Mikaelson's meeting
sweet-hayley·:
—Elijah, ¿Elijah? ¿Hope?— preguntó entrando entre los cuartos pero no daba entre ellos alguna señal que pudiera encontrar. Fue que entró a la que era su antigua habitación porque un llanto la llamó, el llanto de Andrew. —Andrew, mamá esta aquí… — pero volteó su vista viendo a Klaus con el niño en brazos. —Basta, ¡NO!— gritó, se lanzó hacía él para evitar que le hiciera daño pero se desvaneció. Volvió a salir repetidamente en busca de alguien pero esa vez fue Elijah quien estaba en peligro, todo se estaba volviendo un ciclo sin que pudiera salir de ahí o saber que era real o no. —¡HOPEEEE!— gritó, su hija tenía que estar ahí en algún lado y llegaría a dar con ella.
—Forzar alguien a poner su propia felicidad ante la tuya no es ser un buen hermano u obligarlos a estar contigo. Te quejas de Elijah cuando el mal hermano, el mal hombre, el mal padre ¡eres tú!— recalcó las palabras sin dejarse nada suelto. —¡No! ¡No se lo merecía! ¡Tú me alejaste de ti! ¡Yo necesite a mi padre por 10 años! Espere por ti, pero fue Elijah quien apareció, no tú— gritó a la par que él lo estaba haciendo pero estaba enojada, la idea que se creo al estar con él de niña se rompía con cada palabra que pronunciaba. —Para ser algo que no entiendes, ni con ti inmortalidad, ni con tu ira o tu fuerza podrás obligarme a quererte. Podré ser tu prisionera como ahora veo que fueron tus hermanos contigo, obligada a estar a tu lado pero eso no quitará que mi corazón desee cada día estar con mi verdadera familia. Con mi madre, mi padre y mi hermano— pero temía quedarse sin tiempo, Hope tomó el brazo de Klaus pero no sintió la magia de Dahlia con él, estaba a su alrededor lo que le sería imposible localizar. —Si mi hermano queda libre con mis padres me quedaré contigo, pero si algo le ocurre a mi hermano o no llega con ellos lo lamentarás— aceptó el trato y esa amenazaba quedaba presente en tan solo una adolescente pero con la firmeza por el amor y deseo que tenía por encontrar a su hermano menor.
Elijah notó la secuencia de repetición. Le alteró, pero continuó con su camino. Después de todo, debería existir una forma de acabar con la ilusión que les había creado. Era evidente que los necesitaba en este círculo sin salida mientras sus hijos corrían peligro. La desesperación de Elijah se terminó cuando sintió un duro golpe en el pecho, una daga que se incrustó en su corazón hasta dejarlo en el suelo.
— ¡Oh, ese soy yo, el malo de la historia! Me alegra que al fin lo hayas comprendido—Todo mundo sabía quien era ese Klaus, pocos en verdad habían visto de quien podría tratarse realmente. En este momento, con Dahlia pisándole los talones, Niklaus no podía flaquear, ni siquiera ante las palabras hirientes de su hija—. No me quieras, no necesito amor. Quiero poder—replicó, como si aquello fuera lo único que deseaba del milagro que había engendrado. Probablemente, porque sabía bastante bien que quererlo era complicado. Una sonrisa finalmente apareció—. Trato hecho—exclamó, que era básicamente lo único que le importaba.
Con la magia de Dahlia funcionando, le mostró a Elijah y a Hayley, y aunque supuestamente heridos, hallando al menor entre sollozos. La dulce familia se preguntó por Hope, pero les fue imposible verla. Salieron de aquella casa sin lograr atisbar a la que ambos padres consideraban como su primogénita. Con Hope mirando, Klaus logró sanar sus huesos.—Supongo que ahora es mi turno—susurró, con una sonrisa triunfante. Entonces impidió la respiración de Hope con la mano derecha, sobre su boca y su nariz, sofocándola lo suficiente para dejarla inconsciente.
Hayley y Elijah se quedarían con Dahlia, igual que Andrew. Al fin y al cabo, Klaus ya tenía lo que quería.
Continuará...












