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@athiarv
22 años.
Tres (EP) Vol.1: +De12Hrs. . Algo más que introspección, vueltas por Caracas, viajes en metro, confusiones, etc. . 18hrs de escritura y una semana de grabación intermitente entre septiembre y octubre de este año, trajeron a flote este pequeño trabajo. . No haré el cuento largo... El disco se cuenta sólo. . LINK EN BIO. .
Mi #Tbt de hoy... data del 2008, con ellos. ♡
... #Altamira #Caracas #Venezuela #3M #Represión #sosvenezuela
27A: Mi Segunda Marcha
Cosas a considerar: Las horas son aproximadas, puede que me salte algún detalle.
Planché mi camisa la noche anterior, mientras cuadraba donde quedarme si algo malo pasaba. Dormí poco, muy nervioso de lo que podía suceder y a su vez, intentando digerir toda la situación del día… hablándole al techo a oscuras. Mi alarma me despertó puntual a las 5:30 de la mañana, estaba todavía exhausto pero tenía un compromiso con mi universidad y conmigo mismo; desayuné una cachapa acompañada con un vaso de jugo y a la par, le comentaba a mi papá que si el Metro me jugaba en contra, no volvería a casa hasta el día siguiente, él aceptó la idea, con la condición de que fuese mi plan “Z” (el último a considerar). Mientras terminaba de arreglar mi bolso (Agua, franela, sweatter, un libro y un cuaderno), trataba de calmar mi continua taquicardia viendo Cartoon Network, como si fuese un día común y corriente. Me despedí de mi viejo con un abrazo quién poco antes me dijo “Tú no eres una persona muy religiosa que digamos y madrugas para ir a una misa”, luego mientras abría la puerta se escuchaba entre las paredes su voz diciendo “Te cuidas, mantente en contacto, no andes solo, etc”; Salí del edificio…y de nuevo, estuve pendiente de que uno de los perros callejeros no se enamorara de mí, ya estaba bastante tenso, me rehusaba a rebasar ese límite ya impuesto por mí mismo. 6:20 de la mañana, ya en la calle, dirección al subterráneo… parecía un día más, los “pacos” en la estación, la gente en su vaivén y yo… bueno, escuchando “Humble” de Kendrick Lamar, pero no me sentía como de costumbre al escuchar esa canción, puesto que me llenaba de ira, la cantaba lo más callado posible, si era posible doblaba la canción, esta la escuché como 9 veces en todo el viaje en Metro, el cual… fue bastante tranquilo, o esa fue la impresión que yo tuve. Llegué a La California y caminé como siempre a la parada del transporte, la camioneta arrancó quizá con la mitad de los puestos llenos, me senté al final y durante la media hora de viaje por mi mente solo pasaba esta frase: “hace una semana (creo) dije que tenía un miedo indescriptible a las manifestaciones y hoy, me dirijo hacia una… ¿Venciste la cobardía, o qué es esto que te está moviendo?”. esto iba y venía cual yoyo, cada vez causando más intriga en mí.
Cuando mi teléfono se aproxima a las 7:40 de la mañana, ya estaba entrando a la universidad, bajé de la camioneta en la primera parada y me dispuse a caminar hasta los bancos que están en la biblioteca, frente al Samán… así pasó un buen rato hablando con cada persona que se acercaba a saludarme. Pasan los minutos y con ellos aumenta progresivamente la cantidad de personas en el campus. Como a las 8:30 empieza realmente el homenaje a Juan Pablo, con unas palabras del rector, también de Carlos Ocariz e izando nuestro tricolor hasta el tope y la bandera unimetana hasta la mitad de sus respectivas astas. La misa estaba programada para las 11 de la mañana, mientras llegaba esa hora, bebí la mitad de mi agua, hablé con más personas y observaba cómo poco a poco llegaban más personas a posarse bajo las sombra del Samán. En ese momento tal vez ya había hablado por tlf 3 veces con mi papá.
