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Keep Still, Please.
Apuñalar: verbo en español; en sentido figurado, traicionar o causar daño intencionalmente.
Estuvo condenado desde un comienzo.
Si mira hacia atrás, tuvo que haberlo sabido. Los rumores decían que cada ser que viera los hermosos ojos de su príncipe caería por él y sería como una condena. Se cegó, se apegó a su odio hacia la familia real por su maltrato a vampiros de menor nivel y otros seres.
Y ha perdido.
Perdió desde el momento en que se unió a la rebelión.
Desde que aceptó infiltrarse a los caballeros del primer príncipe.
Al tomar una daga bendita por los humanos.
Cuando prometió matarlo.
Perdió cuando se ganó la confianza de Sunoo.
Y esta, es su condena.
“P-Por favor, por favo-or….”
No quería dañarlo.
No quería esto.
No ahora.
Las manos del príncipe siguen en el mango de la daga bendita por los humanos, creada específicamente para matar a la familia real. Son de las pocas armas que pueden dañarlos, a los primeros vampiros, los más antiguos y poderosos. Sus manos tiemblan al igual que su cuerpo, quiere gritar, pero eso no ayudaría de nada. Ni siquiera vendrían para auxiliar a Sunoo.
No quería esto.
Intenta sacar la daga en un intento desesperado de tratar de salvar a Seonwoo, pero el príncipe solo toma sus manos en el mango y la introduce más. Escucha un pequeño crujido, la herida se bordea más y más de una sustancia tan negra como el alquitrán.
Quiere llorar.
A este punto, sabe que no podrá salvar a Sunoo.
“No... NO! NO! NO!”
No quería esto.
No quería dañarlo, no ahora, ya no.
“Su-Sunoo… Sunoo…”
Gimotea acercándose al cuerpo frente a él, sus piernas flaquean y cae al piso de rodillas. Mira hacia arriba y puede ver perfectamente los ojos negros de su amado. Sus párpados menguan y aún así, no puede ver dolor o enojo en su rostro. Ni siquiera una mueca de traición o decepción reflejada en ellos. Se veía tan sereno como siempre, como si no estuviera a punto de morir.
Porque lo sabe y Sunoo igual.
“Avisa a tu gente, diles que he muerto.” murmura. “Ganaste.”
Su confusión llega primero.
Está dolido, siente que el alma se le parte en dos. Sabe que está llorando, siente que sangra. No puede llegar a la realización de que está pasando hasta que Sunoo toma su rostro con las manos. Clava sus uñas y anillos en sus mejillas, no duele, no se compara a como se siente en ese momento.
Vuelve a mirarlo.
Ahora Sunoo le sonríe.
Lo está disfrutando.
“Lo sabías?”
“Desde el comienzo.” confesó sin delicadeza. “Tu odio estaba tan mal ocultado que me sorprende que nadie me haya advertido primero.”
Arde.
Su cuerpo arde como sus mejillas por la presión de los dedos de Seonwoo o sus ojos irritados. Su boca se seca ante su confesión, aún así, no duele tanto como saber que su príncipe está pereciendo frente a él. Ya hay un pequeño charco debajo de Sunoo, toma una de sus piernas, quiere rogarle de que le diga si hay alguna forma de curarlo.
Una trompeta sonó.
Los rebeldes, lobos y humanos están tomando el castillo.
“Ganaste.”
Es muy probable que Sunoo se haya dado cuenta de sus intenciones desde el comienzo. Era de conocimiento el levantamiento de la rebelión por los constantes ataques que hacía los vampiros de la realeza hacia otras razas. Atacando solo porque querían, por diversión o por narcisismo, para mostrar su fuerza.
No lo saben.
“Por qué no me mataste? Por qué no hiciste algo?”
“Acaso, esto no era lo que querías, Sunghoonies? No soñabas con apuñalarme? Con verme retorciendome de dolor? No fantaseamos con eso?”
Si lo hacía.
Lo hacía hace meses antes de convertirse en su caballero. Ahora no podía ni imaginarlo, le daba terror el pensar que iban a acabar con su príncipe. Quería despertar y verlo, oír su voz al cantar y escucharlo decirle sus últimas investigaciones. Tomarle la mano a cada segundo, respirar junto a él, existir para él.
En este momento podría darle su vida si eso lo salvaría.
“Sunghoonie…” tarareó. “Me amas? Me quieres tanto que estas sufriendo por mi?”
Su tono era burlón.
