blake faist jr. the overachiever. xxiii — auxiliar de preescolar. ( escrito por aleu ).
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blake faist jr. the overachiever. xxiii — auxiliar de preescolar. ( escrito por aleu ).
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la cronología de sus desastres no tenía una fecha de inicio clara; se perdía en la nebulosa de llamadas a medianoche y en el reconocimiento mutuo de dos animales heridos que aprendieron a lamerse las heridas en la oscuridad. desde entonces, se había convertido en alguien que sabía exactamente dónde tocar para aquietar la tormenta, como un mantra repetido tantas veces que el cuerpo lo aprendía antes que la mente. cuando se separó, el mundo perdió su eje, el vacío fue inmediato. no físico, sino algo más hondo, como si el aire hubiese perdido densidad. sus manos aflojaron el agarre sin darse cuenta, los dedos aún tibios por la cercanía. estaba preparada para ser refugio, para ser ese espacio donde no hacía falta explicar nada, no para las palabras que empezaban a acumularse entre ellos. verlo desmoronarse, ver el pánico inyectado en sus ojos rojos, le provocó una fisura en el pecho ' blake... ' su nombre escapó de sus labios casi sin voz, como si el nombre fuera una ofrenda, un suspiro que intentó anclarlo al presente. él seguía vomitando verdades que habían estado supurando bajo la piel, y love sintió la ironía más cruel de su vida clavársele en la garganta, ella, la actriz, la que vivía de prestarle el cuerpo a emociones ajenas, se encontraba ahora sin guión, muda ante la crudeza de un sentimiento que ningún director le había enseñado a modular. la realidad se sentía borrosa, desenfocada, lo miró con atención cuando él bajó la vista, cuando dudó. había visto esa expresión antes, no solo en blake, sino en sí misma frente a los altares, cuando las oraciones no encontraban forma. su garganta se cerró, los ojos se le humedecieron, y no hizo nada por ocultarlo. el dolor también era una práctica, le habían enseñado eso, a observarlo, a dejarlo pasar, a no huir ' blake ' repitió, esta vez con la fuerza de un mandato, alzando la voz lo suficiente para cortar la estática de su pánico, aunque por dentro se sentía igual de frágil que el papel de arroz. escucharle confesar la necesidad, el amor, fue como sentir una campana resonar en su pecho, profunda y prolongada, imposible de ignorar. sus manos volaron hacia el rostro de él, no con delicadeza, sino con urgencia, ahuecando sus mejillas y forzándolo a mirarla, a salir de ese laberinto mental donde él era el villano. sintió el pulso acelerado bajo sus palmas, el calor febril de la vergüenza ' ¿a quién mierda le importa un estúpido trato? ' soltó, y las palabras supieron a sangre y a liberación ' lo empezamos porque ambos estábamos jodidos, y adivina qué, lo seguimos estando ' tomó una bocanada de aire que quemó al entrar. el murmullo de la gente a lo lejos parecía pertenecer a otro universo; en este pasillo solo existía la gravedad de ellos dos. ' yo... ' la voz le tembló, pero sus ojos se clavaron en los de él con una intensidad feroz ' sé que no lo dije antes, callé porque el silencio era mi escudo, pero que no lo haya verbalizado no significa que no me estuviera consumiendo por dentro ' deslizó los pulgares por los pómulos de él, limpiando rastros de caos, anclándolo a la tierra, anclándose a ella misma al momento ' no tienes idea de la tormenta que causaste en mí estos días... intentaba descifrar si esto era amor, porque sonará estúpido viniendo de mí, pero nunca sentí algo así ' recuerda las noches en que se sentó en el suelo, incienso apagado, repitiendo sutras en voz baja mientras él estaba lejos de ella, intentando convencer a su corazón de que la ausencia también es una forma de cambio. nunca funcionó ' siempre supe que no tenía miedo a morir, pero cuando te llevaron... sentí pánico a perderte ' confesó, eliminando la última distancia entre sus bocas, rozando sus labios contra los de él al hablar, sellando la promesa ' te amo, realmente lo hago, no como mi amigo, no como mi confidente y claramente no como solo el cuerpo al que recurro cuando el mundo me abruma ' no promete eternidad; su fe nunca se lo permitió. solo ofrece verdad, aquí y ahora, como una vela encendida sabiendo que el viento existe.