A la hora de la misa, era increíble la cantidad de personas que estaban en el campus, primera vez en 3 años que lo veo tan lleno… esto ya que otras universidades de la capital y algunos personajes de la escena política actual de Venezuela se hicieron presentes. Pero sin importar la cantidad de ruido que se pudiese percibir, el vacío que en ese mismo lugar se sentía era proporcional al que diariamente me aterra y lucho por exterminar. No soy muy fan de las ceremonias de este tipo, pero esta fue diferente… Bastante íntima, sentida, a pesar de las circunstancias que le dieron lugar, me agradó. Desde hace una buena cantidad de años tengo la extraña manía de sentirme culpable cada vez que veo personas llorar y hoy no fue la excepción, mientras me preparaba para entonar el himno de la Unimet en su arreglo coral con algunos de mis compañeros del orfeón para cerrar el acto, veía frente a mí a una joven peliroja que había visto 2 cursos conmigo (o más), que aplaudía con gran timidez, mientras las lágrimas luego de ser despedidas por sus ojos claros, corrían por sus mejillas hasta caer en su ropa o en la flor que resguardaba entre sus manos, en 2 ocasiones nos miramos fijamente y entre su silencio, sentía que su mirada me gritaba; posteriormente una niña como de 8-9 años se sentó a llorar con ella. Yo ya estaba bastante conmovido por el acto, pero esa escena que me permití detallar fue el detonante máximo de la culpabilidad.
Luego de ello, se hicieron unas ofrendas (flores, pancartas, etc) y empezó la movilización desde la universidad hasta el lugar en donde Juan fue asesinado. Llamé a mi padre nuevamente para decirle que todo ya había acabado, que iba a la marcha y que… Había dejado la cédula en la casa (pensaba tenerla encima), más no sabía el lugar exacto (pero cargaba el resto de mis documentos), él de nuevo me repitió lo que me dijo en la mañana y me regañó por no tener la cédula. Salí con 2 personas que rápidamente me abandonaron o bueno, realmente yo las dejé puesto que parecían tener un cohete en el culo y yo no sirvo para andar apurado… así que conseguí otro grupo de gente que conocía y allí me quedé, ellos eran igual o más lentos que yo. Las piernas me temblaban un poco cada cierto tiempo, el corazón se me quería salir del pecho mientras nos acercabamos a la salida de la universidad, pero la compañía cercana y el ambiente tan sereno que se respiraba me calmó poco a poco. Algunos carros y camionetas de padres, estudiantes y profesores, se prestaron para trancar el tránsito y permitirnos tomar la calle con confianza, teníamos 3 de los 4 carriles de la autopista, faltaba uno, pero los carros pasaban bruscamente dificultando la toma del mismo, hasta que dos motorizados que iban pasando, se solidarizaron atravesando sus vehículos en el carril que nos faltaba y diciendo algo como “Pasa menor, muévela”, no faltaron dos pedidas para apoderarnos de ese espacio, la policía de Sucre no tardó en hacer acto de presencia, pero no para reprimir, todo lo contrario, se unió a nosotros y nos escoltó. Puede que para la 1:15 de la tarde ya estuviésemos a la altura de Petare.
La energía era indescriptible, ya que no solo venía por parte de la manifestación, sino que también era recibida por personas (señor@s y ancianos) del barrio que ondeaban sus banderas, obreros dejaban lo que estaban haciendo para ver lo que sucedía, niños que a través de las rejas de su colegio saludaban, conductores que detenían su vehículo por tomarse unos minutos para observarnos y aplaudir, otros tocaban sus claxon a la par que gritaban a toda voz “¡Fuerza muchachos!, ¡Los queremos!, ¡Estamos con ustedes!” y uno que otro grababa con su móvil.
