ooc sumamente necesario: Odio a Kiki, cambio y fuera.

Kiana Khansmith
noise dept.
d e v o n
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if i look back, i am lost
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we're not kids anymore.
trying on a metaphor
Aqua Utopia|海の底で記憶を紡ぐ
taylor price
DEAR READER

⁂
Alisa U Zemlji Chuda

Origami Around

JVL
will byers stan first human second
occasionally subtle

Andulka

★
Cosmic Funnies
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@angelkuznetsov-blog
ooc sumamente necesario: Odio a Kiki, cambio y fuera.
Self-para || End.
Participantes: Angel Kuznetsov.
Fecha: 12-03-16
Lugar: Bedford, Inglaterra.
Notas: Y… no sé qué poner aquí *c va corriendo*
nbdgianna
“Lo se….” confesar aquellas palabras le dolió más que nada porque sabía que ya no habría vuelta atrás. Suponía que al igual que ella Ángel había leído los gossips y a esa altura debía de saber tanto que Gianna gustaba de Kaleem como que este en un impulso la había besado, beso al que ella correspondió con otro. Besos que quería olvidar pues ardían en su piel cual ácido. “Pero yo no elegí amarlo…. siquiera elegí conocerlo o volverme su amiga, solo paso….” se seco rápidamente la lagrima que recorría su mejilla. “Siento que nunca puedo decidir nada en mi vida, siempre dejo que los demás me empujen...”¿Y te pensas que a mi no? Ángel, ella no te merece, nunca lo hizo…. se merecen el uno al otro, todos tienen razón…” respondió dolida. Amaba a Kaleem mucho más de lo que nunca había amado a nadie pero su ultima decepción amorosa la había llevado al borde de la locura, el asedio de los periodistas era constante, tedioso, hasta que se volvió insoportable. Sentía la cordura desvanecerse entre sus manos mientras la imagen del brasilero en aquella ducha se repetía en su mente sin cesar, el dolor era insoportable hasta que se levanto y como el ave fénix resurgió de las cenizas, eso no le volvería a ocurrir. En seguida se levanto de su asiento y se arrodillo frente al joven de ojos azules apretándolo con fuerzas contra su figura. “Siempre la hay Ángel, tiene que haber luz, por mucho tiempo fui la estúpida cornuda, ahora no voy a permitir que me vean como la patética a la que su amigo puede usar como trapo, no voy a permitir que por una mina como Noelia te sientas así. No los escuches, son ellos los que no valen nada, tienen la moral tan baja que buscan regocijarse dañando a quien ya esta dañado. Ángel vales tu peso en oro y espero que no vayas a dudarlo nunca, te lo dice alguien que nunca supo valorarse. Se que no va a servir de mucho porque mientras yo la veo como la zorra que es vos y el la ven como alguien bueno, pero los buenos los lastiman, los buenos no lastiman y yo les pedí que si seguían te lo digan pero Kaleem no me hizo caso…” Muchos pensarían que estaba celosa pero a la italiana le valía lo que otros pensaran. No hablaba por celos, hablaba porque había estado antes en el lugar de Ángel y no podía perdonar a las personas que se aprovechaban de la inocencia de otros para usarlos como tapete mientras están en sus peores horas para luego dejarlos tirados como perro sarnoso. Ella siquiera a un perro con sarna podría dejar, su alma bondadosa hacia que estuviera del lado de las causas perdidas, de las almas sin rumbo, y su dolor hacía que con frecuencia deseara volver a la montaña en donde podía recluirse entre sus animales. Un animal solo ataca como mecanismo de defensa, los humanos atacaban por el simple gusto de dañar.