En sus labios, su nombre sonaba con mucha más dulzura de la que él realmente merecía. Sale de su boca con premura y lo resiente en los hombros, puesto que inesperadamente se ha puesto nervioso, haciendo el trabajo de quitar el sonrojo de su rostro algo difícil. Su risa se esfuma con la rapidez con la que vino y se dedica a tratar de mantener el corazón en su lugar cuando las pupilas de Love se fijan sobre las de él. El trato no era estúpido, no lo fue al inicio: fue un escape para los dos. Pero en algún punto —uno difuso, no puede poner exactamente el dedo allí— había dejado que el olor de su cabello fuera un pensamiento que cruza sus ideas en la madrugada cuando no puede dormir. Dejó de desear estar con ella solo por tocarla, pero deseó tocarla solo por estar con ella. Blake sabe de qué se trata la soledad, y sabe qué se siente estar al borde de perderlo todo a consecuencia de ella, porque la gente la subestima cuando dicen que es desgarradora. Probablemente, cuando su hermano lo trajo de vuelta a Bellemaris, había estado buscándola inconscientemente, una compañera donde depositar el peso de la mochila de su espalda, y tal vez algo casual fue solo una mentira que se inventó solo para poder tener intimidad que fuera más allá del cuerpo. No lo pensó, no lo buscó, pero al final cayó. Más cuando la ve así, afligida y temblorosa, se cuestiona si pudo haber pasado con cualquier otra persona, y se convence inmediatamente de que no. Era ella. Era maravillosa. Se le hincha el pecho de solo acordarse, como una cinta fotográfica rebobinada, todo lo que ella ha escuchado de él sin flaquear. Hace que lo que sea que ella decida contarle sea un bolso compartido que no tiene problema con cargar. La suavidad de su pulgares recorre todas las terminaciones nerviosas de su rostro y vuelven casi ridículos sus vasos sanguíneos quebrados de los ojos, producto de unos días infernales. Si ella pronuncia amor lo vuelve solo el catalizador que para sus pulmones por completo. No es nada que haya sentido nunca antes. No es un capricho, no es un acto ególatra, un deseo unilateral. Es un anhelo de querer encontrar su lugar en el mundo con alguien más. Con ella. Si bien es cierto que en estos días —los peores de su vida entera— no deseaba nada más que perderse en cualquier cosa que no fuere la realidad, no cambiaba que cuando volviera a ella, porque había que volver, quería que supiera que lo iba a ser de la forma más redentora ante esto que siente. Ya no puede volver a tocarla sin pensarlo una vez más, tan grande que es imposible de negar. Ella casi lo besa, con la misma naturalidad de siempre, pero Blake sentía que todavía no respiraba con la trivialidad que quería aparentar siempre. Sobre sus labios y sobre su aliento, finalmente exhala cuando las dos palabras cortan el aire. Te amo. Entonces afianza sus dedos que ya se habían deslizado a su nuca, entrelazándose entre las hebras rubias, porque no podría dejarla ir después de saber cómo se escucha el timbre de su voz declarando que quiere estar con él. “Estoy aquí ahora.” Apenas un hilo. Él tampoco prometía una eternidad. Pero podía hacer un juramento, expreso o no: que sus suspiros serían dirigidos hacia ella todo el tiempo en el que vea algo hermoso y quiera compartirlo, en el que suceda algo que desee contarle de inmediato, que puede protegerla como si su vida dependiera de ello. Presiona sus labios con los de ella en algo diferente, tendido y dulce, y la mano que aún tenía tocando la piel de su cintura de ubica con sencillez en su espalda baja, buscando presionarla con su abdomen. Intercambiar un beso con la persona que quieres es incomparable. Ahora, intercambiarlo con la persona que te quiere de vuelta... lo vuelve loco. Ya no había nada que pensar. No necesita que le recuerden qué hacen en su casa. No quiere volver a acordarse de por qué la ciudad entera está en cuarentena. Quiere tenerla así todo el tiempo suficiente como para convencerse que es verdad y que no va a esfumarse.