Nos acercabamos a La California cuando el reloj estaba cerca de marcar las 2 de la tarde, llamé a el pana con quién me podía quedar en caso de cualquier cosa, para que me informara sobre las estaciones del metro cerradas (de existir), según él no había ninguna, pero la duda todavía existía, pensaba en abandonar la marcha bastante temprano, hasta que vi la estación de metro correspondiente al lugar abierta, allí pensé “si esta está abierta, puede que la siguiente también, fuerza Carlos, sigue adelante”, hablar pajita en el camino con las personas con que andaba era entretenido, la policía seguía respaldando nuestros pasos y la mayoría de las personas respetaban nuestra manifestación pacífica, pero si alguno pretendía abusar con su vehículo (motos en su mayoría), uno o dos Polisucre hacían acto de presencia para evitar algún problema y también bajar los humos de la persona en cuestión. En el camino me encontré con una tía, que desde ese momento empezó a monitorear mi desplazamiento, el cual no era muy amplio, puesto que me encontraba casi al final de la movilización. Para ese momento yo ya no tenía agua, pero el grupo con el que estaba me auxiliaba con un trago cada cierto rato, el hambre empezó a tocar la puerta pero era bastante soportable siempre y cuando tuviese algo líquido para ingerir. Cuando nos empezamos a adentrar a Los Cortijos, un montón de gente aprovechó los puestos de comida y panaderías para hacer vacas y comprar algo de beber o también de forma individual era vista la compra, el punto es que esos vendedores tuvieron bastantes ventas.
Yo empezaba a pensar en gastar lo poco que tenía en la cuenta para comer o tomar algo, pero luego pensaba en que si estaba al final de la manifestación y me detenía a comprar algo iba a terminar solo ¡y me rehusaba a eso! así que aguanté mis ganas y seguí, las piernas ya me estaban molestando y aunque podía seguir caminando, regresaba a mí la idea de parar e irme a casa en la próxima estación del Metro que pudiera observar… pero nuevamente se borró esa idea de mi cabeza, la estación estaba abierta y adicionalmente la energía externa se hacía presente, aplausos de las personas, señoras mayores con lágrimas en los ojos pero con un ánimo asombroso, personas ondeando sus banderas desde sus apartamentos, restaurantes se vaciaban porque los consumidores salían a ver lo que estábamos haciendo, muchos de ellos con sonrisas llenas de esperanza, entre otros pequeños detalles que me permití ver mientras caminábamos hacia nuestro objetivo, Altamira. Entre semáforo y semáforo se buscaba la forma de compactarnos para evitar rezagados y de igual manera, respetar el tráfico de las otras vías que no estaban tomadas por nosotros, eramos algo así como un gran carro humano.
Desde el comienzo, el sol era terrible y yo que no necesito mucho esfuerzo para sudar, parecía un grifo, me quité la camisa negra y me puse la franela que había empacado, todo se volvió un poco más fresco, el camino por delante todavía era largo. Al llegar a Los Dos Caminos, la idea de renunciar e ir a casa ni se atrevió a tocar la puerta, pero allí ya había tomado la decisión de comprar algo para matar la sed que cada vez hacía de mi saliva algo más pesado de tragar, compré un helado bastante económico (400 Bs) que calmó mi sed y también aplacó un poco el hambre, tomando en cuenta que sólo tenía 900 Bs encima, me convencí de que la necesidad me llevó a hacer una de las mejores inversiones que he hecho en mi vida… literalmente (si, soy una miérda para el ahorro y abstinencia de fondos) aunque la misma duró 5 minutos como mucho. Eran como las 2:30 para ese momento, ya podía ver a mi derecha el Millenium Mall y el Skatepark de la zona, mientras que a mi izquierda se empezaba a visualizar el Parque Miranda. Mis intentos de alejarme del final de la manifestación fueron inútiles, más tardaba tratando de adelantar personas, que volviendo a mi punto inicial, esto me causó demasiada gracia… las primeras 5 veces, luego mandé todo a la verga y me quedé entre los últimos con mi grupo.
