REBLOGUEA SI QUIERES PARTICIPAR DE UNA HONEST HOUR
todo lo que digan será usado en su contra

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REBLOGUEA SI QUIERES PARTICIPAR DE UNA HONEST HOUR
todo lo que digan será usado en su contra
Medalion Rahimi photographed by Lionel Deluy
aedanschreave:
—¿Disculpa?— indignación presente en la voz del príncipe, sus cejas enarcadas con incredulidad ante el trato que estaba recibiendo, no de una seleccionada, sino de una empelada de la limpieza. Vaya descaro… Justo cuando pensaba que los empleados le caían mejor, el destino se encargaba de recordarle que estaba equivocado. Tampoco ayuda mucho que su humor estaba peor de lo usual, con todo el asunto de los rebeldes metiéndose a robar documentos y vandalizar el lugar que ocupaban como hogar desde hace semanas. —No lo había pensado hasta que lo dijiste, ahora estoy seguro que ya metiste las narices en cosas que no son tuyas. “Explicación no pedida, culpa asumida”,— recita el famoso dicho, a pesar de que fácilmente la expresión en sus facciones puede pasar más por tedio que por molestia. —No hay nada importante aquí, a fin de cuentas. ¿Me das el tomo dorado que está en el escritorio?— no era su habitación, en sí, pero sí una de aquellas habitaciones de invitados en la que sabía se encontraba un libro que quería leer.
--- La seleccionada aguantó la risa ante el tono que el rubio empleaba, pues, aunque no lo pareciera, le agradaba mantener la cabeza sobre los hombros. Dobló el trapo en sus manos, antes de responderle al hombre distraídamente “ Siempre somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario, creí que eso se encontraba en la constitución...¿Me equivoco?” Ladeó el rostro levemente, sin si quiera levantar la vista, antes de volver su atención al mueble ante ella, sin limpiarlo ahora, simplemente paseándo sus manos por la superficie, ¿qué tan grosero sería salirse lentamente? Ya que estaba el príncipe ahí, poco atractivo le veía a seguir su tarea “¿Disculpa?” Imitó el tono que antes el contrario había empleado, volteando su rostro completamente hasta enfrentarse al rubio. Se acercó a él con los brazos en el pecho, mirándolo de arriba a abajo como si lo estuviera analizando “Bueno, creo ver que tienes todos los atributos necesarios para ir por él, digo, no es un camino muy largo y, al igual que yo, tienes dos pienas y dos brazos, ¿o no?”
reuteres:
Si el buen humor acompañó a Linea en la celebración anterior, ahora había desaparecido; todo a causa del ataque rebelde y si era egoísta, el traicionar la privacidad de su habitación y violentarla. Claro que a ellos no les interesaría ninguna de sus pertenencias, lo tenía claro, sin embargo la poca importancia con la que trataron todos sus diarios la mantenía colérica. Sentimiento que se intensificó cuando visualizó la silueta contraria, su mente vagando un momento por el rostro y al otro la pila de cuadernos reunida. “¿Qué haces aquí?” Demandó, brazos cruzados sobre su propio pecho y cejas fruncidas. “Si no eres mi compañera de habitación no entiendo la razón de tu labor altruista” Con poco cuidado cerró la puerta de la habitación y se encargó de depositar los libros y cualquier otra cosa que le perteneciera en su cama. No creía en una bondad naciendo de la nada sin un interés detrás, era sincera con ella y con los demás al respecto. “Si algo desapareció de aquí te culparé de ello”
--- Cruzó los brazos después de que la primera palabra abandonó los envenenados labios contrarios. Sus cejas se alzaron con un toque de sorpresa, siguiendo con los ojos el cuerpo de la recién llegada. Si era completamente honesta, tuvo que poner todo su esfuerzo en no reír, pues por muy ridículo que le pareciera el actuar ajeno, no le pareció aquello un gesto amable. Al escuchar la última frase ajena, sus cejas se alzaron con falsa sorpresa “Para empezar, quizá deberías leer alguno de los libros que hay aquí alrededor, te vendría bien entender el significado de la palabra altruismo antes de usarla en una oración, gramática y redacción básicas” Se encogió de hombros, comenzando a caminar en dirección a la contraria, los brazos todavía en el pecho “Pero ya que veo que tienes razón y no quisiera causarte ningún mal, permíteme regresar todo a como estaba cuando entré” Con la diestra, lanzó los libros fuera de la cama y sin esperar ni un segundo, deshizo la cama, dejando que las telas que la cubrían se