Quedarme aquí
Yo no escribo para salvarme.
Escribo para quedarme
adentro.
Le escribo a la tristeza
porque no me abandona,
porque sabe quedarse
cuando todo se va.
El desamor me entiende
mejor que cualquier promesa,
y el amor melancólico
nunca me miente
nace roto
y aun así insiste.
Me gusta el exceso
porque no pide equilibrio.
Me gusta lo que duele
sin medida,
lo que invade,
lo que termina mal
desde el inicio.
A veces quiero
que la tristeza me arrope del todo,
no como abrigo,
sino como cierre.
Dormirme ahí,
donde ya no haya que explicar
nada.
La tristeza es segura.
No juzga.
No minimiza.
No me corrige.
La gente sí.
Soy solitaria
porque nunca encajé.
Porque siempre fui
demasiado honda
para conversaciones livianas.
Mi dolor,
cuando lo nombro,
se vuelve incómodo,
mal dicho,
mal recibido.
Entonces callo.
Me encierro.
Me quedo conmigo
porque la soledad
no pretende entenderme,
solo se queda.
La tristeza sumida
no grita.
Se sienta dentro
y mira cómo todo se apaga
con una paciencia antigua.
Ahí escribo yo.
Donde no hay salida.
Donde amar no salva.
Donde estar viva
es solo
seguir respirando
en la oscuridad.
IT









