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@aturnvr
Abandoned house, alcohol and confessions.
{ @missself-sufficient }
—Bah, que los están timando esas son puras mentiras. Nadie murió en la casa abandonada ¿Por qué pondrían alcohol y comida si fuera así? No sean tontos— Como era de esperarse Angela se encontraba en medio de ese grupo de ebrios y además gallinas, burlándose de las tontas historias que estos relataban respecto a la casa abandonada. Si, estaba ebria razón por la que su necedad se veía disparada a la estratosfera. —Se los probare, grupo de miedosos. — Sentencio en caminándose sin más a los terrenos fuera del festival. La casa se encontraba sumida en un silencio casi sepulcral, extraño puesto que la ex ravenclaw podría haber jurado y perjurado que para este punto de la noche, la casa estaría infestada por adolescentes llenos de hormonas y alcohol, mucho alcohol. —Oh gran asesino en masas, sal de donde quiera que estés ¡Yo te invoco!— risas salían de sus labios mientras intentaba completar la oración. El hecho era, que no le molestaba estar sola sobre todo si tenía la compañía del alcohol. El cual abundaba gracias a la cobardía de los asistentes. Ni un minuto había pasado, cuando esta ya se encontraba cargándose de alcohol una vez más. Cuando los pasos aproximándose la pusieron alerta. El cuerpo de Angela se tenso y el agarre de su vaso se hizo más fuerte. Fuera quien fuera se llevaría una gran paliza por si quiera intentar asustarle. Un segundo, dos y su puño salió disparado deteniéndose a escasos centímetros de su mejor amigo — ¡Por Merlín Lucy, estuve a punto de tener un ataque al corazón!
&.AURORA:
Era el segundo vaso de la noche, pero no sentía indicios de mareo o malestar en su organismo. La pelirroja se caracterizaba por aprovechar al máximo todos los momentos que se le presentaban, y aquella fiesta no iba a ser la excepción. Aún esperaba ver a la cumpleañera y darle el regalo que traía escondido en el bolso. No conocía mucho a Dorcas, pero había accedido de buena gana a ir a su fiesta. Estaba sentada en un taburete frente a una barra de uno de los pequeños bares del festival. Después de beber tenía pensado ir a bailar, o encontrar a alguien conocido y poder entablar conversación y reunir a más conocidos. El ardor que le producía el alcohol de la bebida al bajar por su garganta ya era menos notable, por lo que beber el líquido no le costaba mucho. Aquel tenía un sabor a crema y fresa en particular. Un sabor algo extraño, pero que le gustaba, especialmente por la fresa. Visualizó a una persona conocida, e hizo un breve movimiento con la cabeza a modo de saludo, dejando ver una sonrisa al apartar el vaso de sus labios. –¿Te apetece uno? – preguntó alzando el vaso. –El sabor no te decepcionará. – dijo, alzando una de sus cejas con ademán divertido.
¡¿De quien había sido la maldita idea de cargar a Angela y hacerla beber de un barril, al estilo de los muggles?! No tenía idea y aunque en un principio había querido matarlo, ahora simplemente andaba por ahí con un semblante feliz en el rostro a causa de la cantidad de alcohol ingerido. Solo esperaba no terminar dormida en el suelo como en muchas de esas tantas fiestas en Hogwarts. Creyó reconocer a la pelirroja en el momento en que esta se presento frente a ella, pero rápidamente llego a la conclusión de que estaba en un error y justo a tiempo, porque estaba a punto de cambiarle el nombre a Lily, Zoe, Gladys, Pucey ¡Joder por que había tantas pelirrojas en la ciudad! — ¿Tiene alcohol? Porque es un hecho de que si tiene alcohol no me decepcionara —respondió en un tono alegre, antes de atreverse a tomar el vaso de la pelirroja para darle una probada. — Tienes razón… — ¿Cuál era su nombre? Mierda, pero si ella podía jurar que le conocía. —Tu amiga… del alma.
&.BARBARA:
Con unas copas de más en el cuerpo se sentía animada. “Una copa más no me hará daño” pensó, y algo mareada pidió otra bebida. Apoyando su cuerpo sobre la vitrina, para recibir el trago, no se percató de que su vestido azul, ceñido al cuerpo, subió hasta llegar a su trasero. En su muslo derecho tenía tatuada una cruz. Mientras esperaba que la atendieran notó que alguien tenía la mirada fija sobre el dibujo - es adhesivo, ¿ves? - le dijo a la persona, mientras despegaba la cruz, suavemente de su pierna.