“ sí, por supuesto. ” acepta incluso antes de que pueda terminar la oración, comprende de inmediato petición que queda a medias. sigue siendo cuidadosa con cómo actúa porque sabe que siguen existiendo asuntos pendientes entre ellos, sin embargo quiere creer que los mismos pierden importancia en circunstancias así. se mueve con delicadeza cuando lo rodea con sus brazos, apoyando cabeza sobre hombro ajeno en gesto que busca reconfortar. “ lo que tú quieras, blake. ”
Es curiosa la forma en que en su abrazo reencuentra algo que creía que estaba bien perdido. Ahora que sabe que tal vez no vuelva a recibir uno de estos de ningún Faist nunca más, los de los amigos que son familia se vuelven más importantes. Los de Nic ciertamente siempre lo fueron, pero ahora son cruciales. Y Billie se los ofrece de forma incondicional, como si nunca se hubiera ido en primer lugar, como si nunca hubieran discutido, como si Blake no la hubiera maldecido en silencio por años. Ahora parece traerlo a la tierra, lo ancla directo al piso, y solloza con la calidez que no sabía que estaba buscando aún en ella. Sabe que los Narvaez jamás correrían a Blake de su casa, pero de alguna forma, quedarse la noche también se sentía como que estaba siendo intruso en la paz ajena. “Puedo dormir en la playa.” Le dice cuando su pecho se ha calmado un poco. “Lo hice durante semanas en México, ¿sabes?” Claro que no lo sabe, él no ha querido decirle nada para no quebrar su idea tan linda de él de Eurotrip. “Cuando me fui de aquí le robé las tarjetas a papá. Con eso compré algunas cosas por las primeros dos o tres días, incluyendo una semana en un hotel. Pero luego él las cortó, y yo ya no tenía forma de volver ni forma de comunicarme.” Sus ojos azules como el cielo a mediodía brillaban entre las lágrimas y la pizca de sinceridad. “Había otras maneras de contactar a alguien, pero algo dentro de mí no quería hacerlo. No quería volver a saber nada de ellos. O de ti.” Aprieta los labios. “Quiero saberlo todo, Billie. Quiero saber como fue California. Quiero saber como estás en Nueva York. Quiero fingir que no me fui en lo absoluto y que tu y yo...” Sube una mano a su mejilla, suave. “Que aún nos queremos algo, que sigo siendo el Blake de dieciséis que todavía apreciabas antes de...” Hace una mueca. “Antes de transformarme en mi peor versión.” La que Billie detestaba: Blake perfecto pero insensible, ambicioso pero cruel. El que tenía que tener todo bajo control porque cuando llegaba a casa las cartas se revertían en silencio.
la súplica apenas había abandonado su garganta cuando la respuesta llegó con una colisión contra sus labios. el impacto de la espalda contra la pared no dolió, o quizás el dolor físico fue simplemente un alivio bienvenido, un ancla gravitatoria para un espíritu que llevaba días flotando a la deriva en un océano de culpas ajenas y propias. si el nirvana era la cesación del sufrimiento, blake era su atajo terrenal. el beso no pidió permiso, era transacción de alientos entrecortados no había espacio para la cortesía, sólo para la urgencia de borrar la cinta de pensamientos que se repetía en su cabeza y sus manos como una tradición se dirigieron hacia la nuca de él con determinación, enredando los dedos en su cabello con una tracción firme, obligándolo a mantener la presión, a no retroceder ni un milímetro. necesitaba sentir que él era sólido, que no era otro fantasma más en una semana llena de ellos. el murmullo de los dolientes a escasos metros de distancia, actuaba como un ruido blanco, una amenaza latente que erizaba el vello y convertía la situación en algo eléctrico. a pesar de tormenta que creaban juntos, una a la cual no medían su magnitud, concentrarse en blake resultaba calmo, había familiaridad en su toque y en las ansias de sentir más, en la pelea por control, el caos de blake era la única paz que podía soportar en aquel momento. lo atrajo hacia sí con una fuerza que contradecía su apariencia serena, mordiendo el labio inferior de él para anclarlo al presente.
