⚜Hasta el final... y lo que pase después⚜
*Los personajes de esta historia no me pertenecen, solo es una idea que se me ocurrió y quise escribirla por diversión*.
*** CAPÍTULO III ***
Torre de los Titanes
-Entonces, ¿alguna idea de qué es esto, Cyborg?- preguntó Nightwing.
-Según la información que pude recopilar al escanearlo, parece un intento de replicar los tubos boom utilizando tanto tecnología terrestre como alienígena-
-Nada que no suene a Lex Luthor o a la liga de asesinos- comentó Jason.
-Si, al ser un prototipo y utilizar tecnología extraña eso explicaría su inestabilidad, por eso los impactos que recibió lo accionaron y quedó prácticamente fundido-
-¿Hay alguna forma de hacerlo funcionar otra vez?- preguntó Damian.
-Es probable que si, pero necesitaré al menos una hora para averiguarlo y luego determinar la energía adecuada para que funcione y que sea lo suficientemente fuerte como para enviarlos de vuelta-
-Una hora, ¿eh? Bien, suena razonable- asintió Red Hood.
Damian suspiró despacio y asintió también, a estas alturas no podía evitar pensar en Raven, su Raven. ¿Estará bien?¿Cuánto tiempo había pasado en su mundo?
-Bien, hasta entonces pueden ir a entrenar o algo, trabajo mejor si no están observando cada movimiento que hago- no iba a mentir, tener a esos chicos ahí lo ponía nervioso, sobre todo a el muchacho que era prácticamente una copia de Bruce con ojos verdes.
Todos se retiraron del lugar dejando solo a Víctor y, tomándole la palabra, Damian se dirigió a la sala de entrenamiento mientras que Jason prefirió seguir explorando el lugar.
••••••••••••
Mientras el hijo de Batman entrenaba con la espada, algunos de los jóvenes titanes lo observaban desde la puerta. Aún faltaban unos minutos para que se cumpliera el plazo de una hora que había puesto Cyborg.
-Supongo que hay cosas que nunca cambian- argumentó Jaime recordando como su compañero siempre pasa más tiempo del necesario en esa sala.
-Y que lo digas hermano- le siguió Gar.
-Vaya, Damian se ve muy bien en el futuro- comentó distraída Donna.
En ese momento, Robin se apareció tras ellos con la intención de entrenar, pero dadas las circunstancias se limitó a escuchar lo que sus compañeros pensaban de su "Yo" mayor.
-¿Qué? O vamos nena, no se ve tan genial- le dijo Chico Bestia.
-¿Ah no?- lo miró levantando una ceja esperando a que continuara.
-No, es decir, solo míralo; ¿una espada? ¿Acaso viene del siglo pasado? Y ¿qué con ese anticuado cuello de tortuga negro? Además de ese antipático ceño fruncido...-
-¡Ejem!- carraspeó el Damian más joven haciendo voltear a sus compañeros.
-Ahhh, jeje pero a ti te queda bien, Robin- empezó a decir Gar mientras lo rodeaba pegándose a la pared y con expresión nerviosa- Yo eh, acabo de recordar que tenía algo que hacer así que... adiós chicos- terminó de decir y se fué.
El petirrojo lo miró prácticamente correr y luego volteó a ver a sus otros compañeros que tenía expresiones similares a la del chico verde.
-Bueno, nosotros también nos vamos- agregó Jaime y todos se retiraron.
-Tt- Robin conservaba su rostro serio y se disponía a entrar en el salón. No importaba que fuera una versión mayor de él, no le iba a impedir entrenar.
Sin embargo, justo antes de poder poner un pié en el lugar, sintió la energía de un portal abriéndose dentro, sabía perfectamente de quién se trataba y al parecer su versión mayor también.
-Oh, lo siento. Volveré más tarde- dijo Raven al notar la presencia de Damian.
-Puedes quedarte, no me molesta-
-¿Ah no?- preguntó ella.
-No, ¿por qué lo haría? Siempre meditas en absoluto silencio-
-Así que sabes que vengo a meditar aquí. Parece que en tu mundo no soy tan diferente-
-Sí, eso podría decirse- el hombre sonrió levemente al decir esas palabras lo que sorprendió un poco a la demonesa.
Mientras hablaban, Robin no había sido capaz de entrar a la habitación pero tampoco se había movido de su posición. En su lugar ahora había tomado el lugar de sus compañeros observando desde el umbral de manera silenciosa.
-Esa cicatriz en tu mejilla no se ve nada bien- mencionó la amatista viendo el corte certero y algo profundo del ojiverde.