15 minutos después de haber comprado el helado… me antojé de otro y vi al mismo tipo que me vendió el primero, abarrotado de gente, cuando logré alcanzarlo, por suerte todavía le quedaban 3 y pude adquirir otro. Lo empecé a comer a la par que me encontraba con otros panas a los que les ofrecí sin mucho problema del helado ya que estaban igual o más cansados que yo. Parque Miranda, quizá el reloj de mi teléfono marcaba las 3:20 de la tarde, la estación del subterráneo también estaba abierta, pero ya estaba tan cerca del final que ya tenía pensado terminar lo que empecé. La caminata seguía, 10 o 20 minutos luego, comenzamos a patear las calles de Altamira, en uno de sus primeros semáforos nos detuvimos, la gente externa nos veía como héroes, aplaudiendo, dando ánimos… entre nosotros también existía esa energía que nos permitía aplaudirnos y seguir adelante. 2 semáforos antes de llegar, mis piernas me dolían, temblaban.... pensaba nuevamente en renunciar, volví a detallar mi alrededor y me tragué mi cansancio una vez más, la meta estaba cerca y el único apoyo que necesitaba en ese preciso momento… se llamaba UNIMET, por lo que grité hacia mis adentros “¡Vamos no joda!” y seguí dando pasos cortos, pero con una extensa determinación. En ese momento me di cuenta de que ya había encontrado respuesta para la pregunta que me había hecho en la camioneta cuando me dirigía a la universidad: Soy una persona miedosa, siempre lo he sido, pero tengo una fuerza de voluntad que si se pudiese desprender de mí, sería como mi guardaespaldas… por eso estoy aquí, a casi nada de lograr el objetivo luego de tanto temor.
Una que otra persona quizá se esté preguntando ¿dónde está la represión, las bombas, etc?, para su información, no las hubo, nunca. Los Polisucre se transformaron en Polichacao y en un abrir y cerrar de ojos, la plaza Altamira estaba ante nuestros ojos. En este preciso momento ocurrió algo que para mí pareció ser cosa del destino, luego de un viaje de casi 10 Km con un sol inclemente sobre nosotros, este decidió esconderse y permitir que unas delicadas gotas de lluvia hicieran acto de presencia, como una especie de recompensa luego de una ardua travesía. Los aplausos se hicieron presentes nuevamente mientras que muy cerca de nosotros habían muchas señoras mayores con lentes de sol puestos para que no se pudieran observar sus ojos rojizos mientras las lágrimas se desprendían de sus lagrimales. Ese fue otro momento emotivo para mí… y cantar el Himno Nacional bajo la lluvia, me hizo un nudo en la garganta, parecía una escena digna de película.
La caminata concluía al dar una vuelta por la zona en donde a Juan se le había arrebatado la vida. En la primera esquina nos recibió un cura, sinceramente no sé que dijo, hablaba muy bajo y el audio no era muy bueno, luego habló una señora de la radio (según mi tía) que exclamó desde sus entrañas con una voz temblorosa “¡Muchachos no están solos, los estudiantes no están solos, Juan somos todos…” esto provocó en mí un escalofrío bastante fuerte. Se hizo una cadena humana y nos dirigimos a la segunda esquina, en esta no hubieron palabras de nadie, pero si un señor disfrazado de… ¿La Parca? con una pancarta que decía muy claramente con letras mayúsculas “La dictadura de Maduro es MUERTE”, otro escalofrío para el récord. Tercera esquina, silencio absoluto, estábamos muy cerca del sitio en donde nuestro compañero había caído, hubieron palabras muy conmovedoras por parte de dirigentes estudiantiles, las cuales terminaron con el grito de guerra ¡Estudiantes! y su respectivo acompañante de aplausos en repetidas ocasiones. En ese tramo me había despedido del grupo y me quedé con mi tía, ambos sólo teníamos el desayuno en el estómago (y los helados, en mi caso), unas compañeras de ella, se apiadaron de nuestra hambruna dándole un Cocosette y a mí un Doritos (el cual devoré como si hubiese tenido 4 días sin comer).
Decidimos volver a casa como a las 5:30, estábamos abruptamente cansados, pero yo tenía una sensación extraña entre alegría y tristeza que me distraía de a ratos. Ya en el metro, no pudimos sentarnos… mis piernas estaban tan agotadas que debía mantenerlas sin flexionar puesto que si lo hacía sin estar agarrado de algo, estaba seguro de que iba a parar en el piso. El viaje no fue muy relevante de regreso, al llegar a casa, mi papá me abrió la puerta y me abrazó… poco atrás vino mi hermana con una cara entre alegría y temor al verme, ella me abrazó como si hubiese tenido meses sin verme, de vaina llora. Minutos luego, por fin pude almorzar y posteriormente empezar a escribir lo que actualmente lees.