Funcionó. Al menos por unos instantes. Cuando su mente comenzaba a divagar en todo lo demás, había un toque nuevo, sus dientes contra su piel, su aliento contra su cuello, lo que fuera: de nuevo Blake recordaba que estaba ahí, con ella. Le ha pedido que la ayude a no pensar en nada, pero él mismo está en batalla con la idea. Es jodidamente difícil cuando pasa sus dedos por su cuello, debajo del borde de su blusa, y luego su pecho se llena de una incertidumbre terrible al pensar que tendría, tal vez, que enfrentarse a un mundo en donde ella no está. Tanto tiempo de conocerse en el colegio, luego de no percatarse de la existencia del otro por años, y en tan solo unos meses, ahora perderla le provoca un hoyo en el pecho del que no sabría regresar. ¿Cómo, en qué momento? Su mente lo lleva atrás al momento en que la recibió en la puerta principal a las tres de la mañana y en el filo de la entrada la besó con un hambre diferente al resto de las veces. Ese día se le había salido decir algo que no pensó dos veces hasta que ya estuvo en el aire. Lo curioso es que no se arrepintió, pero no había tenido un momento de paz para poder repetirlo. Sus dedos, hábiles y escurridizos, suben por la cintura desnuda por debajo de la tela hasta el filo del sostén, para luego bajar los labios por su mentón, por donde nace el cabello detrás de las orejas. Pero los pensamientos intrusivos no se iban, y aunque comenzaba a ponerse caluroso, no distingue si es de la excitación del momento o si es de la ansiedad en el fondo de su cabeza. “Te necesito.” Una admisión que le raspa la garganta. Sí, en su cama. Sí, en su piel. Pero también en su vida. “Love...” Revolotean las ideas como palomas en la plaza. Algunas cosas se le vienen a la mente: quédate, te quiero, no te vayas, gracias... Se separa un poco, dándole una pausa a los besos que iba dejando, y queda de igual forma a centímetros, combinando su aliento con el ajeno. Estaba sonrojado, con la sangre en la cabeza, pero sobre todo dolido y con una sensación inamovible de que ya nada importaba tanto como para guardarlo antes de morir. Porque eso podría ser mañana. Y tal vez, solo tal vez, no le importaría que fuera mañana. “Lo que te dije antes de...” que me arrestaran y me inculparan de matar a mi hermano, “¿Tu lo sabes, no? Que te adoro.” Se muerde la lengua. Eso no era lo que quería decir, pero musitarlo resultaba un poco más difícil en acción que en teoría. “Que yo...” Se detiene y parpadea, lleva la mirada al piso durante un par de segundos, pensante. Pasa una de las manos que estaban bajo su blusa a su mejilla. En ese instante, solo un fugaz y breve instante, vuelve a recordar que en un segundo todo cambia y nada tiene tanto peso como para que no quede dicho. Blake era valiente en muchos sentidos, pero con sus sentimientos... huyó de ellos por años. Mira a dónde lo llevó eso. “Al diablo.” Murmura para sí mismo. “Creo que tu y yo... Creo que yo... te quiero. Más de lo que planeamos originalmente. Que te amo pues, carajo. Y me da igual porque si me matan mañana y no lo sabes entonces no sé de que mierda se habrá tratado mi vida. Honestamente ya no tiene nada forma ni coherencia.” Se talla la cara, luchando contra él mismo en su interior. “No tienes que ser recíproca.” Porque nadie a quien Blake haya amado antes lo ha sido. “Y sé que este no era el trato. Maldición, la estoy cagando duro, ¿no?” Y su risa quizá no se hubiera visto tan desecha si no fuera por los evidentes ojos rojos e irritados.
