Thomas se cruzó de brazos al ver a la chica sentada contra su librero sosteniendo un libro que por un momento ignoró ― No me importa realmente, lo que me importa y preocupa es saber como entraste ― Alzó las cejas en busca de una respuesta de su parte y rodó los ojos negando al escuchar lo último ― Nada de eso, ¿crees que tendría libros eróticos en mi biblioteca? ¿Al alcance de niñas que se cuelan en mi sitio? ― Se sentó sobre la silla con ruedas y suspiró ― Espero no tengas amigos vagos a los que puedas invitar a hacer una fiesta en mis ausencias, ¿eh?
― Una mujer nunca revela sus trucos. ― La rubia se puso en pie y encogió los hombros con desgana. ― No sé que tan sucio seas. ― Camino hacia él, depositando el libro en su escritorio quizás con más fuerza de la necesaria para demostrar lo molesta que se ponía al ser tratada como una niña. ― Jamas traería a mis amigos aquí, eres demasiado empollón para que este lugar pueda resultarnos divertido.― Arrugo la nariz al hablar aunque su tono de voz rozaba lo dulce, era consciente de lo molesto que podía resultar.













