—¿Te molestaría darme una mano?— Detiene en seco a la persona que caminaba por uno de los patios del campus, atención propia más enfocada al grupo de estudiantes de baile que le esperaban atrás en vez de la silueta en la que posa su mano. —O tu cuerpo entero, más bien.— Confiesa, una risa abandonando sus labios antes de buscar la mirada ajena. —Mi usual compañero de baile me falló hoy, y tengo a todos mis alumnos en pareja.— Ademán en el cual enfoca al grupo que espera bastante expectante. —Hoy es una clase para principiantes, de salsa. ¿Me ayudarías por un rato?—
El joven se vio frenado por el mayor, al cual no dudó en escuchar, pues aunque había perturbado su rumbo, respetaba las figuras de autoridad como eran los profesores. Escuchó con atención la propuesta el docente, más que escandalizado, viéndose totalmente intrigado por lo que fuera que él necesitaba. —Bueno, no veo por qué no... —el catalán se encogió de hombros, aceptando pues satisfacer la necesidad del hombre. —Le aviso de que no soy muy bueno bailando, pero creo que me iría bien para ligar...