pecho se comprime con reconocimiento silencioso, pausa leve, cargada de algo más que tristeza, necesidad de ordenar mundo aunque sea con gestos pequeños. ‘ lamento que hayas tenido que descubrir eso injustamente, blake. ’ entrega despacio, sin discutirle herida, voz baja cual si hablara dentro de iglesia vacía. ‘ hay que tener fe que todo acabará pronto. ’
“Si bueno... que más da.” La verdadera agonía de estar en ese lugar era saber que, allá afuera, Rory estaba llorando porque pensaba que la habían apuñalado por la espalda. Protegerse entre hermanos jamás fue tan difícil como cuando crees que uno mató al otro. Y esos momentos, esas 48 horas en las que no pudo aclarárselo de frente, son ahora la razón por la cual su hogar se está cayendo a pedazos, como la madera de la casa en la que Radley se incendió hace años. Irónico, puesto que esto es precisamente un plan vengativo de quien sea que esté detrás (no hay tanta certeza de que sea Dick) y tal vez esa misma comparación no sea una casualidad. “Uno pensaría que es peor de lo que realmente fue.” Exceptuando lo traumatizante de la situación particular por la que él y Terrence pasaban. Aunque supone que el terror comienza a llegar cuando llevas ahí el tiempo suficiente como para convencerte de que no verás las calles en libertad por mucho más. “Estoy cansado de tener una fe que francamente no puedo palpar.” ¿Dónde está su hermano ahora? Voltea al cielo porque quiere escuchar su voz una vez más, pero no es allí donde está, ¿no? Está en el suelo. Su cuerpo está en la tierra. ¿Dónde estaba su alma?
se encuentra con clara similitud al momento en el que lo escucha, palabras masculinas parecieran ser eco de propios pensamientos —no sólo la parte de a la mierda con el buzo, con la que está más que de acuerdo, sino con la sensación de que nada cambiaría, no realmente, excepto… “quizás dejarían de matarnos.” resuelve, casi burlándose de sí misma, de ellos, de la maldita situación.
Bufa grave, un sentimiento de ironía lo envuelve. Que difícil es querer eso cuando sientes que te han arrancado un motivo gigante por el qué vivir. Blake no tenía mucho. Ya no tenía la vida que dejó hace unos meses atrás, y en Bellemaris tampoco había grandes planes para él. Se basaba, principalmente, en tratar de recuperar a su familia. Ahora eso está tres metros bajo tierra. “Quizá.” Coincide, y pasándose unos dedos por el cabello, el nerviosismo de admitirse lo anterior a sí mismo se hace presente. Se relame los labios, debatiéndose que tan sincero puede ser con Mila. Pero vaya, ya lo ha hecho antes bajo las estrellas en playas mexicanas, en ese entonces no le dolió en lo absoluto, al contrario, la castaña fue desvío de emociones. “Yo no sé que voy a hacer si me dicen que matan a Nic, o a Love. Creo... creo que me voy a volver loco.” Por no decir lo más fuerte.
✏️ @devmirci sent : ¿Qué le vas a decir al Buzo cuando lo arresten?
Había estado tan centrado en él mismo que no se le había ocurrido pensar en eso. Honestamente le parecía ya estúpido e inútil porque ¿qué iba a cambiar? Nada iba a regresar a como estaba. Tendría que despertar a diario con el pensamiento atormentante de todo lo que no hizo bien. “No lo sé. ¿Qué le dirás tú?”
frunce el ceño, ¿cómo? ella se siente tan furiosa, angustiada, impotente y frustrada, muchos sentimientos que adoraría poder descargar con la persona indicada: aquel imbécil que ataca y escapa. ‘ ¿el qué quedará claro? ’ pregunta entonces, aún busca entenderlo. ‘ yo no podría contenerme, si por fin le atrapan, si tengo la certeza de que estoy frente a quien — ’ suspira, hizo tantos males que no sabe cuál de todos mencionar. ‘ es alguien muy retorcide. ’
Traga saliva y voltea hacia el paisaje que los rodea, considerando dos opciones: contestar lo más simple, o abrirse de verdad, con el corazón. La segunda suena romántica, suena humana: pero lo que tenía dentro era monstruoso, y rugía con la demanda de salir. “El que me arruinó la vida.” En las películas siempre dicen que una vez que está fuera, todo se siente más ligero. Pero solo logró avivar una llama en el pecho de Blake. “Pero cuando lo atrapen, cuando lo arresten por fin, me tocará arruinarle la de él.” Un par de lágrimas quieren brotar en la línea de sus párpados, pero no parecen salir a pesar de que pasan los segundos, porque es él quien se las está impidiendo. ¿En qué momento se volvió igual que su padre? “Las personas retorcidas no merecen un espacio en este mundo.”