-Si bueno, es solo una cicatriz, estoy acostumbrado a ellas- le resto importancia.
-A tu futura esposa no le agradará que aparezcas en su boda con eso en el rostro- bromeó.
-Suponiendo que llegue a tiempo y no me odie- aunque sabía que ella bromeaba, sus palabras eran completamente en serio. No tenia idea de que era lo que estaba pasando en su mundo ¿ya habría notado su ausencia? ¿Y si piensa que se arrepintió y la dejo plantada o algo parecido?
-Creo que tu situación será algo difícil de explicar, pero al final lo entenderá-
-Eso espero- el mayor se dispuso a volver a su entrenamiento cuando nuevamente la voz de la mitad demonio llamó su atención.
-¿Puedo preguntarte algo?- dijo ella y él asintió.
Curioso, hasta donde recordaba Raven no solía ser tan conversadora, aún así hablar con su versión más joven no le molestaba en lo absoluto.
-¿Cómo es ella?-
-¿Perdón?-
-Tu prometida, ¿cómo es ella?-
Él reconoció el tono de su pregunta, cuando Raven hablaba así era porque de alguna manera algo le inquietaba, como si anticipara una respuesta nada agradable.
-Pues, ella es...-se quedó pensando unos segundos que debieron parecerle eternos a la chica puesto que lo interrumpió antes de poder continuar respondiendo.
-No tienes que decirlo si no deseas, tal vez fue una pregunta incómoda- le dió la espalda lista para crear un portal y salir del lugar. ¿Qué le estaba pasando? ¿Por qué sentía tanta curiosidad de saber con quién se casaría?
-Es la mujer más fuerte que conozco- la voz de Damian detuvo su acción- Es decidida y de carácter fuerte en ocasiones, una... fuerza de la naturaleza. Siempre se preocupa por aquellos a quienes considera su familia, una guerrera excepcional y una verdadera dama-
Raven no supo que más decir ante eso, incluso Robin que continuaba en el umbral se habia sorprendido de las palabras del mayor.
-Ah, co...con mas razón no puedes llegar a tu boda luciendo así, déjame curar esa herida- mencionó la amatista en un intendo de continuar con la conversación.
-Está bien- cedió sin mucho esfuerzo y dejó su espada a un lado.
Luego de esto ella se acercó, pero cuando estuvo a punto de tocar su mejilla el mayor tomó su brazo interceptándola y tomándola por sorpresa.
Robin tomó un batarang y se colocó en posición para arremeter contra el hombre en caso de que quisiera hacer algo extraño.
-Solo no entres mi mente ¿de acuerdo?- dijo él soltando su mano.
-¿Ah? Por supuesto, no lo haré- respondió torpemente, su presencia hasta cierto punto la ponía... nerviosa.
-Bien-
Raven colocó su mano en la mejilla de Damian para curarle, el antiguo Robin se relajó y cerró los ojos ante el contacto, estaba acostumbrado a sentir la magia de la demonesa y aunque sabía que ella no era su Raven, era lo mas cerca de ella que se habia sentido desde que llegaron a ese lugar.
Robin miraba la escena serio, no le agradaba para nada que su compañera estuviera tan cerca de aquel intruso, aunque se tratara de él mismo, la sola idea le causaba repulsión. ¿Qué era esto que sentía? ¿Celos? Probablemente si, pero no podía decirlo con certeza puesto que nunca había experimentado algo parecido por una chica, por esta razón su papel ahora estaba reducido a ser un mero espectador.
Una vez la herida del muchacho había desaparecido, la hija de Trigon estaba por quitar su mano cuando al parpadear de un momento a otro ya no se encontraba en la Torre de los Titanes, sino en un lugar desconocido.
Quiso moverse pero sus pies no reaccionaban, miró rápidamente a su alrededor tratando de reconocer el lugar pero fue en vano, se trataba de un departamento pulcramente limpio y elegante. A los pocos segundos alguien entró por una de las ventanas, con lo oscuro que estaba no podía distinguir si se trataba de alguien conocido o no aunque este pareciera acercarse a ella pasando justo a su lado sin inmutarse.
En ese momento se dió cuenta de que el aparente desconocido no era capaz de notar su presencia. En la oscuridad, vió como él se acercaba a una de las ventanas del lugar, quedando aparentemente anonadado en la luz de la luna, la cual dejaba un poco más al descubierto su silueta, misma que se le hizo bastante familiar.
