el pecho sube y baja con pesadez, respiración que se espesa sin saber verdadero motivo: la forma en que bocas se devoran con fiereza, o las palabras que golpean en seco contra el tórax y le roban el aliento porque joy siente como tobillos se enredan entre maleza que le impide andar con seguridad, porque sabe el peligro subyacente en aquella realidad que blonda le plantea y que neoyorquina no puede creer. sentido común batalla entre la niebla, permanece incrédula pero algo se afloja adentro, en el pecho donde ha abierto puertas a gente que solo va de paso y han dejado un desastre que aún está intentando levantar de a poco. sienna la sostiene del rostro, la acaricia con tanta delicadeza, que por un breve instante cree que ha caído en universo paralelo, y se siente como un gusto culposo cuando descubre lo bien que se siente, cómo se vuelve imposible no sentirse tan pequeña y expuesta bajo mirada celeste, y sin embargo, no quiere moverse de allí. "no podrías manejarlo, sienna," diestra se enreda en cabello, respiración choca con la ajena, y si bien podría ser una insinuación, lo dice más que en serio. que es demasiado, que como un juguete nuevo, es divertido al principio y después aburre, se vuelve una carga / un estorbo. no quiere ser eso con sienna, porque una partecita de sí considera que podría destruir lo poco que queda en pie de su autoestima, de su autopercepción, que ella más que cualquier otra tiene el poder de destrozar, porque son tan parecidas. y aún así, le hace saber: "—— pero quizás eso quiero. que pienses en mí todo el tiempo," y por eso busca marcarla como lo hizo con ella, deja una mordida en curvatura del cuello, otra cerca del hombro, desciende a clavícula donde acaricia con la lengua cuando está satisfecha con la mancha rojiza. no impone resistencia a ningún roce, piel se eriza de inmediato cuando temperaturas contrastan, cuando palmas envuelven pechos, le besa la mandíbula y sonríe. "puedo hacerme cargo de eso después," lo dice como si fuese un castigo, una provocación, algo en el medio— que no la necesita, aunque eso sea una mentira gigantezca. sonrisa traza labios rosados, temperatura intensificando cuando escucha su nombre, cuando se deleita con imagen vulnerándose a cada roce. lengua contornea inferior, perlados lo atrapan para controlar respiración que se agita al sentir humedad entre sus dedos, acaricia extensión y disfrute se instala en semblante con cada palabra ahogada tras la palma. "estás tan desesperada," se permite arrogancia como si días antes papeles no hubiesen sido a la inversa, pulgar presionándose justo donde inicia vientra bajo, aprisiona cadera con la intención de mantenerla quieta mientras dígitos exploran, mociones abstractas son dibujadas contra cúmulo de nervios antes de volver a perderse entre pliegues, se acerca a entrada con lentitud tortuosa. no la besa, se complace con imagen que graba a fuego en pupilas. se acerca, boca se suspende contra ajena, continúa sin dar el último paso, apenas roza labios, la lengua acariciando fugazmente. finalmente ambos dedos se deslizan en su interior y un jadeo se escapa entre dientes, siseo que quiere mantener entre ellas, porque sabe que silencio es primordial aunque muera por escucharla, aunque tensión sea sumamente excitante, evidenciandolo en la forma en que se desliza en vaivén, falanges curvándose en cada caricia. le besa el filo de la mandíbula, se acerca a su oído donde besa lóbulo, deja caer susurro trémulo: "sé buena para mí y quizás me tengas."