Ivonnee
Amé como aman los que nunca fueron amados con la medida justa!
Con exceso, con hambre, con una devoción casi religiosa por los detalles. Me aprendí la temperatura exacta de tu tristeza, el tono en que tu voz pedía auxilio sin pedirlo, la forma exacta en que necesitabas que te abrazaran, el silencio, las caricias.
fui arquitecta de un amor consciente, meticuloso, delicado, de esos que no solo besan la boca sino también las heridas.
Te enseñé , sin humillarte que estabas equivocada sobre el amor, que no era costumbre ni posesión ni orgullo, que era presencia, lealtad, cuidado en lo invisible.
Cuidé tu sombra como se protege del viento la llama de una vela, perdoné lo que dolía, callé lo que ardía, me arranqué el corazón y te lo ofrecí todavía latiendo, a sangre fría, esperando que al menos te asombrara su honestidad.
Pero nunca fue suficiente.
Nunca fui suficiente.
Mi entrega era un idioma que tú no quisiste aprender. Y qué ironía la mía, esperar reciprocidad cuando la vida me enseñó primero el abandono; si mi primer dolor vino de manos que prometían protección, ¿qué podía esperar yo de un amor tibio, de amistades que calculan cuánto dar sin quedarse vacías?
Crecí entendiendo el eco antes que el abrazo, la ausencia antes que el refugio, y aun así, insisto en la fantasía de que alguien un día me mire como yo miro, me sostenga como yo sostengo, me elija sin miedo, sin competencia, sin estar midiendo en qué novedad clavar el próximo reproche.
Estoy cansada de amar tanto y recibir tan poco, de que mi intensidad parezca exageración, de que mi lealtad sea tomada como obligación, de que mi esencia, mi energía, mi atención minuciosa, sean vistas como algo reemplazable.
Duele idealizar, duele imaginar que esta vez será distinto y descubrir que la historia solo cambia de nombre, pero no de final.
Por eso me cierro, no porque ame la soledad, sino porque es el único sitio donde no tengo que mendigar afecto, donde no estoy a prueba, donde nadie espera verme fallar para justificar su indiferencia.
No es que quiera estar sola toda mi vida; nadie quiere llorar sin un hombro, nadie quiere sentirse incomprendido, todos queremos encajar en algún pecho que nos diga aquí estás a salvo.
Pero si he de elegir entre un amor superficial y mi soledad honesta, elijo este cuarto silencioso donde al menos no me traiciono. Y al final, ¿perder a quién? Si yo siempre he estado sola.
IT