Estoy bastante claro de que el día no fue muy alegre que digamos, que el motivo que nos llevó a salir a las calles también hizo que salieran lágrimas, también que mucha gente encontrase sentimientos que no pensaba tener… y lo que es más importante aún, se diera cuenta que aunque lo nieguen, la casa de estudios está en ellos, todo lo que pase en ella de una manera u otra les afecta. Ese día más que nunca vi el sentido de pertenencia que tanto me gusta ver, en los ojos de tanta gente… pero, a mí en lo particular me gustaría verlo todos los días, sin importar el clima, condiciones, etc.
Hasta las situaciones más tristes nos dejan pequeñas cosas para sonreír y agradecer, sólo hace falta abrir un poco los ojos y detallar tu alrededor… incluso a veces, hasta debes salir de tu zona de confort.
Este post está dedicado a la memoria de Juan Pablo Pernalete Llovera, que en paz descanse.
Athia Caulfield
(Redactado entre el 27 y 28 de abril del 2017)
Palabras de un Peculiar Venezolano
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Podría suponer que ya sabes mi nombre, pero si no es el caso, mi nombre es Carlos, tengo 21 años… soy venezolano pero quizá con unas fallas de fábrica, así como también soy de esa generación que no ha conocido otro gobierno, pero desea que futuras generaciones puedan ver un país en donde un color no defina su pensamiento, ni les haga despreciar a otras personas por no compartir una idea.
Ayer fue 19 de abril, un día especial en mi país (proclamación de la independencia, y sí, lo tuve que buscar por Internet, no soy bueno para las fechas y soy patético en historia) , pero hoy tomó otro camino, tal vez no muy distante del original, Un pueblo enardecido por la injusticia que padece desde hace unos años, sale a la calle con esa carisma que le caracteriza. Un pueblo que al ver que la tierra que le dio vida, familia, risas, etc. viene desde el comienzo del siglo XXI padeciendo de un cáncer que ni la medicina más costosa puede curar y que si no hace algo pronto puede que el país que conocieron sólo quede en la memoria de todos sus habitantes y en los libros de historia (si no es que este mismo cáncer muta con alzheimer y se va todo a la mierda) decide ya no buscar medicinas para curarla ya que prefiere convertirse en un cardumen de glóbulos blancos y emprender una ardua batalla contra ese virus y arriesgarlo todo por sanar a plenitud a esa dama que es madre verdadera de muchos pero que está tan llena de amor… que no pone peros cuando alguien quiere que ella le adopte.
Desde mis ojos que en incontables ocasiones observan con la mirada inocente de un infante, pero que también a veces juzgan como un adulto mayor, Venezuela es todo lo que necesito para ser feliz, no exagero. Me ha dado tanto… familia, amigos, educación, arte, pensamiento propio, una infancia que a pesar de ser muy humilde, no la cambiaría por nada, lecciones de vida y… 21 años en el lugar que más amo de lo poco que conozco del país, Caracas.
Por más abstraido que sea… se me hace imposible no admirar lo que esconden las calles de la capital, las señoras mayores viendo novelas reales asomadas en un balcón, los abuelos contándole a sus nietos historias de una Venezuela más joven, niños exhibiendo su gran inocencia sacándole risas a sus padres con cualquier ocurrencia, la caballerosidad de un hombre que a primera vista parece que va a robar a alguien cuando realmente quiere ayudar a un ciego a cruzar la calle, mujeres que mediante la sencillez de su rostro te alegran el día con una sonrisa, las aves cantando “Gloria al Bravo Pueblo” a su manera, entre millones de cosas más. ¿De verdad crees que este país no tiene cosas bellas? Yo siento que vivo en la obra de arte natural más hermosa que jamás se ha creado. Pero hay que destacar algo, con el pasar de los años cada vez es más complejo lograr admirarla, porque se le ha hecho tanto daño que parece un contrato engañoso con la diferencia de que las partes buenas están escritas con letra pequeña y entre las líneas grotescas del día a día.
