Cada día al despertar respiraba profundo tres veces antes de levantarse de la cama, al ser zurdo siempre empezaba el día con el pie izquierdo esa era su forma de decirle al mundo “jodote” ante la ridícula creencia de que si empiezas tu día con ese pie te irá mal el resto del día.
Su rutina consistía en poner la cafetera, luego irse a dar una ducha, inspeccionarse frente al espejo de cuerpo completo que tenía en el cuarto de baño. Era una hombre alto quizá 1.87 metros, delgado pero con los músculos de su cuerpo definidos, no era un adicto al gimnasio pero se notaba que trabajaba en su aspecto personal, su cabello era negro y combinaba espléndidamente con el color moreno de su piel. Siempre buscaba algún cabello que estuviera fuera de lugar (según sus estándares) para luego usar su máquina y cortarlo hasta dejarlo justo como quería, hacia lo mismo con su barba, una vez terminada esa misión, bajaba hasta la cocina y se servía una taza de café directo de la cafetera, sin leche ni azúcar.
Así era cada día, siempre y cuando no despertara con una erección, cuando era así lo único que cambiaba era que a su mente se venía el recuerdo de ella...y que el resto de su rutina se atrasaba unos 10 minutos quizá más quizá menos dependiendo siempre de su imaginación o de si tenía ganas de hacer algo al respecto o no.
A las 8 de la mañana salía de su casa a correr un poco o salía en bici para tratar de hacer más kilómetros que el día anterior, su trabajo lo hacia desde su casa, él era su propio jefe así que en realidad podía hacer lo que se le diera la gana. En cuanto a su vida personal, tenía una novia desde hace 4 años pero a los 2 años y medio ella se fue a trabajar a otra ciudad, había sido una propuesta bastante buena y no pudo rechazarla así que solo se veían los fines de semana o en periodos vacacionales.
Por otra parte, había conocido a una chica hace poco más de un año atrás y regularmente pasaba buenos momentos con ella mientras estaba solo, ella le gustaba principalmente porque no había mucho rollo emocional de su parte y porque generalmente quien llamaba o buscaba la oportunidad para que se vieran era ella. Algunas veces incluso llegó a sentirse como un simple instrumento sexual ante ella.
Desde hace un por de semanas se sentía indeciso y nervioso, su novia solo estaría medio año más trabajando lejos y luego volvería. Eso le agradaba porque el tener una relación a distancia nunca le pareció lo mejor pero ya se había acostumbrado a la presencia y compañía de otra persona. Él sabía que ella se alejaría sin ningún problema ni drama de su vida en cuanto le dijera que su novia volvería, pero no estaba seguro de quererla fuera de su vida, después de todo y a pesar de que ninguno de los dos lo buscaba, habían hecho una agradable amistad.