risa incrédula se cuela, rebota contra las paredes en intento de huida. reacción propia es inesperada, opuesta a sensaciones que le embriagan, por eso mismo puede que lo encuentre refrescante. " ¿qué es lo que tienes en mente? "
Sacude la cabeza de lado a lado, no era tan sencillo porque no tenía nada en claro. Pero en el fondo de su garganta, un reflejo que viene desde el estómago, tenía insaciables ganas de una buena venganza. De darle una cucharada de su propia medicina. “Ojalá sirviera de algo lanzarle piedras a casa de los Whitcombe.” Pero ya ni siquiera quieren al tal Dick ahí. Bueno, nunca existió. Es complejo.
el calor ascendió por su pecho, corrosivo pasó por cuello y se instaló en su rostro, en sus mejillas, mientras de pronto fue demasiado consciente de su respiración. buscó un anillo que perdió en el anular de su zurda con su otra mano y agachó la cabeza. ‘ ... pero tú eres él que está bebiendo, ¿cómo se supone que yo dejé de pensar? ¿sólo apago mi cabeza? ’ interrogantes arribaron frustradas por la situación imposible, no precisamente con faist. ‘ — así no funciona y esto no me sirve para nada ’ hay acusación en su mirada, en su ceño fruncido, pero por sobretodo en el despilfarró de fastidio en su voz. ‘ no debí venir ’ tal reflexión se escapó sin cuidado de su consciente, adornó sus labios de bilis, en eso que su cuerpo se reincorporó del asiento.
El Blake Faist de hace unos días parece completamente ajeno y distante del que está ahora ahí sentado, derrotado, con el cabello hecho una mierda y la misma ropa de ayer. Una de las cosas resultantes de su ausencia de años fue que, como debió esperarlo, él ya no es el contacto de emergencia ni el hombro para llorar de nadie, ni siquiera de su propia familia, ni siquiera de su propia hermana. Entonces como pase él su duelo es algo que no le interesa a ningún otro Faist. El Blake que jugueteaba y coqueteaba con Emory por mensajes de texto hacía tan solo una semana era cosa del pasado. Ahora no le interesa verse vulnerable, porque no tiene fuerza para ser lo contrario. Pone el cristal sobre la mesa en un movimiento casi desesperado, súbito, y se pone de pie junto con ella en un suspirar. La toma de la muñeca. “No te vayas.” Los ceruleítas acuosos emiten ese ruego que espera que no tenga que vocalizar, pero honestamente, si ella no se lo impide, lo va a hacer. No quiere pasar el trago más amargo de todos en soledad.
' no lo sé. ' confesión bisbiseada contra el hombro contrario, un movimiento delicado de consuelo que no entiende del todo. ' no creo que se vaya nunca, no realmente. ' porque jamás podría entender un mundo en el que no pensara en cosmo al menos una vez cada día. ' pero quizá podamos intentar que todo esto valga la pena. '
La respuesta —romántica como todo lo que Tilly dice y piensa, a sus ojos— no es suficiente para que su conciencia se calle, se apague, se apacigüe como una fogata al fuego vivo. No podía ver esa luz al final del túnel, ni aunque fuera hipotética, ni un aclamo del alma ajena. “¿Cómo?” Porque si ella tenía la respuesta la seguiría a ciegas, pero el problema es que sabe a ciencia cierta que no la tiene. Ya no sabe cómo va a confiar en el mundo otra vez. “No hay salida.” Masculla casi ininteligiblemente, pero lo hace sin desviar los cerúleos de los ajenos, pues quiere ver en ellos un destello, apenas un ápice de esperanza que pueda traer la suya de vuelta a la superficie. Igual sospecha que es inútil.