Le hablaba dulcemente, ahora acariciaba su mejilla y limpiaba sus lágrimas. Sus dedos pasaban suavemente por donde antes maltrataba, su voz sonaba mucho más suave, incluso sus ojos. Su sonrisa nunca cayó, estaba satisfecho, estaba feliz con cómo se estaban dando las cosas. Él no estaba sufriendo, ni siquiera enojado.
Sunoo estaba disfrutando de su sufrimiento.
Lo estaba tratando dulcemente porque él estaba sufriendo.
Se acercó demasiado a su rostro.
Tanto que sus respiraciones se mezclaban.
“Te enamoraste de quien debías de matar.” murmuró. “Fallaste”
Sunoo retrocedió por fin.
Y su cuerpo cayó al piso.
Sonriendo.
Sunoo murió sonriéndole.
Se estaba burlando de él.
Escucha perfectamente los gritos de fuera, el olor y las cenizas.
Todo se está envolviendo en llamas tal y como lo planearon.
Decían que los príncipes no tenían corazón.
Se pregunta si Sunoo tenía?
Si alguna de sus interacciones fueron reales.
Las llamas comenzaban a consumir los pasillos.
Sunghoon no se movía.
Sunoo seguía ahí, con su expresión tranquila, con sus labios curvados en una sonrisa cruel.
𝙥𝙚𝙧𝙘𝙞𝙘𝙤; la batalla termina, el ciclo se repite y Percy solo puede ir con Nico para buscar un poco de paz.
❝Por qué descansas aquí?❞
♡ Percy x Nico ♡ Percy Jackson au. ♡
♡ 1 capítulos. ♡
♡ narración ♡
♡ fluff ♡
♡ 17.02.2025 ♡
╰(❛∀❛ ) ♡ ヾ(`ヘ´)ノ゙
Please, calm me down.
Ritmo: palabra en español, se refiere a algún patrón, secuencia o flujo regular en el tiempo, sea en sonido, movimiento, o cualquier tipo de actividad.
El campo de batalla jamás se queda en silencio.
Ni siquiera cuando ya todo ha terminado, oye perfectamente los gritos de sus compañeros como si fueran un eco. Tanto nuevos como antiguos campistas se ven extremadamente cansados, algunos incluso irritados. Claro está, que los últimos sobre todo son los mestizos mayores o con más experiencia, aquellos que salen u acompañan a otros de ellos en misiones.
No puede culparlos.
Escucha los vítores felices y aliviados por quienes están vivos, otros llorando horrorizados por lo que tuvieron que pasar al igual que por sus muertos.
Puede verlos, llenos de vida y otros que no parecen tenerla.
O no lo quisieran.
Vivir.
Estar en peligro.
Rogar que algún Dios los ayude.
Matar.
Sobrevivir.
Por mucho que su consciencia diga que se quede con ellos a consolarlos o darles algún tipo de apoyo moral, necesita asegurarse de algo.
Vivir.
Estar en peligro.
Rogar que algún Dios los ayude.
Matar.
Sobrevivir.
Mientras camina ve a sus amigos y campistas mayores, todos diciendo un poco más que un par de maldiciones y gritos molestos.
Se están aburriendo de esta rutina.
Muchos huyen del Campamento Mestizo, van a Nueva Roma o otras locaciones.
Aunque no importa mucho, es parte de tu vida como semi-dios estar metido en una batalla o en peligro.
Por eso los campamentos siempre están llenos.
Es casi el orfanato de todos
Vivir.
Estar en peligro.
Rogar porque algún Dios los ayude.
Que ocurra o no, solo está a la suerte o como se han levantado ese día.
Matar.
Sobrevivir.
Vivir.
Estar en peligro.
Matar
Es agotador.
Quisiera tomar vacaciones, está agotado pero sabe mejor que nadie que no puede tenerlas realmente. Es un héroe, un líder, una esperanza, debe velar por sus compañeros inexpertos, desprotegidos y menores, incluso los que no. No tiene nada más que resignación por su destino, debe seguir si es que no quiere cargar con más muertes en su espalda.
Tal vez es egoísta, pero el egoísmo es lo que mantiene a muchos vivos.
Vivir.
Estar en peligro.
Rogar que algún Dios los ayude.
Matar.
Sobrevivir.
Camina por el terreno, los campistas empiezan a agruparse para empezar a hacer lo de siempre: juntar a los muertos, ayudar a los heridos y apoyar a reconstruir el campamento. Puede oír la voz dura y áspera de Annabeth guiando todo, tratando que exista un orden para que terminen rápido y puedan descansar, llorar o vivir. Clarisse tiene un grupo de los que mejor están, tanto anímicamente como en físico, para agrupar a los fallecidos. Grover agrupa a los más jóvenes y con heridas más graves para darles prioridad en curarlos junto a Will y un par más de hijos de Apolo y Demeter.
