DarÃa cualquier cosa por no salir de la cama...
Sonrió y alzó ambas cejas al escuchar lo siguiente. —Que pervertido suena eso—. Fingió pensarlo unos instantes y después volvió a sonreÃr como acostumbraba, abiertamente y casi de forma traviesa. —Me gusta—. Agregó, cogiendo el tenedor y comenzando a comer, ronroneando al sentir que su estómago se calmaba. —¿Quieres?—.
Se sentó en el taburete de al lado y sonrió pÃcara ante sus palabras. --Hay cosas que no conoces de mÃ, pequeño --bromeó, alzando las cejas también. Abrió después la boca, un poco, y se acercó a él. --Quiero --aceptó, esperando que le diese un poquito.












