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Jack and Caspar Lee last night! via sophienwmn
{...}
— El ritmo cardíaco del chico volvió a la normalidad una vez que la vio, de seguro no sabía que era ella en un principio, lo miró extrañada, ya que no volvía a su forma normal, y ella sabía que eso significaba que algo pasaba, lo sabía mejor que nadie y aunque él intentó demostrar lo contrario, no logró que dejará de preocuparse por él. Se arrodillo a su lado, y acarició suavemente el pelaje de su cuello —. Se nota que algo no esta bien, pase por algo parecido… ¿no has intentado volver? — Preguntó en un murmuró, mirándolo a los ojos, intentando descubrir que sucedía.—
– su cabeza se amoldo al toque de la chica, dejando que aquella caricia lo llevara un poco al tiempo donde podía estar cerca de su madre. Al escuchar que había pasado por un momento parecido, sus ojos brillaron en esperanza de que ella fuese quien lo ayudaría a volver a ser el mismo de antes. Su cabeza se movió de un lado a otro, respondiendo su pregunta, para luego mirarla expectante de una historia o alguna manera de que su cuerpo volviera a ser el mismo de aquel adolescente. –
{...}
—Caminaba tranquilamente por la ciudad, cuando escuchó aquella pequeña conversación. No pudo evitar acercarse más para oír la respuesta inexistente de la otra persona, mas esta jamás llegó. Sin querer, pisó una hoja caída y con esta provocó un fuerte crujido que, obviamente, hizo que su presencia se notase al instante. Salió lentamente de su escondite y enfrentó a su amigo, quien para ese momento optaba por su forma animal—. ¿Bentley? —soltó, aunque sí supiese de quién se trataba, quería eliminar el incómodo silencio del ambiente—. Lamento escuchar eso —comentó en un murmullo—.
– negó un poco con su cabeza, no había nada que lamentar. Era algo por lo que sabría que en algún momento tenia que pasar sin embargo no pensaba que puede tan pronto. Se acerco a su amigo y lamió su mano, dejándole saber que todo estaba bien y no había de que preocuparse, esperando que este no hiciera mas preguntas y que de algún modo lo ayudara a revertir el efecto de aquel momento. –
¿De donde sacaste esto?
Los muñecos son para las idiotas, yo prefiero la comida y un buen partido de fútbol en la televisión, aunque en vivo y en directo es más emocionante, no puedo negarte eso —cruzó los brazos por sobre su pecho, sonriendo algo nostálgica al recordar los partidos que concurría con su padre— Lo encontré en la entrada del bosque, en respuesta a tu pregunta —coreó su risa, ladeando levemente su cabeza— Ya veremos la credibilidad de tus palabras, Benty ¿Puedo decirte así?
– la miro totalmente confundido – Vaya, eres una chica totalmente única. Aunque bueno, siendo licántropo es predecible que tengas buenos gustos. – encogió sus hombros con una sonrisa de ganador – Se quien ha sido, se quien lo dejo allí. Gracias por encontrarlo. – sonrío mirando su viejo juguete y recordando a la pequeña que lo había dejado allí – Claro, aunque suena a el tamaño mas grande de los cafés perro si eso es lo que parezco entonces eres bienvenida a decirme así pero solo por que eres tu ¿ok?
Comes and goes...
-Miró extrañada al chico al escuchar lo que este le estaba confesando, nunca lo imaginó no pasó por su mente ni siquiera. Pero eso no significaba que el le correspondía pues podía notar el brillo en sus ojos cada vez que decía Kathryn. Solo soltó un suspiro, no quiso decir más, ¿de que serviría? por un lado una parte de ella lo quería a su lado pero por el otro estaba consciente de que no sería así- No insista por favor Ben, ya nos veremos después ¿esta bien? -se dio la vuelta y comenzó a caminar algo cabizbaja esperando que el no la siguiera, las lagrimas podían volver a salir en cualquier momento y si iba a llorar quería hacerlo sola.-
No, tu no me vas a hacer esto. – camino rápido hasta que la alcanzo – ¿Quieres llorar? Bien, puedes hacerlo. Probablemente termine llorando contigo, pero simplemente no me alejes, ¿si? Tu no puedes alejarme, no quiero que me alejes.