posaran delicadamente en el suelo, sin si quiera hacer un gesto brusco con sus brazos. Se dirigió a los cajones y al clóset, sacando sus contenidos y esperciéndolos por el suelo, asegurándose de cubrir el cuarto, justo como ella lo había visto cuando entró “Listo, creo que ya está, el polvo no te lo puedo regresar pero, supongo que no lo contarás, ahora puedes hacer como que no pasó nada” Guiñó un ojo dando media vuelta, deteniéndose al borde de la puerta “Creo que todos aquí entendemos tu dolor, pero no eres la única que lo está sintiendo, lamentablemente, te vendría bien ver las cosas buenas por un rato...ah, claro, si necesitas ayuda para recoger las cosas, puedes llamarme, sin problema”
jac-dubois:
¿Quién estaba cantando en su cuarto? ¿Por qué causa, motivo, razón o circunstancia? Jacques entró algo ofendido, con los brazos cruzados dispuesto a enfrentarse a la persona que aparentemente había decidido entrar en su cuarto sin permiso. Obviamente era la tensión que había en el ambiente que lo ponía así tan intolerante, pero se sorprendió cuando le gritaron. Se detuvo en seco, sorprendido y sin entender nada. —¿Hay alguna explicación para esto o tengo que usar mi imaginación? —quiso saber y luego observó a la joven que tenía frente a él. Alivió un poco la expresión, porque se notaba que no iba a tener que pelear con ella o algo así. —¿Cómo sé que no es un rebelde que está buscando mi ropa interior para venderla?
--- La morena frunció su ceño levemente, llevando unos dedos a la barbilla para dramatizar la acción “No sé, la imaginación puede ser asombrosa y oscura a la vez, no sé si pueda permitir que su imaginación vuele libremente” Sonrió, inclinándose para levantar una pila de libros del suelo para comenzar a regresarlos a su respectivo lugar. La seleccionada ladeó levemente el rostro, lo suficiente como para observar al contrario por debajo de las largas pestañas que cargaba en los ojos “¿Cómo sé que usted no es más que un rebelde fingiendo un acento que acaba de proponerme cosas ingratas al hacer referencia a su imaginación?” Supuso que aquello era ir a un límite, pero no pudo encontrar dentro de sí la suficiente preocupación como para pensarlo dos veces mientras seguía acomodando los libros en el estante.
macsngr:
hartándose de la penumbra que se expandía por palacio, lamentándose ante la no consecución de tranquilidad, pretendiendo huir tan pronto como fuera posible. no tardó mucho más en inundarse de un deseo absoluto por marchar a la sala de música y poner dígitos sobre el marfil del piano, consciente de que sería lo único capaz de calmarla. sin embargo, marchó a su habitación primero, lugar en el que se encontraría la libreta que contenía las partituras compuestas, el lenguaje musical que mejor comprendía. se sorprendió, claro, al descubrir que sus planes fueron truncados pronto. se detuvo, fijando la mirada en la pila de libros y, después, en la persona que hubiera identificado como personal de limpieza sino fuera por su particular acreditación. “ ¿qué haces limpiando en mi habitación? ” la cuestión lógica, por plena extrañeza, apartando la atención de ella tan pronto como empezó a revisar la pila de libros y documentos mencionada. “ ¿dónde está mi libreta de partituras? ”
--- Soltó un suspiro, encogiéndose de hombros ante la pregunta “Todos los trabajadores parecían muy ocupados en otras cosas y vi esta puerta abierta, la habitación completamente destruída...” Pasaba por aquel pasillo con la intención de encontrar a su doncella y asegurarse que estaba bien, pues el tiempo pasaba y no la encontraba, comenzando a crear en ella un sentimiento de angustia “--- me imaginé que no me gustaría encontrarla así si fuera la mía, así que decidí limpiarla” Ocultó la parte de su propio vestido que había roto para logar aquello, discretamente y distrayendo a la mirada contraria con grandes movimientos de los brazos “¡Partituras! Sí, las vi, las puse aquí” Tras dar una media vuelta se encaminó al mueble junto a la cama, despegando de su superficie la libreta mencionada “Estaba...muy mal cuando la levanté, algunas páginas se desprendieron y otras se arrugaron pero logré juntar todo de nuevo” Con cuidado, entregó la obra a la rubia, asegurándose que ninguno de sus contenidos caería al suelo “Podría coser las páginas para que estén más seguras, tenemos mucho tiempo libre como seleccionadas algunas veces, no sería mucha molestia”.