-Creí haberte dicho que debías descanzar- una voz femenina se hizo presente en la habitación al tiempo en que la luz de la sala se encendía.
Raven trató de identificar a la dueña de esa voz pero aún no se veía rastro de ella en la habitación, al parecer había hablado desde el umbral de una de las puertas que daba al lugar.
-¿Ah si? No lo recuerdo- respondió el hombre volteándose.
La demonesa abrió los ojos con sorpresa al reconocerlo, se trataba de Damian, no su Damian, sino el adulto, el que había irrumpido en la torre hacía apenas unas horas. Llevaba su usual ropa de civil negra con una gabardina encima, ahora que podía verlo era evidente que había tenido un enfrentamiento previo con alguien pues en su rostro había un ligero corte en su mejilla, su gabardina estaba desarreglada y había unas cuantas gotas de sangre sobre ella. Pero ¿por qué estaba viendo esto?¿acaso había entrado a su mente sin querer? ¿su curiosidad inconscientemente hizo que se hallara a si misma viviendo lo que parecía ser un recuerdo del hijo de Batman? Ni siquiera tuvo tiempo de procesarlo cuando la voz femenina volvió a escucharse.
-Ja ja, muy gracioso Wayne- dijo la voz femenina con sarcasmo- Después de tu última misión no volviste muy bien y te ordenaron descanzar. Me descuido unos minutos y ya estás de nuevo en la calles golpeando delincuentes-
-Solo salí a caminar, ellos se cruzaron en mi camino- se excusó el ojiverde.
-Como sea, no saliste tan bien librado, ese corte en tu mejilla no se ve muy bien que digamos-
-Por favor, tú lo dijiste, no estoy en mi mejor condición ahora, dame algo de crédito-
-Eres imposible...- sonaba resignada- Ven aquí, Te curaré eso- se escucharon sus pasos acercarse a él.
La hija de Trigon, en su rol de espectadora, no hacía otra cosa que tratar de entender porqué había terminado en ese lugar. ¿Tanta curiosidad sentía por la vida de aquel extraño?
La sorpresa y confusión en sus ojos no pudo ser mayor cuando reconoció a la dueña de la voz, una mujer de piel pálida, cabellos negros y ojos amatista. ¿Era ella?¡Era ella!.
Rachel Roth, en su versión mayor, se acercaba caminado hacia el menor de los Wayne de manera casi hipnotizante mientras sonreía de manera pícara.
-No es necesa...- el muchacho quiso negarse pero fue interrumpido por un delicado y pálido dedo en sus labios.
-Shhhhh, no hables, sabes las reglas. Si puedo curarte lo haré, sin excepciones ni quejas-
Ante sus palabras el joven esbozó una pequeña sonrisa bajo su dedo y lo apartó de manera delicada.
-Bien, como digas-
Ella le devolvió el gesto con una aonrisa triunfante y posó su mano sobre el corte de su mejilla para curarlo, fueron apenas unos segundos en los que el ex Robin cerró los ojos dejándose llevar por la agradable sensación de su magia en él.
-Listo- dijo ella.
Él abrió los ojos y acercó su rostro hasta que sus frentes se tocaron.
-Gracias, amada- dicho esto tomó con cuidado su rostro y juntó sus labios en un tierno beso.
-¿Raven? ¡Raven! ¿Te encuentras bien?- De repente, todo el recuerdo se desvaneció en un resplandor blanco haciendo que poco a poco volviera su conciencia, sentándose de golpe y hallándose nuevamente en el salón de entrenamiento con un preocupado Robin mirándola.
-¿Robin?- dijo en un susurró.
El joven petirrojo la miró aliviado para luego apuntar con su espada a su Yo mayor.
-¿Qué le hiciste?- demandó serio al hombre que apenas y estaba recobrando el conocimiento.
-Yo diría, que fue un error de cálculo, o una deliberada intromisión- murmuró lo suficientemente fuerte como para que ambos titanes lo escucharan.
La amatista se sonrojó levemente por sus palabras, realmente sí había sido una intromisión, involuntaria, pero una intromisióna su mente a fin de cuentas.
-Yo... me disculpo, no fue mi intención- se excusó.
-Está bien, no podría enojarme contigo de todos modos- respondió el mayor.
Su respuesta la hizo sonreír levemente, algo que Robin notó, ¿qué demonios acababa de pasar? Hace apenas unos segundos vió como ambos se desplomaron al suelo después de que ella lo curara, y ¿ahora solo dicen eso?
Gruñó internamente, esta situación no le agradaba para nada.