Para mí si lo es. — Insistió intentando no reír a carcajadas.— Si lo sé, pues yo no los odio, y me lo llevaré a mi casa, tendrás que aprender a soportarlo. — Dijo a la vez que dejaba al gato en el suelo. — Lo dejaré por ahora, pero de verdad me lo quedaré, ¿a dónde quieres ir?
Solo si prometes no tenerlo cerca de mi cuando estemos juntos, ¿si? – pidió mirando como el gato se alejaba de ellos – Esta bien pero ya sabes mi condición. – encogió sus hombros – Al cementerio. – dijo serio pero después soltó una risa – No lo se, a algún lugar donde me puedas admitir tu amorío con el chico del collar.
{...}
Lo observó correr lejos de ella, en una dirección aún más profunda que la que la había llevado hasta allí. Ni siquiera sabía bien dónde estaban, pero luego de mirar el camino que había recorrido, la chica comenzó a seguirlo, guiándose por el aroma que dejaba tras su paso—. ¡Ben! ¡Espera, por favor! —la rubia lo llamó, bajando su velocidad pero acabando sin problemas, y a tiempo, en aquel claro escondido. Miró cada espacio, antes de dirigir su mirada hacia él, atenta a cada uno de sus movimientos.
Cuando aquel aullido, proveniente desde lo más profundo de su corazón, brotó de sus labios, sintió que sus fuerzas le dejaban de responder. ¿Cómo era que habían cambiado tan bruscamente las cosas? ¿y Cómo fue que ella no se dio cuenta? Abrió un poco sus labios, queriendo decir algo pero nada salió de ellos, nada más que silencio. Se comenzó a acercar, con cuidado un pie delante del otro; no quería que volviera a salir corriendo, solo deseaba tener el poder de sanar aquel triste y desconcertado corazón. Llegando a su lado, cayó de rodillas frente a él, separando los brazos de su cuerpo y extendiéndolos hasta que el rostro de la criatura quedó acunado entre sus palmas. Buscó su mirada, parpadeando ante el tono dorado que teñía sus pupilas—. Ben… —susurró, comenzando a deslizar sus dedos por su pelaje, en una caricia—. ¿No puedes volver a tu forma humana? —preguntó, aunque ella conocía su respuesta. Apartó su visión de su rostro, dejando que estas danzaran sobre el cuerpo del lobo, comprobando que su sufrimiento era causa de su corazón, y no algo físico. Continuó con sus caricias, sin levantarse sobre sus rodillas, únicamente permaneciendo a su lado. Nada importaba en ese momento, solo Bentley lo hacía.
Atento miro cada uno de los movimientos de la rubia, precavidamente acomodo su trompa en las manos heladas de su mejor amiga. Sin duda sus caricias por su pelaje eran lo mas cercano a estar en el cielo, eran un movimiento tan reconfortante que podía continuar con sus ojos cerrados disfrutando de las caricias. Aparto un poco su cuerpo de la chica, solo lo suficiente para pasar su cabeza por el cabello de la chica, soltando un diminuto chillido, expresando un poco su dolor pero al mismo tiempo el bien que le hacia que ella estuviera allí. Volvió a acomodar su cuerpo cerca de la chica, reposando su peso en sus patas dobladas y dejando que su cabeza descansara en el regazo de la rubia. Cerro sus ojos y dejo que las caricias se llevaran su dolor, se llevaran esa aflicción que sentía por toda la situación. Ese era un momento que quería recordar, un momento que nunca se repetiría. Un licántropo siendo reconfortado por su enemigo natural, un vampiro. – Te amo, Caroline. – lamió su brazo para luego dejar que todo a su alrededor desapareciera, cayendo en un profundo sueño.
Pero yo dije que gatos si… y míralo si es muy adorable. — Dijo acariciando al gatito que tenía en brazos. — No te morirás porque yo tengo un gato en brazos.
¡No, no es adorable! – negó repetidas veces – ¿Sabes que soy? ¡Odio a los gatos! Deja eso a las brujas, tu mejor deja esa cosa fea de lado y acompañame a dar una vuelta por la cuidad.
¿Buenas tardes?
Hola lindo… ¿y tu de quién eres?
¡Ellie, dije NO gatos! – dijo sintiendo un extraño pero normal odio al animal – ¿Pretendes matarme?
Deberían
de estar por acá..
No, no deberían. Yo las escondí y nunca las encontraras Nickyto.
