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Everything is a start for nightmares { Montreal horror night }
II Bambi II
Charlotte dio un sobresalto ante la reacción de Fletcher, parpadeando sorprendida al escucharla.- ¿Tarde? ¿Tarde para qué?… -preguntó sin comprender a la vez que fruncía el ceño. Pero enseguida dejó de lado su confusión para centrarse en su tarea. En ese momento no sabía deducir que era lo que le preocupaba a la alfa, si la luna llena que se aproximaba o fuera lo que fuera lo que estaba viendo…- No pienso dejarte aquí. -dijo con decisión.
- ¿Qué es lo que te preocupa, Fletcher? ¿Es la luna llena? -quiso saber, dirigiéndose a ella con voz suave y necesitando salir de dudas.- Eres una buena alfa, no tiene porque ir mal… Y seguro que Mary también estará bien. -prosiguió, esperando que sus palabras sirvieran de apoyo y ayuda para la rubia. Al menos por suerte parecía que no habían llamado mucho la atención y aquello podía servir para ganar tiempo y buscar alguna solución.
La druida siguió con la mirada los movimientos de la Wilde, arqueando una ceja ante su respuesta. Ni estaba encadenada ni habían cadenas como decía… Tal vez no iba tan mal encaminada con su teoría.- No lo es. -le explicó con calma.- Creo que si las ves es debido a las bebidas. Deberían llevar acónito o algo parecido… -Chuck se acercó un poco hacia ella para poder agarrarla con cuidado por las muñecas.- ¿Notas mis manos? Si las cadenas fueran reales, no lo harías. Debes creerme, Fletcher. Sé que puedes afrontar esto.
-Los cazadores... Los cazadores deben de... Gimió de error. ¿Y si habían capturado ya a Mary por ejemplo? Ella no estaba ahí. No se perdonaría jamás si eso llegaba a ocurrir, si alguna de las dos le pasaba algo. Sintió su corazón romperse por dentro, empezó de nuevo a agitarse por dentro. No era capaz de ayudarlas, de protegerlas, ¿qué clase de alfa era...? No escuchaba a Charlotte, sus palabras no llegaban a ella. No conseguían alcanzarla.
Era descuidada... Suerte que no tenía a ningún lobo en su manada, sino seguro que le hubiera defraudado en una noche tan importante. Las lunas llenas eran peligrosas para los lobos, se podían mostrar ante los cazadores. -¿Y sino lo está...? No puedo proteger a esta familia... Murmuró por lo bajo y con tono dolido. Seguro que se sentían decepcionadas... Que preferirían tener a otra persona a su lado... Seguro...
Cerró los ojos un momento. ¿Cómo no podían ser reales...? Se sentían como tal. Pero Chuck jamás la engañaría con algo así. Empezó a concentrarse en lo que seguro estaba con ella. La voz de su druida, el peso de su colgante, el roce del metal de la bala que llevaba siempre encima como recuerdo de su madre... Las cadenas empezaban a pesar menos. Charlotte la agarró. Sus manos eran reales. La sujeción no. -No son reales... No son reales... No son reales... Repitió, convenciéndose a sí misma y empezó a mover los brazos con libertad. Podía moverse, había logrado escapar de esa alucinación... Al menos por el momento. Sonrió, menos tensa, aliviada de haber vencido. -Puedo... Puedo moverme...
Everything is a start for nightmares { Montreal horror night }
II Amadeus II
Hunter resopla… Las alucinaciones de por sí son complicadas, pero en lobos aún es más. Además aún el asunto es más difícil de tratar cuando no se tiene la confianza de la otra persona, cuando se lleva un arma y cuando es evidente que son enemigos por naturaleza. Lobos y cazadores. Grupos opuestos.
-No soy lo que crees que soy. Avanza un paso. Con los brazos alzados en señal de paz, hace un movimiento lento y enfunda su pistola, aunque no la deja muy lejos… Los otros cazadores no deben de estar lejos, no se marcharían sin haber conseguido las presas de sus trampas. No puede dejar que cacen en especial aquel ejemplar. -Lo era, pero ya no. No quiere poner la palabra en sus labios, aún sabe amarga. Y ya no le define… Tampoco quiere que lo haga. Y es irónico, porque él mismo ha adoptado el apodo de ‘Hunter’ en vez de su nombre verdadero.