La situación actual del país nos ha vuelto animales, instinto antes que razón, ley del más fuerte… es triste llegar a un punto en donde le puedes llegar a tener miedo a tu mestizaje, ya que por un maldito pedazo de pan, pueden acabar con la vida de un venezolano… ¿es algo sensato, una vida por un pan? tener alimento, llenará el vacío en tu estómago por unas horas, pero quitar una vida inocente, generará múltiples vacíos en personas que quizá conozcas, quizá no… ¡Pero son vidas a fin de cuentas! y si hay algún creyente por allí, ni Dios tiene derecho de tomar vidas a conveniencia ¡Nadie tiene autoridad para ello! Pero sé que no tienen la culpa de una mala gestión, porque confiar en los demás es algo que nos hace seres humanos, entes que de una manera u otra necesitan comunicarse, necesitan algo en qué creer ¿o si son culpables? Por tropezar con la misma piedra en reiteradas ocasiones.
Aquí donde estoy, solo he marchado 1 vez en mi vida, el año pasado… fue una experiencia bastante grata que me permitió comprobar que cuando muchas personas tienen un mismo propósito, las necesidades diarias, problemas personales, inseguridad, entre muchos otros aspectos rutinarios del venezolano se ven opacados bajo ese grito silencioso de paz, dignidad, solidaridad, humildad y fe que se escucha a través de los pasos dados al recorrer las calles. Pero es triste que esa sensación de seguridad dure sólo horas o un día como mucho.
Aquí donde estoy, hay algo que en los últimos 3 años me han criticado y no dudo que tú también lo hagas… Jamás he ejercido mi derecho al voto, siquiera estoy inscrito en el CNE, ya que nunca encontré un momento para registrarme y no porque sea una persona muy ocupada, si no porque paso demasiado tiempo distraído y cuando recordaba que debía hacerlo ya era muy tarde (desde los 18).
Me gustaría poderles expresar lo mucho que el corazón me grita “¡Sal, defiende con los tuyos eso que tanto amas!” pero a su vez la mente susurra “¿Qué vas a estar defendiendo tú si le tienes miedo a todo? Eres incapaz de meterle una patada a un perro que ya te ha intentado agredir 2 veces, teniendo éxito 1 de esas veces. Te tiembla la voz y las piernas cuando estás asustado, eres un cagado”. Yo estoy muy claro de esto último, jamás he levantado un dedo para hacer daño a una persona, jamás he peleado con mis puños… Porque creo que las palabras son más letales y adicionalmente me han servido bastante bien a lo largo de mi vida. “Controlar mis impulsos violentos” ha sido en algunos casos de gran ayuda, evitando que empuje a gente abusadora a los rieles del metro, por ejemplo. Aún así el corazón siempre ha jugado un papel más protagónico en mis días, de allí que sea tan sentimental y termine haciendo pendejadas con toda la mejor intención para luego terminar desecho, deprimido y con las tablas en la cabeza. Al ver las imágenes de la represión militar, de los caídos, agredidos y de esa sed de justicia que permitía a los manifestantes seguir, mis ganas de llorar eran evidentes… tal vez por sentirme inútil al sentir que no puedo enfrentar mis miedos… o tal vez por esa adrenalina que me corría por el cuerpo al ver como un país se voltea contra el gobierno porque les robó todo, desde la comida… hasta la justicia.