{...}
No bajar los brazos. Nunca perder la esperanza, porque es lo último que se pierde. ¿Por qué? ¿Por qué no simplemente podía contestar el condenado teléfono? La rubia no lo pensó dos veces antes de salir de su casa y realizar una maratón hasta la de su amigo; más su olor no estaba allí, si no que trazaba un camino hacia el bosque. Se dejó guiar por aquel aroma que desde inicios de su transformación había detestado, más el conocerlo cambió todo. Cuando se acercaba al claro, escuchó un pequeño corazón sumarse, ¿Quién sería?. Caroline siguió deslizándose con cautela por entre los frondosos árboles, reprimiendo un suspiro de alivio al encontrarse con aquella escena. Su amigo estaba bien, y eso era lo único que importaba. Pero así cómo ella podía oír a otros seres desde lejos, él se percató de su presencia, por lo que dejando que aquella pequeña se alejara y se pusiera a salvo, la rubia cruzó los arbustos, revelando su presencia. Lo observó, sacudiendo su cabeza suavemente, no entendiendo qué lo había orillado a permitir que su verdadero ser resurgiera y tomara el control—. ¿De qué huyes? —Las pupilas que se habían girado a mirarla pertenecían a él, a su mejor amigo. El mismo cálido tono, en los cuales ella encontraba refugio cada que posara sus orbes en él—. ¿Qué haces aquí? —el vampiro no tenía miedo, aunque su mordida fuera letal para los de su especie, la chica sabía que estaba herido y por tal razón, abandonarlo no era una opción, nunca lo sería si se trataba de él—. Ben…
El sonido de su voz fue todo lo que necesito para que confirmara la presencia de su mejor amiga en el lugar, la había guiado hasta un lugar del cual nunca le había hablado. ¿De que huía? De sentir, seria la respuesta correcta, sin embargo no estaba seguro. Repartió su peso en sus cuatro pasas, moviéndolas simultáneamente nervioso de tenerla enfrente, sin embargo seguro que nunca seria capaz de hacerle algo. Se acerco a ella y con su trompa movió la mano de la chica, pidiendo que la siguiera. Empezó a correr sabiendo que tenia a la rubia tras de el, tenia que alejarla de su familia, ya que si ella se enteraba de donde se escondían probablemente todo se saldría de sus manos y no estaba para soportar un dolor mas. Cuando estuvo en un lugar seguro, se paro justo en medio del prado. Miro los ojos de su amiga y parpadeo un par de veces. Se sentó en sus patas traseras y poco a poco fue bajando las de enfrente para quedar a su merced. Una vez que estuvo cómodo, un aullido de dolor salió desde lo mas dentro de su alma, esperando que eso le fuese necesario para entender todo lo que le dolía su corazón en ese momento.
{...}
— Iba caminando de vuelta al pueblo, cuando escucho unos ruidos cerca, por lo que decidió ir a ver de quién se trataba, encontrándose con un lobo, que obviamente debía conocer, aunque no estaba segura de quién se trataba y por qué seguía transformado. — Ey… ¿Estas bien?
– cuando la silueta de la chica salió a la luz, su corazón se tranquilizo al notar que no era nadie de quien temer, al contrario al ser una de los de ellos, todo en el se relajo completamente. – Chloe... – a veces le resultaba frustrante escuchar su voz resonar en su cabeza y que los demás no la escucharan. Dio un par de pisadas hacia la chica y acaricio su pierna con su cabeza para luego retroceder intentando hacerle notar que estaba bien, o eso el pensaba.
¿De donde sacaste esto?
Ves no tienes con qué molestarme. No eran amargados, solo antes no se tomaba muy en cuenta a las hermanas pequeñas, ¿comprendes? — Hizo una mueca con sus labios, cuando él le dijo lo que pasaba —. Sabes, todo se soluciona hablando… deberías intentar hablar con ella, pero antes de eso deberías aclarar bien lo que piensas no puedes llegar y decir lo primero que se venga a tu mente, o eso creo yo.
Oh lo siento, olvidaba que tienes siglos viviendo en este mundo. – una débil sonrisa se dibujo en su rostro – No creo que cuando intentas evitar que una persona te deje, tengas tiempo de pensar exactamente en lo que debes de decir. En ese momento simplemente dejas que todo lo que piensas y sientes salga, y a veces eso resulta mal... – suspiro algo triste – De todas maneras hablar no es algo que creo que funcione ahora..
