NO DESTRUYAMOS NUESTRA IDENTIDAD CUIDEMOS NUESTRO PATRIMONIO
Colombia requiere del esfuerzo de todos los ciudadanos de cara a las necesidades que requiere el país para avanzar y una de esas manifestaciones del esfuerzo democrático que inspira y ampara la protesta social para construir un estado de bienestar, donde se ampare y se garantice la reunión pública y la manifestación pública, y así como en el mundo aparecen a diario activistas luchando contra la discriminación, la igualdad de género, la protección ambiental, protección animal y demás causas nobles que requieren la mirada de todos para solventar y atacar las desigualdades presentes en el territorio, pero al parecer a muy pocos les interesa ser activistas por el patrimonio cultural.
Por fortuna, hace cinco (5) años encontré un mundo en construcción en el sector cultura y que tiene el mismo derecho a su defensa activa por todos los ciudadanos, y es el campo del patrimonio cultural en especial los bienes que por sus características y valores se denominan bienes de interés cultural, donde hay que aclarar que si bien la protesta social tiene rango constitucional, no puede ir en contra de otras disposiciones constitucionales.
El artículo 8 como principio de la carta política señala la obligación de todos los colombianos en la protección de nuestras riquezas culturales y el 72 le asigna al estado ser la cabeza de su protección, por esto, desde las causas que invitan a manifestarse legítimamente, es necesario recordar que la Corte Constitucional ha establecido frente a los derechos de reunión y manifestación pública lo siguiente:
“Los derechos a la reunión y a la manifestación pública y pacífica son fundamentales, incluyen la protesta y están cobijados por las prerrogativas del derecho a la libertad de expresión. Así mismo excluyen de su contorno material las manifestaciones violentas y los objetivos ilícitos.”
Pero estoy seguro que uno de los detonantes que nos llevan a una crisis de institucionalidad se deriva de la falta del reconocimiento de lo público, de esos elementos que necesitamos para construir nuestra identidad como colombianos, identidad que se consolida con nuestras costumbres, lenguas, por todos aquellos bienes materiales e inmateriales que nos generan identidad nacional, que incluyen nuestros monumentos y bienes de interés cultural de los ámbitos nacional, departamental, municipal, de nuestras comunidades indígenas y territorios de las comunidades negras.
Y requerimos para construirnos como un real estado social y avanzar tenemos que dejar atrás esa falsa identidad que nos hemos formado por la violencia, el narcotráfico, narco novelas, expresiones de todo vale, PORQUE ACÁ NO VALE DESTRUIR NUESTRO PATRIMONIO CULTURAL, necesitamos consolidar nuestra identidad, generar apropiación por estos elementos determinantes para una vida en sociedad, así que, un derecho fundamental no puede amparar la afectación a otro derecho constitucional, que aunque de diferente categoría goza con la característica de su progresividad, que implica que el estado y los particulares deben enfocar acciones para lograr una efectiva y garantía de materialización en el disfrute, goce y protección y proteger como derecho económico, social y cultural como lo es el patrimonio cultural.
Salir a manifestarse no debe implicar dañar los bienes de interés cultural y los demás bienes del patrimonio cultural, si queremos fortalecer y proteger nuestro patrimonio debemos ser conscientes de que esta es la herencia que nos han dejado y la que nosotros dejaremos a las futuras generaciones de colombianos. Y si esto no es suficiente, por la importancia constitucional de este tipo de bienes existen medidas correctivas para aquellos comportamientos contrarios a la conservación y protección del patrimonio cultural, que se encuentran consagrados en el artículo 115 del Código Nacional de Policía y Convivencia, por esto, si se quiere pedir por el cese de la violencia, ataques a nuestras comunidades indígenas, desigualdades, no actuemos como lo que no queremos, confío en que los colombianos podamos entender que la violencia no es la salida para ningún problema de la realidad del siglo XXI.
Si hoy el patrimonio cultural no tiene activistas es necesario que surjan nuevos liderazgos que pongan en valor estos elementos necesarios para construir nuestra identidad nacional que tanto se necesita para poder equilibrar la cancha y materializar oportunidades para todos y todas, para esto debemos abandonar el concepto de patrimonio declarado, porque en todo el territorio nacional tenemos elementos integrantes de esa identidad que requiere su protección y consenso, en este sentido, el gobierno no puede limitar ni estigmatizar un derecho fundamental, su rol debe ser ponderar y solicitar que el desarrollo del derecho de reunión no afecte otros derechos constitucionales como el del patrimonio cultural.
Y no quiero entrar en el grupo de alarmistas que incendian el país con miedo, porque confío que el ejercicio de los derechos de reunión y manifestación pública se realizará de manera pacífica y sostenida para que sea tenida en cuenta, con la afectación a nuestros bienes de interés cultural solo logran justificar su represión.
Así que desde mi posición personal y amor a lo que hago y en lo que trabajo deseo y espero que los cambios no nos cuesten la destrucción de elementos fundamentales para nuestra vida en sociedad, aquello por lo que nos sentimos orgullosos e invitamos a visitantes a conocer, disfrutar, caminar y enamorarse de lo que realmente somos los colombianos, unos pueblos reunidos en una nación que tenemos historia y que estamos construyendo nuestra identidad con el quehacer diario. Ojalá el patrimonio cultural nos doliera a todos o mejor lo tuviéramos como cátedra desde nuestras escuelas, para reconocer el real valor y aporte para el bienestar de todos, porque todos somos responsables, así que por favor no dañemos nuestro patrimonio.