-Oye, Demonio. Cyborg nos llama, el maletín está listo, volvemos a casa- Jason se asomó al salón encontrándose con una Raven que miraba al suelo algo ¿avergonzada? no estaba seguro, tampoco es que en esos momentos le importara demasiado, además de dos pares de ojos verdes que lo miraban con fijamente.
-No me cansaré de decir que esto es espeluznante- murmuró para si mismo.
-Bien, voy en seguida- el Damian mayor se levantó rápidamente y buscó ofrecerle la mano a Raven, pero su gesto fue interceptado por Robin, quién se interpuso y la ayudó a levantarse, lo que hizo mucha gracia al mayor.
Los tres salieron de la salón de entrenamiento y se dirigieron a la sala común donde los esperaba el resto del equipo.
-Sobre lo que ví...- empezó a hablar Raven dirigiéndose al mayor, quien al advertir la mirada del joven Robin no hizo más que un gesto con su dedo sobre sus labios susurrando un pequeño shhhh.
-De momento, será nuestro secreto- dijo igualmente en un susurró y ella asintió.
No podía explicarlo, pero se sentía... felíz, muy felíz de haber visto lo que vió.
-Muy bien, lamento la espera, pero finalmente conseguí la fuente de energía perfecta- dijo Cyborg orgulloso cuando estaban todos en la sala.
-¿Y se puede saber cuál es esa fuente de energía?- preguntó Jason.
-Ahora lo verán- respondió el aludido.
Apenas terminó de decir esa tres palabras, otro invitado entró a la habitación.
-¿Flash?- dijeron todos al unísono al ver junto a Víctor a nada más ni nada menos que el velocista escarlata.
-Hola chicos- saludó a todos y detuvo su vista en los hermanos Wayne- Vaya, así que no era broma, este chico es idéntico a Bruce- dijo disimuladamente a Cyborg pero no lo suficiente como para que el ex asesino no los escuchara y los mirara con el, al parecer característico, ceño fruncido de los Wayne.
-Aterradoramente igual a Bruce. Bien, ¿empezamos ya? Le prometí a Iris que llegaría a tiempo a nuestra cita-
Todos asintieron y de inmediato Cyborg empezó a explicar lo que pasaría a continuación, con sensores de movimiento consiguió crear una conexión momentánea entre Flash y el maletín de manera que cuando acceda a la Speed Force esa energía funcione como fuente de poder para el maletín y que puedan volver a su universo.
-Según mis cálculos, corriendo a esta velocidad y durante este lapso de tiempo será más que suficiente para que logren regresar a su mundo- terminó de decir enseñándole los datos respectivos con un holograma.
-Bien, suena fácil. Cuando quieran- dijo Flash mirando a los hermanos, ambos asintieron y de manera rápida se despidieron de quienes habrían sido sus anfitriones.
-Que les vaya bien, hermanitos- dijo Grayson y ellos le devolvieron el gesto- Y Damian, salúdame a mi futura cuñada ¿si?- el aludido asintió. Sin darse cuenta que luego de escuchar esas palabras, Raven se sonrojó levemente al fondo del salón.
-Buen viaje, y que no se les ocurra volver- vociferó Robin.
-Tan encantador como siempre, enano- le respondió Jason- Trata de no causar problemas ni matar a nadie-
-Ya es momento de irnos, gracias por todo y adiós- se despidió Damian.
Dicho esto, los hermanos se alejaron lo suficiente de los titanes por precaución.
Flash empezó a correr y el maletín empezaba a hacer un ruido que daba a entender que Cyborg sin duda tuvo éxito, Damian le dedicó una última mirada a Raven, que se limitó a sonreír tímidamente.
Y con último gesto se despidieron de ese mundo en cuanto el aparato se accionó envolviéndolos en un resplandor blanco.
•••••••••••
-Enano, ¡enano, despierta!-
Jason llamaba a Damian quien luego de escucharlo empezó a abrir los ojos con dificultad, y ahí estaba de nuevo esa molesta sensación de haber sido arrollado por un camión, eso signica que funcionó ¿verdad?
-Tt, ¿qué quieres Todd?- habló mientras se levantaba.
-Será mejor que lo veas tú mismo- el tono de su voz puso en alerta al menor.
De inmediato terminó de incorporarse y observó con detenimiento a su alredor, era una habitación completamente destrozada, llena de polvo y con las ventanas rotas.
-Imposible- dijo atónito- deberíamos estar en la torre de los titanes-
-Esta es la torre de los titanes- habló serio Jason mientras continuaba mirando por la ventana.