No podía articular palabra, no podía decir nada. Solo podía estar ahí sentado, sintiendo como se volvía más pequeño y miserable con el pasar de los segundos. Sabía que no era el único afectado, sabía que no era el único que se sentía mal. Si bien no se equivocaba, Gia también era parte de todo aquel desastre; ella también estaba en el ojo del huracán. Sacudiendo la cabeza, intentó centrar sus pensamientos en algo más que no fuera solo él, pero en esos momentos solo le apetecía no centrar sus pensamientos en nada. “Yo no la merezco a ella” replicó, pasando sus manos por su rostro. “Ella... yo...” mordió sus labios, negando repetidas veces con su cabeza. Era él quien no era suficiente para Noelia. Era él quien jamás estaría a su altura. Era él quien nunca le daría lo que la rubia se merecía. Solo podía esperar, muy dentro de él, que Kaleem supiera quererla. Supiera devolverle esa seguridad que tanto le faltaba. Solo podía desearles, desde el fondo de su corazón, que supieran hacerse feliz el uno al otro. Porque sí, como bien decía Gianna, eran el uno para el otro. Dos pedazos de tela cortados bajo el mismo patrón; Angel no encajaba ahí de ninguna manera. Volviendo a negar con su cabeza, cerró sus ojos con fuerza tratando de impedir que aquellas gotas de agua salada salieran de sus ojos; pero era imposible. Sin poder evitarlo, un sollozo ahogado escapó de sus labios, momento en el que se vió envuelto en los brazos ajenos. Sin detenerse a pensar y sintiendo que su pena era compartida, se aferró a la camisa de la morena como si ésta fuera su bote salvavidas y lloró como solo lloran aquellos hombres que sufren por una traición. Sacó todo aquel dolor que lo atormentada, sacudiéndose en los brazos de la fémina sin control alguno, importándole muy poco lo que ésta pudiera pensar de él. A fin de cuentas, ¿no era ya un maricón? Pues entonces debía darle validez a su título. “Yo... p-pensé que... por un m-momento creí... yo...” no podía hablar con normalidad, el nudo en su garganta le impedía dejar salir todo aquello que quería expresar. “Pensé, por un m-momento, que me quería” dijo. “Yo... p-pensé que sus p-palabras eran ciertas” aseguró. “C-confié en ella más q-que en nadie. Y... y... mierda” paró, tensando su cuerpo para mantener a ralla las emociones que lo apuñalaban sin compasión. Debía mantener algo de cordura o, sencillamente, iba a enloquecer por completo. “Solo... creí que... p-podía ser feliz” masculló, derrumbándose por completo. Estaba escrito que eso jamás iba a suceder.
I am tired of this place, I hope people change I need time to replace what I gave away…
This is probably the most beautiful photoshoot/video he has ever posted
Troye Sivan in Washington D.C. (x)
kxleem
Los días en Bedford se convirtieron en un auténtico infierno desde que su vida entera se desmoronó. Nunca había sido el centro de las miradas de esa forma. Claro que la había cagado veces, pero nunca se cruzó la línea tan violentamente. El verdugo, el mártir, tantos puntos de vista como seres ajenos a la historia. Y es que, ¿acaso alguien más que Noelia y él podían conocer sus realidades? ¿Los afectados? Tampoco. Algo que nació tan inocentemente y creó el caos, como un efecto mariposa. Así, el aula de arte se convirtió en su refugio cuando las clases terminaban, lugar donde podía inundarse del humo de su cigarrillo y beber de una vieja petaca que pudo recuperar de las pertenencias de su difunto padre. Y precisamente así se encontraba, sentado en una de las mesas grupales para cuando la puerta principal se abrió. Esperaba una reprimenda o alguna conversación de aquél tipo, mas al no recibirla alzó el mentón. Angel. Lo examinó con la mirada, sin mover un mísero músculo de su rostro y alegrándose de que su corazón no buscara latir con la rapidez que en cualquier otro momento hubiera hecho. ❛ Siéntate. ❜ Le pidió, moviendo una de las sillas de su lado sin demasiada precaución, como indicación de cuál era el lugar preciso que quería que ocupara. Sabía que los demás se estaban comportando como auténticos idiotas con él y Kaleem llevaba demasiado tiempo siéndolo gratuitamente. ❛ La gente no tiene ni idea. ❜ Adelantó, tomando un trago del ya mencionado recuerdo familiar mientras se deshacía de la ceniza de su cigarrillo. Tampoco tenía intención de hablarle de Noelia, ni buscaba volver a los pensamientos que tan frecuentemente habitaba. ❛ El dolor es una mierda. ❜
Sus ojos, siempre curiosos, hicieron contacto visual con los marrones ajenos, aquellos que parecían estar nublados por alguna razón. Frunciendo nuevamente su entrecejo, buscó el motivo, encontrándose con la respuesta casi al instante: el alcohol. Así que... ¿estaba borracho? No podía saberlo y como no podía, los nervios azotaron su cuerpo. ¿Qué si aquel chico no quería su compañía? ¿Qué si se molestaba? Abrazándose a sí mismo, se mantuvo quieto donde estaba, evaluando la situación en cuestión de cortos segundos. “Eh... g-gracias, pero estoy bien aquí” murmuró, mirando más allá del moreno muchacho. “Uhm... No sé a qué te refieres” dijo, apretando las manos bajo sus brazos. No, definitivamente no tenían idea de nada. “Todo es una mierda” se mostró de acuerdo, decidiéndose finalmente a tomar asiento; solo que decidió no hacerlo cerca del joven muchacho, pues conociendo a los inestables muchachos de Bedford, temió ser golpeado otra vez. “Una maldita mierda” farfulló, apoyando en la mesa sus codos para tomar su cabeza, gesto universal que demostraba lo atormentado que estaba con todo lo que pasaba; estaba mental y físicamente cansado. Y moral y sentimentalmente destrozado. Quería que todo acaba de una buena vez por todas y lo dejaran tranquilo. Quería que nada estuviera pasando. “Pero... pero supongo que así son las cosas” volvió hablar, sintiendo como su voz solo se permitía salir en un hilillo casi inaudible.
