Didáctica de la lengua - Objeto
Lejos de pensarse como una materia canónica, dogmática y fija, la Didáctica nos obliga a repensar, cada vez más, nuestras prácticas docentes manteniendo el foco en la disciplina a enseñar al tiempo que en el contexto en el cual el acto educativo se realizará. Asumiendo que el docente es genuinamente un facilitador entre el conocimiento y el estudiante, la necesidad de ida y vuelta y de diálogo (ir a través del logos) entre ambos es indispensable. En el caso de la Didáctica de la Lengua y Literatura es adecuado interpretarla, siguiendo a Alisedo, como un conjunto de discursos y saberes elaborados y pertinentes para la enseñanza y el aprendizaje de la lengua, así como también los discursos explícitos acerca de las relaciones entre el estado escolar y el estado interdisciplinar de la Didáctica de la Lengua y la Literatura.
Partiendo de ese postulado es posible afirmar que el campo disciplinar de la lengua y la literatura abarcará el contenido científico de las lenguas, la psicología del sujeto que aprende y sobre todo, el marco y contexto social donde el acto educativo se realiza; no es posible extrapolar el contexto de enseñanza, la realidad concreta donde se produce la relación docente-contenido-alumno, lejos de la aplicación práctica de la Didáctica de la Lengua y Literatura. En el caso que se ejemplifica en el texto “Tengo una muñeca azul” de Luis Enrique Lopez, publicado en la Revista de Educación Popular, se ponen en evidencia algunas cuestiones complejas para la enseñanza de la Lengua y Literatura en entornos particulares; concretamente allí los educandos comprendían mayormente la realidad a través de una lengua indígena que su docente ignoraba y en el marco de la clase y con el objetivo de impartir las lecciones de lengua y literatura, la docente realizó un abordaje tradicional y estándar, quizás adecuado para otros contextos pero no para estos niños con realidades idiomáticas bilingües y cosmovisión multicultural. Así bajo una metodología de trabajo lineal y “para todos igual” se ignoró la diversidad y los saberes culturales de niños pertenecientes a una realidad cultural distinta al estándar que pareciera sostener un discurso educativo homogeneizador. Es ingenuo pensar que una docente de aula puede solventar solo con sus conocimientos didácticos un abordaje efectivo e inclusivo de una disciplina tan edificadora como lo es la Lengua (dado que hay decisiones de planeamiento educativo que la exceden) pero es pertinente comprender la necesidad del conocimiento y aplicaciones efectivas de la Didáctica de la Lengua como una disciplina teórica que permitirá estudiar la acción pedagógica, las prácticas de enseñanza y relacionar los alcances sociales de estas prácticas, alcances que en el ejemplo de “Yo tengo una muñeca azul”, no han sido contemplados.
Es por ello que la especificidad de la Didáctica de la Lengua y la Literatura representa un rol determinante que permitirá salirse de la enseñanza dogmática de la Gramática y la Literatura “para generar un espacio de interacción entre prácticas pedagógicas y procesos de aprendizaje de una materia específica como lo es la Lengua y la Literatura” (Cicurel, 1988). Este espacio de interacción y diálogo deberá tomar en cuenta los discursos lingüísticos, psicológicos y pedagógicos vigentes en cada sociedad para plasmarlos de manera efectiva y enriquecedora en las aulas.
La lengua es el instrumento que permitirá al alumno abordar no solo la lengua y la literatura en sí mismas, sino que también las otras disciplinas que le sean impartidas en la escuela y los otros saberes en los que el estudiante pueda interesarse; es por ello que pensar y reflexionar sobre qué enseñar y cómo enseñarlo debe ser resultado de un análisis cualitativo de la disciplina científica a impartir, las metodologías indicadas para lograrlo y la factibilidad de aplicar estas metodologías en el contexto determinado donde se lleve a cabo la tarea pedagógica. Citando a Artigue es factible afirmar que la Didáctica puede pensarse como una ingeniería, porque la profundización (y efectividad) de su conocimiento requiere tomar cuenta de la complejidad del sistema didáctico en funcionamiento. La didáctica de la Lengua y la Literatura parte de la práctica y debe volver a ella enriquecida a través de pautas eficientes, metodologías efectivas y un enfoque social, constructivo y situado.
Beatriz Acosta











