pétalos se entreabren ligeros, quieren decir algo pero no encuentran vocablos que llenen el silencio. se cierran sólo para acto seguido formar lo que se asemeja a una o, dejando que simple asentimiento, corto, ceda como respuesta. " no tener miedo suena— " busca palabra, labios se curvan apenas mientras barbilla baja un poco, " valiente. " palabra no se saborea como halago, hay una especie de envidia suave, que se cuela en borde de la frase. siempre ha deseado ser un poquito más osada, útil, pero encuentro tras encuentro sólo la jalan hacia espiral de pensamientos que indican lo contrario. las yemas de sus dedos rascan suave la fina línea que yace como sobre su cuello, no provoca realmente comezón, pero recordatorio de existencia es constante. " ojalá no me paralizara. " cuando se encontraron con verdugo en expedición al cementerio, tal vez, podría haber hecho más que gritar. más que alertar sobre propia existencia. agita su cabeza para eliminar aquellos pensamientos, par de comisuras se chispan por los extremos, hace un esfuerzo por minimizar la densidad de conversación. comprende a lo que el más alto se refiere, porque, aunque ella conoció parte no tan agradable de los bellemarinos, el pequeño pueblo costero le llena de calidez. " oh, pero bellemaris me gusta. " confesión es genuina, " me gusta cuando las personas me saludan aún sin conocerme, cuando me sonríen, o cuando me hacen plática por muy ligerita que sea. " voz se cuela apenas templada por nostalgia que se deshace al final. " incluso cuando las cosas iban mal, cuando no me querían ver ni en misa, " finalmente una risilla se escapa, ruido que contrasta, que rompe con la quietud que antes le agobiaba. " siempre había algo que hacía que todo se sintiera un poquito menos pesado, ¿sabes? " se deshace del nudo en el que se había envuelto, cuerpo comienza a sentirse menos tenso; sensación de comodidad que se ha vuelto normal cuando está cerquita del otro. " umh, " zarcos se escapan por un segundo, a un punto desconocido, aunque siempre terminan buscando regresar hacia a facciones masculinas. prolonga el silencio mientras se debate en el uso de palabras adecuadas para transmitir lo que se arremolina dentro de su cabeza. " supongo que era una lección que necesitaba enfrentar, después de aquello dejé de forzar el pertenecer con personas que no me correspondían de vuelta. " suspende sus hombros en alto durante tres segundos antes de dejarlos caer con pesadez, suspira, deja correr vocablos que hacía años mantenía atrapados. " pero, quienes estuvieron llenaron esos espacios; zura fue una de ellas. " mención se hace con dulzura, aún encontrando dificultad en concebir un mundo donde no podrá verla jamás. " puede que tengas razón. me quedé porque sentí que era lo mínimo que podía hacer por mi familia, cuidarlos un poco de vuelta. así que tal vez, cuando todo se arregle, pueda animarme a buscar. " palabras se deslizan mientras palma femenina frota el interior de su antebrazo, gesto automático que aparece cada vez que intenta convencerse de algo que todavía le cuesta creer. " pero ¿en dónde voy a encontrar un mar como el de aquí? nos conocemos tan bien, es como si cada ola supiera exactamente qué parte de mí necesita reparar. " se inclina apenas hacia él, un gesto mínimo, instintivo, como si su cuerpo buscara recostarse en un refugio que aún no se atreve a pedir. " además, " comisuras se alzan, esta vez con una chispa juguetona que se cuela entre tanta gravedad, " los surfistas de aquí me dan buena vista. "