✏️ @nicdients sent : Si por alguna razón soy el siguiente, quiero que heredes mis cosas.
Se vio venir esa frase mucho antes de que saliera de sus labios. La miró en sus ojos, hasta en cierto grado temerosos, probablemente solo una proyección de los propios. Se levantó de la arena de inmediato, un pánico le recorrió la columna vertebral y subió hasta su cerebro para paralizarlo todo. Aprieta la boquilla de la botella de absenta con firmeza, y la contraria se la lleva echa un puño a la frente, tratando de controlar su respiración. “¡Mierda Nic!” Tal vez era un pensamiento inevitable, era importante que uno lo supiera del otro. Pero Blake ya perdió un hermano, ¿cómo va a perder otro? La inmensidad de la noche golpea su rostro con violencia, pero el viento y la brisa del mar no son capaces de llevarse ninguna de sus penas. “¡No vas a morir! No puedes morir.” Grita porque las olas parecen estrellarse junto a su oreja, intensificadas. Una borrachera de tres días deja secuelas. Voltea y lo señala, los dígitos temblando: “No me vas a dejar aquí.” Porque si Nicholas se va, Blake se va. Ese es el trato de ahora en adelante. Quisiera que su cara reflejara la severidad del trato invisible, pero caso contrario, derrama lágrimas como un loco. “¡No te atrevas a dejarme aquí!”
✏️ @katlvve sent : Por favor, ayúdame a dejar de pensar.
¿Cuál era el punto? En fingir que está bien. En pretender que no está ebrio al tratar de ir en línea recta y no acercarse demasiado a la familia lejana que se cruza por las puertas de su casa durante todo el día en afán de ayudarlos con la pérdida, todo para que no huelan el alcohol. No encontraba sentido en mantener relación con nadie, en parecer encantador y perfecto como lo hizo tantos años. Era el mismo huracán ahora como el día en que se fugó. El mismo torbellino impredecible. El fantasma que juró destruir. Si la toma con furia —pero delicadeza— era cosa suya, porque aunque la adora, eso es lo que buscan los dos en este instante: parar la mente. Quiere quitarse la amargura a besos, el dolor a toques. Encapsula sus labios con los ajenos contra la pared, en el pasillo que da a la cocina de su casa, donde aún se oyen los murmuros de la gente. Si alguien los encuentra ¿qué importa? ¿Qué le van a decir a Blake que no lo vaya a tomar a mal? Lo que necesita es perderse y embriagarse no solo de licor. Las manos son ágiles y se posicionan en el filo de su blusa como servirse café un martes por la mañana. Su respiración entrecorta no solo es consecuencia de la agitación, pero del aire que le ha faltado desde que Logan se fue. Con Love no tiene que dar explicaciones de nada, es casi adictivo. Es todo lo que necesita.
✏️ @emorym y @hvzelis sent : No sé qué pensar con todo esto.
“Entonces mejor no pensemos.” Le da un sorbo largo y tendido al whiskey. “Yo ya no quiero pensar en nada. Tengo frito el cerebro.”
✏️ @romvro y @amcliev sent : Aunque atrapen al Buzo, ¿cómo seguimos con nuestras vidas después de todo esto?
“¿Solucionaría algo?” No. “¿Cambiaría las cosas?” No. En este momento todo le da igual. “A la mierda con el buzo.” Susurra.
✏️ @bbabushkaboi y @dipaloma sent : Oficialmente no quiero volver a asistir a un funeral nunca más en mi vida.
“Claro.” Hace su mejor intento por una sonrisa, pero sabe que sale algo muy falso, imposible de ocultar. Es porque sus ojos no tienen un atisbo de alegría. “Algo me dice que no es el último.”
✏️ @whomivex sent : ¿Qué le vas a decir al Buzo cuando lo arresten?
Choca el cristal del vaso contra los dientes. El olor del aguardiente le inunda por completo. “No necesito decir nada. Creo que con vernos a los ojos le quedará claro.”