- ¿Crees que Rubius nos perdone? Digo, insistió mucho por lo de su cumpleaños y…-
Vegetta dejó de hacer flexiones para sentarse sobre el suelo y mirarlo detenidamente. A Willy los 22 años le quedaban como anillo al dedo con ese pelo alborotado y los ojos almendrados.
- No creo que le importe. - Respondió con una sonrisa - Ya sabes que puede ser muy dramático pero es un buen chaval. Además, me confesó que querían beber hasta… Bueno, creo que ya estaba borracho cuando me lo dijo.-
Willy sonrió, dejándose caer sobre la cama con la cabeza al margen del colchón.
- ¿Qué pasa? ¿No te lo crees? - Cuestionó el mayor observandolo divertido.
- No es eso - Se encogió de hombros, dejando caer la cabeza hacia el vacío - Solo pensaba que realmente necesitábamos unas vacaciones.-
Una sonrisa maliciosa se pintó en los labios de Vegetta. Se inclinó sobre el rostro del menor y rozó la punta de la nariz con la suya.
Quizás por la inexperiencia o porque había cerrado los ojos, pero el gesto lo tomó desprevenido y cayó al suelo como un saco de papas.
Vegetta no pudo evitar romper a reír escandalosamente.
- ¡ Oye…! No es divertido -Se quejó mientras se levantaba del suelo y se sentaba frente a Vegetta. Sus mejillas se habían sonrojado mientras observaba como su compañero se descojonaba en su lugar.
- Chaval eres un crío…- Dijo entre risa y risa.
También a Samuel los 26 le quedaban de maravilla. Siempre tan alegre y tan maduro a la vez.…
Bueno, principalmente más alegre que cualquier otra cosa.
Willy no pudo evitar sonreír. - Venga ya pesado, no fue tan gracioso.- Se cruzó de brazos - No vuelvas a hacer eso.- Añadió jocoso.
- ¿O si no qué?- Preguntó con malicia, mientras reprimía la risa mordiéndose los labios.
Willy le pellizcó la mejilla al tiempo que rápidamente le daba un mordizco en la nariz.
- O si no dejaré que marchites en San Valentín como todo un viejo viudo, señor Nariz aguada- Respondió riendo.
Vegetta se echó a reír también mientras apoyaba la frente contra la del menor, quedando cara a cara.
- Está bien. - Accedió, mirándolo a los ojos - ¿Ahora me das un beso chiqui?- Preguntó con voz dulzona.
- Claro - Sonrió, mientras acercaba sus labios a los del otro - Están en la cocina.- Dijo, cambiando la dirección de sus labios, volviéndole así a morder la nariz.
- Chaval… Como no dejes la tontería te va a pesar…-
- Tienes la nariz fría… y aguada - Comentó divertido.
- ¿Se supone que tengo que ofenderme?-
- Se supone que me encanta hacerte enojar-
- Lo que me toca escuchar…- Suspiró, a la vez que lo cogía entre sus brazos y lo subía a la cama - Pero ya me vengaré…-
Willy sonrió, acariciandole el cabello.
El mayor le cogió la mano, depositando un beso sobre sus dedos.
- ¿Te incómoda esto? Digo… ¿Que esto que sea real?- Cuestionó con la cara entre los dedos del menor
Cerró los ojos y volvió a sonreír. - He pasado noches enteras imaginando esto, fingiendo que realmente no me importaba en lo absoluto.-
Vegetta lo escuchó en silencio, dejándolo hablar.
- No es como si hubiera descubierto que eras mi alma gemela.- Rió levemente - Para serte sincero me he tardado la vida en admitir que…Te quiero.-
Hizo una breva pausa, intentando calmar las emociones que esas dos palabras, aún después de tanto tiempo siendo dichas, le provocaban.
-Te quiero- Volvió a repetir- Cuando te lo dije por primera vez realmente estaba asustado. ¿Qué pasaba si no me correspondías? ¿Todo seguiría normal? ¿Qué nos pasaría? Tenía mucho miedo… Yo nunca me había sentido así.- Suspiró aliviado al revivir esos recuerdos lejanos - Y ahora que todo ha pasado, ahora que sé que me correspondes…No lo cambiaría con nada.-
Abrió los ojos y se encontró nuevamente con el rostro a un palmo de distancia con el de Samuel.
Una vez más, lo había tomado desprevenido.
- Voy a hacerte el amor ahora mismo- Dijo, sin apartar sus ojos de los de Willy, aproximándose aún más a su cara.
- E-eres un pervertido- Se quejó con las mejillas colaradas. Pasó los brazos por el cuello del mayor, enroscandolos en su nuca. - Pero me vale con que seas real…-
Sus labios se rozaron. Tibios y dulces, sabían a gloria cuando se unían.
- Estoy aquí contigo, soy real - Susurró suavemente Vegetta contra su boca - Y te quiero.-
Mientras tanto en la casa de Rubius…
Alex: ¡QUE LE CANTEN, QUE LE CANTEN!
Frank: : ¡YOOO EMPIEZOOOO!…Ejem, Ejem…ESTÁS SON LAS MANITAS QUE TOCABAN A DAVID…
Oliver: HOY POR SER TU HAPPY BIRTHDAY NO TE VIOLAMOS AQUÍ.
Mangel: DESPIERTA ESE PENE RUBIUH DESPIERTA EN ESTE DÍA TAN FELIIIIZ
Luzu: Y QUE TUMBES MUCHOS ANOS TE LO DESEA CEPILLÍN
Madre de Rubius: QUE VIVA LA QUINCEAÑERA
No se preocupen, yo misma me denuncio (°_°)