Estaba aburrido. Malditamente aburrido allí dentro. Cuando tomó la decisión de ingresar, creyó que sería bueno mantenerse oculto en el hospital. Y si, lo era, se trataba de un buen escondite. Pero se olvidó de pensar en lo que haría, además de dormir y comer. Y lo cierto era que no encontraba nada para distraerse. Sus ojos se desviaron hacia alguien que parecía estar dibujando, quedándose tildado observando como lo hacía. —Nada, nada. Dibujas muy bien— comentó. Por un momento sintió ganas de pedirle hojas y papel para hacer algo él también, pero luego lo olvidó.
Sonrió ante el halago y le echó un vistazo a su dibujo, el cual mostraba nada más ni nada menos que el cuerpo desnudo de una mujer--. De seguro te gusta --rió por lo bajo y contempló al muchacho--. Parecer normal, dentro de todo ¿por qué estás metido aquí?













