Cuando tu me miras así, siento algo indecible, inenarrable, tan grande, tan intenso…
entonces!,
dejo que la música de las caricias hablen por mí, que el sentimiento y a la emoción se expresen, en el silencio, para que me comprendas mejor. Gabriel
hello vonnie
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Sade Olutola
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DEAR READER
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@biel-magno
Cuando tu me miras así, siento algo indecible, inenarrable, tan grande, tan intenso…
entonces!,
dejo que la música de las caricias hablen por mí, que el sentimiento y a la emoción se expresen, en el silencio, para que me comprendas mejor. Gabriel
Parecía que la foto hablaba por si sola, pero has hecho que su mensaje sea más bello y más intenso. Tienes esa capacidad "excepcional", de ser la excepción que confirma la regla, donde la imagen y las palabras se superan así misma. Gabriel
Sería una verdadera tristeza,
vivir sin haber amado,
amar fin haber sentido.
No solo en los placeres de la carne,
en esos encuentros pasionales,
en los anhelos de la mente,
si no en esa dicha del corazón,
en ese éxtasis místico
que te inunda el alma.
Gabriel
Ante mí, dos realides de un mismo deseo. Una es dominante en sus convicciones y entregada en sus voluntades. Al mismo tiempo, sumisa y ciegamente entregada cuando desnuda su cuerpo, desnuda su mente y su alma.
Gabriel
Cuando llega la noche, no es manto oscuro lo que trae.... mira, mira bien el cielo y veras como todo está lleno de luz.
De día una sola luz te deslumbra, de noche, no hay una luz que te deslumbre, si no millones de estrellas que te iluminan y te inspiran a un pensamiento mágico...
de noche, hasta la mirada es más profunda y el silencio se expresa con vehemencia...
Gabriel
Qué mejor lugar para la lectura que un entorno natural, para una buena novela, un ensayo o leer poesía. Ya el bosque, en sí mismo, es como un buen libro, que nos habla de la vida, de los ciclos, de la muerte y las energías.
En compañía de estos veteranos del mundo, observadores del tiempo, creadores de nuestro oxigeno, sabiendo que cada árbol es un ecosistema en si mismo.
Ahí te veo imbuida en tu lectura, en tu aventura, en esos pensamientos únicos que inspira un buen libro, donde cada uno lo interpreta a su manera y la imaginación hace su propia versión. No hay dos lecturas iguales, lo mismo que no hay momentos idénticos.
El tiempo no existe, sólo existen los momentos, el presente. Un eterno presente donde recordamos un pasado diferente y un futuro que siempre está por venir y nunca llega.
En la orilla Del Río, metáfora del fluir de la vida, con ese sonido del agua, del viento que acaricia a esos seres gigantes. Las afanadas hormigas, transformando el micromundo, y otros seres diminutos en esa misión tan importante de mantener la vida del bosque.
Y que hablar de esos seres cantores, voladores que se pasean de rama en rama, esparciendo las semillas y también el polen.
Qué sabía es la naturaleza y que buen libro es que nos enseña tanto, nos deleita, nos cura la mente y nos llena de energía. Al fin y al cabo, somos criaturas del mundo y otras su mayor enemigo y la de todos los seres que cohabitan con nosotros.
Pero sin duda, tú eres la reina del bosque, su Caperucita en ocasiones, otras un hada que inspira y que habita ese paraíso de vida. Para mí lo eres todo, musa de mis mejores sentimientos, dama de las Bellas Letras.... amor profundo.
Gabriel
No es tanto el color, si no ese misterio
que la noche pone en los ojos,
en esa mirada de secretos que te atrapan,
te cautivan y te absorbe
a ese horizonte de sucesos,
donde lo irreal es verídico
y no sabes escapar de ahí,
porque no puedes, porque no quieres...
porque ese misterio que hallo en ti
me fascina y transforma.
Gabriel
Amado señor mío no tengas miedo, no te muevas, permanece en silencio, nadie nos verá.
Sigue así, quiero mirarte, yo te he mirado mucho, pero no eras para mí, no te acerques, te lo ruego, quédate donde estás, tenemos una noche para nosotros, y yo quiero mirarte, nunca te he visto así, tu cuerpo para mí, tu piel, cierra los ojos, y acaríciate, te lo ruego.
No abras los ojos si te es posible, y acaríciate, son tan hermosas tus manos, he soñado con ellas tantas veces, ahora las quiero ver, me gusta verlas sobre tu piel, así, te lo ruego, continúa, no abras los ojos, yo estoy aquí, nadie nos puede ver y yo estoy cerca de ti, acaríciate, amado señor mío, acaricia tu sexo, te lo ruego, despacio.
Es hermosa tu mano en tu sexo, no te detengas, a mí me gusta mirarla y mirarte, amado señor mío, no abras lo ojos, todavía no, no debes tener miedo, estoy cerca de ti, ¿me sientes?, estoy aquí, te puedo rozar, esto es seda, ¿la sientes?, es la seda de mi vestido, no abras los ojos y tendrás mi piel.