nbdgianna
“Yo los vi besándose…” soltó tímidamente. No pasaba por alto el haberlos visto felices en una fiesta unas cuantas noches antes ni tampoco el beso de la primera noche en aquella habitación que como cuarto de tortura ahora los albergaba a todos y cada uno de ellos. Sabía que no tenía derecho para hablar de aquel modo de la rubia, pero aquella no era más que su opinión y estaba segura de que la contraria le decía cosas similares a otros. “¿Entonces ya te enteraste?”pregunto mordisqueándose el labio inferior. Había querido contarle todo hacía semanas pero aquel no era su secreto, no era su historia, y aunque no quería que nadie saliera lastimado, ella no tenia ningún derecho a hablar. Por eso había callado aun a sabiendas de que aquel era el mal mayor. “Pero no te deberías poner mal, tómalo como lección de vida… se que es feo y se que duele pero vas a conocer a alguien que te valore, yo lo se…” le dedico una de dulce sonrisa atreviéndose a tomar sus manos entre las propias. “Y tampoco deberías escuchar lo que dicen los demás… Se que no soy tu amiga pero a mi me paso algo parecido… Uno piensa que en las desgracias es cuando todos van a buscar consolarte, pero hay mala gente que te quiere pisotear, a esa gente no la tenes que escuchar porque tiene el alma podrida, llena de cosas feas, esa gente seguro paso por cosas peores pero no supo salir de su hoyo… yo puedo prometer que siempre hay luz al final del túnel…” apago la televisión para concentrarse en su compañero de habitación.
No sabía qué decirle a la muchacha, no sabía si quiera si debía consolarla. Entendía por lo que había pasado y se hacia a la idea de lo mucho que le debió doler la situación. Él, personalmente, se hallaba pasando por una similar, solo que, para su suerte, no los había visto; no quería imaginar qué sería de él si así hubiese sido. “Entonces, no te merece” dijo, hablando en voz baja. “No era el hombre para ti” le aseguró, sintiéndose un poco idiota por sus torpes intentos de levantarle el ánimo. “Sí” respondió después, desviando la mirada hacia la pantalla del televisor sin ver nada en realidad. Sabía que las cosas iban a ser así con respecto al tema, con respecto a lo que pasaba. Sabía que todo aquel que pudiera tener acceso a él le preguntaría lo mismo. “Yo... yo no quiero conocer a nadie, Gia” negó, sintiendo como sus ojos se llenaban de lágrimas. Él quería a Noelia, la quería como nunca antes creyó querer a alguien; estaba enamorado de ella y, por un segundo, creyó que era mutuo. Pero no, solo era una triste fantasía, una pesadilla que ahora lo despertaba para centrarlo de golpe en la realidad. “Es... fácil decirlo, ¿sabes? Pero no es fácil cuando cientos y cientos de ojos te observan y cientos de manos te señalan” replicó. “Estoy cansado, estoy agotado de tener que abandonar una sala porque empiezan las burlas, las especulaciones. ¿Sabías que soy la marica encubierta de Bedford? ¿El cabrón marica? Para todos, para todos” dijo, sintiendo con las lágrimas quemaban sus ojos en la salida de los mismo. “N-no hay l-luz, Gia” tartamudeó, sorbiendo por la nariz mientras lloraba en silencio.