{...}
¿Qué se hace cuando se tiene un corazón roto? Bentley se limito a convertirse en lobo después de una noche terrible, extrañamente le era imposible regresar a su forma humana y de cierta manera lo prefería de esa manera. Busco el lugar donde había recordado que su familia se albergaba, pero unos kilómetros antes de llegar noto que un pequeño cuerpo se lanzaba a el. – Hailee.. – pensó en su cabeza, no le podía hablar a su pequeña hermana pero la había extrañado tanto que esperaba que sintiera todo el amor que le estaba dando. – ¿Tu fuiste la del muñeco, verdad? – a pesar de que ella no le iba a responder, se limito a reposar su hocico en el hombro de la pequeña hasta que escucho como una persona se acercaba a ellos. – Vete Hailee, vete. – se separo de ella y empujo su cuerpo con su trompa, notando como la niña se perdía entre los matorrales. Dio media vuelta y espero a que la persona saliera de la obscuridad, curioso de saber que era lo que quería.
Tengo un mal presentimiento
¿Entonces por qué estabas dudando? Ben, cuando quieres en realidad a alguien no hay nada en el universo que te haga tan siquiera cuestionarte a ti mismo si estás haciendo lo correcto, simplemente lo haces y no dejas que nada se interponga. -No quería llorar más frente a él, ni seguir discutiendo cosas que sabía solo los herían más a ambos. Cerró sus parpados con fuerza y asintió ante su pregunta. Inconscientemente se dio la vuelta y salió a una velocidad increíble del lugar, llegando nuevamente al bosque donde por alguna razón se sentía a salvo. Continuó llorando y desahogando cada pena dentro de ella, pero el dolor hacía presencia quizá cada vez más. Los recuerdos al lado del chico llegaban a su mente uno tras otro, desde la primera vez que ambos hablaron..hasta el cual podría llamar el último. Por unos segundos lo esperó, quería que él llegara como la anterior vez a abrazarla, decirle que lo sentía y que la quería, pero nada pasó.. El tiempo continuaba pasando, las lágrimas no tenían la decencia de detenerse y no había rastro alguno del chico, cosa confirmó el fin de aquello que tuvo el honor de llamar amor. -
¡Por que soy un adolescente! Soy un adolescente, no he vivido siglos de años para saber que es estar enamorado, yo no se que es sentir todo este amor por una persona. Soy tan torpe, llamalo inmadurez si quieres o inexperiencia pero simplemente no se como funciona esto. Es normal, es normal que me cuestione, no solo sobre eso pero sobre mil cosas. – gruño molesto sintiendo como sus palabras se las llevaba el viento, había bastando un simple movimiento en la cabeza de la chica para que su corazón se rompiera en pedazos tan diminutos que sabia que seria imposible volver a juntarlos. Gruño tan fuerte que tuvo que golpear el árbol mas cercano para evitar que se convirtiera en un lobo, el árbol cayo hacia la calle y supo que tendría problemas pero no le importo. – Kathryn... – sollozo cayendo de rodillas al suelo, junto al tronco de aquel árbol. Apoyo su cabeza en el tronco, sintiendo como el aroma de tierra mojada inundaba sus fosas nasales, borrando cualquier memoria del aroma de la chica. Podía seguirla, podía correr y llegar hasta donde ella estaba, quería hacerlo, quería envolverla en sus brazos y apagar aquellas lagrimas con besos, borrar todo el frío de su piel con el calor de su cuerpo. Necesitaba sentirla, saber que era solo una piedra mas en el camino, necesitaba escucharla decir que todo estaba bien pero ese momento no llegaría. Ella había sido clara, la había perdido y probablemente lo había hecho para siempre.
MIS EMOCIONES SON TAN TRISTES QUE NO HAY GIF PARA ESO T_T
¿De donde sacaste esto?
— Tomo el muñeco y lo mantuvo en sus manos con delicadeza — Lo tirare a un río — ríe bromeando — Solo quiero verlo, no le haré daño tonto — Sonríe al muchacho mientras sostiene el muñeco en sus manos — Esta en tan buenas condiciones que podría decir, que hasta podría ser de colección — Le mira a los ojos fijamente para luego devolvérselo — Esta genial…
¿Qué? ¡No! – dijo rápido al escuchar que lo tiraría a un río, pero se tranquilizo al ver como lo trataba con delicadeza – No creo que sea de colección, simplemente es un viejo juguete.. – encogió sus hombros tomando al Woody en sus mano – Gracias... eh.. ¿Como te llamas?