Señala la pistola enfundada. -No, no voy a usarlo… Al menos no contigo. No fue mi intención asustarte. Habla pausadamente, trata de insuflar calma. Es complicado…. No sabe si lo va a lograr. -¿Por qué no puedes moverte? ¿Estás herida? ¿Paralizada? Debes de concretar un poco más, no tenemos un gran exceso de tiempo.
Fletcher desvió la mirada de él, ¿podía fiarse de su palabra? Él mismo había confirmado que se trataba de un cazador o que al menos lo había sido. Se sorprendió, no tanto por las palabras del chico, sino por ese nuevo sentimiento de desconfianza. Normalmente no solía pasarle... Quizás era un efecto colateral de ser alfa. Ahora tenía que velar por la protección de otras, de Chuck y de Mary. Se concentró en el corazón de Hunter, dándose cuenta de que no estaba mintiendo. -Mi madre también lo era. Le confesó, porque en ese momento necesitaba de sincerarse tal y como él lo estaba haciendo.
-Y me fiaba de ella con los ojos cerrados. Era una buena mujer... Justa. Le había enseñado a ser buena pero también fuerte a su manera. Entendía cada una de sus decisiones. Cogió aire y clavó los ojos en el cazador, no todos eran iguales... En muchos se podía confiar. No todos los veían a la mayoría como monstruos. ¿Sería ese el caso de Hunter?
-No estoy asustada. Dijo con firmeza, siendo segura con sus palabras. -Tengo a gente a la que proteger... Estoy preocupada por ellas. Admitió y se concentró en ello. En la conversación, en el sonido de la voz de Hunter y en el suyo propio. En el peso del colgante de su cuello, en la bala que se ocultaba bajo el vestido. Sentía las cadenas cada vez menos pesadas, menos prietas... Menos reales. -Puedo moverme... Creo que puedo hacerlo.
Everything is a start for nightmares { Montreal horror night }
II Amadeus II
Si algo ha aprendido de los McKay es la sutileza de los movimientos de los cazadores. Aquellos que no quieren mancharse las manos de sangre y que usan técnicas más refinadas que un puñal por la espalda. Se trata del veneno… Y no hay más potente que el acónito. No tiene un sabor identificable y las criaturas beben y beben antes de darse cuenta de que es demasiado tarde. Ya están atrapados y es su perdición.
El McKay no se cuela en la fiesta disfrazado de británico informático porque le apasione el celebrar Halloween. Lo hace por su lista, por tachar nombres cuánto antes… Dado que se está dando cuenta que desde que ha llegado a Canadá apenas ha podido quitar a una persona. Ahora tiene un plan en la mente. Va a ser luna llena, es una noche en la que criaturas pueden necesitar ayuda… Quizás encuentre su oportunidad de pagar la deuda con una de las personas de su lista.
Parece que un todopoderoso está de su lado… Porque no hay situación más idónea que la que se presenta. Hunter saca su arma… Pero no es para enfrentarse a ella sino a los posibles cazadores que hayan establecido la trampa. Se acerca a ella. -Siento aguarte la fiesta… Pero debemos movernos, no es seguro que te quedes aquí quieta.
Fletcher seguía maniatada, las cadenas de plata cada vez le pesaban más y le daba la sensación de que la tirarían al suelo de un momento a otro. Mantenía los brazos caídos y las manos apretadas en fuertes puños. Tenía que encontrar la manera de escapar de esa trampa... No quería ni imaginar las consecuencias que podría haber si se descubría que era alfa. No tenía a su alrededor lobos y normalmente los cazadores no iban a por las banshees como Mary o las druidas como Chuck... Pero debía de protegerlas de igual modo. No podía dejar que la capturaran tan fácilmente.
Alzó su mirada al escuchar pasos, apartando la vista de las cadenas. Esperaba encontrar a uno de los ex compañeros de caza de su madre... Los que jamás hubieran permitido que Fletcher sobreviviera gracias al mordisco de un lobo y se convirtiera en lo que era ahora. Pero no. No eran ellos... Sino un rostro medianamente conocido. El chico de los viajes... Ese al que no le había tomado un gran aprecio.
Y llevaba un arma.
Aún alucinando (aunque no era consciente de que todo estaba en su mente), podía ver perfectamente el arma que portaba. -No me puedo mover. ¿Es que no veía las cadenas...? Clavó una mirada desconfiada en él. En esta ocasión no podía ser tan ingenua. -¿Vas a usar eso conmigo? ¿Eres el responsable de esto?