Necesitaba un lugar nuevo donde pudiera refugiarse, donde pudiera encogerse lo suficiente para ser completamente invisible. Porque así era que debía ser, invisible. Completamente transparentes para los ojos curiosos que lo seguían de aquí para allá todos los días. Ya no sabía qué más saldría a relucir sobre su persona, pues creía que todo había sido dicho, pero como bien le había demostrado aquel infernal instituto, cada día algo nuevo podía pasar. Suspirando (lo que hacía con más frecuencia de la acostumbrada) se refugió en una de las aulas más cercanas, ignorando por completo que aquel espacio ya estaba ocupado. Cerrando la puerta detrás de sí, se reclinó contra la misma, cerrando sus ojos para mantener a ralla las incontrolables ganas de sentarse a llorar en alguno de esos pupitres; no podía andar por ahí siendo un mar de lágrimas constantemente. Tomando una honda respiración, de aquellas que debían llenar hasta el último rincón de su cuerpo, irguió el mismo y se enfrentó a la estancia, percatándose de la morena figura que se hallaba ya situada en uno de los asientos. Frunciendo el ceño, detalló más profundamente la figura contraria hasta percatarse de quién se trataba. No era nadie más que Kaleem. Era un chiste de mal gusto. Como bien había entrado, buscó la manera de salir, poco dispuesto a pasar por aquello también. @kxleem
En aquellas circunstancias, Noe estaba tan alterada que habría incluso brincado al sonido de la puerta, pero no lo hizo en esta ocasión. Por más que en su interior hubiera una historia diferente, por fuera luchaba por mostrarse tranquila y dispuesta a hablarlo con calma. Sí que se llevó una sorpresa cuando el ojiazul hubo negado tenerla ya considerada de esa forma. No dijo nada mucho mejor, pero eso era suficiente para levantarle los ánimos a Noe, al menos no creía que fuera una completa perra tanto como ella lo hacía. A pesar de ello, Angel le dejó en claro que no quería hablar acerca de nada. Verdaderamente lucía cansado. Noelia no tenía idea de lo que pudiese estar pasando por su cabeza porque hace días que la evitaba, pero no podía ser nada demasiado bueno teniendo tal aspecto. No buscaba hacerle sentir peor, así que no se movió de su lugar y esperó a que él pudiese tomar una posición cómoda en alguna parte de la habitación. Por su parte, hizo lo mismo. Mucho de ello se debía a que le agotaba bastante estar de pie y no quería tener alguna clase de desmayo gracias a la falta de alimento ¿cómo podría comer en tal situación? Noelia tomó asiento en la silla del escritorio con bastante esfuerzo, dándole la espalda parcialmente. No dijo nada en lo que restó de la hora. También necesitaba pensar y dudó demasiado antes de poder volver a articular palabra. Si esta vez no conseguía arreglar algo, entonces nunca tendría el valor de hacerlo otra vez. “ Mi intención jamás fue hacerte daño. ” Dijo en voz muy baja, desconociendo si se habría quedado dormido para entonces, pero de todas maneras necesitaba desahogarse. “ Sé que resultó siendo todo lo contrario y no sabes cuánto lo siento. Traté de decirte, yo… te advertí que no era buena para ti. ” Le recordó con ojos inexpresivos, mirando al vacío. “ Pero jamás te mentí… jamás… fingí sentir algo que no sentía. Todo era real y sabía que iba a arruinarlo, así que siento haberlo hecho. ” No pudo terminar aquella frase sin que su voz se rompiera, en respuesta al humedecimiento de sus párpados. “ De verdad me importas. De verdad te quiero. Pero también lo quiero a él. Y no sé qué hacer con todo esto, está matándome. ” Una vez más, solo en presencia de Angel había dicho lo que verdaderamente sentía, sin poner algún filtro o retén a sus palabras. “ Antes dijiste que habías hecho todo porque yo lo valía… ¿todavía piensas de la misma forma? ”
Soltó todo el aire que sus pulmones se habían negado a dejar libre, dirigiéndose hacia la cama que estaba debajo de la suya para sentarse en ella, apoyando sus codos en sus rodillas y su cabeza entre sus manos, perdiendo entre su oscuro cabello sus delgados dedos. Una vez más, como otros días, su cabeza comenzó a latir, haciéndole crear una mueca de dolor que se encontró cubierta por sus antebrazos. Había creído que, después de todo, al menos podría saltarse la parte que estaba viviendo ahora, pero al parecer, como siempre le pasaba, las cosas había salido al revés y ahora se hallaba escuchando las pobres excusas que podía ofrecerle la rubia. “Claro, no te preocupes” murmuró. “Porque es sencillo, ¿verdad? Yo le avisé al idiota de Angel que no era buena, él ya sabe, hagamos de esto una mierda” masculló, sin siquiera darle entonación a su voz tras dejar salir las palabras. Ésta, sencillamente, era plana y sin vida. “Perdóname si no puedo creerte, Noelia, pero así están las cosas” volvió hablar, manteniendo su cabeza sujeta para no perderla en aquella destructiva conversación. “¿Sabes qué es lo peor de todo? Que... maldición, en un principio te creí. Me abrí a ti como nunca me había abierto a nadie... Te conté tantas cosas... Y tú... y tú solo sonreías para luego encontrarte con Kaleem. Yo... yo... Mierda” graznó, tirando un poco de sus cabellos en total desesperación; no iba a poder hacer aquello. Y, por si no fuera suficiente, las siguientes palabras del fémina calaron en él como la lluvia cala en los cuerpos calientes; como los cuchillos perforan la tierna carne. Y entonces ahí supo, supo de verdad, que nada valía la pena; estaba perdido. Jadeando, llevó una mano a su pecho en reacción al dolor que comenzó a sentir en éste, haciéndolo doblarse para que fuera más ameno o un poco más soportable. Lo quería... todos sus temores estaban siendo confirmados. Lo quería... Malditamente lo quería. Gimiendo, mordió su labio inferior, perforando éste con sus caninos hasta sentir el sabor metálico de la sangre navegar en su lengua. “¿Lo...l-lo...lo q-quie-eres?” Repitió, sintiendo como las compuertas de sus ojos eran abiertas y éstas dejaban en libertad una mar de lágrimas que corrieron en su camino de perderse en la blusa de ojiceleste. “Entonces... entonces y-ya no hay más que d-decir” susurró, colocándose en pie al mismo tiempo que limpiaba su rostro. “Ya no hay nada de qué hablar” añadió, ignorando por completo la última pregunta que había sido dicha por la muchacha.
