los pasos que debí dar
hacia la puerta de aquel primer bar
donde el reloj pasadas la hora de encuentro
debió ser mi señal de alerta.
.
¿será que siempre quise darle oportunidad al amor?
Y de ser así, ¿bajo qué términos se esconde?
ya que nunca entendí la regla
de tener que reparar algo que tu rompiste.
.
Y me pregunto si para ti fue lo mismo,
O si yo te di lo mismo.
.
Tu no sangraste
cuando con palabras
clavaste cuchillos en mi pecho.
.
Tu no lloraste
cuando buscaste otra piel y otros labios.
.
Tú no temblaste,
cuando tus manos sofocaron mi cuello,
pero si me miraste,
y dime si mis ojos no delataron el miedo.
.
Nunca quise jugar el papel de víctima
y en tu juego no podía haber dos,
así que salí perdiendo
pues los dados siempre se tornaron de tu lado.
.
Y dime si no te pareció doloroso abrir mis cicatrices
solo para sembrar tus miedos,
y persinarme con vagas promesas que el viento
fácilmente pudo llevarse.
.
Amarte no fue delirio
y llamarte pecado sería condenarme
a volver a un infierno que ya viví en carne propia
.
Un infierno que tus demonios avivaron en mi mente,
mi propia mente traicionándome
mi propia mente deambulando
hacia la amargura de tus paredes rotas
y escombros regados,
como si hallarles un sitio fuera mi cruel destino.
.
No merecía amarte,
ni pensarte ni extrañarte.
.
Y quizá mi amor fue tu capricho,
y para mi el inicio de un caos
lleno de secuelas, incertidumbre y desvelos.
.
Aún soy presa de tu engaño
ya que el diablo nunca se escondió tan bien
bajo unos ojos tan caóticos como fueron los tuyos,
preguntándome cuanto tiempo tardaré en sacar
tu veneno de mis labios;
o si tu fantasma seguirá poniendo trampas
haciéndome ceder nuevamente
ante tu juego demente.
.
Agradezco que me arrebataras todo,
que te marcharás en silencio sin culpa ni remordimiento.
Y ya he limpiado con lágrimas
cada poro de mi cuerpo que de ti quedó impregnado.
.
Llenando las fisuras de mi alma con cenizas
de un pasado siniestro y efímero.
.
Aún recuerdo el instante que tu mundo
colisionó con el mío
y de haberte mirado más
posiblemente pudiera haber notado
el incierto desastre que traías contigo
.
No se que hice para merecer
Unas manos tan frías
Un corazón tan roto
Un pecho vacío
Una boca con sabor a mentira
.
Pero aún así, agradezco que vaciaras de mi pecho
todo el amor que te tuve,
que huyeras con las partes más rotas de mí,
Y que los pétalos de mi alma se marchitaran con tu indiferencia.
.
No merecía perderme en ti, y no merecía una guerra en mi mente
donde tus recuerdos se volvieron armas contra mí.
.
Ojalá no te hubiese idealizado tanto,
ojalá tres cervezas y el humo de tu cigarro
me hubieran contado más de ti,
.
Debí merecer más que un corazón en coma,
Y ojalá once girasoles en mi puerta, no hubieran bastado
para prolongar la agonía.
-nat(c)