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II Bambi II
Chuck sintió como se le encogía el corazón al ver a la alfa de aquella manera, sintiendo que no solo le había fallado como druida sino también como amiga. Si hubiera dado antes con Fletcher, puede que pudiera haberlo evitado… Pero ahora no podía pensar en esas cosas y debía concentrarse en ayudarla, esperando que la situación no se complicara. Charlotte la observó confundida pero sin perder detalle. La rubia estaba paralizada, pero no parecía el efecto del liquido de un kanima, sino de haber sido eso probablemente estaría desplomada en el suelo. Más bien actuaba como si estuviera… ¿encadenada?
Al escuchar su respuesta, la druida optó de nuevo por la teoría de que se trataba de algún elemento en especifico. Aunque el único que veía posible al recordar sus efectos era el del acónito. Puede que hubiera en las bebidas y Fletcher no lo hubiera notado… ¿Estaría entonces bajo los efectos de alguna alucinación? Al menos parecía que la alfa podía escucharla, por lo que debía aprovechar aquella oportunidad.
Asintió con la cabeza a pesar de que no la estaba mirando y meditó en sus palabras en silencio.- Todo irá bien, tranquila. -le aseguró con voz calmada.- Concéntrate en mi voz. Tienes que intentar moverte. -hizo una pausa después de aquella petición, avanzando un paso en dirección a la alfa.- ¿Qué es lo que ves? ¿Hay algo que te asuste?
Sintió un escalofrío, el murmullo de la gente a su alrededor que la llamaba monstruo se hacía más y más claro, también cercano. Cuando trataba de buscar rostros conocidos, como antiguos compañeros cazadores de su madre y leales al código, su adrenalina e histeria se acentuaban. Gimoteó de horror, aún sin poder moverse. ¿Habrían dado con ella? ¿Sabían que era la hija que Lissa había hecho morder para que sobreviviera? ¿Venían a rematar el trabajo...? Ya se habían ocupado de su anterior manada, antes de encontrar a Bianca, en Ottawa, ¿y si ahora...?
Ahora era una alfa y debía de comportarse como tal. Tenía responsabilidades, debía de cuidar de los suyos. Alzó la mirada hacia Charlotte, ojalá pudiera averiguar que Mary estaba a salvo y nada le había sucedido. -¡No...! No quería contradecirla, pero estaba asustada... Y por encima de todo, quería protegerla. -Tienes que marcharte... ¡Tienes que irte antes de que sea demasiado tarde!
Movió su cabeza, confundida por la pregunta de la druida. ¿Es que no lo veía...? ¿No estaba claro...? Las cadenas... Eran visibles, eran reales, la mantenían prisionera. Bajó la vista a ella, las seguía viendo. -Estoy encadenada. Murmuró. -Me han apresado... Hizo una pausa. Su cerebro, su razón, le decía que confiara en sus ojos... Pero aún así, confiaba más en Chuck que no en su propio pensamiento. -¿Es real o no?
Everything is a start for nightmares { Montreal horror night }
II Bambi II
Charlotte no era partidaria del alcohol y menos en noches como aquella en las que tenía estar centrada y atenta a todo lo que ocurría, custodiando a su manada. Y la razón por la que había asistido a la fiesta era precisamente aquella, para vigilar que las chicas estuvieran bien y no les ocurriera nada. Por un momento había creído ver a Fletcher, pero con todo el gentío la perdió de vista tan rápido como la había visto.
No dudó en salir en su búsqueda para verla y poder charlar un rato con ella, sin esperarse para nada encontrarla en ese estado. Ya ni sabía cuanto rato había pasado ni cuantas vueltas hasta que dio con la alfa, dando un sobresalto al percatarse de que algo iba mal.- ¡Fletcher! -la llamó antes de echar a correr hasta situarse delante de ella.
- Fletcher, tranquila… Soy yo, Chuck. Mírame. -dijo con suavidad mientras la observaba con atención, tratando de averiguar lo que ocurría. No parecía estar siendo influenciada por la luna llena que se aproximaba, ¿sería entonces debido a acónito o algo desconocido para la druida?- ¿Has tomado alguna bebida?