@angelkuznetsov || Todos lo sabían ya. Noelia jamás había tenido la intención de ocultarselo, incluso le había dicho de frente en una ocasión, pero el tema era algo en lo que nunca ahondaron. ¿Por qué? principalmente se debía a que la rubia no sabía como hablar de ello, su relación con Kaleem jamás había tenido cimientos y era bastante complicada de explicar, si es que se le podía referir a aquello como una relación, ya que jamás formalizaron nada. Sin embargo, no podía ir por allí con la consciencia de que la noticia habría llegado a los oídos de Angel sin cuidado y posiblemente con las peores palabras para describirla. Esperó alrededor de media hora en la habitación, sabía que llegaría en cualquier momento y al encontrarse vacía, tendrían un tiempo a solas para hablar. No pasó demasiado antes de que esto se cumpliera y la chica se levantara inmediatamente de su cama para recibirle, más no pudo dar ningún paso en su dirección. Hubo un tenso momento de silencio antes de que finalmente se decidiera a hablar. “ Sé que debes verme con la persona más despreciable en la faz de la Tierra y es porque lo soy… ” Murmuró, sosteniéndose con nerviosismo del borde de la cama. “ Pero antes de que me mandes al diablo, quería responder cualquier pregunta que tengas para hacerme que no hayas podido antes… te diré toda la verdad. ”
Estaba exhausto, tan exhausto que creía poder dormir si se lo proponía. Así que ¿por qué no ir directamente a la habitación? Eso, además, le serviría para saltarse a las personas que lo miraban, lo señalaban y murmuraban cosas tras él pasar. Eso también lo tenía cansado, pues los demás estudiantes lo miraban como si fuera un perro echado a la calle. A veces con tristeza y otras tantas con burla; era agotador. Suspirando, talló sus apagados, hinchados y ojerosos ojos para luego abrir la puerta de la habitación, esperando no encontrar a nadie dentro de ella. Pero esperaba demasiado, como siempre y ese fue su mayor error. La había estado evitando todos los días después de enterarse de lo que pasaba, llevaba días incluso llegando tarde a “dormir” para no tener que encontrarla. Solo en la privacidad de su cabeza la invocaba con fuerza, llamándola y recordando para sentirse un poquito peor que el día anterior. Clavando los ojos en ella por una fracción de segundo, entró con su rostro inexpresivo, cerrando tras de sí la puerta (quizá con demasiada fuerza). “No, no lo eres” negó, lazando su mochila en su cama. “Solo... no voy a tener esta conversación contigo” dijo, parándose tan lejos de ella como le fuera posible. “Y no, gracias. No quiero saber nada más. No quiero... ya no...” mordió su labio, tratando de ordenar sus pensamientos. “Solo... solo quiero descansar” casi suplicó, sintiendo como todas aquellas noches en vela comenzaban a pasarle factura.
