Acababa de llegar de hacer algunas compras. Vestir con ese tipo de prendas tan sueltas, de seda liviana y suave, le hacÃa sentir extraña pero a la vez cómoda. Se sentÃa bonita pero confundida, puesto que normalmente acostumbraba a llevar cosas más apretadas y no con tanto volante. Al llegar a la puerta del hotel, observó la figura de Camille, a quien llevaba semanas sin ver.— Vaya, desaparecida. ¿Cómo te ha ido en tus largas vacaciones? —Inquirió curiosa, mientras se situaba a su lado.— ¿Qué has hecho ahora?
Sus vacaciones. El tan solo pensar en eso le daban ganas de volver en el tiempo y obligar a sus padres a firmar una forma de adopción. --IncreÃblemente. ¿Conoces ese sentimiento en tu estómago cuando comienza hacer cosas extrañas y provocarte sensaciones? Y no, no es excitación, es vómito.-- Se encogió de hombros ante aquello, la gran pregunta era qué no habÃa hecho. --Arruiné el primer dÃa de vacaciones de una o posiblemente dos personas, le arruiné todo el equipaje a una de ellas, casi termino con la vida de una persona mayor y un par de cosas más.--










