Fue lo que se sintió,
la chispa breve,
el espejismo necesario
para recordarme
que aún sé respirar.
Mis intenciones
no eran para que quisieras,
ni quererte;
eras un suave souvenir,
un impulso,
una ráfaga de aire
entre hojas secas.
Y aunque no debería,
a veces espero
un mensaje,
un eco,
un manifiesto de que fui
infusión,
un recuerdo breve,
un sabor que se queda,
Y luego... sonrió frente a lo absurdo.
Es una locura pensar
que me desafiaste a una revolución,
que dejaste encendida
con tan pocas palabras,
trazaste
un antes
y un después.
Aprecié tu honestidad,
tu descaro,
la forma en que tu ser
me enseñó
sin pretenderlo.
Te guardo
en la lista blanca,
como recuerdo limpio,
como prueba de la naturaleza,
como algo breve
que también fue verdad.
Y me quedaré
con la dulzura que resistió,
con el mañana que aún me espera,
con el calor tibio
de un recuerdo que no hiere.