olivia-garay
“¿Tan mal estás para no abrazarme?” Preguntó preocupada, dirigiendo sus oscuros marrones a los zafiros ajenos. El solo verlo de aquella manera le rompía el corazón, y las ganas de hablar con Noelia para hacerle saber que tomaría venganza se apoderaban de ella, sin embargo, no le diría nada a su hermano, pues sabía que él se opondría ante su idea.“¿Quieres hablar de ello?” Estúpida pregunta, era obvio que la respuesta sería negativa. Aunque no sabía mucho de corazones roto ( pues el único que había logrado romperle fue su padre ), se esforzaría al máximo para darle algún consejo que le sirviera.“Bueno, esto prueba claramente que somos Kuznetsov y que no tenemos suerte en el amor. Igual, ¿Quién necesita amor cuando tienes alcohol?” Trató de elevarle un poco el ánimo con una mala broma, volviendo su mirada al frente. ¿Acaso la familia Kuznetsov contaba con esa mala suerte de que, al fin que encontraban a alguien, salían dañados? ¿Era una maldición? ¿O simplemente era coincidencia? Porque sí ambos se ponían a pensar se darían cuenta de que su madre lo encontró, pero también salió dañada. ¿Acaso había algo en ellos? No, bah en Olivia sí pero en Angel no. ¡Era un amor de persona! ¿Con que necesidad de dañarlo? “En realidad te cité aquí porque el colectivo me dejó en la esquina.” Le contestó encogiéndose un poco de hombros. Justo el colectivo la dejó en la esquina y solamente tuvo que caminar como diez pasos para encontrar el bar. No quería seguir caminando por el frío que hacía. Además, eran las doce de la noche, no caminaría sola por las calles de Gran Bretaña a esa hora. Quedó sorprendida al escuchar el pedido del argentino, ¿Tequila? ¿Su hermano quería emborracharse? Porque sí la respuesta era afirmativa, Olivia también lo haría ( aunque no podía, rompería las reglas solamente para beber con él. No era común que él bebería ). “¿Nos puede dar cuatro shots de Vodka, por favor? Y una cerveza, gracias.” Pidió al bartender mientras el mismo servía los shots de tequila.“Después podemos salir a bailar, o como quieras.” Propuso sonriendo a medias, para luego beber de un solo trago su bebida. Segundos después, agarró la otra copa chica de Vodka y lo bebió de un solo trago, ignorando todo el ardor que los mismos provocaban.“Tú pagarás, ¿cierto?” Quiso saber ya que ella había olvidado su dinero, solo tenía la tarjeta de crédito. Y si bien podría pagar con eso, tendría que mostrar su verdadero DNI y ya estarían en graves problemas.
“Estoy en la mierda” respondió, apretando su mandíbula con fuerza. Si pudieran salir músculos ahí como salían en los brazos, tendría la mandíbula más ejercitada del mundo. “No, Oli. No quiero hablar de eso... por ahora” contestó, luchando con sus ganas de reventar ahí mismo sin importarle nada. Pero no, no podía. Debía sobreponerse a eso, debía hacerle ver a las personas que no estaba mal; a fin de cuentas, a nadie le importaba. “Nadie, nadie necesita amor” dijo, pero era mentira. Él necesitaba amor, su hermana necesitaba amor, todo en el mundo lo necesitaba. Él solo quería, por una vez en la vida, sentir que alguien le quería, que no era reemplazable y que valía la pena. Pero una vez más la vida (y las personas) le habían demostrado una y otra vez que no había nada más sencillo que reemplazarlo; siempre el segundo, oculto en las sombras. Cerrando sus manos en puños, clavó sus dientes en su labio inferior, reprimiendo dentro de sí las ganas que tenía de echarse a llorar como un niño pequeño. “¿Por qué no has usado un taxi, morenita?” Preguntó, observándola por el rabillo de su ojo antes de tomar su segundo shot de tequila y vaciarlo con rapidez, volviendo a ignorar la quemazón que eso causó en sus vías respiratorias; estaba ardiendo, pero eso estaba bien. Le hacia sentir bien. “¿Esto va en serio? ¿Vamos a emborracharnos?” Cuestionó después, observando a su hermana de frente con sus ojos azules abiertos de par en par. Sería la primera vez que haría aquello y nada lo tranquilizaba y le sentaba tan bien en aquellos momentos que fuera hacerlo con su hermana. “Nunca he salido a bailar, pero esta bien. Esta noche es nuestra” le aseguró, tomando el nuevo shot que yacía frente a sí. “Esta noche es de los hermanos Kuznetsov” murmuró, tomando el segundo shot de vodka para empujarlo a su boca, tragando el líquido sin pensar y sin ponerse a meditar sobre la locura que estaba por cometer. No le importaba nada, nada mientras pudiera olvidar aunque solo fuera por una noche. “Yo pago” asintió, dispuesto a correr con los gastos aquella noche. A fin de cuentas, nunca pasaba.
