Te confieso que sería bello robarte un ratito del cielo. Sentir tu nariz húmeda cerca a mi cara mientras te devoro a besos. Hundir mis manos hasta que se pierdan en esa pancita cálida. Doblar tus orejas hacia atrás y verte agitar la cabeza para que vuelvan a su lugar. Cargarte hasta arriba -muy arriba - para que veas los rincones de la casa que te faltan conocer. Maullarte para que me entiendas mejor o al menos eso quiero creer. Perseguirte con el móvil para que quede grabado cada registro de ti. Quitar -uno a uno-los pelitos de mi ropa sabiendo que llegando a casa me cubrirás de ellos de nuevo. Preguntarte si deseas dormir la siesta conmigo hasta perder la noción del tiempo. Dejar que escojas la mejor parte de la cama y luego ya veré yo cómo me acomodo en ella. Abrazarte como nunca antes mientras me adormezco con el sube y baja de tu respiración. Soñar que el agujero de mi alma ha dejado de existir, que nunca te fuiste de mi lado, que el adiós aún no ha existido entre nosotros, que esos días de incertidumbre entre salvar o perder tu vida fueron un mal sueño, que aún tengo tiempo para prepararme a tu longeva partida. Despertar con tu pata rasgando mi cara porque te dió hambre. Besarte y -con los ojos fijos en ti- confesarte:
"Jamás me sentiré preparada para aceptar tu partida".
Dedicado: A mi Selim ♡









