Buddhas solitarios, El Buddha Gotama y los Bodhisattvas: visión temprana.
Cuando hablamos de budismo, siempre es necesario hacer una distinción entre lo que enseñó el Buddha en su época –de acuerdo con los textos más antiguos– y lo que se fue desarrollando después de su muerte. Esta distinción no tiene como intención decir que los desarrollos posteriores sean falsos, incorrectos o mentiras, ni nada por el estilo. El objetivo es centrarse, dentro de lo posible, en la visión temprana. Las conclusiones son personales.
En la época del Buddha, él enseñó que existían otros despiertos, conocidos como Buddhas solitarios o Paccekabuddhas. Hizo mención de ellos como personas completamente despiertas y totalmente desarrolladas. En los textos se los describe así: “Algunos seres iluminados surgen en el mundo que son Paccekabuddhas, silenciosos, con moradas tranquilas, que han alcanzado la sabiduría suprema sin la guía de otro” (Sutta Nipāta, 3.1 - Khaggavisāṇa Sutta). En otra parte, se confirma su estado de liberación final: “Monjes, hay dos que no temen reproche. ¿Cuáles dos? El que está libre de contaminaciones que no ha ofrecido entrenamiento a otros, y el que está libre de contaminaciones que ha ofrecido entrenamiento a otros” (Aṅguttara Nikāya 2.5.6). En ninguna parte de sus enseñanzas dice que estos sean inferiores en logro, dignidad o cualquier otro aspecto. La única diferencia que señalan los textos es que no fundaron una orden monástica ni se dedicaron a enseñar el Dhamma de forma universal.
Así se desprende del Itivuttaka 100, que aclara la naturaleza de ambos: “Monjes, aquel por quien el mundo con sus devas, Māras y Brahmās, esta generación con sus ascetas y brahmanes, con sus devas y humanos, ha sido bien comprendido; aquel que ve y conoce directamente, a ese le llamo Arahant, Perfectamente Iluminado” (Itivuttaka 100 - Tathāgatasutta). Y sobre el Paccekabuddha, el Itivuttaka 99 afirma: “Aunque no proclama el Dhamma [a otros], el Paccekabuddha ha alcanzado la orilla más allá del reino de la muerte”. Por consiguiente, Buddha es un Arahat. Dicho lo anterior, se desprende de los textos que los Buddhas solitarios son también Arahats. La distinción no es en cuanto a esencia, sino en cuanto a circunstancia.
Históricamente, se ha reservado el concepto "Arahat" (sin "Buddha" de por medio) para distinguir a los discípulos que alcanzaron el despertar bajo la enseñanza de un Buddha, pero esto es solo una convención para evitar confusiones, no una distinción de cualidad. El Buddha es un Arahat, y que llamara Arahats a sus discípulos iluminados claramente indica cuál es el desarrollo de estos.
En resumen, el asunto es este: cuando una persona por sí misma alcanza el despertar sin un maestro en esa vida, puede tomar dos decisiones. Una de ellas es fundar una comunidad y enseñar; en este caso es un Sammāsambuddha. O decide no hacerlo, dedicándose a una vida de quietud; en este caso es un Paccekabuddha. Pero en los dos casos, ambos son Arahats. La diferencia radica únicamente en la función y la relación con el mundo, no en el logro espiritual. Recordemos que el propio Gotama dudó en enseñar luego de su despertar. Lo hizo tras la súplica de Brahmā Sahampati, como se relata en el Āyācana Sutta (SN 6.1). De no haber sido por esa intervención, hubiera pasado a la historia como otro Buddha solitario.
Por otro lado, cuando el Buddha se refiere a sí mismo en su época anterior al despertar, es la única ocasión en los textos antiguos donde se menciona el concepto de Bodhisattva. Siempre lo hace en este contexto específico: “Monjes, antes de mi iluminación, cuando aún era un bodhisatta no iluminado, siendo yo mismo sujeto al nacimiento, envejecimiento, enfermedad, muerte, pena e impurezas, busqué lo que también estaba sujeto a estas cosas...” (Majjhima Nikāya 26, Ariyapariyesanā Sutta). Ese concepto es primordial: un Bodhisattva es alguien no iluminado, alguien en el camino hacia el despertar pero que aún no lo ha alcanzado. En la enseñanza del Buddha, un Bodhisattva es únicamente cualquier persona que está en el proceso de desarrollar las cualidades para alcanzar la iluminación, pero no significa que ya tenga un logro espiritual específico o superior. Esto con el tiempo cambiaría, pero estamos hablando de los tiempos previos al surgimiento de las distintas escuelas.
Otro punto importante es el tema de los linajes. Muchas personas piensan que para despertar necesitas un linaje, un maestro directo y una línea sucesoria, como si fuera una especie de empresa que otorga licencias de uso. Pero no es así. Lo que permite alcanzar el despertar es la práctica correcta de la enseñanza, que se centra en el Noble Óctuple Sendero. Lo que da la capacidad de enseñar no es una autorización institucional, sino haber comprendido y realizado plenamente el Dhamma, y ser capaz de transmitir este conocimiento de la manera más exacta y útil posible. Esto se puede hacer dentro de una escuela o fuera de ella; su valor no depende de estructuras formales. Esto es importante porque el propio Buddha Gotama, así como todos los Buddhas solitarios, alcanzaron ese conocimiento por sí mismos, sin un Buddha que les enseñara directamente en esa vida. Algunos decidieron enseñar, otros no, pero todos alcanzaron la misma verdad.