Seguía estando paralizada... ¿Qué debía de hacer? Era tan real. Sentía cada peso de la cadena en sus muñecas, como se cerraban a su alrededor, como la mantenían presa... Gimió, horrorizada y aterrada. ¿Era parte de un cazador...? Debía de ser así. Alguien que había descubierto lo que era y venía a acabar con ella en el momento más vulnerable para un lobo como ella. Pero lo peor no era aquello... Era pensar que pudiera ir tras alguien de su manada. ¿Y si habían descubierto a Chuck o a Mary? No se perdonaría si algo malo les sucediera.
Escuchó a lo lejos una voz... Una que se hacía conocida... Pero entonces miraba, buscándola entre la gente disfrazada... Y solía veía rostros que conocía, pero que no podía ser que estuviera viendo. Su padre. Los amigos de su familia... (Antiguos amigos más bien). Cazadores. ¿Habrían venido a por ella? ¿Aún creían que su madre había cometido un error...? Cerró los ojos con fuerza, negando con la cabeza. No estaban ahí... No estaban ahí...
Trató de concentrarse en la voz de su druida, aún con los ojos cerrados, pues se escuchaba más cerca. -Yo... Yo... ¿Es que no veía que estaba atada? ¿Qué hacía que no la ayudaba? Trató de razonar todo lo posible... Charlotte estaría haciendo lo correcto, seguro. -Creo que sí... He bebido algo... Un vaso... Pero no mucho...
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II Paul II
} No es muy asiduo a beber, pero es una fiesta y un acontecimiento especial como es Halloween. Debe dar un trago si o sí. Además de que está nervioso por la inminente luna llena… No sabe si su control está cien por cien testado, puede ser un problema. Aún no se fía de su alfa por lo que recurrir a él no es una opción. Quiere buscar a Penny… Pero no la ve por ninguna parte. Charlie no es tampoco alguien a quién recurrir, tampoco tiene un gran control y sería juntar dos peligros.
La noche avanza y va dando tragos… La bebida lleva acónito pero no se hace detectable para él. Sigue andando y buscando un rostro amigo en el que apoyarse… Hasta que tiene que detenerse. Empieza a darse cuenta de que los rostros que pasa son demasiado conocidos… Pero no de la ciudad. Un escalofrío recorre y su cuerpo, en el momento en que se da cuenta su bebida resbala de las manos y cae al suelo haciéndose pedazos.
No muy lejos, una voz llama su atención. Una joven que suplica el liberarse. Paul se gira lentamente. No ven las mismas alucinaciones… Ella ve cadenas, él víctimas de Peter. Se acerca unos pocos pasos, se tambalea y ha de apoyarse un segundo en la pared. { La bebida… La bebida… } No es capaz de terminar la frase porque tampoco sabe como hacerlo. { No es real. Todo lo que vemos no es real… No puede serlo. }
Era el aroma de otro lobo... Lo detectó enseguida, seguramente gracias a la influencia cercana de la luna llena. Abrió los ojos sorprendida, no lo conocía... No estaba segura de haberlo visto antes. No era de Ohana. No era de su manada (ni lo había sido). Aunque claro, en la suya no había otro lobo, solo estaba ella. Agitada, desvió la mirada hacia él, perpleja... No parecía estar tampoco muy bien... Lo vio recostarse contra una pared a modo de apoyo.
Contuvo la respiración y recordó lo que había hecho hasta ahora. Sí, había bebido... Una copa, no mucho más, y ni siquiera se la había terminado. ¿Pero era posible que lo que hubiera allí... la estuviera haciendo ver cosas que no estaban? ¿Estaría... alucinando? -¿Nos han puesto algo... En la bebida...? Preguntó con la voz entrecortada y alzó las muñecas para verlas mejor de cerca.
Seguía viendo aquellas cadenas plateadas... Pero si se concentraba mucho en ellas podía ver un destello, unos segundos en los que desaparecían. -Ah... Seguía con la mirada puesta en ellas, convenciéndose a sí misma una y otra vez de lo mismo. -No es real. No es real.
Welcome to the pack!
( @awildfletcher | @mary-thebanshee | @nick-nevertrustafox | @amadeushunter )
❝ Be yourself; everyone else is already taken. ❞
Nombre completo: Fletcher Wilde
Edad: 28 años
Fecha de nacimiento: 23 de Abril de 1989
Ocupación: Bailarina, principalmente de ballet / trabaja en un bar el resto de horas.