Su cuenta se detuvo en el vaso numero 5 ¿O era el 7 o quizá 9? ¡Bah a quien le importaba! Angela estaba entera y pobre de aquel que se atreviera a contradecirle, si estando sobria era necia, con el alcohol recorriendo su sistema. NECEDAD seria su primer nombre, segundo y apellido.
Un poco mareada se dirigió de vuelta a la barra, donde le esperaba su nuevo mejor amigo. El cantinero cuyo nombre no recordaba pero le había dicho un par de veces. —¡Eh mejor amigo! — exclamo, levantando ambas manos en un ademan exagerado, —sírveme más de lo que sea que esté tomando. — El menudo cuerpo de la bruja, se posiciono de la misma forma que la rubia que hasta ese momento no había notado, de no ser por ese llamativo tatuaje, —¡De ninguna manera! — expreso, acuclillándose para tocar lo que hace un momento le había parecido un tatuaje. —Pero si es tan real.
Zoey Deutch
&.RISSE:
La rubia asintió con la cabeza al escuchar su pregunta. Por Merlín, ¡claro que se enfadarían! ¿Y si lo contaban a la prensa o algo así? Sabía que estaba comenzando a dramatizar, pero en aquel momento no podía pensar de otra forma. Estaba meditando en esto, sopesando que a lo mejor lo tendría que decir en voz alta también pues la morena no lo había percibido. En aquel momento escuchó un fuerte estruendo.— Correcto. —Respondió echando a correr. Ya no había vuelta a atrás. Daba igual en lo que estuviera pensando hace unos segundos, eso ya no importaba. Ahora tendrían que huir de las muchachas, las cuales estaban haciendo un intento de perseguirlas, y de las autoridades de aquella librería.— Como nos pillen nos meteremos en un buen lío. —Afirmó mientras seguía corriendo, intentando salir de allí. De pronto, Risse observó la puerta. Estaba a unos escasos metros de ellas dos. Miró hacia atrás. Las muchachas parecían venir lejos. Era perfecto, casi lo tenían… Hasta que una trabajadora del lugar se puso frente a la puerta. Al parecer no quería dejar salir a nadie. Lo bueno era que todavía no había visto a las chicas, con lo cual podían ir por otra parte o engañarla.— ¿Y ahora qué hacemos?
No tenia que ni decirlo, sabía muy bien que se metería en un lio de niveles catastróficos si eran atrapadas. Aunque siempre había querido hacer ese hechizo y bombarda, pero bomdarda seguramente le hubiera asegurado una suite presidencial en Azkaban. «Lo lograremos, lo lograremos» ya casi podía escucharse cantando victoria y dejando escapar esa risa histérica que mantenía bien aprisionada en su pecho. Pero como siempre le han dicho, cantar victoria era atraer la mala suerte y Angela la había atraído con el pensamiento. —Y-yo — balbuceo sin dar una respuesta concreta. «¡Ja y así quieres ser auror, ¿cuándo ni si quiera puedes resolver un problema con rapidez?!» recriminaba su cerebro, el cual seguramente se regodeaba ante su fallo en lugar de formular una buena solucion. — ¡Lo tengo!, aunque no es una solución muy honrada que digamos— admitió, sin más, —solo sigamos caminando y luzcamos asustadas— indicio, mientras se aproximaban a la mujer de la puerta.« ¡Merlín que algo de la mentirosa de Sketeer se me haya pegado!» imploro mentalmente y así comenzó su actuación, — ¡Fueron esas chicas locas, del fondo! Ellas lo iniciaron todo. Estaban enojadas por no sé qué y una de ellas se desquito con el pobre librero ¿verdad?— exclamo intentado parecer atemorizada. Técnicamente no estaba mintiendo, ellas en realidad lo habían iniciado todo al hostigar a la pobre rubia.
&.DORIS:
Al fin había llegado uno de sus días favoritos del año ¡Su cumpleaños! Yel cumplir dieciocho era algo muy importante tanto en el mundo muggle como enel mágico por lo que había decidido festejar como nunca antes en su vida. Despuésde pasar gran parte del día con su familia (lo que le dio dolor de cabeza) alfin pudo salir con sus amistades que la habían llevado de bar en bar por lo queahora en este donde era muy parecido a un pub ya estaba bastante ebria lo que queríadecir que era más alegre de lo normal y claro mucho más urgida.
Estaba en la pista de baile dando vueltas mientras reía cuando miro quecerca de la barra alguien estaba sentado por lo que se acercó sin dejar debailar. — ¡Vamos levanta tu trasero de la butaca y baila conmigo! —grito sonriendo para después darle un sorbo a la botella en susmanos.