Vivir.
Estar en peligro.
Matar.
Sobrevivir.
Sigue avanzando y empieza a oler a muerte.
No a sangre coagulada, no a sustancias que desconoce y se están descomponiendo por allí. No el olor a muerte tan desagradable de sus compañeros pereciendo, o el de gente inocente sacrificándose por ellos, no el que se queda en sus cuerpos aún días después de sobrevivir a un atentado.
No es ese olor, aquel que le repugna tanto.
Huele a cenizas, como si un árbol estuviera en llamas y estuviera cansado.
Es amargo, si pudiera describirlo; sería eso.
Amargo, huele a muerte.
Lleva años proponiendose a ponerle un nombre en especifico, pero con lo poco que funciona su cerebro, solo puede asociarlo a ciertas cosas. Es un pendiente que deja al último siempre, y encima lo olvida. Su conciencia le dice que no es de vida o muerte y lo consuela, pero también le recuerda que es un niño llorón por quejarse y no hacer nada para cambiarlo.
No le importaba mucho, de todas formas.
No ahora.
Vivir.
Estar en peligro.
Matar.
Sobrevivir.
Ahí estaba Nico.
En la maleza sucia, tirado boca arriba, con los ojos cerrados y brazos extendidos.
Ignorando la pila de cuerpos vencidos de sus enemigos.
Si alguien lo ayudó; había perecido en batalla o se fue.
Esperaba que lo segundo
Vivir.
Estar en peligro.
Matar.
Sobrevivir.
Se preguntaba si lo amargo era el olor de su propio ejército de muertos, o lo que sea.
Tal vez del Inframundo…
Quizás del propio Nico por ser hijo de Hades, el Dios de la Muerte.
Aunque Hazel no olía así.
Vivir.
Estar en peligro.
Matar.
Sobrevivir.
Su lengua picó por soltar algún chiste, algo para molestarlo y romper el silencio que había. Hace mucho que eso había dejado de ser incómodo y se convirtió en algo casi reconfortante entre ellos. Costumbre supone, cae de rodillas antes de que su cuerpo caiga como peso muerto a su lado. Nico estaba un par de centímetros, olía a cansancio y muerte, pero respiraba. Estiró su brazo para remover el cabello negro del italiano, el chico soltó un gruñido por molestarlo.
Siguió haciéndolo, poco le importó la mueca de “disgusto” no salió de la boca del menor.
Nico aún así, no dijo ni hizo nada para detenerlo.
Solo tarareaba algo.
Desconocido, tal vez alguna canción de cuna, es de lo poco que siempre recuerda.
El pelinegro le imitó al desordenarle el cabello en un par de minutos, solo que su toque sin duda fue aún más suave que el suyo. Estaría un poco avergonzado del estado de su cabello, lleno de sangre y restos de todo tipo de seres, si no fuera porque Nico estaba igual. No se iban a juzgar ni quejar por eso, gajes del oficio, suponía.
Se preguntaba cuando tomaron por normal aquello.
Que asco
Vivir.
Estar en peligro.
Matar.
Sobrevivir.
Aspiró todo el aire que pudo cuando las caricias pararon, como si eso mantuviera el movimiento un poco más. El menor tarareó otro sonido, le acompañaba el ruido blanco del campamento tratando de “volver a la normalidad”.
Como si su normalidad no fuera estar destruídos.
Vivir.
Estar en peligro.
Matar.
Sobrevivir.
El olor a muerte se intensifica cuando se acerca más a Di Angelo, le da un saludo y una buena bienvenida. Es absurdo pensar que eso te puede dar un olor, pero lo ha estado haciendo por años. Un sentimiento de calidez cae a su estómago y se expande en todo su cuerpo, está vivo, están vivos, lo lograron.
Otra vez.
Vivir.
Estar en peligro.
Matar.
Sobrevivir.
Mientras aún oliera a muerte, sabría que ellos estaban vivos.
Vivir.
Estar en peligro.
Matar.
Sobrevivir.
El ciclo se iba a repetir, pero ellos aún estaban vivos.
Vivir.
Estar en peligro.
Matar.
Sobrevivir.
“Deberías darte un baño.”
“Primero quiero una maldita cajita feliz.”
“Esta bien, yo igual.”
Vivir.