raiserlin:
Mañana que se ha basado en transportar objetos personales a otro espacio que ahora cumple con el objetivo de su habitación original. Solo lo justo y necesario es llevado por la de hebras doradas al nuevo destino. “¿Eras tú la que cantaba?” cejas que se elevan mientras propia figura se detiene en el umbral de la puerta, la invade nueva curiosidad gracias a la melodía que segundos atrás flotaba por el aire. “No tienes que disculparte por los libros, de todas formas veo que los has ordenado, cosa que no suelo hacer” confiesa. Los libros que coge prestados se distribuyen por la habitación aleatoriamente, depende del momento. “Venía a llevarme un par”
--- La respuesta a la pregunta se presentó sin palabras, un grácil movimiento de la cabeza y había terminado con aquel aparente misterio. Al ver que tanto los libros como la recién llegada se encontraban a salvo, la seleccionada volvió a su vieja tarea, centrándose en el polvo de escombro que descanzaba en la superficie del buró “Entonces un gracias será más que suficiente de tu parte” Comentó de manera distraída, rápidamente apartando su atención de la contraria “Adelante, supongo que son tuyos, no soy nadie para detenerte” Algunos, pocos, le llamaban la atención, la mayoría ya habían sido leídos, podía decir que “Tienes buen gusto” Sí, lo dijo en voz alta, porque sentía imperativo que su voz se hiciera escuchar.
faxwn:
Había ido a dar una vuelta por las demás habitaciones para preguntar a algunas de sus compañeras si se encontraban bien, e incluso para calmar algunos ánimos alterados de más de una doncella que había vivido el suceso en sus propias carnes. Se sentía impotente de no poder hacer nada más, pero al menos colaboraba a la hora de animar a la gente. Decidió regresar a su habitación, la cual compartía con Michaela (le gusto la opción, tenían una buena compenetración), pero no esperó encontrarse con una figura totalmente inesperada allí dentro. Paró en seco al instante, elevando ambas manos a modo de precaución. Sus ojos parpadearon varias veces observando la pila de libros que se agolpaban a pocos metros de la pelirroja. Desviando su mirada hacia la joven de oscura cabellera, enarcó una ceja confundida. “Ah sí, bueno… No pasa nada. Tampoco es algo muy íntimo o privado, ya sabe. Los diarios se encuentran a buen recaudo” bromeó, tratando de aligerar la preocupación ajena. Dejó caer sus manos poco a poco, a la par que daba un par de pasos atrás. “¿Qué hacía? ¿Estaba limpiando?” Inquirió confundida al observar el trapo en la mano femenina.