nbdgianna
“Las noticias, estaba viendo una comedia romántica pero tuve que cambiarla…” respondió con algo de tristeza mientras esperaba que el presentador repitiera la noticia respecto al pequeño hijo de su ex. “La vida me enseño que al final las buenas nunca ganan sino que se quedan en su habitación comiendo” quizás estaba siendo algo dramática con sus comentarios pero era su mecanismo de defensa para no demostrar como verdaderamente se sentía por dentro. “Pero en fin…” suspiro “¿Ves ese moreno de ahí? Es mi ex, y me siento fatal porque siempre le ando deseando el mal a el y a la perra de su novia por lo que me hicieron pero nunca espere que eso afectara al hijo… si existe un Dios entonces no entiendo como siempre se las agarra con los más inocentes cuando hay mucha zorra y mucho perro dando vueltas por ahí.” reflexiono volteándose a ve al ojiazul. “Se que es muy de la nada pero… Angel, ¿Que hay entre vos y Noelia? Digo, los vi y parece como si sintieras algo por ella… deberías cuidarte, Noelia no es buena…” no podía decirle la verdad pues eso sería traicionar a su mejor amigo, pero tampoco permitiría que aquella aventura afectara al joven como la estaba afectando a ella, si aun estaba a tiempo de huir de todo tipo de sentimiento por la rubia, entonces lo alertaría a riesgo de ganarse a la rubia como enemiga.
“Ugh, comedias románticas” masculló, haciendo una mueca con sus labios de completo desagrado. “Pero eso está genial, ¿no? Así no tienen la necesidad de terminar con algún idiota” comentó, aunque ni siquiera estaba teniendo idea de lo que su boca soltaba al hablar. Estaba en ese estado en el que su lengua no iba en la misma sintonía que su cerebro. “Gia...” murmuró, frunciendo el ceño mientras escuchaba sus palabras, sintiendo su corazón estrecharse ante su propia situación. Apretando su mandíbula, clavó sus obres en la televisión, viendo sin ver lo que se desarrollaba en ella. No quería llegar a ese bendito tema, pero como debía de suponer en su camino a la habitación seguramente la gente lo veía como el completo cabrón estúpido de Noelia. “¿Qué hay entre nosotros? Nada, Gia. No hay nada” respondió entre sus dientes apretados. “Noelia no es buena...” repitió y, bajando la mirada al piso, soltó un bufido cargado de ironía. “Es muy tarde para cuidarme de ella, Gianna. Ya está hecho” dijo, tragando en seco para deshacer el nudo de emociones que ocupaba su garganta. Sabía de lo fallos que había tenido la rubia, sabía lo mucho que la había cagado, pero aun así, aun con todo eso, él sabía que no era maña. No, Noelia no era mala.
olivia-garay
¿Cuánto minutos esperó la argentina? ¿Veinte, cuarenta? No sabía, pero sí estaba segura de que no sería una buena noticia debido almensaje que había recibido. Tenía un mal presentimiento y no estaba lista para que le dieran otra mala noticia. ¿Es que acaso el mal quería apoderarse de su vida? Sus pensamientos se esfumaron al escuchar aquel acento, aquella voz que podría reconocer hasta con los ojos cerrados. Giró su cabeza al ver su hermano, y alzó sus brazos al aire para atrapar a su hermano en un amoroso abrazo como lo hacían siempre, aunque esta vez, no sucedió. Su expresión se tornó seria ante aquella reacción de su hermano. Claramente algo no estaba bien, nada bien. “¿No piensas abrazarme?”Preguntó confundida, aún con sus brazos elevados.“Muy bien, esto es muy raro proviniendo de ti.” Agregó, bajando sus brazos y sentándose derecha, sin quitarle la vista de encima. El solo ver los zafiros ajenos podía saber que no estaba bien. “¿Corazón roto?” Fue lo primero que se le vino a la mente. Había escuchado ciertos rumores de que Noelia estaba con Kaleem y había dejado a su hermano por él. No sabía sí creer o no, pero en ese momento, quería creer que solamente era otro de esos rumores estúpidos que la gente inventaba.“Sí la respuesta es afirmativa, anda preparando ese hígado.”
