Las clases parecían algo mas que una simple escusa para no querer ver el rostro de aquel cuyos labios pudo sentir sobre los suyos. Frente a todo el mundo resolvía algunos ejercicios de trigonométria, la única cosa de las matemáticas que le agradaba mas que nada, debido a la facilidad que llevaba, solo formulas y un poco de sentido común, con la tisa en las manos, contorneaba la silueta de los números y de las letras que requería aquel problema, mientras lo hacia su mente divagaba a universos estratosfericos, donde el recuerdo de unos labios se hacían presentes, termino de hacer lo que estaba haciendo y paso a su lugar optando por el silencio y solo por oír los cuchicheos de algunas chicas haciendo que se sintiera solo un poco menos imbécil que ellas.
La clase continuo, tras la aprobación del profesor ante su ejercicio que mas por seguro iría en el examen, y ensoñada….la florecilla blanca escuchaba con los ojos cerrados el dulce canto del viento meciendo las hojas de los arboles, como si de una balada se tratase, hoy no traía sus audífonos así que no podía jugar un rato en la PSP, no podía hoy si quiera perderse aunque fuese solo un poco en ese mundo que anhelaba con cada segundo que no estaba presente
¿Una adicción? Quizá…pero la historia dictamino lo que el corazón siempre callo, y embelesada por el arrullo de la balada del viento, poso su barbilla en la palma de su mano, quedando poco a poco dormida…
Ella era victima de un cansancio fuera de lo común, un cansancio emocional que le dictaba cuando debía guardar sus fuerzas y cuando no. El sonido de la chicharra le hizo despertar, percatándose de que el salón estaba mas que vació…nadie le despertó
Salio de ahí con pasos cortos y un manga entre los brazos, mientras que cruzando el inmenso pasillo, podía sentir la soledad que le aquejaba hace tres años, que le carcomía antes de conocerla…y que le subyugaba en lagrimas cada noche ahora…. Miro la densidad de las personas que le rodeaban, solo eran como pequeñas montañas que se movían a su alrededor y que simplemente le ignoraban….pero hubo una entre las tantas que no lo hizo, y alzando la mirada a esos ojos verdes, su corazón vio la posibilidad de salirse de control
— Vince… — su nombre se deslizo como miel caliente en una taza de te frió, saboreando el dulzor de su nombre, un sonrojo evidente pero mínimo hizo acto de presencia por sus mejillas, y aclarado que el nombre del chico le encantaba, bajo la mirada pasado por detrás algunos mechones de su cabello desarreglado y corto — B-Buenos d-días — susurro mas que nerviosa por tenerlo delante suya, y cuando supo que debía actuar naturalmente, levanto la mirada y le sonrió
— ¿Que clase tuviste? Te ves algo cansado ¿estas bien? — comenzó a preguntarle para entrar en conversación ya que el silencio…era su peor enemigo….