Las piernas de Angela demandaban una pausa, tras horas yhoras de moverse en la pista de baile. Bien, quizá no fueron horas pero esostacones nuevos la estaban martirizando desde su llegada. Las gotas de alcohol se acababan y como buenasamaritana se había ofrecido a ir por más con tal de tener un par de minutos enun como asiento en la barra. No insistió en primera instancia por la atención delmozo, pues no tenía ni prisa en regresar. —¿Qué? — Pregunto sin comprender las palabras de la rubiapor el escándalo de la música —no, no no, oh mierda— exclamocuando por fin logro sacarla de su asiento, —bien pero tendrás que darme deesto si quieres que sobreviva— repuso, arrebatando la botella para darleun pequeño trago.
&.COCO:
Ow…¿mucha cafeína?, con razón, creo que necesitaré otro, no sé como haces para no morir en el intento de tomarlo hasta el fondo.–dijo Coco, bromista arrugando su nariz ante el siguiente trago, no, no podría con él, mucha azúcar más doble ración de cafeína, seguro que no conseguía dormir hoy.–C-c-reo que pediré otro, lo siento Turner, soy muy debilucha.–anunció esperando no dañar los sentimientos de la chica.
—Fácil es porquecomo lo que prepara Lucy Karoonda, básicamente me ha eliminado las papilasgustativas — respondió en un tono divertido, pero verdadero. Su mejoramiga podía ser una virtuosa del quidditch pero era casi tan desastrosa en la cocina como lo eraella. No había alimento que Angela no quemara. — bah, claro que no. Lo mismo decían de mi y estoy segura de que puedo derribar a ese grandulon sin derramar ni una gota de sudor. — y como siempre, termino alardeando sobre sus grandes habilidades sin si quiera darse cuenta, — ¿Tu estas haciendo temblar el vaso de cafe?, por que si no es así. Creo que definitivamente debes alejarte de ese cafe.
&.ELLIE:
Esa mañana despertó sin náuseas, finalmente, después de varias semanas, pero había un problema más grande. El embarazo comenzaba a notarse. No podía ocultar aquello por más tiempo. Tenía un par de vestidos que la ayudarían a ocultar su vientre, pero estaba decidida a decirle a sus padres de una vez por todas. Se vistió rápidamente para bajar a desayunar con sus padres para salir al centro comercial. Aún tenía dinero ahorrado de su cumpleaños. Si iba a gastarlo en algo, mejor que fuera en el bebé. Después de todo, ella sola se haría cargo del pequeño o pequeña. Baptiste no había hecho más que reírse de la situación, y aunque una parte de ella aún lo extrañaba, debía decidir no solo lo que era mejor para ella, sino para el bebé también.
Un corto viaje en autobús la llevó al centro de Londres, donde se encontraban la mayoría de las tiendas. Decidió entrar primero a una tienda departamental que solía visitar con sus padres. Fue directo a la sección de bebés, donde eligió un par de prendas de colores neutros, pues aún no sabía si tendría un niño o una niña.
— Disculpa, ¿Podrías alcanzarme esa camiseta? — Pidió, a la persona junto a ella. Ellie no era muy alta y no podía alcanzar algunas cosas. Usaría su varita si no se encontrara en una tienda muggle. No deseaba meterse en problemas.
Una semana, solo una semana separaba a la bruja de la libertad. En una semana podría dejar su trabajo de niñera para unirse a la academia de Aurores y dejar todas esas rabietas, pataleos y bromas infantiles atrás. Debía admitir que el trabajo no fue tan malo y los niños no eran insufribles como juzgó, pero por el momento dejaría todas las cosas de la maternidad encerradas en algún lugar muy muy muy profundo, uno que de preferencia no tuviera llave ni forma de escapar.
Esa tarde se encontraba en compañía de su pequeña jefa, quien corría y se probaba cuanto vestido se le cruzaba. ——Nah ese color es muy feo— le informaba a la menor, cuando la voz a su derecha capto su atención. Examino sus estaturas y el resultado fue contundente: Estaban jodidas por los mismos genes. —Claro…si tan solo pudiera crecer unos 20, 30 centímetros más—objeto en un tono mezcla de ironía y diversión —no se tu, pero deberíamos demandarlos por discriminación, esto es jodidamente injusto.
You see, every day, that the people who are seemingly so confident and seemingly so in love with themselves are the ones who are the most insecure and hurting the most inside.