--- Una sonrisa iluminó sus pares, un gesto que llegó hasta los oscuros cielos de la seleccionada, llena de alivio al ver que había logrado salvar su trabajo de horas de un desastre seguro “No hagas que ponga eso a prueba, soy una especialista en encontrar las cosas que la gente más quiere ocultar” Y no mentía, quizá era porque ella misma sabía lo que era esconder la verdad a plena vista, pero jamás se había encontrado algo que lograra superar la agilidad de sus ojos, quizá aquel día sería el primero. Alzó una ceja, sus ojos fijos en la tela que cargaba en la mano como si hubiera olvidado su existencia “Sí, no tenía que hacer y como mis doncellas se fueron...supuse que no lastimaría a nadie ayudar un poco si no era descubierta” Guiñó el ojo derecho, inclínandose para tomar un bonche de libros en brazos y comenzar a cargarlos a un lado del librero “Pero ahora mi secreto depende de ti, espero no tener que deshacerme de ti para mantener mi crimen secreto” La broma se desprendió de sus labios con un tono amigable, pintado por la sonrisa que seguía sin borrársele del rostro. Uno a uno comenzó a subir los libros a su lugar adecuado, sólo volteando a ver a la pelirroja después de unos segundos “Aunque todo depende de ti”
minnieowens:
El palacio era un desastre, lo que significaba más trabajo para los empleados. El reloj no había dado las doce y la doncella ya se encontraba agotada, horas de labor realizadas sobre sus pequeños hombros. En cuanto se habría atrevido a sentarse a descansar un momento, alguien más le pidió que fuese a una de las habitaciones afectadas y ayudara a organizarla. Una vez más, no pudo negarse. Al ingresar en el dormitorio, no pudo hacer más que sorprenderse. Quizás se habían equivocado al mandarla allí, ¿por qué hacer que dos personas limpiaran la misma habitación? Creía que era una mala decisión teniendo en cuenta que había tanto por hacer, mas no era quién para opinar sobre cómo decidían manejar el problema en el palacio. En silencio, comenzó con su labor. La doncella quedó dura como piedra ante el llamado de atención efectuado, no sabiendo muy bien qué estaba haciendo mal—. No, me han enviado a limpiar —explicó, irguiéndose en su lugar y manteniendo la mirada en el suelo. No era su tarea como doncella el encargarse de la limpieza de las habitaciones, mas era en momentos como aquel en el que los empleados terminaban mezclando sus tareas.
--- Soltó la tela de su mano tan rápido como las palabras se desprendieron de los rosados pétalos ajenos. Había sido descubierta y desconocía completamente las concecuencias de sus actos. Sólo había limpiado un par de cosas, no podía ser mucho más que una llamada de atención, ¿cierto? Juntó las manos detrás de la espalda, columpiando su cuerpo de atrás a adelante antes de volver a hablar, con el tono más inocente que pudo encontrar “Bueno...supongo entonces que ya no debo estorbarla” Aclaró su garganta y lentamente comenzó a caminar lejos de la rubia, como si en cualquier momento fuera a saltar a ella con alguna especie de red lista para volverla presa. Sin embargo, su culpa finalmente fue más grande que su instinto de supervivencia y regrezó veloz a un lado de la recién llegada “Por favor, no le diga a nadie, sólo quería ayudar un poco, no sé cuál sea el castigo para seleccionadas que ayudan pero...sólo quería ayudar”
--- Un tarareo llenaba el aire, suave y armonioso, completamente contrario al entorno. Danzando, la morena se movía por la habitación, con un trapo en la mano y una sonrisa en el rostro: era un buen día. Ignoraba quién dormía en aquella habitación, pero ella la limpiaba como si fuera la propia, o mejor. En una pila ordenada, tenía los libros y papeles que se encontraba a su paso, pues no eran propios y no le parecía adecuado tomarlos y ponerlos en cualquier lado. Fue así, mientras ella parecía vivir en un mundo propio, que un nuevo cuerpo apareció en su campo visual, haciéndola saltar de sorpresa, antes de lanzar un grito de advertencia “¡Cuidado con los libros!” Corrió los pocos centímetros que la separaban de aquella figura, deteniendo el avance con una mano a una distancia muy corta del desastre. Alzó su rostro, mirando fijamente a las eternidades contrarias “¿Es tu cuarto? Perdón, juro que no he leído ni tocado nada importante”