Romanticismo y Rosismo, La Nación Argentina como problema
Romanticismo, Rosismo y la fundación de la Nación como problema
UNO. Sobre la ferocidad de Quiroga y su conexión con la imagen de Rosas. Comparación con la figura del Matasiete.
1.1. Sobre la ferocidad de Quiroga. Ejemplos propios del texto FACUNDO de Domingo Faustino Sarmiento.
“En la escuela era altivo, huraño y solitario; no se mezclaba con los demás niños sino para encabezar actos de rebelión y para darles de golpes.” (Segunda parte, Cap. Primero Pág. 119)
“...se hace una reputación en la ciudad; por ella se hace intolerable en la casa en que se le hospeda; por ella, en fin, derrama por un balazo dado a un Jorge Peña el primer reguero de sangre que debía entrar en el ancho torrente que ha dejado marcado su pasaje en la tierra…” (Segunda parte, Cap. Primero Pág. 120)
1.2. Sobre la construcción del “Tigre de los Llanos”
“También a él le llamaron Tigre de los Llanos, y no le sentaba mal esta denominación, a fe. La frenología y la anatomía comparada han demostrado, en efecto, las relacione que existen en las formas exteriores y las disposiciones morales, entre la fisonomía del hombre y de algunos animales, a quienes se asemeja en su carácter.” (Segunda parte, Cap. Primero Pág. 116).
1.3. Paralelismo Facundo/Rosas y el Matasiete
Tanto Facundo Quiroga, como el Restaurador o Dictador Juan Manuel de Rosas y el Matasiete de Echeverría eran personas de poder. Eran líderes referentes que contaban gran apoyo de las masas que siempre han sido numerosas frente a la aristocracia. Para ser respetado en las masas es necesario mostrar fuerza y estos personajes la desplegaban con crueldad y fiereza. Pareciera que a los golpes han logrado acceder al poder y lo mantienen con violencia. La violencia es el escudo protector del ejercicio del poder en estos líderes populares. Las tres construcciones de personajes reflejan la fuerza política de los federales, y a sus referentes. En la imaginería popular el unitario es rubio, delgado, está bien vestido y sabe hablar francés, así como el federal es antiestético, de malos modales, desaliñado, analfabeto y de excesiva crudeza, dejándose así ver como dos mundos enfrentados donde no hay posibilidad alguna de acercamiento, mestizaje o fusión. Es un grupo contra el otro y “a muerte”.
DOS. Sobre los matices del Romanticismo Argentino en “El matadero” de Echeverría, “Facundo” de Sarmiento y “Amalia” de José Mármol. CITAS.
FACUNDO. Resalta lo popular frente a lo aristocrático como rasgo del Romanticismo Argentino y también el carácter político de la obra, es dable señalar que Sarmiento escribe su obra durante el exilio para criticar a Rosas.
"Después Quiroga, como Rosas, como todas esas víboras que han medrado a la sombra de los laureles de la patria, se ha hecho notar por su odio a los militares de la independencia, en los que uno y otro han hecho una horrible matanza." (Segunda parte, Cap. Primero Pág. 125).
EL MATADERO Crítica social al partido gobernante (Federal), es por ello que aquí también es dable señalar que esta obra tiene publicación póstuma. “¡Qué nobleza de alma! ¡Qué bravura en los federales! ¡Siempre en pandillas cayendo como buitres sobre la víctima inerte!”.
AMALIA - Exaltación de lo porteño de la Ciudad de Buenos Aires como faro de la Argentina. “Pero dejemos esto, porque en Buenos Aires el aire oye, la luz ve, y las piedras o el polvo repiten luego nuestras palabras a los verdugos de nuestra libertad.”
El problema del contexto. Opinión personal
Como conjunto de pueblos que han adquirido recientemente su independencia y se encuentren en etapa de dar comienzo a su identidad nacional, las Provincias Unidas del Río de la Plata encuentren en Rosas una figura fuerte y de unión de los pueblos, tan distintos, tan alejados. Autodenominado como el “Restaurador de las Leyes” Rosas llega al gobierno luego de sucesivas crisis políticas y económicas que atravesó el país y como un gran patriarca salvador. No es de extrañar entonces que Rosas sea visto como el líder natural por los gauchos, criollos pobres, indios, mestizos y negros libertos, que luego de las leyes de la Asamblea del Año XIII vivían en las calles de la ciudades como mendigos, vendedores de velas o tortillas. Pleno de la suma del poder público es muy difícil no pensar que el Gobernador de Buenos Aires no haya caído en favoritismos y excesos y que haya sido mirado con recelo y miedo por las clases acomodadas tan distantes de la política económica rosista y de las costumbres de las clases humildes empoderadas por el Restaurador.
El Matadero muestra lo excesos de los partidarios del “Mandamás” del lugar y los esfuerzos de estos de lograr reconocimiento social mediante el uso público sistemático de la violencia. Ya en Facundo, Sarmiento muestra a los aprendices provincianos de dictador, es decir las características personales de una persona que en su adultez, puede transformarse en un dictador y la figura de los caudillos del interior del país, verdaderos gobernantes de las provincias y personas con las cuales el político que quiera gobernar la futura Argentina deberá consensuar.
Por su parte José Mármol en Amalia, relata los amores de dos parejas aristocráticas porteñas que sueñan con la emigración a Europa para poder vivir en libertad y en un ambiente civilizado y donde la figura de Rosas como dictador y controlador es permanente en los jóvenes que viven con fobias y miedos el reinado del Restaurador.
TRES. Sobre las reflecciones de Maristella Svampa (1994)
En la literatura aquí abordada la barbarie se encuentra representada en lo local, en lo nativo, en lo americano, en los gauchos, en los caudillos, es decir en el interior del país en contraposición con la civilizada, urbana y europea Buenos Aires. Buenos Aires representa lo apolíneo, lo deseable, el progreso, la mirada y la unión con Europa mientras que el interior es el “atraso”, desde lo económico y lo social.
Si bien desde una mirada optimista Svampa sostiene que: “Los procesos, aún aquellos que muestran la barbarización gaucha de las ciudades, no son irreversibles; más aún, conducen a algo nuevo…..” es decir que no obstante que estos procesos lleven su tiempo, es decir décadas y generaciones las sociedades son dinámicas y “las situaciones cambian”. Grupos opuestos se van influenciando como en una dialéctica permanente pero luego de años de sangre y fuego. Continúa Svampa con un análisis dialéctico señalando que “una lógica de la implicación a una lógica de la exclusión son constantes e incluyen, en ciertas oportunidades, los mismos ejemplos”; es decir que conforme su visión habrá situaciones y contextos donde determinados actores y elementos serán ponderados o excluidos y que en este devenir ambas corrientes opuestas se retroalimentan mutuamente. Así desde esta última mirada podemos concluir que la fundación de la Nación Argentina como problema implica adentrarnos en las profundas diferencias que desde el inicio han acongojado a la Nación, las dificultades e injusticias hacia las personas que estas diferencias irreconciliables han traído y la posibilidad demostrada por el curso de la historia que la sana alternancia en el ejercicio del poder podrá poner paz a sectores en principio irreconciliables.