&.COCO:
¿Este es tu café cierto?, creo que se han equivocado, no lo pedí de esta manera y sabe…extraño.–musitó la castaña divertida, más que preocupada por el error del chico al darle un café que no pidió.–No te preocupes, no tengo bichos así que solo tiene mi baba.–mencionó bromista.–De todas formas no bebas eso porque tiene sacarina, mucha sacarina.–le aconsejó, el intercambio de café podría traer consecuencias.
—Y entonces, la alarma anti incendios comenzó a sonar portodo el edificio y tuve que salir corriendo por mi vida y es por eso quenecesito tus llaves.— Relataba a el rubio cuyo parecido con su Lucy eraimpresionante. Dah, eran hermanos pero al parecer el Sr y la Sra. Karoonda hacíancopias exactas hijo tras hijo. El rubio negóy se alejo del mostrador seguramente con intenciones de traer las llaves.Angela se encontraba aun en pijama, apunto de degustar su te, cuando la castañaapareció frente a ella. —Ya, creo que efectivamente es el mio. No es sacarina es mucha, mucha cafeína. Tendrás que correr dos horas para poder regresar al a normalidad— comento en un tono divertido sin querer evidenciar la velocidad con la que estaba hablando y lo hiperactiva que a sus ojos lucia. Posiblemente Angela luciría de la misma manera, si no gastara tanta energía con su excesiva rutina de ejercicios
&.MULCIBER:
Mulciber alzó las cejas con sorpresa, ante el comentario inesperado de la menuda chica. Su acompañante, aunque era bastante delgada también apretó con fuerza sus cubiertos que en ese momento sostenía en sus manos ¿acaso ahora tenía miedo de lo que pudiera pasar? Él rodó los ojos hastiado por el comportamiento de la rubia pero la posibilidad de intimidar a la otra chica, dibujó una mueca burlona en su rostro. —Una lengua muy larga para alguien de tu tamaño… —dijo Adolph ahora volviendo sus ojos a la castaña.
Y como lo predijo, aquella rubia era como un viejo dicho muggle «Mucho ruido y pocas nueces.» Mejor para ella, en verdad no hubiera disfrutado golpear a la chica, Angela era una fiel creyente que entre mujeres debería existir una hermandad no una necesidad de destrozarse las unas a las otras. La mirada de la ex ravenclaw reto la de aquel chico. ¡Ja!, Como si eso fuera suficiente para hacerla sucumbir. Aun no nacía la persona que la hiciera temblar del miedo, ni siquiera ese idiota de Voldemort. — Un alacrán es pequeño y puede liquidar a un gigante — replico, siguiendo con su lógica.
&.CHARLIE:
¿Esa chica estaba mal de la cabeza o ya había vertido suficiente alcohol en sus venas para inhibir sus defensas? Ambas vertientes eran posibles. Charlie arrugó la frente antes de contestarle con el mismo tono de reproche, como si todo el mundo fuese culpable de lo que estaba pasando, aunque sabía, perfectamente, que no era así. — No seas estúpida, no quiero matarte, ni siquiera te conozco —refutó. Le parecía conocida, pero quizá se equivocara. O podría ser alguien de Hogwarts, en cuyo caso se preguntaba porque andaba en un bar tan horrible como ese. Definitivamente no era sangre pura—. Ya estás demasiado ebria, lo mejor sería que te largaras o esta vez si te voy a dar con él, —no quería ser responsable de darle en la cara a esa chica, no formaba parte del grupo al cual deseaba clavar mil dardos en sus cara.
—Como si para asesinar se necesitara conocer a las personas— argumento tintando sus palabras con ironía, mientras sus manos descansaban en sus caderas. Una línea se dibujo en medio de sus cejas, no, no estaba enojada con la muchacha. Estaba enojada por la verdad que se escondía en sus palabras; los asesinos de su hermana ni si quiera le conocían y de igual forma le borraron del mapa. «Angela ¿estás bien?» escucho decir a sus compañeros entre gritos desde el fondo del bar. Al parecer varios ojos se dieron cuenta del incidente.
Ciertamente no esperaba escucharle decir la siguiente oración, en realidad esperaba una disculpa, pero una amenaza. « ¡Oye que te pasa!» argumento una de las amigas de la ex ravenclaw —Igna, regresa a tu rincón, no busques problemas donde no los hay— comento a su amiga, quien se había acercado peligrosamente a la chica de los dardos, «No puedes hablarle así, niña. Discúlpate y regresa con tus padres» exclamo la muchacha, arrastrando las palabras. Un claro signo de su estado de ebriedad.
Zoey Deutch for Flaunt Magazine