-¿Qué? No, eso no puede ser- Damian se acercó a la ventana sin dar crédito a lo que acababa de escuchar, este demacrado lugar no podía ser la torre Titán ¿verdad?.
Desgraciadamente el mayor no mentía, al asomarse a la ventana su hermano corraboró que efectivamente se encontraban en el cuartel general de los jóvenes titanes, o lo que quedaba de él.
-¿Qué demonios pasó aquí? ¿Dónde rayos estamos?-
-No tengo idea, pero lo que es seguro es que seguimos lejos de casa. El problema es que aún no determinamos si se trata del lugar... o del tiempo- Las palabras de Jason lo confundieron aún más.
-¿Qué pretendes decir con eso, Todd?-
-Digo que es más que obvio que los cálculos de Cyborg fallaron en algo por lo que lo primero que hay que hacer es determinar en qué epoca estamos, si se trata de ese mismo mundo... o el nuestro-
-¿El nuestro? No, de ninguna manera este puede ser nuestro mundo, todo estaba perfectamente normal hasta que nos fuimos...-
-¿Cómo puedes asegurar que este no se trata del futuro de nuestro mundo? Esa cosa nos teletransportó al pasado en una dimensión a quien sabe que distancia de nuestra tierra ¿Por qué no podría haber funcionado al revés?-
El hijo de Batman habría querido refutar la teoría del hombre del mechón blanco, pero ciertamente no tenía como, todo esto estaba mal... terriblemente mal.
-Cómo sea, será mejor que lo averiguemos pronto y busquemos a Barry Allen- Damian empezó a caminar para salir de la torre tomando el maletín que nuevamente había perdido todo rastro de energía.
-¿Barry Allen?- preguntó el mayor.
-Sí, pasado o futuro, nuestro mundo o no, necesitamos a Flash para regresar al punto en donde nos quedamos, si algo es seguro es que no debemos entrar en este lugar. Andando-
Jason asintió y ambos salieron de la torre hasta la ciudad, pero no había ni un alma en las calles, tampoco daba la impresión de que hubiera gente dentro de las casas. Un auténtico pueblo fantasma, la sensación les dio escalofríos. Caminaron por horas y no había ni un ser vivo a la vista.
-Maldita sea ¿¡Dónde están todos!? ¿¡Qué demonios es este lugar¡?- gritó frustrado el menor al tiempo en que le daba un golpe a una pared cercana, esperando descargar algo de furia pero fue inútil.
Jason pensó en detenerlo, pero a esas alturas no le quedaba energía ni siquiera para intentarlo.
Luego de descargar algo de furia, no la suficiente al parecer, el hermano menor se volteó en busca del mayor.
-¡Todd, Al suelo!- se abalanzó sobre el susodicho esquivando apenas a una criatura que voló sobre Red Hood, faltó poco para que la criatura le arrancara la cabeza.
-Eso es un...- empezó a decir el mayor y el menor culminó la oración.
-Parademon-
-Esto tiene que ser una maldita broma ¿Darkside está en la Tierra?-
Ambos se pusieron en pose de batalla, no tenían armas, debían pensar con cuidado sus movimientos para lograr darle en alguno de sus puntos débiles antes de caer presas del cansancio.
Con un asalto combinado lograron aturdirlo, pero no fue suficiente para derrotar a la criatura. Sin embargo no tuvieron tiempo de intentar atacarlo nuevamente cuando el sonido de unos helicópteros siendo perseguidos por una horda de aquellas bestias resonaba en el perpetuo silencio de una ciudad sin vida.
Su primer instinto fue ocultarse entre los escombros de un edificio, el parademon paso de ellos centrándo su atención en los helicópteros que aterrizaron en un terreno valdío no muy lejos del lugar.
Los batboys se acercaron de manera sigilosa para descubrir de quién se trataba. Eran nada más y nada menos que la liga de asesinos, todos los guerreros encapuchados de bajaron del lugar para enfrentarse a las criaturas, era fácil deducir que el único propósito de aquel aterrizaje era terminar con los mounstruos antes de que estos los destruyeran junto a los helicópteros.
Damian y Jason miraban escondidos como algunos asesinos caían en batalla y otros dalían victoriosos, se miraron y asintieron, sabían lo que debían hacer, entrar al campo de batalla.
Aprovecharon la situación para escabullirse y tomar las vestimentas de dos de los cadáveres que habían salido disparados en medio del enfrentamiento para de esta manera infiltrarse en la liga y salir de una vez por todas de lo que quedaba de Jump City. Podrá no ser la mejor de las ideas, pero de momento eran el único rastro de civilización del cuál tenían conocimiento, cualquier otro movimiento deberá ser planeado sobre la marcha.