Ritmo: palabra en español, se refiere a algún patrón, secuencia o flujo regular en el tiempo, sea en sonido, movimiento, o cualquier tipo de actividad.
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Can u feel?
Agradable: adjetivo en español, que produce complacencia o agrado.
Un nido aún es raro para Sunghoon.
Su padre era un alfa y su madre una beta, es obvio que jamás necesitaron anidar. Y aunque su hermana sí sea una omega, no puede verla ni estar tan como quisiera. Ni siquiera estaba en Busan cuando ella se presentó. Lo mismo ocurre con sus amigos omegas, no ha estado con ellos en esos momentos de “vulnerabilidad”, tampoco es que sea muy cercano a ellos. Incluso en I-Land, por más que hayan convivido tanto, no se tenía esa confianza de hacerlo en los dormitorios compartidos. Y podría jurar que el estar con cámaras en todos lados, más el estrés de poder ser descalificado, no ayudaban en nada.
Así que anidar fue algo que solo escuchaba, mas nunca vio.
Hasta Sunoo claro.
Fue el primero de los 3 omegas de su pequeña manada en anidar.
El primero y único en dejarlo entrar, obvio.
Era su compañero después de todo, y no solo como miembro de su grupo o manada, sino su compañero.
Su alfa.
–Sun, está todo bien?
Los omegas tienden a crear nidos por 3 razones, al estar demasiado estresados o tristes, en su celo o al estar en cinta o cuidando de su cachorro. Descarta por completo las 2 últimas, es muy poco probable que Seonwoo esté en cinta y tiene casi memorizado la fecha de sus celos. Por lo que la primera opción es la predominante, aunque no sabe por qué. Actualmente están de “descanso”, vienen semanas relativamente tranquilas sin viajes, solo un par de grabaciones para promociones y reuniones para ver el nuevo álbum.
–Mmh, perfecto.
Tal vez ya estaba dentro del nido como 15 minutos, todo alrededor olía a ellos y sus feromonas, era tranquilo y acogedor. Los nidos aún eran raros para él, pero le gustaba. Estar dentro le hacía recordar de la mejor manera el como tenía un compañero.
–Estás seguro?
El omega tarea sabiendo sus preocupaciones. –Sí, solo… no lo sé, quería hacer un nido.
–Crees que tu celo se está adelantando?
–No creo que sea eso.– le calma el omega. –Tal vez solo quiero un lugar calentito para dormir.
Sunghoon ríe.
Siente como Seonwoo también lo hace y se enrosca más hacia su pecho. Tiene un pensamiento, tal vez solo quería atención o acurrucarse junto a él. Son pocas veces en las que pueden tener esta privacidad, siempre están ocupados trabajando, de giras, practicando o en grabaciones. Ni siquiera es como en casa que pueden imprimirse en el otro o poder comportarse como la pareja que son. O incluso en casa, siempre está su manada, los aman y les alegra tenerlos cerca, pero también desean su espacio.
Suspira ante ello.
De hecho, no debería estar ahí.
Han separado las habitaciones compartidas, todos los omegas comparten una, mientras los alfas otra y Jake, el único beta y premiado por la Diosa, una personal.
La empresa lo pidió principalmente para evitar ciertas… acciones que podrían ocurrir al poder… tener química.
Que la Diosa Luna lo libre.
Está seguro que Jay ha entrado más veces al cuarto de sus omegas que él.
–Por cierto, robé un poco de tu ropa…
Chupa un poco de aire antes de preguntar: –Por favor, dime que no tomaste mi ropa sucia o ropa interior.
–Pff, si no tiene tu olor no me sirve.
Su lobo está muy orgulloso y feliz de saber que su omega le agrada su aroma. Sería malo y casi irracional que no lo hiciera, por algo son compañeros. Pero su lobo no entiende razones, él solo está feliz y moviendo la cola aunque Sunoo solo suspire. Está tan perdidamente enamorado de su omega como él, así que no lo juzga.
–Por favor, dime que por lo menos la ocultaste.
–Obvio, no me agradaría que otros vieran la ropa interior de mi alfa.
–Un poco de pudor te pido.
Seonwoo se carcajea frente a él antes de morderle por debajo de su barbilla. –Jodete.
Es bueno.
Lo abraza fuerte, tanto como puede hasta que su omega pide clemencia y que lo deje respirar. Lo hace pero aún así se acurrucan más cerca, inconsciente o conscientemente dejan salir sus feromonas alegres y satisfechas. Crean un aroma que básicamente los adormece al estar juntos, no evita estar contento, están juntos, están descansando.