Faceclaim: Georgina Haig
Historia de Vida
El saber que pronto habría un nuevo miembro en la familia Wilde, llenó de gozo a Holly y Gerry. Ambos eran cazadores, habiendo heredado los entrenamientos y el deber de sus familias, y entre sus armas favoritas resaltó siempre el tiro con arco… por ese motivo decidieron llamar a su primogénita “Fletcher”, un nombre poco común pero que enseguida recibió la aprobación de ambas familias.
La pequeña Wilde se convirtió en el mundo de sus padres, la adoraban. Era alegre, saltarina, amistosa… Siempre tenía una sonrisa en los labios. El recuerdo más preciado de Fletcher fue el de acudir con sus padres a ver el ballet de Alicia en el país de las maravillas, desde ese momento supo lo que quería ser de mayor. La apuntaron a los cinco años a clases de ballet, de las que se enamoró y demostró tener cierto talento para el baile.
Tanto Holly como Gerry seguían ejerciendo de cazadores, pero decidieron esperar a que su hija fuera más mayor para hablarle de lo que realmente eran… Pero no tendrían esa oportunidad. Cuando Fletcher alcanzó la edad de diez años, sus padres empezaron a notar un cambio en ella… Se tropezaba constantemente, le costaba aprender las nuevas lecciones en el colegio cuando jamás había presentado problemas, se volvía torpe con los movimientos e incluso en el ballet… Al principio lo achacaron a un cambio por el crecimiento, pero cuando a los pocos meses se encontraron a su pequeña convulsionando en la sala de estar supieron que había algo más.
Tras una serie de pruebas médicas, las cuales parecían no tener fin, diagnosticaron a Fletcher con “la enfermedad de Batten”, un trastorno del sistema nervioso que lleva a la persona a la muerte. Aunque algunos doctores les propusieron terapias experimentales, pero nada apuntaba que su hija fuera a vivir más allá de un par de años. Aquella noticia dejó devastados a Holly y a Gerry, llevando a la primera a tomar una medida desesperada.
Holly conocía a un buen alfa, un lobo con gran experiencia y unos betas que no causaban problema alguno en la ciudad de Ottawa. Movida por la desesperación de no querer ver a su hija morir, le suplicó al alfa que la mordiera, que la convirtiera a fin de salvarle la vida. El alfa se mostró reacio, creyendo al principio que era una estratagema para que la familia de Holly se le echase encima… Pero finalmente accedió, sabiendo que el dolor de aquella madre superaba cualquier barrera enemiga entre lobos y cazadores.
La mordida llevó a Fletcher al hospital, a cuidados intensivos, pues al principio todo parecía apuntar que rechazaría la naturaleza sobrenatural y moriría. Gerry culpó a Holly de haber acortado la vida aún más de su hija y no queriendo ver como moría en esa cama de hospital, la abandonó. Y se perdió el milagro. El joven cuerpo de Fletcher aceptó la licantropía, no solo se recuperó hasta darle el alta… sino que todos los síntomas de su enfermedad desaparecieron. Volvió a retomar las clases de danza, compaginándolas con las enseñanzas del alfa para que supiera tener un control sobre sí misma.
Aunque siempre habían mantenido en secreto la naturaleza de Fletcher, la noticia de que fue convertida y de que fue a causa de la decisión de Holly llegaron a los oídos de la familia de Gerry, que eran unos cazadores más conservadores y radicales. Atacaron a las dos, hiriendo mortalmente a Holly pero la pequeña consiguió escapar gracias a la ayuda del alfa, quién la acogió durante los años restantes hasta que consiguiera valerse por sí misma.
La ciudad le traía demasiados recuerdos dolorosos, por lo que en cuanto logró independencia se mudó a Montreal, ciudad canadiense dónde había varias manadas de lobos que podían acogerla como una beta más.
Personalidad
Rasgos positivos:
Alegre
Leal
Cariñosa
Buena amiga, se preocupa por los demás
Honesta
Rasgos negativos:
Crédula, la suelen engañar con mucha facilidad
Impaciente
Sensible
Insegura
Ingenua
Extras
Conserva la bala que mató a su madre, la lleva colgada al cuello como si fuera un gran amuleto y jamás se separa de ella.
No llegó a saber nada más de su padre desde que se marchó en el hospital, pero Fletcher no tiene intención de ir su búsqueda… Sabe que no aprobó la decisión de su madre, decisión que le salvó la vida.