Tendrás mis labios, cuando te toque por primera vez será con mis labios, tú no sabrás dónde, de repente sentirás el calor de mis labios sobre ti, no puedes saber donde si no abres los ojos, no los abras, sentirás mi boca donde no sabes, de repente.
Tal vez sea en tus ojos, apoyaré mi boca sobre los párpados y las pestañas, sentirás entrar el calor en tu cabeza, y mis labios en tus ojos, dentro, o tal vez sea en tu sexo, apoyaré mis labios, allá abajo, y los abriré bajando poco a poco.
Dejaré que tu sexo entreabra mi boca, entrando entre mis labios y empujando mi lengua, mi saliva descenderá por tu piel hasta tu mano, mi beso y tu mano, uno dentro de la otra, sobre tu sexo.
Hasta que al final te bese en el corazón, porque te deseo, morderé la piel que late sobre tu corazón, porque te deseo, y con el corazón entre mis labios tú serás mío de verdad, con mi boca en el corazón tú serás mío para siempre, si no me crees abre los ojos, amado señor mñio, y mírame, soy yo, quién podrá borrar este instante que sucede, y este cuerpo mío ya sin seda, tus manos que lo tocan, tus ojos que lo miran.
Tus dedos en mi sexo, tu lengua sobre mis labios, tú que te deslizas debajo de mí, aferras mis caderas, me levantas, dejas que me deslice sobre tu sexo, despacio,quién podrá borrar esto, tú dentro de mí moviéndote lentamente, tus manos en mi rostro, tus dedos en mi boca, el placer en tus ojos, tu voz, te mueves lentamente pero hasta hacerme daño, mi placer, mi voz.
Mi cuerpo sobre el tuyo, tu espalda que me alza, tus brazos que no dejan que me marche, los golpes dentro de mí, es violencia dulce, veo tus ojos que buscan en los míos, quieren saber hasta donde hacerme daño, hasta donde quieras, amado señor mío, no hay final, no acabará, ¿lo ves?, nadie podrá borrar este instante que sucede, para siempre echarás la cabeza hacia atrás, gritando, para siempre cerraré los ojos separando las lágrimas de mis pestañas, mi voz dentro de la tuya, tu violencia que me tiene aferrada, no queda ya tiempo para huir ni fuerza para resistirse, tenía que ser este instante, y este instante es, céeme, amado señor mío, este instante existirá, de ahora en adelante, existirá hasta el final.
Alessandro Baricco "Seda"
La leyenda del árbol de Sakura; una historia de amor
Había una vez…
Hace cientos de años, en el antiguo Japón, la guerra no cesaba de traer ríos de sangre. El país se encontraba triste y desolado. Sin embargo, existía un hermoso bosque que ni la guerra había podido devastar. Estaba lleno de árboles frondosos que dejaban adivinar a lo lejos su exquisita tranquilidad. Este le daba consuelo a los atormentados habitantes del país. Por fuerte que fuese la guerra en curso, nadie se atrevía a perturbar la paz que emanaba de ese bosque.
Sin embargo…
Dentro del bosque había un enorme árbol que parecía muerto, pese a la vida que lo rodeaba. En realidad el árbol no estaba seco ni mucho menos. No obstante, por alguna extraña razón nunca florecía. Sus ramas llenas de hojas vivían durante un tiempo sin que floreciera nunca. Por mucho tiempo el árbol permaneció solo, sin ninguna flor. Los animales le daban la vuelta pues temían que algo pudiera pasarles si se acercaban al árbol. Y no solo eso, alrededor de su tronco la hierba tampoco crecía. El árbol vivía sus días en completa soledad.
Pero un buen día…
Un hada compasiva se conmovió al ver el árbol en tan precarias condiciones. Entonces, con cuidado, se acercó a él con una propuesta. Le dijo que ella le lanzaría un hechizo. Haría que durante 20 años él pudiera sentir lo que siente el corazón humano. De esa forma quizá lograba emocionarse y florecer nuevamente. El hada agregó que podría convertirse en un ser humano o en una planta según fuera su deseo. Sin embargo, al cabo de los 20 años, si no lograba recuperar su vitalidad, moriría al instante.
El árbol aceptó…
Durante un tiempo se convirtió en humano. Sin embargo, decepcionado al ver la guerra a su alrededor decidió convertirse en árbol nuevamente. Los meses pasaron despacio, se convirtieron en años y el árbol no lograba sentir emoción alguna para florecer otra vez. Sin embargo, una tarde, el árbol moría de aburrimiento y decidió convertirse y caminar. En su camino se encontró cerca del río a Sakura, una hermosa jovencita. Impresionado por su belleza, el árbol se acerco a ella. Sakura fue dulce y amable con él, para corresponderle él la ayudó a cargar agua hasta su casa. Tuvieron una agradable conversación sobre muchas cosas. Y fue así como la amistad comenzó.