Sabía que viniendo de él no corresponder a un abrazo era como un delito, pero aquel día le daba igual si su hermana se ofendía por ello o, si quiera, se molestaba. Su humor no estaba para abrazos, mucho menos para fingir una sonrisa que, a fin de cuentas, jamás aparecería; ni porque fuera forzada. “No tengo ganas de abrazos” se limitó a decir, encogiendo los hombros para restarle total importancia. Pero fueron las siguientes palabras de su pariente las que crisparon sus facciones y lo hicieron echarse para atrás. ¿Corazón roto? Otra vez esa destructiva pregunta. “Corazón roto...” repitió, probando las palabras en sus labios para darse cuenta que solo dejaban un mal sabor de boca. “¿Preparando? Pensé que para eso me habías citado aquí. No hay nada que preparar” respondió finalmente, alzando una de sus manos para llamar la atención del bartender. “Dos shots de tequila, por favor” pidió, sin siquiera saber qué demonios era esa clase de bebida. Solo sabía que era alcohol, que en las películas lo usaban y que era fuerte. Él necesitaba cosas fuertes. Al ver su pedido preparado y listo frente a sí, tomó las dos mini copas pasándole una a su hermano por la barra y quedándose la otra él para ponerla a la altura de sus labios. “Salud” dijo, echando la cabeza hacia atrás para impulsar el líquido dentro de su boca. Aquello quemaba, quemaba como llamas, pero solo quería decir que podía quemar todo lo que estaba atormentándolo. Gruñendo, ni siquiera se detuvo a pensar en su compañía sino que mandó a rellenar su vaso con un movimiento de su mano.
Luego de recibir el whatsapp de su hermano, Olivia se quedó pensando de que hablarían. ¿Hace cuánto que no lo veía? Semanas, y aunque estudiaban en el mismo lugar, sus horarios eran completamente diferentes. Además, la morena había dejado de lado su vida social debido a las cosas que le habían sucedido últimamente, pues varias cosas estaban en cambiando en su vida: algunas cosas se iban y otras ingresaban a su miserable mundo. Ni siquiera se tomó la libertad de responderle el mensaje a Angel, directamente se cambió, se peinó, se maquilló ( como siempre ) y decidió escaparse de Bedford a escondidas, pues sí iban hablar deberían hacerlo fuera del establecimiento, en algún lugar del Reino Unido pues no correría el riesgo de que alguien justo pasara por allí y escuchara algo grande que luego la mayoría ( por no decir todos ) hablarían y arruinarán un poco más la mala reputación de la argentina. Una vez que logró salir del lugar ( había logrado sobornar al guardia de seguridad ), tomó el colectivo para dirigirse al centro del lugar, donde decidió ir a un bar llamado BYOC Brighton y tomar asiento en una mesa para dos ubicado al lado de la ventana. Aunque aquel bar era para mayores de 18 años, la latina contó con la suerte de tener una identificación falsa para salir a clubes y pedir alcohol, aunque este último no estaba en sus planes. Sacó su celular de su bolso y comenzó a teclear rápidamente para decirle a su hermano que se encontraba en BYOC y que allí lo estaría esperando. El hecho de esperar no le molestaba, por lo que tenía su cabeza agachada mientras observaba las pulseras que su tío le había enviado desde Argentina..( @angelkuznetsov )
Estaba anestesiado, mirando sus rodillas sin siquiera poder pensar algo coherente. El mensaje había sido enviado, solo era necesaria una respuesta. Del resto, podía seguir ahí sentado, rodeado de basura y desorden mientras nadie más que él estaba en su habitación. ¿Cómo había sido tan estúpido? ¿Cómo había dejado las barreras tan bajas? Era un completo idiota, un imbécil en potencia. Jadeando, atrapó su cabeza con sus manos, tirando de su cabello en desesperación ante la dolorosa puntada que perforaba su pecho. ¿Así se sentía un “corazón roto”? No quería si quiera tener corazón. Cerrando los ojos, mordiendo su labio inferior, intentó respirar con más calma, sintiendo como su cuerpo al completo se quejaba de eso también. Estaba hecho una mierda. Una maldita mierda. ¿Cuándo es que habían cambiado tanto las cosas? Volviendo a jadear, decidió no responderse. Y fue entonces cuando la ayuda vino de la nada, indicándole que, a fin de cuentas, siempre estaría una persona para él: su hermana. Levantándose de su sitio, tomó su cazadora, colocándosela con rapidez ignorando por completo las nuevas líneas que decoraban su antebrazo. Diez minutos después, con prisa pero aparentando calma, entró en el local que Olivia le había indicado, buscándola con sus obres azules entre la multitud, encontrándola en la barra de espalda a su persona. Suspirando, caminó hacia ella, tomando asiento junto a su figura sin siquiera dedicarle un beso o un acostumbrado abrazo; no quería ningún contacto físico por ahora. “Hola, Oli” saludó, mirándola a los ojos sin atisbo de emociones. Éstas estaban extintas para él, estaba completamente anestesiado.