No puede pedir nada mejor que eso.
Cierra sus ojos y se deja llevar.
Se están amando.
No sabe cuánto ha dormido.
Pero sabe que ha sido profundamente porque ahora se encuentra Riki, Jungwoon y Jake junto a ellos. Como demonios entraron todos en una cama de plaza y media, no lo sabe, tampoco quiere pensarlo. No evita bufar al prácticamente ser invadido por los omegas y beta pero está bien. No es la primera vez que lo hacen.
No puede contar las veces que simplemente se han acercado y han hecho un espacio junto a ellos para estar.
Se han colado en alguna de sus citas, sobre todo los omegas. Se han metido junto a ellos cuando han podido estar en la cama del otro o incluso cuando están acurrucados en un sillón.A veces se pregunta si es porque Sunoo es el omega mayor entre ellos.
Jungwon podrá ser el líder del grupo y su manada, pero incluso él se apoya bastante en Seonwoo ya sea para tranquilizarlo y mimarlo. Riki es directamente un niño mimado, siempre queriendo toda la atención y cariño para él sin importar de quien provenga. Y bueno, Jake solamente está allí por Niki, él solo acepta cualquier terreno mientras también sea un poco mimado por el omega menor
Tontos.
Aunque debe recordar las veces en las que Jungwon se acurruca junta él para ver que hace, o quedarse dormido como si pudiera darle tranquilidad. Realmente, a veces parece un pequeño gatito en busca de atención. Riki al ser el menor siempre ha tenido la carta de acercarse y tener que mimarlo o incluso perfumarlo porque es el cachorro de todos. Parecido a Jake, al ser un beta no tiene sus instintos, pero es completamente parte de su manada y quien lo sienta, puede olerlos en él. Posiblemente por ser el más cariñoso y alegre de su manada, siempre buscando contacto físico, demostrando lo mucho que los quiere.
Son pequeños monstruos.
Atrae un poco más a Niki que está detrás de él y por consiguiente, a Jake que lo está abrazando dormido desde su cintura. También acaricia el cabello de Jungwon que está a su derecha y al lado de Sunoo, solo apoyando su cabeza en el omega mayor. Sonríe al ver como parte de su manada se ha acomodado alrededor de ellos. Disfrutan de su compañía tanto como ellos, se sienten bien al estar cerca.
–Son lindos, no?
Claro que son lindos, pero no planea decírselo, puede subirse a su cabeza. –Tal vez…
–Dormiremos un poco más así?
Besa la frente de su omega, tratando como puede de acercarse más a él sin despertar a los demás, ni moverse tanto para seguir mimandolos. –Mmh, suena bien.
Claro que suena bien.
No puede imaginarse mejor lugar que en el nido de Sunoo.
Junto a él.
Alrededor de su manada que se sienten cómodos con ellos y a sus aromas.
.
.
.
Todo su ambiente se arruina cuando Heeseung grita.
Evidentemente más fastidiado porque Niki esté enroscado hacia él, y Jake imitando más que por “romper” el “acuerdo” de que no se mezclen entre las habitaciones. Algo así como respeto y no sabe que discurso más, patéticamente hipócrita porque todos han rotado en el cuarto del otro.
Heeseung y Niki sobre todo en el de Jake.
–PARK SUNGHOON! ALFA TRAICIONERO!
Jungwon es el primero en reaccionar molesto a él, lanzándole una almohada a su mayor. –Callate un mes Heeseung.
Puede escuchar perfectamente el corazón del alfa rompiéndose ante las palabras malhumoradas de Riki.
–DEJENME DORMIR!– se queja Jake.
–JAY! SUNGHOON ESTÁ EN LA CAMA DE SUNOO! CON TODOS AHÍ!
Puede oír los pasos del alfa acercándose, él solo bufa y se queda un momento junto a ellos. No intenta ni dice mucho, sabe que ya es una batalla perdida. Los 5 están tan enroscados entre sí, que ni siquiera cree que intentando los cargarlos o separándolos se podría.
Están perfectamente cómodos.
–A menos que quieras a los 4 molestos y tu culo fuera de aquí, te recomiendo esperar a que despierten por sí solos.
–4?
–Jungwon, Sunoo, Niki y Jake harán todo el trabajo.– obviamente. –A Sunghoon es quien defenderan.
–Diosa, lo odio.
–Vivir es un privilegio, calla.
Diosa, si.
Que se calle un mes.
Michi~ to you all - aluto
-unas vocecitas y pequitas como estrellas en el cielo.-