Luego de varios minutos de aquella carnicería, finalmente la liga había logrado acabar con el ejército parademonio, claramente hubo algunas bajas pero el número era aceptable dada su clara desventaja.
Sin perder el tiempo, los encapuchados subían a los respectivos helicópteros para emprender la retirada, entre ellos los hijos del murciélago junto con el maletín cubiero en telas rasgadas que habían recolectado en el campo de batalla, ahora debían esperar para ver qué les depara el cruel destino que parecía haberse ensañado con ellos.
••••••••••••
El viaje fue largo, demasiado largo, pero no era para menos dado que el destino final resultó ser Nanda Parbat, hogar de Ras Al Ghul y la liga de asesinos, el lugar donde Damian pasó casi diez años de su vida y Jason también pasó una parte de la suya.
Esto les ayudó a mezclarse bien entre los asesinos, entrar sin problemas hasta las habitaciones y ocultar el maletín, ahora debían obtener información ¿en qué año se supone que estaban? ¿Se trataba de su mundo? Esperaban que no.
Recorrieron el lugar con la esperanza de encontrar una cara conocida, alguien a quien pudieran cuestionar sin levantar sospechas, o algo que les diera una pista de qué era lo que había pasado.
El silencio sepulcral de esa noche era inquietante, empezaban a odiar en sobremanera ese silencio absoluto que daba la sensación de que el mundo entero estaba vacío.
Fue entonces cuando ese aire de absoluta soledad se interrumpió con una voz femenina que en su momento no lograron identificar.
-¡Los traidores están aquí, acábenlos!- dió la orden y enseguida el sonido de espadas, puños y gritos propios de una pelea hicieron acto de presencia.
Los hijos del murciélago se vieron tentados a asomarse al final del pasillo que daba a la salida de donde provenía aquel barullo. Sin embargo, fueron detenidos por unos pasos marcados y firmes que se escuchaban aproximándose por el lado contrario. Ellos se ocultaron en una de las habitaciones al lado del largo pasillo, la oscuridad no les permitió ver el rostro de la persona que pasaba prácticamente a su lado, apenas y pudieron distinguir que llebaba una armadura de asesino y a su lado caminaba en animal, al parecer un gran perro.
De inmediato, Damian se paralizó, esta escena, este lugar, el había estado aquí antes, estaba seguro. Es más juraría que en cuestión de segundos se escucharía un...
-¡BASTA!- se escuchó un grito que llamó nuevamente al silencio sepulcral, proveniente de la persona del pasillo.
•••••••••••••
Gotham
-Rachel, ¿qué sucede?- preguntó Koriander al ver que nuevamente la demonesa parecía haberse desvanecido por unos segundos.
-Yo... no es nada- trató de tranquilizarla aunque ni ella mismo sabía que era lo que había sucedido.
Ese grito, esa voz, había vuelto a escuchar ese enérgico ¡BASTA! en su cabeza, pero esta vez se sintió como una puñalada de confusión y desesperación. Ciertamente empezaba a preocuparse, sobre todo porque, aunque no supiera explicar la razón, empezaba a preguntarse si Damian estaría bien.
Es decir ¿por qué no lo estaría? Seguramente ahora se encontraba en su departamento preparándose para la ceremonia justo como ella lo estaba haciendo ahora ¿verdad? Claro que sí, debía ser así, no había razón para pensar lo contrario.
Pero entonces ¿qué era esa punzada en su pecho que no dejaba de angustiarla? ¿Qué estaba pasando?
-Ahora vuelvo- se levantó de la silla bajo la mirada preocupada de sus compañeras.
-¿A dónde vas? ¿Está todo bien?- preguntó Terra.
-Sí, todo bien solo... necesito hablar con Damian- mencionó la demonesa quien tomó su telefono, salió de la habitación y marcó rápidamente el número de su prometido.
-Responde por favor- murmuró a su teléfono.
Un tono, dos tonos, tres tonos.... y no hay respuesta.
••••••••••••
Nanda Parbat
-Oye enano ¿que te sucede?- susurró Jason al ver a su hermano con la mirada perdida y sin expresión alguna.
-Me siento extraño... este lugar, yo he estado aquí antes-
-Por supuesto que has estado aquí, viviste en este lugar tus primero años de vida- empezó a decir sin entender la actitud del menor.