Este mandato aceleró lo inevitable, la falta de medicinas que sufre el país, me quitó a mi madre hace poco más de 9 meses a raíz de eso a diario me esfuerzo en cada pequeña cosa que hago y busco ser lo más correcto posible (aunque esa palabra actualmente sea de lo más ambigua) para colaborar con mi país así sea con pequeños gestos que se van uniendo para a futuro hacer una pequeña gran acción… Soy de esas personas que aunque no tiene los recursos, tampoco sueña con irse de Venezuela para buscar un mejor futuro, tampoco he puesto los pies en otro país que no sea este… Evidentemente afuera hay mejores estructuras, mejores economías, pero creo que es porque a esta tierra no le han dado la oportunidad de mostrar su verdadero potencial. Y si llego a irme del país, no será por mucho tiempo… quizá conocer lugares nuevos con mi familia o para estudiar y volver con una mentalidad más clara para aportar nuevas ideas a mi país y verlo en mejor condición, porque como dice una amiga de la universidad “Mejor es posible”. Pero eso sería lo único que me alejaría de Venezuela.
A esto añado que mi papá en sus años de juventud encabezó varias manifestaciones y desde su experiencia, como padre siempre ha intentado mantenerme a mí y a mi hermana lejos del peligro. Pero él está delicado de salud en algunos aspectos y creo que un susto por parte mía al andar metido en esas situaciones no le ayude mucho.
Hay personas que salen a la calle en una manifestación y regresan a casa diciendo “Perdóname Venezuela, te he fallado” y a mi parecer, no tienen nada de qué excusarse cuando tuvieron las bolas de hacer algo… A diferencia de mí que escribo esto mientras siguen existiendo protestas afuera, mientras siguen gritando las calles de mí país, mientras que la cordura del mismo no hace que jueguen más sucio que los militares. Sé que para ese momento no falta mucho, pero trato de no imaginarlo.
Para variar, seguro obviaré muchas cosas que quise mencionar pero por alguno que otro motivo las pasé por alto y lo más probable es que las recuerde cuando esto esté publicado.
Venezuela, yo te amo, así no te conozca toda… A veces siento que no te merezco por varias cosas que mencioné arriba, pero me niego a renunciar a ti. Perdóname.
(Escrito entre el 19 y 20 de abril del 2017)
Hoy mi #Tbt es dedicado a esta foto que tome en el Rap Latino Fest 3. Un mural realizado por @romanokskermok el cual llamó mi atención desde que entré al recinto del evento. Esta misma fotografía me permitió establecer contacto con Romanok por primera y única vez (hasta la fecha) ya que fue su foto preferida de las tantas que le hicieron a su obra; adicionalmente fue parte de la galería que uso #ElNacional para su artículo sobre el RLF3 #RapLatino #Graffiti #Romanok #Hiphop #RLF
Esto me hizo la noche, sinceramente... (ATH)ia (C)aulfield logo. Cortesía del hermanito @maxcasalex3 #Athia #Caulfield #Logo #Minimalist #illustration #rap
Ser "fancy" de vez en cuando, no está de más. -Arroz en jugo de espinaca. -Fajitas de carne. -Tajadas. -Ensalada de berro, lechuga, tomate y cebolla. #Food #Lunch #Salad #Rice #Comida #Arroz #Espinaca #Ensalada #Almuerzo #Tasty #Meat #cooking
1100=12 #Circuit #Protoboard #Binary #Electronic #cable #Microchips #Led
No eyes. #Athia #Selfie #3d #distortion #Cold
No eyes. #Athia #Selfie #3d #distortion #Cold
Cómo no amarte... cómo no verte de lunes a viernes y perderme en tus ramas, en tu vejez, en lo que representas. Resguardado bajo tus hojas, con quien sabe cuántas personas más... aprendiendo de lo que viaja en la brisa, tiritando cuando te cubre la neblina, ahogando tus penas en el cigarrillo que te tiene como fumador pasivo... pero eres constante como un padre y amas a cada errante estudiante como si fuese un fruto que de ti ha emergido, como si fuese un ave que en ti posó su nido... es evidente que esperas la grandeza de tus hijos, así como luego de que mi viaje haya concluido, llevar tu mensaje de serenidad siempre conmigo. #Unimet #Saman #tree #caracas #venezuela #Cold #Paz #poesia #green
Dead man. #Selfie #me #Athia #blackandwhite
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Whatsamara negro?! #Selfie #Me #Athia #etnies #unimet #Shoe #vox
¡¿Tú qué ves?! #Turtle #animals #photography #wild #nature #tortuga #naturaleza