Todos los días
Sakura y el árbol que se puso a si mismo el nombre humano de Yohiro (que significa esperanza) se veían para platicar, reír, cantar y leer libros con historias maravillosas. Mientras más a fondo conocía Yohiro a Sakura, él sentía la necesidad de permanecer a su lado. Un día, Yohiro le confesó su amor a Sakura, y tras esa confesión le mostró quién era en realidad. Ella quedó muy impresionada y por unos minutos guardó silencio. Al final, ella sabía que no podía dejar de ver al árbol pues lo amaba demasiado. Pasaron los años y el plazo de los 20 años llegó por fin. Sakura le confeso su amor al árbol. En ese momento, el hada conmovida llegó a su encuentro y le ofreció a Sakura fundirse con Yohiro en forma de árbol.
Y entonces floreció…
Ella miro a su alrededor por unos segundos y con mucho amor accedió a fundirse con su amado. Fue así que el milagro se hizo. Al instante, en el centro del bosque el hermoso árbol de Sakura comenzó a florecer. Dejando ver el amor de ambos en cada uno de los pétalos de las flores. El árbol se quedó con el nombre de Sakura, que significa “flor de cerezo”. Desde entonces, el amor de ambos perfuma los campos de Japón.
Por STEFAN MARTIRADONI
Apóyate en mí y yo te llevo...
solo has de saber sentir mis pasos al ritmo de ese latido...
apóyate en mí y nos dejamos guiar a dónde el corazón nos lleve.
Da igual es sitio o el lugar,
porque el verdadero mundo está donde nuestras miradas se crucen.
Gabriel
Cierra los ojos y deja que tu imaginación recree ese momento...
deja que el deseo flote en tu piel...
cada gesto, cada caricia, cada toque, cada mirada,
es ternura suave en las orillas de esa dermis febril...
deja que ahonde en la profundidad
donde tu cuerpo es secreto y aguas termales...
deja que la tormenta se desate y la felicidad corone tu alma.
Todo así de intenso, de penetrante pasión,
de elevado entusiasmo, de profundos orgasmos.
Derramando aguas, en ese galopar trepidante hacia el clímax...
Gabriel
Siempre las palabras se quedan cortas para algo tan inconmensurable como es el Amor.
Poetas, amantes, escritores artistas... todos se esfuerzan en definirlo. Hay ríos de tinta, noches de éxtasis, incluso tratados y teofanías místicas para intentar definirlo.
Pero quizás sea imposible definirlo con palabras, solamente sentirlo en el alma, en los hechos.
Sentirlo en ese beso profundo que lo hace más intenso y en esa otra manera de latir el corazón cuando el amor te habita y se expresa en los cuerpos, en los pálpitos y en ese deseo de hacer, de lo cotidiano, algo insólito.
En esa sensación de que siempre estás ahí en los momentos difíciles, porque el amor también es bálsamo, compromiso y consuelo.
Gabriel
Eres oasis en mi vasto deseo, cristalina agua que sacia mi ávida sed.
Eres es cuerpo de dunas que mis manos recorren y mis labios culminan.
Soy ese viento que las agita, las moldea y las encrespa en puntas de placer.
Penetro tu cuerpo para aplacar tu fuego encendido de lujuria. Alcanzo tu alma entre clamores al cielo, mientras tus orgasmos se derraman entre tus muslos.
Eres cortesana de mi perversas embestidas...
diosa en la plenitud del alma.
Gabriel
La vida se torna mágica si tu miras a la vida con ojos mágicos...
porque la vida es un poco así,
aunque los sentidos nos engañen,
aunque la maldad penetra en el mundo, como la nada en el país de Fantasía...
pero mientras haya sueños, ilusiones y esas ganas de vencer a la Nada,
los sueños seguirán vivos....
la clave está en no perder el entusiasmo, en no quedarte sin tus sueños por el camino, porque es la savia de la vida...
Gabriel
Quiero informar a mis estimados seguidores/as, que en este nuevo blog, tendré el contenido de biel-m y biel-magno, así como como los nuevos post que voy creando.
Estar frente a ti, desnuda,
Es como estar frente a un espejo,
Tu mirada me cuenta como me ves, como me deseas
Mi piel aviva destellos dorados en tus ojos.
Te miro y adivino que vamos a emprender un viaje
Por los páramos del placer,
Retozando en praderas de intenso deseo.
Tus dedos son primavera sobre mis senos florecidos.
Tu experta caricia me hace vencer todos mis miedos
Cubres mi cuerpo como sombra
En el intenso calor de mis anhelos..
Se apaga la vida mientras late fuerte y agudo
Tu corazón sobre el mío.
Adelina
Seguí el camino de mi corazón, el instinto de mi deseo y ahí, estabas tú, ante mis ojos.
Se detuvo el tiempo, se detuvo el mundo por un instante, para hacerte inmortal en mí retina. Eterna, como moradora de mi alma.
Sentada derrochando belleza, con esa elegancia natural que da la clase; con tus bellas letras; con tu sonrisa; con esa sencillez, exhalando sensualidad por cada poro de tu piel...
A lo mejor la felicidad tiene mucho que ver con esa alegría, porque no es un lugar, si acaso todos esos momentos que te llenan el alma. Pero lo que yo sentí al verte, si no es felicidad, fue alegría y se le parece mucho.
Gabriel