-No, me refiero.... esta escena, la he visto, he oído esa voz, he... he visto a esa figura recorrer los pasillos, ese grito también pero... no se que pasa después- continuó diciendo con la mirada perdida.
-Oye me estás asustando, no me importa si esto es una maldita epifanía o una revelación del destino, necesito que vuelvas en ti y te concentres ¿entiendes?-
A pesar de sus palabras, el hijo de Batman continuaba sin reaccionar, como si una parte de él, la más sensata, se hubiera desconectado de su ser dejando a la vista solo la parte que pretendía entender lo que estaba pasando.
Mientras tanto empezaban a escucharlo los pasos de algunas personas regresar por el pasillo, no tenía ni idea de qué había pasado ahí afuera pero tal vez averiguarlo les daría una idea de la situación del mundo, debían moverse ahora.
-De acuerdo, no tenemos tiempo para esto- murmuró Red Hood e inmediatamente lanzó un puñetazo directo a la cara de su hermano menor, dejándolo tendido en el suelo, afortunadamente esta acción de alguna manera hizo que volviera en sí.
-¿Que demonios te pasa, idiota?- dijo el menor llevando su mano a su mejilla y escupía un poco de sangre.
-Era necesario- el aludido se encogió de hombros.
-¿Ah si? Yo te enseñaré lo que es necesario- quizo devolverle el favor y estampar su puño en la cara de su hermano adoptivo pero antes de que este pudiera explicar lo que le había sucedido segundos atrás, nuevamente oyeron como dos personas se acercaban, esta vez se trataba de un hombre y una mujer.
No podían darse el lujo de ignorarlos sin al menos intentar reconocerlos, sigilosamente se acercaron al umbral para escuchar mejor lo que decían.
-Son traidores, cobardes desertores, hay que matarlos inmediatamente- decía la mujer.
-Puede que tengas razón, pero no tengo intenciones de matarlos- respondió el hombre, su voz empezaba a sonar familiar.
-¿Ni siquiera a Superman?-
Luego de esa pregunta se hizo un leve silencio.
-Ni siquiera a él, por ahora-
-Me es difícil comprender tal consideración de tu parte con el hombre que básicamente causó todo esto, ¿es que ya olvidaste como el kriptoniano llevó a toda la liga a una masacre incluyendo a tu padre? ¿Por qué tenerlos aquí, Damian?-
Al escuchar su nombre, los hermanos que se ocultaban en la habitación abrieron los ojos con sorpresa, era demasiado que procesar, ¿Cómo que Superman había sido el causante de todo ese desastre? ¿Por qué Damian había vuelto a la liga? ¿Qué rayos le había pasado a Batman?
-Tengo mis motivos, Shiva, y no son de tu incumbencia. Pero puedo asegurarte que no tienen nada que ver con el bastardo de Krypton-
-Bien, como digas. Pero si hacen algo extraño, no dudaré en acabar con ellos-
Las voces empezaban a alejarse dejando nuevamente solos a los batboys.
Al menos ahora tenían algo de información, a juzgar por el tono de voz de ese Damian, se trataba de un adolescente no mayor a dieciocho años. Lo cual quería decir que seguían en el pasado, entonces, este no era su mundo, así que, o bien era el futuro del mismo mundo al que habían llegado en primer lugar, o se trataba de uno completamente diferente. Sea como sea, ahora debían rezar porque Flash no haya estado en la masacre que acababan de mencionar.
-Acaso escuché mal, o Lady Shiva acaba de decir que la Liga de la Justicia terminó siendo llevada a una masacre, incluyendo a...-
-No, no es posible, él no puede... ellos no pueden estar muertos- lo frenó Damian.
Jason entendía lo que sentía su hermano menor, era difícil imaginar un mundo donde muchas de las personas que conoce están muertas, en su propio mundo ambos habían perdido a muchas personas pero esto, era un escenario desolador, que no dejaba espacio para ningún rastro de esperanza más que encontrar a Flash, y eso era lo único a lo que podían aferrarse.
-Pues muertos o no, solo nos queda rogar que Flash no haya estado involucrado en ese desastroso escenario, o no habrá forma de volver-
Las palabras de Jason lo regresaron a su realidad, no importaba lo que pasara en ese mundo, su prioridad era volver al suyo.
-Tienes razón, será mejor que vayamos a investigar-
El mayor asintió a su comentario y salieron de la habitación, necesitaban recolectar toda la información que pudieran.
Ya que estaban encubiertos, optaron por separarse para cubrir más terreno.