Dado que de momento no tiene un gran éxito en el ballet, compagina las clases y las funciones con un bar. Sueña con algún día participar en Alicia en el país de las maravillas.
Sigue carteándose con el alfa que la ayudó tanto, lo considera como un padre.
Su principal objetivo en Montreal es saber controlarse para no hacer daño a nadie, no soportaría que alguien saliera herido por su culpa.
Everything is a start for nightmares { Montreal horror night }
Estaba paralizada... Atemorizada... ¿Era así como pretendía mostrarse como alfa? Parecía más una niña pequeña apunto de llorar que la cabeza de su manada. Pero no podía evitarlo, no sabía que hacer, estaba aterrorizada. La cabeza le daba vueltas, se encontraba mareada, ya no sabía si las voces que murmuraban dentro suyo eran producto de la influencia de la luna y por tanto de su oído agudizado... O bien se lo estaba imaginando todo. Ni siquiera pensó en la remota idea que pudiera tratarse de acónito en su bebida.
Su respiración empezaba a acelerarse, los murmullos a incrementarse... Y por primera vez se dio cuenta de que aquella voz la conocía, sabía a quién pertenecía. A su padre... Era la voz de su padre que murmuraba... ¿Estaba decepcionado aún con ella? ¿Por ser aquel ser? ¿Por haber cambiado el sobrevivir a las leyes morales de los cazadores? De lo paralizada que estaba se sentía presa por las muñecas, como si la estuvieran sujetando.
¿O es que de verdad estaba maniatada...? Empezó a agitarse, nerviosa, viendo y no viendo cadenas de plata rodear sus muñecas. -¡No... No... No! Gimoteó, sin moverse demasiado, sin comprobar si realmente aquello estaba allí o no. -Suéltame... Suéltame...
Halloween costume —> Fletcher Wilde
fringe appreciation week: Day 3 - Scenes That Make You Cry ↳ Olivia and Etta reunion (tears of happiness) and Etta’s death
{ Halloween Tea }
II Celia II
Necesitaba distraerse… Que su marido se quedara en el hotel si le daba la gana, Celia no pensaba desaprovechar la oportunidad de aquel viaje. Pero ahora no quería pensar en eso. Eran una de las primeras vacaciones que pasaban con Charlotte y además la primera oportunidad en la que podrían celebrar más decentemente Halloween, ya que el año anterior Chuck era aun tan pequeña que apenas habían podido hacer algo… Pero esta vez había enfundado a su hija en un disfraz improvisado de calabaza y estaba dispuesta a pasarlo en grande.
Había decidido asistir al taller de decoración de galletas, buscando algo tranquilo y queriendo alejarse durante unos minutos del mundo sobrenatural.- ¡Muy bien, Charlotte! -dijo divertida mientras observaba como su hija decoraba las galletas de cualquier manera, sonriendo al oírla reírse. Tenía que admitir que aquella actividad estaba muy bien pensada, lastima que estuviera sola… Aunque eso tenía solución fácil.- ¡Hey! -exclamó llamando a la persona más cercana.- ¿Te apetece sentarte y decorar galletas con nosotras?
Dios sabe dónde se había quedado su marido... Cuando se había dado cuenta, ya se había separado de él, yendo a manera. No pasaba nada, siempre se encontraban... De un modo o de otro, sin quejas ni discusiones. Seguro que él se había distraído tanto como ella. En su caso había sido culpa de un taller de hacer galletas, dentro del Halloween tea.
El olor dulzón que procedía de allí empezó a abrirle el apetito y por tanto los antojos. Se adelantó, tratando de pensar para sus adentros una excusa para hacerse con unas cuantas galletas... Por ahora era complicado. Si su hija hubiera nacido ya (aunque faltaban aún meses para ello), tendría su oportunidad perfecta para ponerse las botas de galletas.
Pero un milagro la encontró antes. Una mujer castaña junto a su hija le pidió unirse a ellas. Perfecto. -Por supuesto. Dijo, tratando de ocultar las ganas que en realidad tenía por unirse y devorar toda galleta que se le pusiera por delante. -Parece un gran plan. ¿Cuál es mi cometido? Esperaba que fuera comer.
She took my blood, she gave me a shot of vitamins and didn’t discover my secret identity.
