la alerta masculina es más que respuesta para el de descendencia asiática, puede sentir cabellos erizándose bajo prendas y latidos volviéndose insistentes, mente crea imágenes en la oscuridad y proclama sonidos en canal auditivo desde inicio de caminata, siendo la imaginación la principal de sus enemigas. sin embargo, las prosas de compañero de trabajo enseñan realidad de lo que pensaba podría ser simple relato de la mente. “ quizás fue alguien detrás— ” no obstante, sabe / reconoce que sinfonía se ha iniciado en costado diestro y no a sus espaldas, despertando entonces la inquietud que yacía dormida ( más bien, ignorada en profundidades de la consciencia ). orbes café vuelven a atrapar facciones que son compañía, reconociendo en voz temor, entonces sonríe; enhebra en los pétalos de escaso grosor una curvatura que promete calma. “ mejor no quedarnos atrás, sí, además seguro estamos llegando al final del recorrido ” asiente, volviendo a posar luminiscencia en sendero propuesto, moviéndolo a costados sólo en búsqueda de víctima o pista que podría acercarlos a presa del demonio. las oraciones son retomadas en fuero interno, mas son vagas, distraídas, aún con la mente en animal o ser que ha llamado su atención con anterioridad.y en él, en tercero que es alma inquieta y temerosa “ tú, ¿la conocías? ” se refiere en pasado a quien creen aún viva, dejando en evidencia verdaderas respuestas que relucen en su cabeza, pero lo ignora, y esconde mano libre en bolsillo de chaqueta.
nervios frágiles dominan / protagonizan pensamientos, una mente de imaginación agigantada la que, alimentada por componentes exteriores, crea monstruos de colmillos filosos a la orilla de visión. no necesita mucho más que un par de sonidos entre los arbustos para recrear en campo mental escenarios de distintas finales, inevitable la forma en que equipara propio destino con el de quien, presa del infortunio, es el objeto de la presente búsqueda. apenas asiente ante prosas articuladas por la voz ajena; intenta echar a un lado la cacofonía de voces que inundan interior, la ansiedad que susurra desafortunadas probabilidades a su oído. encuentra en plácida expresión masculina cierto bálsamo, e inconsciente se acerca más, evita en el momento la soledad que le acompaña en cualquier otra ocasión. “ es tarde ya, ¿no? estoy seguro que es tiempo de irnos a casa. ” afirmación deja agridulce sabor en paladar; en parte no puede esperar un segundo más para salir de la maleza que les rodea, mas por otro lado es una tristeza manchada de decepción la que se deposita en su pecho al darse cuenta que toda la exploración ha resultado infructuosa. “ uh, no, no realmente. una vez me leyó el tarot — ya sabes, cosas de chiquillos. y creo que fue un par de veces a la tienda, pero no la conocí, no. ¿tú? ” tono de voz es ligero, deseo el de alivianar la tensión que la situación ha depositado sobre ambos. es entonces cuando lo escucha: el bosque cobra vida a su alrededor, aullidos rasgando la relativa tranquilidad de la escena, y la piel debajo de su chaqueta se eriza con escalofríos. su reacción es automática e impulsiva, mano libre aferrándose a la tela de la vestimenta contigua, intentando encontrar en la figura adversa la realidad que siente escaparsele justo frente a sus ojos. “ eso... eso definitivamente no es otra persona. ” es lo único que se le ocurre decir, incapaz de mantener el silencio, corazón palpitando casi al nivel de la garganta.