Así, mientras Jason revisaba las celdas del lugar, Damian observaba en las habitaciones, tal vez Flash había llegado a ese lugar con Superman. Pero ciertamente, ninguno estaba preparado para lo que estaban a punto de ver.
La mayoría de celdas estaban vacías, pero había una que llamó la atención de Jason, puesto que por la pequeña reja pudo distinguir una figura conocida.
-¿Dick?- llamó a su hermano al reconocerlo aunque este estuviera de espaldas y portando una camisa de fuerza- ¿Qué esto? ¿Por qué estás aquí?- continuó tratando de llamar su atención pero Nightwing parecía no escucharlo.
Red Hood abrió la puerta sin pensarlo mucho, pero apenas y puso un pie adentro escuchó los gruñidos del primer Robin quien se giró y corrió frenéticamente hasta él dejando a la vista un rostro deformado por la locura.
-¿Pero qué carajos?- cerró rápidamente la puerta antes de que pudiera acercarse lo suficiente como para arrancarle el rostro o algo parecido.
A través de la reja, continuó mirando atónito a Dick Grayson, o lo que quedaba de él.
-Esto no puede estar pasando...- murmuró para si mismo.
Mientras tanto, Damian llegaba la única habitación iluminada del lugar.
Observando, consiguió reconocer a Jhon Constantine, el demonio Etrigan, un Superman que se veía extraño, es decir, tenía los ojos verdes ¿qué se supone que significa eso?. Y en el otro lado de la habitación, una figura femenina que conocía muy bien, pero que en ese momento lucía tan frágil.
-Raven...- susurró para si mismo con un tono de preocupación, ella se veía bastante mal, derrotada y débil, incluso su magia no funcionaba igual, pudo sentirlo, pero era ella, era Raven.
Pudo ver como ella a pesar de estar dormida se movía en aquella cama como si tuviera una horrible pesadilla. Sintió la necesidad de entrar para tranquilizarla, de protegerla, pero no podía exponerse y además tuvo que moverse para ocultarse puesto que otra figura conocida se acercaba al lugar, se trataba de la versión más joven de él mismo que se asomó al umbral de la puerta, como había previsto, llevaba puesta una armadura parecida a la que usaba cuando era niño y vivía ahí. En su rostro también podía vislumbrar ira, resentimiento y sobre todo, dolor. Pero todo eso se esfumó de su rostro al ver a la demonesa, todo atisbo de cualquier cosa que no fuera preocupación por ella se esfumó de su persona.
Ahora tenía sentido lo que el mayor le había escuchado decir en su conversación con Lady Shiva, dijo que tenía sus razones para no matar a los aparentes traidores, ella era esa razón.
Sin pensarlo mucho, el nieto de Ras Al Ghul entró a la habitación.
-¿Hay alguna forma de curarla?- preguntó a Constantine al ver la expresión de dolor de su compañera.
-Si sacas a Trigon, si, claro que si- respondió el Nigromante.
-Pero eso destruiría el mundo- dijo frustrado, se sentó con cuidado al lado de su compañera al tiempo en que colocaba delicadamente una mano en su hombro para despertarla.
-¿Pudiste descanzar?- le dijo, y al contrario de las otras veces que su Yo futuro lo había escuchado a hablar desde que llegaron, su voz sonaba suave, calmada y comprensiva, como solo podía ser tratándose de ella.
Todavía no entendía que era lo que había pasado, pero la escena que acababa de espectar le daba cierta tranquilidad, al menos, aún en todo este caos que no alcanzaba a comprender, ellos estaban juntos.
Alcanzó a escuchar que su versión mas joven les iba a mostrar algo, así que procuró alejarse para mantener una distancia prudencial. Los siguió de manera sigilosa hasa que en una intercepción la demonesa miró atrás, como si hubiera advertido su presencia, y por una fracción de segundo sus miradas se cruzaron. Esto desconcertó al ex Robin haciendo que frenara su paso y se ocultara en una habitación aleatoria ¿lo habrá reconocido? Bueno, de cualquier forma no tuvo mucho tiempo de preocuparse por eso.
-Oye tú ¿Qué crees que estás haciendo? Sabes que no se les permite entrar en esta área a menos que el líder dé la orden- Lady Shiva apareció tras de él apuntándolo con su katana, podía sentir claramente el filo de esta rozando su espalda, un movimiento en falso y estará muerto, y si lo descubren, el escenario tampoco parece muy alentador .
"Maldita sea" pensó el hijo de Batman mientras trataba de idear un plan para salir vivo de esa situación.
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Gracias por leer 💕.