Audrey Parker ± Nowhere Man
II Bambi II
No era mucho de bares… Pero sus compañeros de trabajo habían insistido tanto que al final no había sabido decirles que no. Charlotte se dirigió hacia el bar donde habían quedado para “despedirse de las vacaciones” ahora que empezaría el nuevo curso, siendo aparentemente la primera en llegar y aprovechando en ocupar una mesa donde pudiera estar todo el grupo.
Lo raro fue que pasaron los minutos y los minutos y no llegaba nadie… ¿Habría pasado algo? La druida buscó el teléfono móvil para llamarles, viendo entonces los mensajes avisando que se había cancelado la quedada. ¿Cómo no se había enterad an-…? Oh, fantástico… Se había dejado el móvil en silencio y no se le había ocurrido mirarlo hasta ahora…
¿Y ahora que? Se había arreglado y había salido de casa para nada… Dejó escapar un suspiro cansado y miró de un lado a otro, detectando un asiento libre en la barra. Ya que había hecho el camino, al menos podía tomarse algo… Fue hacia allí y carraspeó para llamar la atención del cliente que había justo al lado - Perdona que te moleste, ¿esta libre? -preguntó señalando el asiento en cuestión.
Estaba allí tomando algo con las chicas del ballet... Siempre quedaban un día a la semana para ponerse al día y así distraerse de los duros ensayos, puesto que el director era de lo más exigente con la calidad... Pronto iban a estrenar una obra y todo tenía que estar perfecto. Cuando a lo lejos sus oídos captaron una voz perfectamente conocida. Su druida estaba allí, Charlotte se encontraba cerca de un asiento libre en la barra. Parpadeó confundida al verla allí sola... Aunque quizás es que estaba esperando a alguien que aún no había llegado.
-Ahora regreso... Les dijo a las chicas antes de levantarse de dónde se encontraban y se dirigió hacia la castaña. Quería asegurarse de que todo fuera bien, pues no iba a dejarla sola. Se acercó y le dio una palmada suave en la espalda para llamar su atención. -Hola, Bambi. La saludó con una sonrisa cariñosa. -¿Noche para divertirte? Preguntó sin querer ser muy entrometida. Lo que quisiera contarle sería bien recibido, tampoco pretendía ser una cotilla.
[ 19 de setiembre - Fiesta de despedida ]
Después de ver que había captado su atención, el cazador parpadeó confundido ante aquella pregunta.- ¿Porqué debería enfadarme? -preguntó sin comprender, mirándola de igual forma. Pero entonces al escuchar su respuesta, imaginó por donde iban más o menos los tiros, o al menos de la razón por la que se la veía alterada. Alan se echó un poco hacia atrás y arqueó una ceja.- ¿Crees que lo haría porque no encuentras el anillo? -quiso saber para quitarse aquella duda.
Pero no tardó en esbozar una sonrisa amistosa y le revolvió el pelo a modo de broma.- Claro que no me enfado por eso, JJ. -le aseguró con sinceridad.- Todos tenemos despistes y sé lo que es creer que has perdido un objeto apreciado. -a él le había pasado más de una vez que se había puesto de los nervios al dejarse el walkman que Jason le había regalado en algún lado.
- Tranquila, ya verás como lo encontramos entre los dos. -la animó a la vez que se ponía de pie, ofreciéndole una mano para ayudarla a levantarse.- Si lo prefieres, hasta puedo no contárselo a Fred. -Aunque dudaba que el druida fuera a molestarse por ello… Pero si eso podía tranquilizar un poco a la pelirroja, pues lo haría.
¿No se iba a enfadar...? Por sus preguntas parecía que no, que no le estaba dando mucha importancia. A lo mejor es que ella le estaba dando demasiado y se alteraba por nada... Suspiró y agachó la cabeza avergonzada. Aún no entendía todo sobre el comportamiento... -Gracias, Alan, por no enfadarte conmigo. Le agradeció, porque aún seguía pensando que lo mejor era dar la gratitud siempre que se sentía.
Miró su dedo aún con la cabeza agachada... Si había estado ahí... Y de repente ya no. No comprendía como había desaparecido, casi parecía arte de magia. -Es que nunca lo había perdido... Y es muy importante... Se enfadaba consigo misma por haber sido tan despistada. Debería de haber estado más atenta...
Finalmente alzó la mirada y aceptó la ayuda del Malcolm para ponerse en pie, suspiró y asintió lentamente. Quería mantenerse optimista... Pero le estaba costando. -¿De verdad crees que lo encontraremos?