A orillas de otra geografía
Creo que guardo una buena relación con mi cuerpo. Lo cuido como sé y él, a cambio, me da dolores soportables. Es un lugar inmenso que olvido hasta que una parte decide ir por libre. Hablo, cómo no, de mis manos. Normalmente obedecen, pero a veces descubro el lío en que se meten, lo que rompen o con lo que tropiezan. Les dejo libertad; sé que son curiosas. Arden en deseos de comprobar cómo se…
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